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AUTOESTIMA INFANTIL

ISABEL CARRASCO CABEZA, Psicóloga clínica del Departamento de Asistencia a la Infancia de Cinteco contesta, como experta, a las preguntas que le formulan para la elaboración del manual de Super Nanny nº 10 titulado “La Autoestima” que publicó “El País” en noviembre del 2007.

1. ¿ ES MUY FRECUENTE HOY EN DÍA VER EN CONSULTA A NIÑOS CON BAJA AUTOESTIMA?

Sí, cada vez más. Es uno de los problemas más frecuentes que tenemos los psicólogos infantiles. En los últimos años es habitual encontrarnos niños que evitan situaciones diarias como relacionarse con otros niños, ir al cole o hacer un deporte por miedo a no hacerlo bien, por miedo a fracasar, niños que sistemáticamente mienten y echan la culpa a los demás sin asumir nunca las responsabilidad de sus actos, niños con conductas muy agresivas o excesivamente tímidas con sus iguales y niños que se comparan frecuentemente con los otros viendo en los demás cualidades y en ellos sólo errores. De hecho, la baja autoestima está directamente relacionada con la depresión y en España como en otros países industrializados la prevalencia del trastorno depresivo en la población infantil es ya de un 2%. Porcentaje muy alto y preocupante si tenemos en cuenta que se va incrementando más.

2. ¿ POR QUÉ ES IMPORTANTE LA AUTOESTIMA EN LOS NIÑOS?

Porque es el elemento fundamental en la formación personal del niño. De ella depende el desarrollo de su aprendizaje, su capacidad de potenciar sus habilidades personales y sociales y el auto-concepto que tendrá de si mismo. Es decir, determina su desarrollo afectivo social e intelectual. En una palabra, su FELICIDAD como persona.

Cuando un niño tiene una buena auto-estima se siente seguro, competente, valioso. Es responsable y capaz de relacionarse adecuadamente con los demás y pedir ayuda cuando lo necesita sin sentirse inferior. Mientras que si tiene una baja autoestima puede generar en el niño sentimientos de desánimo, ansiedad, tristeza, agresividad, ser hipercrítico o excesivamente envidioso.

3. ALGUNAS PAUTAS QUE PUEDEN UTILIZAR LOS PADRES, PARA EVITAR PROBLEMAS DE AUTOESTIMA EN SUS HIJOS

Siempre tenemos que tener en cuenta que no existen recetas mágicas que sirvan a todos los niños por igual, es importante antes de aplicar cualquier estrategia considerar las características individuales del niño: sus intereses, destrezas, temperamento, etc. No obstante, sí que se pueden establecer algunas pautas como:

  1. Permitir que sea un niño independiente, que sea capaz de tomar decisiones y de tener responsabilidades acorde con su edad: elegir su ropa, vestirse solo, jugar a un juego, etc.
  2. Reforzar positivamente las cosas que hace bien, sin esperar a que sea una conducta extraordinaria. Fijarse y premiar verbalmente las actividades diarias como hacer los deberes, colocar los juguetes, ayudar a poner la mesa…. “Que bien has estudiado hoy”. No considerarlas como su “obligación” y por tanto exentas de aprobación. Cuando se alaba al niño hay que evitar los “peros”:”Que bien has estudiado hoy pero ayer no hiciste nada“. Así el refuerzo verbal se convierte en castigo.
  3. No criticar gratuitamente con insultos, reproches y acusaciones: “eres un desordenado tienes tu habitación como una cuadra”. Es necesario concretar y operativizar la conducta que deseamos cambiar y no personalizar:”No me gusta ver tu habitación tan llena de papeles y con ropa en el suelo, eso me enfada y me disgusta”. De esta forma no se esta descalificando al niño sino que nos centramos en lo que hace.
  4. Enseñar que cometer errores es algo normal y que de ellos se aprende. Que es algo positivo y de lo que no hay que sentirse culpable: “has suspendido el examen de lengua porque has estudiado poco, si dedicas más tiempo la próxima vez seguro que podrás aprobar”
  5. Establecer límites claros, enseñándoles a predecir las consecuencias de sus conductas: “Si no guardas tus juguetes no comerás helado”. No caer sistemáticamente en la amenaza sin llegar a cumplir el castigo. De esta forma el niño aprenderá que en realidad no pasa nada y por tanto no cambiará su forma de actuar.
  6. Pasar tiempo con el niño, tener contacto físico y jugar con él al menos media hora al día. Aunque pueda parecer poco tiempo, es suficiente si las actividades se realizan en las condiciones adecuadas y los papas saben estimular a los niños. No se trata de jugar mucho rato sino de hacerlo bien. Si los padres están cansados o mal humorados por el trabajo, mejor no jugar porque los niños se dan cuenta y vivirán el juego no como algo divertido y agradable sino como algo aversivo.
  7. Valorar sus ideas y animarle a que intente conseguir lo que se propone.

