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Artículos de enero 2013 ↓

Hipocondria: El peor veredicto

Cuando el cuerpo les habla, el (auto) diagnóstico siempre conduce a la muerte. La preocupación excesiva y constante por la enfermedad es un trastorno psicológico.

Psychologies - HipocondriaVigilar la salud o temer estar enfermo es un rasgo inherente al ser humano, que aspira a vivir en las mejores  condiciones posibles. El problema surge cuando se cruza la línea de la ocupación por la salud y se pasa al terreno de la preocupación excesiva y constante, que lleva a la persona a interpretar simples molestias como síntomas inequívocos de una terrible enfermedad cuyo desenlace será la muerte. En ese caso, la persona sí padece una enfermedad, pero psicológica, la hipocondría.

perfil

Son personas muy creativas emocionalmente. Su mente fértil es capaz de configurar un cuadro clínico perfecto a través de los síntomas que creen padecer.

Psicología obsesiva. La preocupación tiene un carácter obsesivo, el enfermo vive siempre pendiente. Si se acompaña de síntomas de patología obsesiva, puede ser un trastorno obsesivo-compulsivo.

Base genética. Aunque es una enfermedad desconocida, es probable que la vulnerabilidad a padecer hipocondría tenga bases genéticas y relacionadas con el aprendizaje.

Dicen los expertos que, como cualquier trastorno psicológico, su diagnosis no resulta sencilla. “En la hipocondría, la paleta de grises es enormemente amplia”, señala el psiquiatra Manuel Valdés, de la Sociedad Española de Psiquiatría Biológica. Y es que enfundarse una bata imaginaria y autodiagnosticarse una enfermedad en base a los síntomas que se experimentan es una costumbre antediluviana. Mucosidad excesiva y tos, catarro; fiebre y dolor de garganta, faringitis o laringitis. Pese a las recomendaciones contrarias, incluso se pasa a la automedicación. Los diagnósticos del hipocondríaco, en cambio, van un paso más allá. Por ejemplo, si un dolor de cabeza les dura más de lo esperado o creen que es un dolor más punzante de lo habitual, pueden pensar que la jaqueca es una señal de un tumor o un ictus. La hipocondría es un brebaje de miedo-enfermedad-creatividad que resulta explosivo para quien la padece. “A la hora de diagnosticarse, los enfermos tienden a ponerse siempre en lo peor, en lo más cercano a la muerte”, explica Valdés, y señala que si antes la  enfermedad por excelencia era el sida, ahora lo es el cáncer.

somatizador

A diferencia del hipocondríaco, este enfermo sí tiene síntomas físicos que no tienen explicación médica suficiente, lo que lo convierte en un asiduo de los hospitales.

La catedrática de Psicopatología de la Universitat de València (UPV) Amparo Belloch considera que la línea se cruza  cuando el enfermo no puede casi pensar en otra cosa más que en la posibilidad de estar enfermo “durante un periodo de tiempo que, en los manuales, se estima de seis meses”. A partir de ahí surgen las dudas. ¿Es el  hipocondríaco una persona que adora la enfermedad?, ¿que siente pánico de la vida?, ¿o de la muerte? En general, es un ser atormentado por la singular relación que fragua con la enfermedad: le aterra, pero la convierte en el eje de su vida. “La hipocondría es el enamoramiento de la propia enfermedad”, decía Sigmund Freud. Belloch le rebate con contundencia: “El hipocondríaco está tan preocupado por la muerte que es casi incapaz de disfrutar de la vida”. Su creencia de que la muerte le aguarda a la vuelta de la esquina es tan firme que llega a modificar su vida. Evita hacer actividades que cree que pueden agravar su estado, “con lo que, además, se aísla, y es muy posible que acabe deprimiéndose”, destaca.

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Cinteco colabora en los Cursos de Posgrado de la Universidad Pontificia de Salamanca

Como en el curso pasado Isabel Carrasco Cabeza ha impartido durante los días 11 y 12 de Enero el Módulo de Trastornos de la infancia (Trastornos de Atención con y sin Hiperactividad, Trastornos de la Eliminación y Trastornos de Conducta) en el PosGrado de Curso Especial de Intensificación en  Psicología Sanitaria impartido en la Facultad de Psicología de la UNIVERSIDAD PONTIFICIA DE SALAMANCA.

