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	<title>María Andreu Díaz, autor en Gabinete de Psicólogos en Madrid. Psicólogos y Psiquiatras</title>
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	<description>Centro de Investigación en Terapias de Conducta, Psicólogos Clínicos y Psiquiatría</description>
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	<title>María Andreu Díaz, autor en Gabinete de Psicólogos en Madrid. Psicólogos y Psiquiatras</title>
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		<title>TDAH EN ADULTOS</title>
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		<dc:creator><![CDATA[María Andreu Díaz]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 17 Feb 2022 12:01:33 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Adultos]]></category>
		<category><![CDATA[Cinteco]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El TDAH en adultos (trastorno por déficit de atención), es uno de los más conocidos, y desconocidos al mismo tiempo, hoy en día. Es un trastorno de carácter neurobiológico que implica la presentación de una sintomatología de hiperactividad, impulsividad y/o déficit de atención. Aunque desde el nacimiento se presenta estas dificultades en muchas ocasiones la [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>El <strong>TDAH en adultos (</strong><strong>trastorno por déficit de atención)</strong>, es uno de los más conocidos, y desconocidos al mismo tiempo, hoy en día. Es un trastorno de <strong>carácter neurobiológico</strong> que implica la presentación de una <strong>sintomatología de hiperactividad, impulsividad y/o déficit de atención.</strong><br />
Aunque desde el nacimiento se presenta estas dificultades en muchas ocasiones la sintomatología no llega a repercutir de una forma significativa hasta que la persona se enfrenta a una carga académica o laboral que le exige unos recursos de atención o concentración superior a los que puede ofrecer. Por ello, un número importante de personas adultas acuden a la consulta con dificultades compatibles con este trastorno y que hacen necesaria su evaluación.</p>
<h3>¿Qué sintomatología puedo observar en mi vida para plantearme que pueda tener TDA-H?</h3>
<p>Centrándonos en el área de <strong>la inatención</strong>, ¿Cuáles son las señales que podemos observar en nuestro día a día para saber si tenemos dificultades en el área de la atención?</p>
<ul>
<li>Si caigo a menudo en errores en las tareas del trabajo por descuidos en los detalles, por pasar por alto alguna indicación, por no realizar con precisión un trabajo…</li>
<li>Si me resulta muy costoso realizar tareas que demanden mi atención durante un tiempo prolongado, por ejemplo, en clase, una conversación, una reunión o una lectura prolongada.</li>
<li>Si al estar hablando con alguien esa persona tiene la sensación de que no le estoy escuchando o percibo que pierdo el hilo de la conversación durante un tiempo significativo, aunque no haya habido nada que me distraiga.</li>
<li>Si cuando me dan instrucciones me resulta muy costoso seguirlas sin olvidar alguno de los pasos que me han indicado o si al iniciar una tarea me distraído rápidamente y me pongo a hacer otra cosa.</li>
<li>Si a la hora de gestionar tareas que requieren diferentes pasos o a la hora de ordenar tareas y prioridades me cuesta mucho cumplir los plazos, seguir el orden o incluso llegar a determinar el orden que quiero.</li>
<li>Si me resultan muy desagradables las tareas que me suponen un esfuerzo mental mantenido e intento escapar de ellas, como quehaceres domésticos, realizar informes, revisar artículos largos, etc.</li>
<li>Si tengo problemas vinculados a perder cosas importantes para mis tareas o actividades, por ejemplo, materiales escolares, lápices, libros, instrumentos, cartera, llaves, papeles de trabajo, gafas, móvil…</li>
<li>Si los estímulos externos o mis pensamientos me distraen con mucha facilidad y me impiden hacer las tareas que deseo.</li>
<li>Si me olvido con frecuencia de actividades cotidianas, por ejemplo, hacer las tareas, hacer las diligencias, devolver las llamadas, pagar las facturas, acudir a las citas.</li>
</ul>
<h3>Y si nos fijamos en el área de <strong>hiperactividad e impulsividad</strong>, ¿Cuáles son las señales de alerta del TDAH en adultos?</h3>
<ul>
