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	<title>Etiqueta neuropsicología - Gabinete de Psicólogos en Madrid. Psicólogos y Psiquiatras</title>
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	<description>Centro de Investigación en Terapias de Conducta, Psicólogos Clínicos y Psiquiatría</description>
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	<title>Etiqueta neuropsicología - Gabinete de Psicólogos en Madrid. Psicólogos y Psiquiatras</title>
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	<item>
		<title>Vascularización Cerebral</title>
		<link>https://www.cinteco.com/vascularizacion-cerebral/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[alex]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 30 Jan 2012 14:00:39 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cinteco]]></category>
		<category><![CDATA[Mayores]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El aporte sanguíneo al cerebro procede de dos sistemas: Carotideo (circulación anterior): aporta el 80% del flujo sanguíneo. Formado por las carótidas comunes (derecha e izquierda) que una vez dentro del cráneo forman las carótidas internas, ramificándose en las arterias cerebrales anteriores y medias. Alcanzan los lóbulos frontales, parietales y temporales. Cada carótida interna da [&#8230;]</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><br style="clear:both" /><br />
El aporte sanguíneo al cerebro procede de dos sistemas:</p>
<ol>
<li><strong>Carotideo </strong>(circulación anterior): aporta el 80% del flujo sanguíneo. Formado por las carótidas comunes (derecha e izquierda) que una vez dentro del cráneo forman las <strong>carótidas internas</strong>, ramificándose en las <strong>arterias cerebrales anteriores y medias</strong>. Alcanzan los lóbulos frontales, parietales y temporales. Cada carótida interna da lugar a una arteria oftálmica y coroidea anterior que irriga zonas próximas a los ventrículos laterales y III ventrículo.</li>
<li><strong>Vertebro-basilar </strong>(circulación posterior): formado por las <strong>arterias vertebrales</strong> (derecha e izquierda) que se integran en la <strong>arteria basilar</strong> una vez dentro del encéfalo, que se ramifica en <strong>las arterias cerebrales posteriores</strong> que irrigan los lóbulos occipitales. Este sistema también es responsable de la circulación sanguínea cerebelosa, dando lugar a las <strong>arterias cerebelosas.</strong></li>
</ol>
<p><span id="more-1269"></span><br />
Ambos sistemas están comunicados por el <strong>Polígono de Willis</strong>, consiguiendo que ante un posible déficit de aporte sanguíneo, las repercusiones sean mínimas gracias a la comunicación que establecen las diferentes arterias entre sí, supliendo unas el aporte sanguíneo de la otra.<br />
<a href="https://www.cinteco.com/wp-content/uploads/2015/10/poligonowillis_arterias.gif"><img fetchpriority="high" decoding="async" class="alignnone wp-image-5247 size-full" src="https://www.cinteco.com/wp-content/uploads/2015/10/poligonowillis_arterias.gif" alt="poligonowillis_arterias" width="576" height="367" /></a><br />
El <strong>SISTEMA VENOSO</strong> también tiene importancia, destacando principalmente los senos venosos entre los que destacan:</p>
<ol>
<li>Senos transversos (zona occipital).</li>
<li>Senos sagital/longitudinal superior</li>
<li>Seno recto</li>
<li>Senos sagital/longitudinal inferior</li>
<li>Senos cavernosos</li>
</ol>
<p><a href="https://www.cinteco.com/wp-content/uploads/2015/10/cerebro_venas_y_senosl.gif"><img decoding="async" class="alignnone size-full wp-image-5245" src="https://www.cinteco.com/wp-content/uploads/2015/10/cerebro_venas_y_senosl.gif" alt="cerebro venas y senos" width="576" height="520" /></a><br />
[wpcol_1half id=»» class=»»]</p>
<h5 style="margin-top: 0;">Sistema Venoso Superficial y sus Senos</h5>
<ol>
<li>venas cerebrales superiores</li>
<li>seno sagital superior</li>
<li>vena cerebral media superficial (de Silvio)</li>
<li>seno cavernoso</li>
<li>seno petroso inferior</li>
</ol>
