¿A qué nos referimos cuando hablamos de autismo?
Cuando queremos transmitir un mensaje es indispensable que todas las personas que participan en la comunicación comprendan de qué estamos hablando, algo que no siempre ocurre cuando hablamos de autismo.
Desde la descripción original de L. Kanner en 1943 y de H. Asperger en 1944 hasta la actualidad, se han producido numerosas variaciones en la definición y clasificación de este trastorno.
Hoy en día usamos el término Trastorno Generalizado del Desarrollo dado que es el que el DSM IV TR (Manual Diagnóstico y Estadístico de la Asociación Psiquiátrica norteamericana), y la CIE 10 (Clasificación Internacional de Enfermedades de la Organización Mundial de la Salud), utilizan para denominar a aquellos trastornos que la población general conoce como “autismo”.
Gracias a las aportaciones de L.Wing y J. Gould, en los últimos años se incorpora el término Trastorno del Espectro Autista (TEA). La novedad es que considera el autismo como un “continuo” en el que se altera de manera cualitativa un conjunto de capacidades en la interacción social, la comunicación y la imaginación.
El Término TEA trata de reflejar la gran diversidad de cuadros clínicos posibles, así como facilita la comprensión de la realidad social que viven las personas afectadas y sus familias con el objetivo de crear un plan de apoyo lo más adecuado posible. (Grupo de estudio del iier del Instituto de Salud Carlos III).
Puesto que aún no existe un consenso, sabemos que en el futuro continuarán las modificaciones sobre la clasificación y definición del trastorno. Por el momento, para facilitarnos la comprensión, en este documento se utilizarán como sinónimos los términos trastorno del espectro autista y autismo.