<li>Si me cuesta controlar en momentos de enfado lo que digo a otras personas o tengo momentos de agresividad.</li>
<li>Si con frecuencia me resulta muy complejo dejar las manos o los pies quietos, tengo mucha necesidad de retorcerme en el asiento o de mover alguna parte de mi cuerpo.</li>
<li>Si en mitad de una situación que me requiera estar sentado mucho tiempo, como en la oficina o en una clase, me levanto a pesar de lo que se espera de mí.</li>
<li>Si me noto muy inquieto en mi día a día. Soy incapaz de estar, o me siento incómodo, estando quieto durante un tiempo prolongado, como en restaurantes, reuniones.</li>
<li>Si los otros me han comentado que estoy intranquilo o han percibido que me resulta difícil seguirles.</li>
<li>Si me resulta muy complejo focalizarme en actividades recreativa o juegos que no requieran de movimiento.</li>
<li>Si me cuesta ajustarme al hablar y con frecuencia hablo excesivamente.</li>
<li>Si en las conversaciones me resulta complejo esperar el turno de conversación, a que el otro concluya la pregunta o la frase, terminándolas por ellos o con frecuencia respondo inesperadamente</li>
<li>Si percibo muchas dificultades a la hora de esperar mi turno, por ejemplo, mientras espero una cola.</li>
<li>Si me meto en conversaciones ajenas sin darme cuenta, si me inmiscuyo en los juegos o actividades de otras personas</li>
<li>Si interrumpo o utilizo cosas de otras personas antes de recibir su permiso.</li>
</ul>
<p>Para hablar de diagnóstico de TDAH, también es importante rastrear nuestras primeras etapas evolutivas y ver si algunos de los síntomas ya estaban <strong>presentes antes de los 12 años. </strong><br />
Es posible presentar dificultades exclusivamente de inatención, hiperactividad-impulsividad, o una combinación de ambas. De modo que podemos sentirnos identificados con solo una de las partes o con ambas.<br />
Una vez que tenemos clara la sintomatología asociada a este diagnóstico, es importante hacernos la siguiente pregunta: ¿es solo una cuestión de niños/adolescentes? La respuesta claramente es NO, también es un trastorno que se presenta en adultos.  Hay que tener en cuenta que antiguamente no se tenían tantos conocimientos sobre este trastorno y aunque muchos niños presentaban esta sintomatología, ni en los colegios ni los familiares se planteaban realizar una evaluación. Actualmente, el diagnóstico de TDAH es el trastorno psiquiátrico predominante en la infancia y adolescencia y está comprobado que su origen es altamente hereditario, por lo que es muy probable que uno o ambos padres de un niño con este diagnóstico presente o haya presentado una sintomatología similar.<br />
Por ello, la última pregunta a la que llegamos es: ¿qué debo hacer si soy adulto y presento la sintomatología descrita previamente? Actualmente existen pruebas diagnósticas específicas para adultos, por lo que se puede realizar una evaluación para descartar dichas dificultades. Esta batería consiste en una serie de pruebas neurocognitivas objetivas, suele tener una duración de 3 o 4 horas y nos ayudará a saber si la persona presenta dificultades de atención selectiva o sostenida, concentración, velocidad de procesamiento o un control inhibitorio inadecuado. Y, por tanto, con dichas pruebas se podrá determinar si la persona presenta un diagnóstico de TDAH y si es así se darán las recomendaciones oportunas de cara al tratamiento.</p>
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		<title>BULLYING O ACOSO ESCOLAR</title>
		<link>https://www.cinteco.com/bullying-o-acoso-escolar/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[María Andreu Díaz]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 06 May 2021 12:08:53 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Adolescencia]]></category>
		<category><![CDATA[Cinteco]]></category>
		<category><![CDATA[Infancia]]></category>
		<category><![CDATA[Noticias]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El término bullying o acoso escolar, hace referencia a cualquier actitud agresiva que se realice de una forma intencionada y repetida por uno o varios estudiantes hacia otro. Actualmente, hay estudios que dicen que casi el 50% de los menores en edad escolar han sufrido alguna situación de violencia en España y cada vez hay [&#8230;]</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>El término bullying o acoso escolar, hace referencia a cualquier actitud agresiva que se realice de una forma intencionada y repetida por uno o varios estudiantes hacia otro. Actualmente, hay estudios que dicen que casi el 50% de los menores en edad escolar han sufrido alguna situación de violencia en España y cada vez hay más consciencia del alto riesgo que tienen los menores de poder vivir situaciones así.<br />
