Durante la vejez se producen cambios fisiológicos en el sueño que inducen a pensar que las alteraciones del sueño son normales y esperables con la edad, y que por tanto no necesitan tratamiento. Pero nada más lejos de la verdad, no se debe considerar los problemas del sueño como algo normal, sino que se debe realizar un análisis individual y determinar a qué se debe dichos trastornos y que tratamiento es el adecuado.
La prevalecía de los trastornos del sueño aumenta de forma lineal con la edad, siendo más frecuente en la mujer, en sujetos con problemas médicos o psicológicos y en aquellas personas que sé automedican. Según un estudio ( Consesus Development Conference, 1990) más de mitad de la población mayor de 65 años que viven en sus casas tienen algún trastorno del sueño y el porcentaje aumenta a 2/3 cuando se trata de mayores institucionalizados.
Por ello, los trastornos del sueño en las personas mayores tiene una gran importancia, y se destacan porque:
a) Existe una destacable prevalencia de quejas sobre la calidad y la cantidad del sueño
b) Se produce una relación entre los trastornos del sueño; especialmente el insomnio, con otros problemas físicos, psicológicos o sociales
c) Los mayores presentan un consumo notable de hipnóticos que les pueden generar efectos secundarios graves e irreversibles
d) Tienen una mayor repercusión sobre el funcionamiento diario que en otros adultos
e) Se produce cambios en la arquitectura del sueño.
La ausencia de un sueño reparador puede tener repercusiones más graves en la funcionalidad de una persona mayor que de otro adulto. La autonomía en las actividades de la vida diaria es de gran interés para su calidad de vida; esta autonomía puede verse afectada si existen trastornos del sueño, o si su tratamiento es inadecuado. Puede ir desde lo más leve hasta los más graves como el síndrome de inmovilidad, accidentes y caídas graves, etc. Se ha demostrado que hay una relación entre el consumo de benzodiacepinas durante mucho tiempo y las fracturas de cadera tras caídas.
1. EL SUEÑO Y SUS FASES
Es difícil definir que es el sueño, ya que supone un fenómeno muy complejo en el que se debe tener en cuantas diferentes cuestiones, como por ejemplo:
1) Que es un estado reversible pues de la vigilia se puede pasar al sueño y de éste a la vigilia,
2) Es un fenómeno cíclico, o sea, se alternan de forma periódica y regular en ciclos de 24 horas la vigilia y el sueño
3) Hay una ausencia casi total de movimiento
4) Se produce una actividad psicológica llamadas “sueños”
5) Se producen variaciones en la actividad cerebral y en otras variables psicofisiológicas como el tono muscular, la tasa cardíaca, el ritmo respiratorio, la presión sanguínea etc.
6) Existe un aumento del umbral para responder a los estímulos del ambiente
Según lo anteriormente mencionado podríamos definirlo como: un estado funcional, reversible y cíclico, que presenta unas manifestaciones conductuales características, tales como una relativa ausencia de motilidad y un incremento del umbral de respuesta a la estimulación externa; a nivel orgánico se produce modificaciones funcionales y cambios de actividad en el sistema nervioso, acompañado todo ello de la modificación de la actividad intelectual que supone soñar” (Buela- Casal 1990).



