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Tricotilomanía en la Infancia

LA TRICOTILOMANIA EN LA INFANCIA: EL NIÑO QUE SE ARRANCA EL PELO

  1. ¿Qué es la Tricotilomania?

    La tricotilomanía, del griego trichós (cabello) y manía (impulso), es un hábito o comportamiento recurrente e irresistible dirigido a arrancarse el propio cabello o los vellos de distintas zonas del cuerpo. Aunque la parte más afectada es la cabeza, también puede abarcar otras partes como las cejas, pestañas, axilas, barba, pubis o cualquier zona pilosa de la persona.

    Según el  Manual Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-IV), la tricotilomanía está considerada como un trastorno del control de los impulsos. Los criterios diagnósticos son los siguientes:

    1. Arrancarse el cabello de forma recurrente causando una notable pérdida del mismo.
    2. Una sensación creciente de tensión antes de arrancarse los cabellos o cuando se intenta inhibir este comportamiento.
    3. Una sensación agradable de gratificación, placer o satisfacción durante el acto de arrancarse los cabellos.
    4. Un malestar clínicamente significativo que le impide a la persona desempeñarse normalmente ya sea en el área social, laboral o de las relaciones interpersonales.

    También pueden aparecer síntomas como:

    • Apariencia desigual del cabello
    • Parches descubiertos o pérdida del cabello por toda parte (difusa)
    • Bloqueo (obstrucción) intestinal si las personas se comen el cabello que se arrancan
    • Halar, tirar o retorcer constantemente del cabello
    • Negar el hecho de halarse el cabello
    • Aumento de la tensión antes de halarse el cabello
    • Otros comportamientos de autoagresión
    • Sensación de alivio, placer o gratificación después de halarse el cabello

    El diagnóstico suele hacerse en función de las zonas calvas y descartando enfermedades dermatológicas como la alopecia o la calvicie común.

    Según algunos estudios, la tricotilomanía comienza durante la primera infancia y es en la adolescencia donde se dan la mayoría de los casos. Durante esta edad muchos casos se desencadena a partir de los 3 o 4 años. En esta época el tirar es similar o se da al mismo tiempo que chuparse el dedo y otros hábitos. Se suele dar en períodos de separación de los padres, en la cama y cuando están cansados y aburridos. Estos hábitos nerviosos suelen remitir antes de la entrada al colegio.

    Es un trastorno poco común y suele ser más frecuente durante la infancia y adolescencia que en la edad adulta. En esta etapa es más abundante encontrar el trastorno entre los niños varones, mientras que en la edad adulta es más característico en las mujeres. Afecta a un 4% de la población mundial y el 10% de los casos está relacionado con un Trastorno Obsesivo-Compulsivo (TOC).

    El comienzo antes de los 6 años está asociado a un pronóstico mejor, ya que suele ser un trastorno fácilmente cronificable y duradero.

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Fracaso Escolar

“Por fracaso escolar se entiende normalmente el hecho de no lograr el título académico mínimo obligatorio de un sistema educativo. En el caso español, se habla de fracaso escolar para referirse a quienes no obtienen el título final de la Educación Secundaria Obligatoria (ESO), que se obtiene tras cursar con éxito 10 cursos de educación obligatoria”. Esta definición encierra en sí misma un cuestionamiento, empezando por la propia expresión “fracaso escolar” y el estigma que implica, pues parece señalar que quienes no alcanzan un título educativo se están convirtiendo en personas fracasadas. Además, parece llevar la responsabilidad sobre el logro educativo hacia los estudiantes, no teniendo en cuenta que el éxito escolar es un proceso en el que, aparte de los estudiantes, también intervienen los profesores, la gestión de los centros educativos, las autoridades educativas, las políticas educativas y las familias. Sería más ajustado hablar de “alumnos que abandonan el sistema educativo sin la preparación suficiente”.

