RSS

El Trastorno Bipolar: Conceptos básicos para la esperanza

Si usted o alguien que es importante para usted ha sido diagnosticad@ de trastorno bipolar (también llamada psicosis maníaco-depresiva o P.M.D.) se puede sentir como si fuese la única persona que tiene que enfrentarse con esta enfermedad. Pero no está solo.

En España, alrededor del 1,3% de la población adulta tiene este problema.

El momento del diagnóstico, al tratarse de una enfermedad mental crónica, es difícil para muchas personas; el temor y la incertidumbre son las reacciones más frecuentes. Por ejemplo, muchos enfermos inicialmente piensan que para los problemas de tipo mental no hay solución; esto les lleva a no tener confianza en los tratamientos y a sentir que su vida se ha visto definitivamente arruinada con el diagnóstico. Sin embargo, afortunadamente existen tratamientos efectivos para este problema que pueden ayudarle a recobrar y mantener una vida normalmente satisfactoria y productiva.

En mi experiencia como profesional de la salud mental, la gran diferencia entre los pacientes que tienen más controlado el impacto de su enfermedad y aquellos que sufren consecuencias más penosas es EL CONOCIMIENTO. Sí, el conocer la enfermedad, qué esperar, cómo detectar el comienzo de una etapa depresiva o de una eufórica y también cuánto se conocen a sí mismos, sus tendencias a perpetuar la depresión o a hiperexcitarse con un exceso de actividad, las cosas que les estresan y las que les ayudan a equilibrarse, a modular los estados de ánimo.

 

¿CUÁNDO LA INESTABILIDAD DE ÁNIMO SE CONVIERTE EN UNA ENFERMEDAD?

Los seres humanos tenemos altibajos de ánimo; en un mismo día incluso podemos sentirnos eufóricos por la mañana ante la idea de iniciar nuestras vacaciones y tremendamente hundidos por la tarde al enterarnos de que algún familiar padece una enfermedad grave. La felicidad, la tristeza y la ira son emociones normales y una parte esencial de la vida diaria. Porque la tristeza y la culpa son sentimientos desagradables buscamos la manera de evitarlos y tratamos de construir una vida que nos permita experimentar más sentimientos de satisfacción y alegría. Es decir, las emociones nos permiten procurar un estado de bienestar para nosotros y las personas que nos importan porque nos ayudan a reaccionar ante los cambios que se producen a nuestro alrededor.

En contraste, las personas que sufren un Trastorno Bipolar tienen unos altibajos que suelen terminar entorpeciendo su bienestar por ser excesivamente acentuados o desproporcionados con los motivos que los desencadenan y por haber perdido la “flexibilidad“ normal del estado de ánimo en función de las circunstancias. Estos altibajos y la pérdida de las cualidades normales del estado de ánimo afectan a los pensamientos, sentimientos, salud física, comportamiento y funcionamiento.

El trastorno bipolar  no es culpa de la persona que lo padece, ni es el resultado de una personalidad “débil” o inestable, es una enfermedad médica (como lo puede ser el asma o la diabetes) que tiene un componente genético y para la que hay medicamentos específicos.

Seguir leyendo →

Alteraciones Neuropsicológicas y Emocionales en caso de Ictus (2ª parte):

ALTERACIONES NEUROPSICOLÓGICAS Y EMOCIONALES EN CASO DE ICTUS (2ª parte):

Las alteraciones cognitivo-conductuales y psicosociales que presentan muchas de las personas que han sufrido un ACV les impiden llevar la misma vida familiar, social y profesional que desarrollaban anteriormente, interfiriendo negativamente en el proceso de rehabilitación, en la realización de las actividades de la vida diaria, en la participación del individuo en la sociedad y en la calidad de vida del paciente y la familia.

Como dijimos en el artículo anterior, las alteraciones que pueden aparecer van a depender de la zona, duración e intensidad del daño (ver documento adjunto).

Antes de comenzar a describir estas alteraciones y trastornos, es importante aclarar que pueden aparecer también por otras causas, de tal manera que la relación Ictus-alteraciones neuropsicológicas no es bidireccional.