Normalmente los menores viven esta situación en silencio, ya que les da vergüenza contar lo que está sucediendo, tienen miedo, piensan que contarlo es chivarse, o simplemente han normalizado la situación en el colegio y no se plantean contarlo. Por ello, es importante que en el contexto familiar se sepa identificar las diferentes manifestaciones que puede mostrar un niño o adolescente que está sufriendo bullying.</p>
<p><strong><u>¿Qué podemos observar en nuestros hijos para detectar que puedan estar sufriendo bullying?</u></strong></p>
<ul>
<li><strong>Empieza a faltar o querer faltar al colegio</strong>. Alegando que está enfermo (ya sea de forma fingida o despuntándose un malestar físico real de forma reiterada), que no le gusta estudiar, o simplemente empieza a faltar sin justificación aparente.</li>
<li><strong>Estado de ánimo más variable de lo normal</strong>: Es frecuente que cuando un menor sufre bullying en vez de observarse en casa síntomas de tristeza lo que se observe sea un nivel alto de frustración e irritabilidad. Esto puede llevar a incrementar situaciones de conflictos con padres o hermanos. Al igual, es frecuente que se empiece a observar que el menor tiende a encerrarse en su cuarto y disminuya de forma significativa el nivel de comunicación.</li>
<li>Es muy común observar <strong>altos niveles de ansiedad</strong>, notarle más nervioso, intranquilo e incluso pueden aparecer ataques de pánico. Esta ansiedad se puede manifestar, como referíamos antes, a nivel somático (síntomas físicos), pero también se puede manifestar a través de <strong>pesadillas</strong>, <b>perdida del apetito</b>, e incluso pueden empezar a presentar <strong>enuresis secundaria</strong> (volver a hacerse pis en la cama, cuando era algo ya controlado).</li>
<li>Pueden aparecer <strong>conductas más infantiles</strong>, cómo si hubiera un retroceso a nivel de madurez.</li>
<li><strong>Bajada del rendimiento académico</strong>. Esto es frecuente ya que la situación de estrés que vive le impide concentrarse en sus obligaciones académicas.</li>
<li>Evitación de las relaciones sociales con iguales. Que conlleva un <strong>aislamiento social</strong></li>
<li>Otro aspecto que se suele observar frecuentemente es que quieren <strong>dejar de hablar en casa sobre cosas del colegio</strong>, parece que les molesta o se irrita cada vez que sale el tema.</li>
<li>Pueden empezar a <strong>pedir dinero</strong> sin motivo aparente, o a <strong>hacer los deberes de otros</strong> y puede empezar a <strong>faltarle material escolar</strong> (lápices, bolígrafos, carpetas, etc.)</li>
<li>En casos más graves, se observan <strong>señales de agresiones físicas</strong> repetidamente y cuando se le pregunta sobre qué le ha pasado responde con evasivas, evitando el tema o mintiendo.</li>
</ul>
<p>En caso de que observemos varios de estos signos y síntomas, <u><b>¿Qué podemos hacer para ayudar a nuestro hijo que sufre bullying?</b></u></p>
<ul>
<li>Lo principal es establecer un <strong>canal de comunicación</strong>. Para ello lo importante es que el menor sepa que puede contar lo que está ocurriendo en casa, con la confianza de que va a ser escuchado, atendido a nivel emocional y que se va a intentar buscar una solución. Para ello es importante escucharle, intentar mantener la calma cuando te cuente algo, mostrarnos empáticos con él, reforzar el hecho de que cuente lo que le pasa y evitar culparle. Es importante hablar con él de las posibles soluciones o vías de actuación que se van a poner en marcha y no recomendar o instruirle en que se defienda y devuelva el daño que le están haciendo.</li>
<li>Es muy importante informar al <strong>centro educativo</strong> de lo que está ocurriendo para que se active el protocolo de actuación en este tipo de casos. Para ello, se recomienda hablar con el equipo directivo del colegio y tutor/a del menor. Es importante que como padres os enteréis de las medidas que se van a poner, que dichas medidas se ajusten a la situación específica de acoso que sufre el menor, y que se observe el cumplimiento y mantenimiento de las mismas.</li>
