Durante esta semana se ha celebrado el I Seminario de Formación sobre el Alcohol organizada porla Fundación ADES y el Plan Nacional sobre Drogas.
Han sido dos días muy intensos donde a través de ponencias y mesas de debate se han ido desgranando datos muy interesantes sobre el consumo de alcohol en España y en Europa, efectos sobre la salud en pequeñas cantidades, investigaciones recientes sobre el alcohol, relación de la mujer con el alcohol, experiencias diferentes sobre prevención y para terminar una visión de dos tipos de tratamientos ante el alcohol.
Los datos que se han ido exponiendo no han podido ser más alarmantes sobre el consumo de alcohol y las consecuencias que produce.
Algunos datos demoledores a nuestro entender son por ejemplo que el 50% de las intervenciones y urgencias de fin de semana están de una u otra forma relacionadas con el alcohol.
La edad de inicio del alcohol se sitúa ahora mismo en los 13,7 años y por primera vez en la historia las chicas superan a los chicos en prevalencia, número de borracheras, etc. En la adolescencia y también a otras edades no se puede hablar de consumo aislado de alcohol porque en la mayoría de las ocasiones se produce un policonsumo (acompañar el alcohol de tabaco, cannabis, estimulantes, etc.)
El Dr. Fernando Rodríguez-Artalejo nos habló de los efectos del consumo de pequeñas cantidades de alcohol donde se ve que si existen algunos efectos beneficiosos para la salud pero solamente si eres consumidor regular (a diario) de pequeñas cantidades (1-2 UBE en mujeres y 2-3 UBE en hombres). ¿Qué aconsejar entonces? Abstinencia completa en menores, embarazadas, consumidores que no sepan o no puedas moderar, los que compartan otros problemas de salud que se puedan agravar, etc., no se puede nunca recomendar a menores de 50 años y si eres mayor de 50 años y tienes factor de riesgo coronario y bebes con agrado el consejo sería “Cuanto menos alcohol, mejor para su salud”.
En la mesa de la Investigación sobre el alcohol nos hablaron de los efectos pre y post-natales del alcohol en el desarrollo de la descendencia, también de la capacidad del cerebro para recuperarse con abstinencia y programas de rehabilitación cognitiva y por último de los efectos del “binge drinking” en la adolescencia ya que este tipo de patrón de consumo está generalizado en nuestra sociedad.