Fobia Social

Manuel Morillas Urda , experto en el tratamiento con adultos de los trastornos de ansiedad y los trastornos del estado de ánimo, aporta su visión sobre la Fobia Social y las claves para la intervención.

Partiendo del concepto central en todos los problemas fóbicos que el miedo a las situaciones temidas es irracional, y así es reconocido por las personas que lo sufren, en la fobia social, lo que se teme, es que lo que los demás piensen de uno es terrible y debe ser evitado a toda costa. El temor central es, por tanto, la preocupación por ser evaluado por otras personas, mostrar signos de nerviosismo o ansiedad que los otros percibirán, y actuar de una forma vergonzosa o inapropiada.

Parece ser la adolescencia la edad de inicio más frecuente del trastorno, aunque en otras ocasiones tiene un inicio más temprano (la segunda infancia) o más tardío (a mediados de la edad adulta). La incidencia por sexos parece similar, afectando a entre un 1,2% y un 2,2% de la población.

Las vías de adquisición de la fobia social parecen ser variadas. Puede predisponer una historia de timidez o inhibición social en la infancia, un trauma social intenso (por ejemplo, una experiencia de humillación o estrés fuerte en una situación social), o carencias en el repertorio de habilidades sociales que producen, por una mala actuación debida a la inhabilidad, ansiedad y temores anticipados cada vez más fuertes. Esta anticipación ansiosa lleva a la evitación de las situaciones temidas, lo que hace que cada vez se sienta más ansiedad ante ellas. Precisamente, la fuerte ansiedad anticipatoria que se da en la fobia social hace que las personas que la padecen se vean muy interferidas y preocupadas durante largos periodos de tiempo, sobre todo cuando saben que tienen que enfrentar una de las situaciones que temen.

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El papel del psicólogo clínico como mediador entre el adolescente y sus padres

José Carrión Otero como coordinador del Área de Asistencia Psicológica y/o Psiquiátrica en la Adolescencia, nos propone una reflexión sobre el papel del psicólogo clínico como mediador entre el adolescente y sus padres.

La demanda de atención psicológica con adolescentes que presentan conflictos en la relación con sus padres, se está configurando como uno de los principales motivos de consulta en la actualidad. Señales como el fracaso académico, la no aceptación de límites, la agresividad y el consumo drogas llevan a los padres a solicitar nuestra intervención, desde la incomprensión y la desesperanza que les produce el comportamiento de sus hijos sobre los que dicen haber perdido cualquier capacidad de maniobra.La primera dificultad de la intervención estriba en el establecimiento de objetivos realistas que pueden incluir o no el trabajo directo con el adolescente, las posibilidades de intervención aumentan sí ellos participan pero es posible trabajar exclusivamente con los padres y/o convivientes para modificar las conductas de sus hijos no deseadas a través del manejo adecuado de las consecuencias de las mismas. Los padres pueden aprender a resolver con eficacia los conflictos, el establecimiento de límites, las habilidades de comunicación y negociación; así como la resolución de objetivos personales y la recuperación del control emocional.

Cuando el adolescente se incorpora al tratamiento, lo primero que conviene definir es su percepción del problema, es fácil encontrar pacientes convencidos de que su actitud y su comportamiento son perfectamente “normales” y que los conflictos se deben a la incomprensión por parte de sus padres. Se trata de pacientes que no presentan necesariamente psicopatología, más bien dificultades de adaptación o trastornos de conducta que suelen cursar con impulsividad, fácil frustración y bajo umbral para la descarga de respuestas agresivas. Su actitud frente a la terapia suele ser resistente y de escasa colaboración, en ocasiones, perciben al terapeuta como un aliado de sus padres. La figura y el rol del psicólogo clínico deberán definirse desde el primer momento para que el adolescente y sus familiares nos atribuyan la capacidad de negociar objetivamente en los conflictos y en las demandas de cada uno de ellos.

Una vez configuradas las claves de la intervención pasaremos al establecimiento de objetivos terapéuticos y al diseño de las estrategias de intervención, una “secuencia tipo” podría incluir:

• Desbloqueo de la situación de conflicto.
• Negociación de mínimos y control de conductas agresivas.
• Establecimiento de objetivos consensuados.
• Reparto de roles y tareas entre los padres.
• Control de variables cognitivas.
• Manejo de contingencias.
Habilidades de comunicación.
• Establecimiento de límites.
• Desarrollo de objetivos ulteriores: actividad académica o profesional, control sobre el consumo de drogas y otras conductas disruptivas, etc.
• Coordinación interprofesional: orientadores y tutores académicos, mediadores sociales, médicos, etc.
• Seguimiento de objetivos y diseño de las claves para gestionar el alta.