 

ALTERACIONES COGNITIVAS:

Los diferentes problemas a nivel cognitivo que podemos encontrarnos pueden estar relacionados con las siguientes áreas:

Atención: Incapacidad para la detección, focalización y mantenimiento del nivel de vigilacia; distractibilidad; disminución de la capacidad y velocidad de procesamiento de la información; problemas para prestar atención de manera simultánea o sucesiva a los estímulos. Es importante evaluar atención sostenida, selectiva, dividida, alternante, velocidad de procesamiento y control mental. Las dificultades de atención están relacionadas con lesiones del lóbulo frontal.

Seguir leyendo →

“Ictus: Alteraciones neuropsicológicas y emocionales. Pautas de intervención” (1ª Parte)

 

ICTUS: CUANDO LA VIDA CAMBIA EN UN MOMENTO

Estaba disfrutando de su jubilación  y preparaba las maletas para hacer un viaje familiar. Se encontraba “raro”, pero salió a la calle para hacer las últimas compras. De repente se cayó. Pasó unos días en el hospital, pero cuando salió de allí  no se le entendía nada de lo que decía, era imposible comprender lo que quería expresar, pero aún así, él lo intentaba con todas sus fuerzas. Presentaba debilidad en su hemicuerpo derecho, su marcha era torpe y su brazo derecho estaba bastante rígido. Con el tiempo, y una vez en casa, fue recuperando bastante su funcionalidad gracias al trabajo de profesionales, aunque su familia iba viviendo situaciones límite debido a episodios de agresividad, negativismo, llanto…

Esta situación es un ejemplo resumen de cómo la vida de una persona, de una familia, cambia de un momento a otro por un ICTUS.

El próximo día 29 de Octubre se celebra el día Mundial del Ictus, una enfermedad que poco a poco va teniendo más difusión entre la población pero en la que todos los profesionales dedicados a esto debemos seguir trabajando.

El ictus es una enfermedad cerebrovascular que afecta a la circulación sanguínea cerebral, que daña el funcionamiento de una zona del cerebro y que aparece de forma súbita. Se trata de un importante problema sociosanitario ya que entre el 35% y el 50% de las personas que lo padecen tienen secuelas que les hacen ser dependientes de otras personas; es la segunda causa de muerte en España, aunque esto empieza a cambiar con el tiempo ya que los nuevos tratamientos hacen que el índice de mortalidad por Ictus sea menor aumentando así el número  de personas dependientes.

Seguir leyendo →

Quererse mejora nuestra salud

Susana Pradera Salazar

Psicóloga Especialista en Psicología Clínica

Área de Asistencia Psicológica en la Edad Adulta

La salud, no es sólo la no presencia de enfermedad. Para los profesionales dedicados a la salud en “sentido amplio”, la salud hace referencia a una calidad de vida y un bienestar suficiente, no sólo para no padecer una enfermedad, sino para llevar una vida plena y satisfactoria. Desde este punto de vista podríamos hablar de dos vías de trabajo en el campo de la salud: la prevención, que nos llevaría a tener una buena calidad de vida y la intervención, que abordaría el tratamiento de la enfermedad en sí. Nuestro sistema, no sólo sanitario sino también social, hace más hincapié en la intervención pues es lo que presenta aparentemente mayores complicaciones. Es cierto que cada vez se presta más atención a la prevención, aunque aún esa misma prevención está muy orientada a los aspectos más relacionados con la intervención. Es decir, en la prevención se aborda aquello que nos puede llevar a no padecer enfermedad, pero no se cuida tanto aquello que nos puede garantizar una vida saludable y un bienestar suficiente. En ese sentido uno de los aspectos fundamentales, muy nombrado hoy en día, pero poco considerado en los ámbitos estrictamente sanitarios, es la Autoestima.

Si buscamos en el diccionario la definición de autoestima aparece como “aprecio, afecto o consideración que se tienen hacia uno mismo.”