<li>Si ha sucedido una agresión física es importante ir en primer lugar a un hospital para que le atiendan, y pedir un <strong>parte de lesiones </strong>con el que se realizará una <strong>denuncia</strong> en la guardia civil o policía. Además, si el acoso es a través de las nuevas tecnologías, hay que notificarlo a la <strong>unidad de delitos tecnológicos</strong> de la policía.</li>
<li>Y, por último, es importante <strong>buscar ayuda psicológica</strong> tanto para poder trabajar con el niño o adolescente y paliar la sintomatología relacionada con la situación de acoso, como para trabajar con el contexto familiar la mejor forma de proceder y guiar los diferentes pasos de actuación tanto con el centro escolar como en la recuperación emocional del menor.</li>
</ul>
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		<title>DEPRESIÓN INFANTIL</title>
		<link>https://www.cinteco.com/depresion-infantil/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[María Andreu Díaz]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 09 Feb 2021 08:20:42 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cinteco]]></category>
		<category><![CDATA[Infancia]]></category>
		<category><![CDATA[Noticias]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Normalmente asociamos la etapa de la infancia con la felicidad. Pero hay que tener cuidado en no caer en una idealización excesiva de esta etapa y es que siempre ha existido el mito del niño feliz. Esto lleva a desestimar la posibilidad de que un niño esté triste o incluso pueda presentar depresión infantil. &#160; [&#8230;]</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Normalmente asociamos la etapa de la infancia con la felicidad. Pero hay que tener cuidado en no caer en una idealización excesiva de esta etapa y es que siempre ha existido el <strong>mito del niño feliz</strong>. Esto lleva a desestimar la posibilidad de que un niño esté triste o incluso pueda presentar depresión infantil.<br />
&nbsp;</p>
<h4><u>¿Qué puedo observar para saber si mi hijo puede tener depresión infantil?</u></h4>
<p>Hay una serie de signos que se pueden observar que están asociado a depresión infantil. Se reparten en 5 áreas principales:</p>
<ol>
<li><strong>Área emocional:</strong> se puede observar que el niño empieza a mostrar de forma frecuente irritabilidad, tristeza, desesperanza, abatimiento y sensación continuada de aburrimiento o culpabilidad.</li>
<li><strong>Área cognitiva:</strong> los niños empiezan a expresar de forma repetida pensamientos negativos sobre sí mismo, los demás, su futuro, preocupación constante por cosas de su día a día u obsesión con el tema de la muerte. También es frecuenta que se muestren más despistados a nivel atencional o que les cueste más concentrarse.</li>
<li><strong>Área conductual:</strong> las conductas principales que se puede observar en los niños son rabietas, agitación constante, llanto frecuente, aislamiento familiar y social y en casos más graves conductas auto lesivas o suicidas. En la adolescencia aumenta la probabilidad de aparición de conductas como consumo de alcohol y otras drogas, hurtos, fugas de casa, conductas más agresivas, y el descuido en el aseo personal.</li>
<li><strong>Área física (somática):</strong> es frecuente que empiecen a referir dolores de cabeza, dolor abdominal, problemas para dormir y bajada o aumento de apetito y peso.</li>
<li><strong>Área social y escolar:</strong> suele ser común que hay un empeoramiento en el rendimiento escolar, problemas de conducta con profesores o compañeros y dificultades de relación con iguales que pueden llevar al aislamiento.</li>
</ol>
<p>&nbsp;<br />
Para hablar de depresión infantil no es necesario que el niño presente todos estos síntomas, cada menor presenta una sintomatología característica.<br />
&nbsp;</p>
<h4><u>¿Qué podemos hacer como padres para ayudar a nuestro hijo?</u></h4>