II Congreso Nacional de TDHA

Los días 25, 26 y 27 de Enero de 2008 se ha celebrado en Madrid, el II Congreso Nacional de TDHA, organizado por la Asociación de Niños con Hiperactividad y déficit de atención de Madrid (ANSHDA) y por la Federación Española de Asociaciones para la Ayuda al Déficit de Atención e Hiperactividad ( FEAA).Con una asistencia de mas de 1500 personas: profesionales de la salud (psicólogos, psiquiatras, neurólogos…) de la enseñanza ( profesores, profesores de apoyo, orientadores …), y las familias y representaciones de las asociaciones de toda España.

Las sesiones de trabajo estuvieron centradas en el tratamiento multidisciplinar, farmacológico, psicoterapéutico y pedagógico, y en la necesidad de que tanto la familia como los profesores se conviertan en verdaderos Profesionales sobre el trastorno.

Se contó, entre otros magníficos profesionales, con la presencia del Doctor Russel A. Barkley. Profesor de Investigación del Departamento de Psiquiatría de la Universidad Médica de Suny Upstate en Syracuse (New York) uno de los mas prestigiosos investigadores sobre el TDAH. El Doctor Russel A. Barkley impartió dos conferencias magistrales: en la primera expuso la teoría explicativa del TDAH, la dificultad en la INHIBICIÓN, para posteriormente describir y analizar las técnicas y procedimientos de intervención en el aula como tratamiento para el TDAH en todas sus manifestaciones: impulsividad, problemas de atención, hiperactividad, y su repercusión en los aprendizajes escolares.

Trinidad Bonet Camañes, directora del departamento infantil de CINTECO, participó como moderadora y coordinadora de dos de las cinco sesiones de trabajo, con la presencia de Don Jesús Bernal Hernández, Don Javier Urra Portillo, Don Luis Rojas Marcos, Doña Mercedes del Fresno Fernández y don Mario Lázaro Cervás…

Una vez más se comprueba la actualización y puesta al día del Departamento Infantil de CINTECO en los últimos avances e investigación en la evaluación y tratamiento del TDAH, manteniéndose como centro de referencia y puntero sobre este trastorno.

Las ultimas publicaciones de Doctor Russel A. Barkley y su propuesta de intervención en el aula, avalan con creces el ultimo trabajo publicado por Trinidad Bonet, Yolanda Soriano y Cristina Solano “Aprendiendo con los niños hiperactivos: un reto educativo” en la editorial Paraninfo

Entrevista a Belén Acevedo Canto

Reproducimos a continuación la entrevista que D. Ángel Suárez realizó a Belén Acevedo Canto, miembro del Departamento de Intervención con Adolescentes de Cinteco para la web del Ilustre Colegio Oficial de Psicólogos de Santa Cruz de Tenerife a propósito de su participación como ponente en un Taller de Intervención con Adolescentes, dentro del Master Postgrado en Psicología Clínica: Evaluación, diagnóstico y tratamiento. Organizado por la Vocalía de Psicología Clínica.

- ¿Cuáles son los problemas más habituales que encontramos en la población adolescente?

Además de Trastornos cómo Ansiedad, Depresión, Trastornos Obsesivo-Compulsivos, Dismorfobias, …etc. Los Adolescentes van a presentar Problemas de Conducta en el ambiente familiar producidos en la mayor parte de los casos por: no cumplimiento de normas en casa, dificultad en el establecimiento de límites, falta de comunicación, respuestas agresivas: verbales y físicas, problemas entre hermanos… Especial mención a la Fobia Social, hay que tener en cuenta que ésta es una edad en la que se producen una serie de cambios sociales en el individuo cómo es el “distanciamiento de los padres” y el “acercamiento a sus iguales”, es la época en que el individuo vive unido al grupo en mayor grado que en ningún otro momento de su vida. En la esfera académica, falta de rendimiento por: Ansiedad, fobia escolar, falta de motivación, déficit en estrategias de estudio, u otros déficits… Otro de los problemas a destacar es el Trastorno por abuso de sustancias, en estas edades es donde suele darse el inicio de consumo de sustancias drogófilas, las más comúnes alcohol, tabaco, y cannabis.

-¿Cómo definiría el perfil de personalidad de los adolescentes actuales?

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Guía para los pacientes con Trastorno Bipolar y Las familias y/o cuidadores.

El Departamento de Asistencia Clínica con Adultos incorpora esta guía en nuestro apartado de “Material Recomendado”


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