Desde hace algunos años estamos escuchando que las nuevas tecnologías (NTIC a partir de ahora), tan presentes en nuestras vidas, tienen el potencial de ser adictivas, pero ¿existe realmente esta adicción?
Existe una polémica entre autores que no lo tienen tan claro e incluso la niegan y autores que opinan todo lo contrario.
Una definición sacada literalmente de la Ley 5/2002, de 27 de junio, sobre Drogodependencias y otros trastornos adictivos define en su artículo 4.2., el trastorno adictivo como:
“Patrón desadaptativo de comportamiento que provoca un trastorno psíquico, físico o de ambos tipos, por abuso de sustancias o conducta determinada, repercutiendo negativamente en las esferas psíquica, física y social de la persona y su entorno”.
Según el catedrático Enrique Echeburua: “las adicciones no pueden limitarse a las conductas generadas por sustancias químicas como los opiáceos, los ansiolíticos, la nicotina o el alcohol”. Existen otro tipo de adicciones recientemente denominadas adicciones psicológicas o “adicciones sin droga”, y se trata de “todas aquellas conductas repetitivas que resultan placenteras al menos en sus primeras fases, y que generan una pérdida de control en el sujeto. Resulta frecuente que este tipo adicciones psicológicas se combinen con una o más adicciones químicas”.
Esta adicción a las NTIC puede afectar a todas las edades pero especialmente repercute sobre los adolescentes.
Entre las posibles causas que hacen más vulnerables a los adolescentes destacan:
- Las características de la etapa evolutiva del adolescente, con todos los cambios físicos y psicológicos que no llegan a aceptar del todo.
- Las NTIC les permiten moverse en un mundo de fantasía, irreal, a veces, impersonal.
- Chatear por internet o teléfono móvil le da la oportunidad de manifestarse no tal como es, sino como le gustaría ser.
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