<p>Como pasa en casi todos los problemas psicológicos, en la depresión infantil, una de las cosas más importantes es la prevención. Es frecuente que como padres queramos cuidar y proteger a nuestros hijos, pero hay que tener en cuenta que no negarles nada ni poner límites a su conducta suele ser desacertado. Es importante que desde pequeños les enseñemos a identificar sus emociones y a expresarlas de una manera adecuada. Para ello, tenemos que permitir que se aburran, que se frustren y tendremos que enseñarles a posponer las gratificaciones y a soportar los inconvenientes que surgen en la vida. Además, en la medida que vayan creciendo tendremos que irles dando herramientas para que resuelvan sus propios problemas en vez de solucionarles todo nosotros.<br />
Por otro lado, si empezamos a ver cambios significativos en nuestros hijos en las áreas que hemos comentado antes, es importante pedir ayuda a nivel psicológico. Es aconsejable que se realice una evaluación a nivel emocional y recibáis pautas para saber cómo poder ayudar a vuestro hijo.</p>
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		<item>
		<title>TDAH EN NIÑOS</title>
		<link>https://www.cinteco.com/tdah-en-ninos/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[María Andreu Díaz]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 29 Dec 2020 08:30:01 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cinteco]]></category>
		<category><![CDATA[Infancia]]></category>
		<category><![CDATA[Noticias]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>¿QUÉ ES EL TDAH EN NIÑOS? El TDAH en niños o Trastorno por Déficit de atención e Hiperactividad es un trastorno del neurodesarrollo. Las dificultades principales de los niños con TDAH están relacionadas con tres capacidades principalmente:  la capacidad de prestar atención, la capacidad de gestionar la impulsividad y, por último, la capacidad de controlarse [&#8230;]</p>
<p>La entrada <a href="https://www.cinteco.com/tdah-en-ninos/">TDAH EN NIÑOS</a> se publicó primero en <a href="https://www.cinteco.com">Gabinete de Psicólogos en Madrid. Psicólogos y Psiquiatras</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong><u>¿QUÉ ES EL TDAH EN NIÑOS?</u></strong><br />
El TDAH en niños o Trastorno por Déficit de atención e Hiperactividad es un trastorno del neurodesarrollo. Las dificultades principales de los niños con TDAH están relacionadas con tres capacidades principalmente:  la <strong>capacidad de prestar atención</strong>, la <strong>capacidad de gestionar la impulsividad</strong> y, por último, la <strong>capacidad de controlarse motóricamente</strong> (hiperactividad).<br />
&nbsp;<br />
<strong><u>¿ES MUY FRECUENTE EL TDAH EN NIÑOS?</u></strong><br />
Según los últimos estudios la prevalencia del TDAH en niños se encuentra entre el 6 y 10%. Por tanto, un alto número de niños y adolescentes en España tienen este diagnóstico, siendo el trastorno del neurodesarrollo más frecuente en estas etapas.<br />
Hay que tener en cuenta que no se conocen las causas específicas para tener TDAH, pero las distintas investigaciones señalan que en un alto número de casos el origen se debe a una base genética (por lo que en el 70-80% de los casos es probable que uno de los padres tenga o haya tenido dificultades similares).<br />
&nbsp;<br />
<strong><u>¿QUÉ TENGO QUE OBSERVAR COMO PADRE PARA SABER SI MI HIJO PUEDE TENER TDAH?</u></strong><br />
Aunque cada niño presenta unas manifestaciones diferentes, cuando hablamos de TDAH en niños suelen existir patrones o conductas que tienden a repetirse en la mayoría de los casos.  Cabe señalar que dentro del diagnóstico de TDAH se engloban tres perfiles muy distintos, por un lado, los niños con dificultades predominantemente atencionales, por otro lado, los niños con dificultades de hiperactividad e impulsividad y por últimos los niños que presentan una sintomatología combinada. A continuación, señalaré dificultades que se suelen observar en cada perfil.<br />
Si tu hijo presenta <strong>problemas de inatención</strong>, podrías observar:</p>
<ul>
<li>Con frecuencia falla en prestar atención a los detalles o por descuido comete errores en las tareas escolares o durante otras actividades (por ejemplo, puede tener errores “tontos” en exámenes).</li>
<li>Con frecuencia tiene dificultades para mantener la atención en tareas o actividades recreativas (por ejemplo, tiene dificultad para mantener la atención en clase, conversaciones o lectura prolongada).</li>
<li>Con frecuencia parece no escuchar cuando se le habla directamente (por ejemplo, parece tener la mente en otras cosas, incluso en ausencia de cualquier distracción aparente).</li>
