La periodista Susana Molina publica en la edición digital de El Pais una interesante visión de la “Joven Edad Adulta” Cinteco colabora con su opinión y su experiencia en el tratamiento de las nuevas demandas que plantea dicho grupo de edad.
por José Carrión | Sea el primero en comentar
La periodista Susana Molina publica en la edición digital de El Pais una interesante visión de la “Joven Edad Adulta” Cinteco colabora con su opinión y su experiencia en el tratamiento de las nuevas demandas que plantea dicho grupo de edad.
por Isabel Carrasco | Sea el primero en comentar
Los niños pueden presentar conductas molestas y disruptivas, sin que afecten de forma grave a sus vidas. Sin embargo, cuando un niño manifiesta este comportamiento de forma frecuente y persistente, sí puede suponer para el niño problemas y dificultades en su adaptación en el medio escolar, familiar y social, pudiendo afectar a su desarrollo psicológico.
Por ello, la desobediencia y la conducta agresiva en la infancia son dos de las principales quejas de los padres y educadores en la clínica infantil, apareciendo con frecuencia unidos los dos tipos de problemas.
Se entiende por desobediencia las acciones que incumplen normas y órdenes de los adultos. Según Forehand y McMahon hace referencia “a la negativa a iniciar o completar una orden realizada por otra persona en un plazo determinado de tiempo de5 a20 segundos), Sin embargo, esta definición no comprende otras situaciones que son también consideradas como desobedientes, como el incumplimiento de una norma ya establecida.
Por ello, cuando hablamos de desobediencia nos referimos a acciones que incumplen normas u órdenes de los adultos.
La desobediencia puede ir acompañada de oposicionismo que supone: rabietas, discusiones, desafíos, enfrentamientos y también de agresividad, en la que encontramos comportamientos violentos, crueles, destructivos, etc.
Cuando la conducta de desobediencia y oposicionismo es extremadamente grave recibe el nombre de Trastorno Negativista Desafiante y se caracteriza por un patrón recurrente de comportamiento negativista, desobediente, hostil, etc. dirigido a las figuras de autoridad.
Si además aparecen conductas que suponen una violación repetida de las normas de la conductas socialmente establecidas como una pauta de comportamiento estable y permanente del niño recibe el nombre de trastorno disocial.
Es decir, Las conductas infantiles inadecuadas pueden presentar cierta “normalidad” en determinadas etapas del ciclo vital. Sin embargo, cuando la magnitud, frecuencia o perseverancia en el tiempo de dichas conductas son excesivas podemos hablar de problemas conductuales y entonces sí es necesario la intervención clínica para corregirlas y prevenir problemas o trastornos más graves en el futuro como el Trastorno Negativista desafiante o el disocial.
por webmaster | Sea el primero en comentar

Cinteco pone en marcha la XXIII Promoción de su nuevo Máster en Psicología Clínica y de la Salud.
El Máster, de carácter presencial, se desarrolla a lo largo de 2 cursos académicos (de octubre a junio) con un total de 600 horas lectivas (60 créditos).
Se integran los contenidos teóricos de los distintos módulos con su aplicación a casos reales. El entrenamiento práctico se considera prioritario desde el inicio de las clases.
Los alumnos irán enfrentando aspectos prácticos relacionados con la intervención en Psicología Clínica y de la Salud de una forma progresiva y estructurada en combinación con su formación técnica.
Para mayor información MÁSTER EN PSICOLOGÍA CLÍNICA Y DE LA SALUD 2012-2014
Una vez terminado el Máster, Cinteco seleccionará dos alumnos para que se incorporen al equipo y concluyan su especialización como terapeutas.
por Manuel Morillas Urda | Sea el primero en comentar
En la practica clínica, con frecuencia, he atendido pacientes que, en su primera entrevista, comienzan con una declaración de principios: “tengo que decirte, antes de empezar, que yo no creo en los psicólogos”. La verdad, cuando aún se es un psicólogo inexperto, esta declaración es inquietante y pone al profesional en una situación incómoda.
La razón mas frecuente que da el paciente es, por un lado, que él siempre se gestionó perfectamente solo sus problemas emocionales y dificultades vitales y, por otro, que no piensa que “hablando” pueda resolver sus problemas, ya que sabe lo que le pasa pero que, asombrosamente esta vez, y aunque lo ha intentado durante varios meses, no ha sido capaz de remontar hacia un estado de equilibrio y normalidad.
Es muy interesante este punto de vista de algunos pacientes porque muestra el desconocimiento de aspectos centrales tanto de la génesis y mantenimiento de los problemas psicológicos, como de los métodos y técnicas de los que la psicología clínica dispone para ayudar a las personas a resolver y afrontar sus dificultades emocionales y comportamentales.
Generalmente los pacientes desconocen que, aunque pueden tener buenas habilidades de afrontamiento para enfrentarse a los problemas vitales, puede ocurrir que, en determinados periodos de la vida, se acumulen situaciones negativas, estresantes, concentradas en periodos de tiempo relativamente largos (uno o dos años), que suelen estar relacionadas con el ámbito laboral, de pareja, social o salud que se convierten en factores de estrés y sobrecarga que minan, de forma insidiosa y no percibida por el individuo, la salud psicológica y el equilibrio emocional.
por Belén Acevedo | 1 Comentario
Hace un tiempo acudieron a consulta unos padres, acababan de descubrir que su hijo adolescente era homosexual y rechazaban la idea de que así fuera.
Su angustia y sus miedos inspiraron este artículo:
LA ORIENTACION SEXUAL EN LA ADOLESCENCIA
La adolescencia es una época de cambios, unos de los más significativos tiene que ver con los “cambios físicos” y más concretamente con los sexuales, el desarrollo sexual, es el cambio más importante que se produce en la adolescencia.
Al mismo tiempo se producen otros cambios que tiene que ver con “cambios en personalidad” como es la búsqueda de mi identidad, y como tal la búsqueda de mi identidad sexual.
La identidad sexual adulta incluye varios aspectos:
por Pilar Gérez | Sea el primero en comentar
Las actuales valoraciones concluyen que al menos un alumno por aula presenta trastorno específico del lenguaje. Este trastorno condiciona claramente la adquisición de los aprendizajes escolares, ya sea en las últimas etapas de educación infantil o en primaria y secundaria. Esta guía pretende dar respuesta a los maestros y facilitar la detección, valoración y la puesta en práctica pedagógica de la lectoescritura. Las adaptaciones pedagógicas son necesarias y permitirán que el alumno optimice la adquisición de los aprendizajes y así garantizarán un futuro escolar y profesional.
La dislexia es un trastorno específico y permanente del aprendizaje de la lectoescritura, caracterizado por una dificultad en el procesamiento fonológico de la información y estarían alterados algunos de los procesos cognitivos intermedios entre la recepción de la información y la elaboración del significado.
Esta definición precisa que el carácter específico del trastorno, no es imputable a un déficit intelectual a un trastorno sensorial o neurológico ni a una patología mental o a condiciones socioculturales desfavorables.
En relación al carácter permanente, es importante diferenciar entre los alumnos con dificultades en el dominio de la lectura o escritura, es decir, aquellos niños que presentan retraso simple en la adquisición de la lectoescritura y entre aquellos que presentan dislexia de desarrollo.
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