El principal motivo de consulta psicológica en la etapa infanto juvenil es, sin ninguna duda, la preocupación que muestran los padres por los problemas en el rendimiento académico de sus hijos, y por las conductas relacionadas con el estudio. Adaptación escolar, absentismo, etc.

El fracaso escolar aumenta en España de forma alarmante. Cada vez son más los niños de primaría y sobre todo de secundaria, que no consiguen los objetivos académicos propuestos para su nivel y edad. El fracaso escolar en la infancia puede tener diferentes causas, aunque las más reseñables son: los trastornos emocionales o psicológicos, los trastornos del aprendizaje, los trastornos de la comunicación, los trastornos orgánicos como el TDA-H y los factores intelectuales.

Problemas psicológicos:

En los niños más pequeños el rechazo al colegio puede presentarse por problemas de ansiedad como Ansiedad de Separación .En este trastorno el niño tiene mucho miedo a separarse de los padres y presenta síntomas físicos como dolor de tripa, vómitos, dolor de cabeza, etc. Este miedo hace que no quiera ir al colegio y que pase largas temporadas en casa.

La Depresión es otra causa psicológica en la infancia que produce desinterés, apatía, tristeza, irritabilidad…. en el niño, haciendo   muy difícil atender a la demanda académica.

Los problemas conductuales, déficits en habilidades sociales y cuadros de fobia académica, son otros factores determinantes. En la adolescencia, aparecen nuevos factores que subyacen al fracaso escolar. Como son los problemas relacionados con el autoconcepto y la imagen, actitudes persistentes y negativas frente al estudio, problemas de relación familiar, acoso en el aula, conductas de riesgo que pueden aflorar en estas edades, como el consumo de sustancias, etcétera.

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La decisión de acudir a terapia de pareja

En nuestra práctica clínica constatamos un importante aumento de demanda de ayuda psicológica para resolver los conflictos que pueden presentarse en las relaciones de pareja, conflictos que pueden llevar tiempo instaurados en la relación y que van generando un alto nivel de insatisfacción, malestar, frustración, enfado, llegando a afectar psicológicamente, presentando en muchos casos cuadros de ansiedad, estrés, depresión…que interfieren de manera significativa en la vida cotidiana de las personas. Por destacar un dato, en 2008, del total de casos atendidos en CINTECO, alrededor de un 18% solicitaron consulta por diferentes temas relacionados con conflictos en su relación de pareja.

El hecho de que vaya en aumento el porcentaje de personas que solicitan asesoramiento psicológico por estos problemas se puede deber a los siguientes factores:

  • Se dispone de más información sobre la existencia de Terapia Psicológica que puede ser de ayuda en las situaciones de crisis en la pareja.
  • Las personas que han realizado procesos de terapia para abordar estos problemas dan información a personas de su entorno sobre su experiencia, aconsejando en muchos casos que busquen ayuda.
  • El deseo o la “necesidad” de intentar conseguir una estabilidad afectiva y satisfacción en la relación de pareja por la importancia que esto tiene tanto en el ámbito personal-familiar como en el ámbito social-laboral.
  • La incapacidad de la pareja para resolver los conflictos que se van presentando e ir comprobando que el paso del tiempo empeora la situación, aumentando el nivel de desgaste y malestar.
  • Intentar evitar el llegar a la separación o divorcio por todas las consecuencias negativas que esto puede tener.

Además de estos factores, hay un dato que está apareciendo en los medios de comunicación en los últimos meses, y es el descenso del número de divorcios (número que iba en aumento en los últimos años), como consecuencia de la crisis económica que dificulta o impide en muchos casos afrontar todos los gastos que supone un proceso de separación y sobre todo la adaptación a la situación posterior. Este dato puede indicar que muchas parejas con un importante deterioro en su relación están manteniendo una convivencia muy insatisfactoria y que por diferentes razones, fundamentalmente económicas no pueden separarse y si lo hacen, los costes tanto económicos como emocionales que siempre tiene un proceso de separación, se ven aumentados, repercutiendo en la calidad de vida de esas personas.