<li>Con frecuencia no sigue las instrucciones y no termina las tareas escolares o las obligaciones de casa (por ejemplo, inicia tareas, pero se distrae rápidamente y se evade con facilidad).</li>
<li>Con frecuencia tiene dificultad para organizar tareas y actividades (le cuesta planificarse en los estudios y ello conlleva el retraso en las entregas de trabajos o que no le dé tiempo a preparar los exámenes)</li>
<li>Con frecuencia evita, le disgusta o se muestra poco entusiasta en iniciar tareas que requieren un esfuerzo mental sostenido</li>
<li>Con frecuencia pierde cosas necesarias para tareas o actividades (por ejemplo, materiales escolares, lápices, libros, instrumentos, llaves, papeles de trabajo, gafas, móvil).</li>
<li>Con frecuencia se distrae con facilidad por estímulos externos (por ejemplo, en cuanto escucha un ruido tiende a distraerse)</li>
</ul>
<p>&nbsp;<br />
Si tu hijo presenta <strong>problemas de hiperactividad/ impulsividad</strong> podrías observar:</p>
<ul>
<li>Con frecuencia mueve manos y piernas de manera repetida y no para quieto en el asiento.</li>
<li>Con frecuencia se levanta en situaciones en que se espera que permanezca sentado (por ejemplo, se levanta en clase o en casa mientras estudia)</li>
<li>Con frecuencia corretea o trepa en situaciones en las que no resulta apropiado.</li>
<li>Con frecuencia se muestra como si “lo impulsara un motor” (por ejemplo, es incapaz de restaurantes, en el coche, etc.)</li>
<li>Con frecuencia habla excesivamente.</li>
<li>Con frecuencia responde inesperadamente o antes de que se haya concluido una pregunta (por ejemplo, termina las frases de otros; no respeta el turno de conversación).</li>
<li>Con frecuencia le es difícil esperar su turno (por ejemplo, mientras espera una cola o en clase no espera a que le pregunten a él directamente).</li>
<li>Con frecuencia interrumpe o se inmiscuye con otros (por ejemplo, se mete en las conversaciones, juegos o actividades; puede empezar a utilizar las cosas de otras personas estar o se siente incómodo estando quieto durante un tiempo prolongado, como en</li>
<li>sin esperar o recibir permiso).</li>
</ul>
<p>&nbsp;<br />
<strong><u>¿QUÉ PUEDO HACER SI PIENSO QUE MI HIJO TIENE TDAH?</u></strong><br />
Si al leer los patrones comentados previamente entiendes que tu hijo presenta de manera recurrente muchas de las dificultades mencionadas, es importante que se realice una adecuada evaluación psicológica. Dicha evaluación consiste en pasar una serie de test neurocognitivos que permiten medir a nivel cerebral si hay dificultades clínicamente significativas a nivel atencional o de impulsividad/hiperactividad. Una vez se concluya el diagnóstico se aportarán las pautas precisas tanto para el centro educativo como para el domicilio familiar.  Cuando hay un adecuado diagnóstico y se comienza el tratamiento pertinente la evolución tiende a ser muy favorable.</p>
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			</item>
		<item>
		<title>Fobia a atragantarse (Fagofobia) Caso Clínico</title>
		<link>https://www.cinteco.com/fobia-a-atragantarse-fagofobia-caso-clinico/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[María Andreu Díaz]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 20 Mar 2014 12:14:59 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Adolescencia]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Dentro de las actividades formativas del Master en Psicología Clínica y de la Salud, que se imparte en Cinteco, presentamos el trabajo realizado por nuestra alumna María Andreu Díaz en la intervención sobre un caso de fagofobia: Presentación del caso: Fobia a atragantarse (fagofobia) INTRODUCCIÓN: La fobia a atragantarse se basa en el miedo irracional [&#8230;]</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Dentro de las actividades formativas del <a href="https://www.cinteco.com/xxiii-promocion-master-en-psicologia-clinica-y-de-la-salud/">Master en Psicología Clínica y de la Salud</a>, que se imparte en Cinteco, presentamos el trabajo realizado por nuestra alumna María Andreu Díaz en la intervención sobre un caso de fagofobia:<br />
<b><span style="text-decoration: underline;">Presentación del caso: Fobia a atragantarse (fagofobia)</span></b><br />
