Ángeles Sanz Yaque, experta en intervención psicológica y mediación en los conflictos de pareja, publica la siguiente reflexión en el reportaje que recoje la revista Luna y Sol.
Hoy día vivimos sometidos a muchas más presiones de las que nos marcan las grandes campañas publicitarias en cuanto a lo que es recomendable consumir, nuestros desarrollos profesionales, y el estilo de vida más adecuado, Nos referimos a las creencias o las expectativas sobre nuestra vida emocional que de una manera sutil, nos marca la sociedad el momento actual. En general no podemos hablar de que sean correctas o incorrectas, pero sí de su existencia y de la influencia que ejercen en nuestra estabilidad y felicidad personal.Así cuando nos planteamos la educación de nuestros hijos nos volcamos en encontrar en mejor colegio, los mejores amigos, las actividades do ocio que le permitan un mayor desarrollo personal… olvidándonos de nosotros mismos de nuestra manera de querer, de nuestro cansancio, de nuestros propios valores e inquietudes, con tal de que ellos tengan una mejor vida que nosotros……Lo mismo ocurre en nuestras relaciones de pareja. En este sentido son muchas las relaciones que se llegan a deteriorar por no conocer y/o darse cuenta del papel que dichas expectativas tienen en la vida cotidiana.
Cada persona se ha formado en un contexto único e irrepetible, tiene sus costumbres, sus manías, sus cualidades aprendidas en una familia concreta y a lo largo de su vida emocional. Toda esa carga afectiva probablemente aparezca en algún momento de la convivencia.