Este término tan manido en nuestros días, refiere por tanto, aspectos que son difíciles de concretar. Hace alusión a la consideración que de nosotros mismos tenemos y esta consideración viene determinada por elementos de todo tipo, la familia, la educación, el entorno, las ideas que se nos han transmitido, las experiencias vividas… Pero dejar en manos de las circunstancias personales de cada individuo, la formación de una buena autoestima puede ser arriesgado. Y de hecho, eso es algo que vemos de forma patente en nuestros despachos profesionales. La mayoría de las personas que acuden al psicólogo tienen alguna dificultad respecto a cómo se valoran a sí mismos. Y es que los aprendizajes más importantes de nuestra vida, no se adquieren fácilmente. No se insiste suficientemente, hoy en día en la educación, en los aspectos que tienen que ver con el desarrollo de la persona. Como he referido anteriormente, esto tendría relación con una prevención en un sentido más amplio, no sólo en cuanto a la ausencia de enfermedad, sino a una buena calidad de vida.  ¿Dónde hemos aprendido a querernos a nosotros mismos? Lo primero que nos viene a la cabeza es en la familia, pero, ¿eso es exactamente así? En muchos casos nuestros progenitores no son conscientes de la importancia de esta realidad y además, ya comento con anterioridad, que la formación de la autoestima no se debe únicamente a la familia, a los mensajes recibidos en ella y a los modelos transmitidos. La presión social, también es un factor determinante y de hecho, se confunde en muchas ocasiones ese “aprecio o afecto” por uno mismo con egoísmo, pues nuestra cultura nos ha impregnado de valores como el servicio, la entrega, la humildad, que se han considerado como incompatibles con el quererse a uno mismo. Aunque en realidad, esto no es exactamente así. De hecho, cuanto más conscientes seamos de nuestro valor como personas, más podremos aportar a los demás. Pero sin querer hacer excesivo hincapié en el desarrollo de nuestra autoestima, sí que resulta importante destacar que, al ser conscientes de cuántos elementos han intervenido en la formación de la misma, nos podemos dar cuenta de todo lo que se necesita trabajar para poner a punto ese elemento tan importante en nuestra vida emocional. Según la complejidad de las manifestaciones o síntomas, esa puesta a punto puede llegar a ser toda una intervención. Es como operar la columna vertebral de nuestra vida emocional. Es una tarea delicada y que necesita de un buen profesional.
Seguir leyendo →

Conducta suicida en las Personas Mayores

Isabel Carrasco. Área de Asistencia Psicológica en la Personas Mayores.

1.     Introducción

Todos los estudios sobre el suicidio demuestran que las personas mayores tienen la tasa más alta de suicidio y la más baja de intentos. Existiendo una tendencia ascendente en los últimos diez años que  hace que muchos autores se planteen el suicidio en la edad avanzada como una nueva epidemia que es necesario controlar y prevenir.

Sin embargo, y a pesar de la gravedad del asunto, el suicidio en el anciano normalmente ha sido considerado como algo “lógico o justificable”, sin tener en cuenta que en muchas ocasiones es tan o más evitable que en  las personas más  jóvenes.

Pero, no sólo es preocupante la tasa de suicidios consumados entre los mayores sino que además es frecuente encontrar el llamado “suicidio silencioso”  o “síndrome de deslizamiento” (Carbonell 1985) en el que la persona rechaza los alimentos y los cuidados médicos, haciendo que se abandone hasta dejarse morir. El suicido silencioso es tan letal como el activo, la intención de morir es la misma, lo que cambia es el medio.

En España, los ancianos realizan sólo 1 de cada 20 intentos leves, frente a 1 de cada 7 intentos graves y 1 de cada 3 ó 4 suicidios consumados (Nieto y cols. 1992). Esto nos permite afirmar que las personas mayores tienen propósitos más firmes de morir y utilizan medios más letales.

Una característica de la conducta suicida en el mayor es que el 86% de los casos que se suicidan no reciben tratamiento psiquiátrico (Catell- Jolley 95). Es decir, que los mayores no comunican sus intenciones de suicidarse,  apenas  verbalizan sus sentimientos de desesperanza y no buscan ayuda para mejorar su malestar. Evidentemente, esto dificulta muchísimo la posibilidad de prevenirlo.

Seguir leyendo →


© 2005-2012 Cinteco | Lagasca 16, 1º dcha. 28001 Madrid. Tel. 91 431 21 45. Fax 91 575 40 07
| Contacto | Política de Privacidad |