<a href="https://www.cinteco.com/wp-content/uploads/alimentacion1.jpg"><img fetchpriority="high" decoding="async" class="alignleft wp-image-2864 size-full" src="https://www.cinteco.com/wp-content/uploads/alimentacion1.jpg" alt="fagofobia en niños" width="480" height="200" /></a><br />
<b><span style="text-decoration: underline;">INTRODUCCIÓN:</span></b><br />
La fobia a atragantarse se basa en el miedo irracional a ahogarse que tiene la persona al anticipar o realizar la conducta de ingerir alimentos, bebidas o pastillas. La exposición a dicha conducta provoca en la persona una respuesta inmediata de ansiedad, que puede tomar la forma de un ataque de pánico situacional, y este fuerte miedo o ansiedad lleva a la persona a escapar o evitar la conducta de ingerir alimentos.<br />
En relación a la etiología, la fagofobia suele venir desencadenada a partir de una experiencia traumática en la que la persona sufre un atragantamiento, aunque hay veces que la persona no tiene esta experiencia directamente, sino que observa un atragantamiento en la vida real (una persona de su entorno) o en la televisión.<br />
La fagofobia suele aparecer principalmente en la niñez, aunque también puede ocurrir en la vida adulta.  Y en la actualidad es una patología muy presente en la niñez, pero que tiene un pronóstico muy bueno si es detectada con prontitud y se trata rápidamente.<br />
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<p><b><span style="text-decoration: underline;">DESCRIPCIÓN DEL CASO:</span></b><br />
Samuel es un niño de 9 años, que viene a consulta con sus padres, alegando problemas al tener que comer. Dice presentar mucho miedo al anticipar o exponerse al hecho de ingerir alimentos y esto ha llevado a que en las últimas semanas haya reducido su alimentación a líquidos o purés.  Cuentan que el desencadenante fue un atragantamiento que tuvo el niño en el comedor del colegió al comer un bocadillo de jamón, y que a partir de ese momento la ansiedad al tener que alimentarse ha sido un continuo. Samuel manifiesta en los momentos que tiene que comer, o al anticipar dicha conducta, la siguiente sintomatología: sensación de cierre parcial o total de la Glotis, aumento de la sudoración, aumento ritmo cardiaco, hiperventilación, entre otros síntomas de ansiedad. Se ha descartado un problema físico tras llevar al menor al médico.</p>
<p><b><span style="text-decoration: underline;">EVALUACION</span></b><br />
Los métodos de recogida de información que se utilizan para realizar la evaluación son: <b>la entrevista</b> (entrevista semiestructurada tanto con los padres, como con el niño, donde se obtiene toda la información del caso), <b>autoinformes</b> (puede ser útil el Cuestionario de miedos infantiles de Pelechano, Baguera, Botella, Rodán, 1984) <b>autorregistro</b> (lo lleva a cabo los padres.  Se pone principalmente la atención en los alimentos que ingiere y el tiempo que tarda en las comidas) y <b>observación</b> (por parte de los padres, que después dan el reporte de las conductas del niño al exponerse a la conducta problema).<br />
La evaluación se realiza en  tres sesiones, y después se procede a una devolución de hipótesis y del análisis funcional.<br />
La <b>hipótesis histórica</b> se refiere al origen de la fobia, y para ello se explica los antecedentes a dicha situación (que suele ser una situación previa de ansiedad, o una vulnerabilidad personal a la ansiedad como rasgo), y se explica que la situación de atragantarse fue una experiencia traumática para el paciente debido a la ansiedad que genera el sentir un principio de asfixia, y el contexto social que lleva a que otras personas te vean en dicha situación (componente que influyó mucho a aumentar la ansiedad en Samuel).<br />
Y en relación al <b>Análisis funcional</b>, se explica que la persona ante la anticipación o realización de la conducta de ingerir alimentos ha condicionado el tener la siguiente respuesta (en sus  tres niveles):</p>
<ul>
<li><i>Fisiológica:</i> Tensión en la garganta (cierre parcial o total Glotis) y lengua en cierre, dificultad de deglución y nauseas.</li>
<li><i>Cognitiva:</i> anticipar que no va a poder tragar o que se va a atragantar, pensar que se va a asfixiar, recuerdos traumáticos sobre el atragantamiento.</li>
<li><i>Motora:</i> Evitar o escapar del hecho de comer, o restringir su alimentación a un tipo de alimentos (normalmente líquidos y purés), aumento significativo del tiempo de las comidas por masticar excesiva y pausadamente, y enlentecimiento a la hora de tragar.</li>