La aplicación de la Hipnosis Clínica como técnica complementaria en Terapia de Conducta

En terapia de conducta utilizamos diferentes y variadas herramientas para ir aproximándonos a los objetivos terapéuticos establecidos del modo más eficiente posible, intentando reducir el tiempo de tratamiento y el coste, personal y económico, para la persona que intenta resolver su problema emocional. Según se ha venido trabajando en los últimos años,  existen  datos de los beneficios que puede suponer la aplicación adecuada de la HIPNOSIS  CLINICA

La Hipnosis Clínica abarca un amplio conjunto de técnicas que agilizan la eficacia de la intervención psicológica, complementando a otras técnicas, sin las cuales, a su vez, la hipnosis no sería igual de eficiente cuando se aplica. Es decir, la hipnosis es un procedimiento que se integra en la terapia junto a otros procedimientos, no es un tipo de terapia en sí misma.

UN POCO DE HISTORIA…

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Llega un bebé a casa: ¿crisis en la pareja a la vista?

La periodista Gema Lendoiro, expresa en su artículo “Llega un bebé a casa: ¿crisis en la pareja a la vista?” publicado en Abc.es  hoy día 11 de Enero de 2013, una interesante reflexión sobre como la llegada de un bebé al domicilio conyugal cambia las condiciones previas de la pareja y es necesaria una adaptación a la nueva situación.

 

El artículo recoge la opinión de Marina González, experta psicóloga clínica de Cinteco, donde desarrolla su actividad en el área de Adultos y se ha especializado en la Intervención en Problemas de Pareja.

… Pero queda lo más importante: llegar a casa. Especialmente para quienes son padres por primera vez todo son dudas; no estar seguros de si el bebé está bien alimentado (especialmente si toma pecho porque no se sabe la cantidad, sólo se sabe si gana peso), no saber el motivo de su llanto (muchos bebés lloran las últimas horas de la tarde por los cólicos del lactante), miedos a no saber hacerlo bien, temor a que se nos caiga, a no saber ejercer, en definitiva, a no ser buenos padres. Todo esto, indudablemente, tiene consecuencias en una pareja. Positivas y a veces, negativas. Pero todo es subsanable.

 

Hemos hablado con Marina González, experta psicóloga clínica de Cinteco, que nos habla de cambios: «La llegada de un bebé supone muchos cambios para la pareja, cambios a los que se tienen que ir adaptando y como cualquier proceso de adaptación lleva tiempo y no está exento de estrés. Estos niveles de estrés, unidos al cansancio, la inseguridad a la hora de manejar las dificultades, las expectativas que se tienen hacia el otro y otros factores… pueden afectar en la irritabilidad, el nerviosismo, la frustración… y provocar ciertas tensiones en la pareja».

 

Como en todo en la vida, es importante saber gestionar las crisis que surgen es por ello que son tan importantes «las condiciones previas de la relación de pareja, que sea una relación sólida, estable, con buenos niveles de comunicación y por supuesto de afectividad, y que dispongan de habilidades adecuadas para resolver problemas» todas esas cosas fomentan una buena salud en la pareja a pesar de las dificultades. Es decir que si una pareja ya se llevaba mal o muy mal antes de la llegada de un bebé, el nacimiento no sólo no va a cambiar las cosas para bien sino que las empeorará.

 

… Niveles de comunicación: es muy importante saber expresar los sentimientos que uno tiene sin caer en la acusación al otro. Utilizar frases tipo «yo sé que tú haces esto con el mayor de los cariños pero lo cierto es que yo lo percibo como…y no me gusta porque me hace sentir así»…

 

NUEVA INCORPORACION PROFESIONAL EN EL CENTRO

Cinteco incorpora en su Equipo Multidisciplinar  a la psicóloga, Arancha Luengo López  que desarrolla su actividad dentro del área de Adultos, tanto en terapia individual como en la Intervención de los Problemas de la Relación de Pareja.


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