La terapia de pareja no es la panacea para resolver todos los conflictos que pueden presentarse en las relaciones, además, el hecho de iniciar un proceso de terapia no implica necesariamente la continuidad de la relación, pero es un recurso que se puede utilizar para ayudar a la pareja a identificar e intentar resolver los conflictos, salir de la crisis en la que se encuentran cuando acuden a consulta, valorar el nivel de motivación para seguir en la relación, por destacar algunos de los objetivos que se pueden trabajar en los procesos de terapia de pareja. Es por tanto un recurso que está siendo de utilidad para muchas personas que en la actualidad tienen problemas en sus relaciones.

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El papel del psicólogo clínico como mediador entre el adolescente y sus padres

José Carrión Otero como coordinador del Área de Asistencia Psicológica y/o Psiquiátrica en la Adolescencia, nos propone una reflexión sobre el papel del psicólogo clínico como mediador entre el adolescente y sus padres.

La demanda de atención psicológica con adolescentes que presentan conflictos en la relación con sus padres, se está configurando como uno de los principales motivos de consulta en la actualidad. Señales como el fracaso académico, la no aceptación de límites, la agresividad y el consumo drogas llevan a los padres a solicitar nuestra intervención, desde la incomprensión y la desesperanza que les produce el comportamiento de sus hijos sobre los que dicen haber perdido cualquier capacidad de maniobra. La primera dificultad de la intervención estriba en el establecimiento de objetivos realistas que pueden incluir o no el trabajo directo con el adolescente, las posibilidades de intervención aumentan sí ellos participan pero es posible trabajar exclusivamente con los padres y/o convivientes para modificar las conductas de sus hijos no deseadas a través del manejo adecuado de las consecuencias de las mismas. Los padres pueden aprender a resolver con eficacia los conflictos, el establecimiento de límites, las habilidades de comunicación y negociación; así como la resolución de objetivos personales y la recuperación del control emocional.

Cuando el adolescente se incorpora al tratamiento, lo primero que conviene definir es su percepción del problema, es fácil encontrar pacientes convencidos de que su actitud y su comportamiento son perfectamente “normales” y que los conflictos se deben a la incomprensión por parte de sus padres. Se trata de pacientes que no presentan necesariamente psicopatología, más bien dificultades de adaptación o trastornos de conducta que suelen cursar con impulsividad, fácil frustración y bajo umbral para la descarga de respuestas agresivas. Su actitud frente a la terapia suele ser resistente y de escasa colaboración, en ocasiones, perciben al terapeuta como un aliado de sus padres. La figura y el rol del psicólogo clínico deberán definirse desde el primer momento para que el adolescente y sus familiares nos atribuyan la capacidad de negociar objetivamente en los conflictos y en las demandas de cada uno de ellos.

Una vez configuradas las claves de la intervención pasaremos al establecimiento de objetivos terapéuticos y al diseño de las estrategias de intervención, una “secuencia tipo” podría incluir:

• Desbloqueo de la situación de conflicto.
• Negociación de mínimos y control de conductas agresivas.
• Establecimiento de objetivos consensuados.
• Reparto de roles y tareas entre los padres.
• Control de variables cognitivas.
• Manejo de contingencias.
Habilidades de comunicación.
• Establecimiento de límites.
• Desarrollo de objetivos ulteriores: actividad académica o profesional, control sobre el consumo de drogas y otras conductas disruptivas, etc.
• Coordinación interprofesional: orientadores y tutores académicos, mediadores sociales, médicos, etc.
• Seguimiento de objetivos y diseño de las claves para gestionar el alta.

Guía para los pacientes con Trastorno Bipolar y Las familias y/o cuidadores.

El Departamento de Asistencia Clínica con Adultos incorpora esta guía en nuestro apartado de Material Recomendado. Se trata de una guía para padres, familias y cuidadores de personas diagnosticadas con Trastorno Bipolar.


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