</ul>
<p>Y esto lleva a una serie de consecuencias, como son:</p>
<ul>
<li><i>Refuerzo negativo:</i> fundamentalmente, por disminución de la ansiedad al no comer alimentos condicionados al temor de atragantarse.</li>
<li><i>Refuerzo positivo:</i> constante atención en la hora de las comidas por padres y familiares.</li>
<li><i>Consecuencias negativas:</i> comidas muy restringidas, preocupación constante por este tema (tanto el niño como los padres), y pérdida de peso.</li>
</ul>
<p>Por tanto es fundamental que los padres y el niño entiendan que en la actualidad el miedo se está manteniendo por estar evitando el enfrentarse a comer los alimentos temidos, y producirse al evitar una reducción de la ansiedad que hace que la conducta desadaptativa se mantenga.  Es importante señalar que la persona ha entrado en una espiral de ansiedad, la cual va aumentando y manteniéndose con el paso del tiempo.</p>
<p><b><span style="text-decoration: underline;">INTERVENCION</span></b><br />
El objetivo de intervención es conseguir que la persona pueda comer con normalidad todos los alimentos de su dieta precia al atragantamiento. Todo ello consiguiendo una reducción/eliminación de la ansiedad ante la realización de dicha conducta.<br />
Para ello, hay una serie de aspectos que es fundamental trabajar.<br />
En primer lugar es muy importante realizar una <b>fase educativa</b> en la que los padres y sobre todo el niño entiendan por qué se produce un atragantamiento, y el funcionamiento del problema en la actualidad. Además es importante enseñarle técnicas para reducir los niveles de ansiedad (<b>Respiración diafragmática</b> y <b>relajación muscular de Koepen</b>). Y la base del tratamiento es la <b>exposición</b> gradual a los estímulos temidos (que consiste en irle exponiendo gradualmente a ingerir alimentos de distintas texturas hasta llegar a una alimentación normal). Y a la vez de la exposición es importante enseñar <b>técnicas distractoras</b> para detener los pensamientos automáticos negativos que llevan al aumento de ansiedad e intentar <b>reestructurar cognitivamente</b> los pensamientos que surgen ante la idea de un futuro atragantamiento y las consecuencias de este. Y por último, como en todo tratamiento con niños es muy importante <b>reforzar</b> continuamente al niño e ir dando pautas a los padres; y al terminar el tratamiento es muy positivo darle pautas a los padres y al niño para prevenir posibles recaidas.<br />
En el caso de Samuel, se realizaron cinco sesiones de tratamiento. En las que se fueron implantando las distintas técnicas, resaltando la exposición gradual a los distintos alimentos (tanto en sesión cómo en casa). Los resultados fueron graduales, y muy positivos, llegando Samuel a tener una alimentación donde estaban integrados todos los alimentos que comía previamente al atragantamiento.  Además se realizó una sesión de seguimiento pasado un mes y los resultados se mantenían. Por tanto, se puede concluir que los resultados fueron muy favorables.</p>
<p><b><span style="text-decoration: underline;">CONCLUSIONES</span></b><br />
La fobia a atragantarse es una fobia específica que padecen sobre todo niños, aunque también surge en adultos. Es muy importante para obtener buenos resultados el que la persona que la padece se ponga lo más rápido posible en las manos de un especialista, debido a que si la evitación se mantiene mucho tiempo el tratamiento es más lento, y es más difícil llegar a instaurar una alimentación en la que no quede restringido ningún tipo de alimento.<br />
La intervención es relativamente sencilla, pero en caso de trabajar en el ámbito infantil, es muy importante la colaboración con la familia para que la exposición y demás habilidades aprendidas se pongan en marcha y se generalicen en el ambiente natural del niño. Además es importante realizar unas sesiones de seguimientos para confirmar que los resultados han sido mantenidos con el tiempo.</p>
<p>La entrada <a href="https://www.cinteco.com/fobia-a-atragantarse-fagofobia-caso-clinico/">Fobia a atragantarse (Fagofobia) Caso Clínico</a> se publicó primero en <a href="https://www.cinteco.com">Gabinete de Psicólogos en Madrid. Psicólogos y Psiquiatras</a>.</p>
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