<p>[/wpcol_1half][wpcol_1half_end id=»» class=»»]</p>
<h5 style="margin-top: 0;">Sistema Venoso Profundo y sus Senos</h5>
<ol start="6">
<li>vena anterior del septum pellucidum</li>
<li>vena tálamoestriada superior</li>
<li>ángulo venoso</li>
<li>vena cerebral interna</li>
<li>vena cerebral mayor (de Galeno)</li>
<li>seno sagital inferior</li>
<li>vena basal (de Rosenthal)</li>
<li>seno recto</li>
<li>confluencia de los senos</li>
<li>seno transverso</li>
<li>seno sigmoide</li>
<li>vena yugular interna</li>
</ol>
<p>[/wpcol_1half_end]</p>
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			</item>
		<item>
		<title>Clasificación de alteraciones neuropsicológicas según localización hemisférica y según territorios vasculares</title>
		<link>https://www.cinteco.com/clasificacion-de-alteraciones-neuropsicologicas-segun-localizacion-hemisferica-y-segun-territorios-vasculares/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Cinteco]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 21 Dec 2011 19:18:35 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cinteco]]></category>
		<category><![CDATA[ictus]]></category>
		<category><![CDATA[neuropsicología]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>LÓBULOS CEREBRALES (vista lateral) CLASIFICACIÓN DE LAS ALTERACIONES SEGÚN EL HEMISFERIO AFECTADO La localización de la lesión en el cerebro determina que lado del cuerpo es el afectado, de tal manera que si la lesión es en el hemisferio derecho del cerebro, la parte izquierda del cuerpo es la afectada; si la lesión es en [&#8230;]</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h3>LÓBULOS CEREBRALES (vista lateral)</h3>
<p><img decoding="async" class="alignnone wp-image-1246 size-full" title="cerebro_lateral_lobulos" src="http://www.cinteco.com/wp-content/uploads/cerebro_lateral.gif" alt="clasificacion de alteraciones neuropsicologicas, el cerebro por lóbulos: frontal, parietal, temporal y occipital" width="576" height="520" /></p>
<h3>CLASIFICACIÓN DE LAS ALTERACIONES SEGÚN EL HEMISFERIO AFECTADO</h3>
<p>La localización de la lesión en el cerebro determina que lado del cuerpo es el afectado, de tal manera que si la lesión es en el hemisferio derecho del cerebro, la parte izquierda del cuerpo es la afectada; si la lesión es en el hemisferio izquierdo, la parte derecha del cuerpo es la afectada. Esto es así porque los nervios del cerebro se encuentran cruzados hacia el otro lado del cuerpo.<br />
<strong>ACV en el lado derecho (generalmente acompañada de hemiplejia izquierda):</strong> suelen aparecer problemas de percepción espacial, capacidad para calcular distancias, tamaños y ubicaciones de los estímulos, desorientación derecha-izquierda, falta de reconocimiento de sus miembros (brazos y piernas) como propios, pérdida del campo visual izquierdo, problemas de conciencia de enfermedad, conductas impulsivas y dificultad para el aprendizaje de nuevas cosas. Algunas situaciones prácticas que podemos encontrarnos son:</p>
<ul>
<li>No son capaces de pasar por determinadas ubicaciones con ayudas técnicas por no calcular distancias.</li>
<li>Pueden perderse o desorientarse al dirigirse a algún sitio. Importante ir dejando señales y recordarles dónde se dirigen.</li>
<li>Dificultades a la hora de vestirse por alteración de conceptos espaciales y desorientación derecha-izquierda.</li>
<li>Problemas para leer  o escribir por perder la ubicación en el espacio del papel.</li>
<li>Se pueden enfadar por sentirse obligados a tomar una posición correcta por estar inclinados ya que pueden tener alterada la percepción de verticalidad (consideran que están bien colocados o caminan erguidos) o irritarse cuando creen que otros están a su lado (por esa falta de reconocimiento de las partes del cuerpo afectadas).</li>
<li>Pueden llegar al aislamiento si no consideramos la negligencia. Debemos estar atentos a colocar actividad/estimulación en la parte no afectada (para lograr mayor atención) sin olvidar integrar el lado afectado (Ej. Si hablamos a una persona con negligencia desde el lado afectado puede que nos ignore, si nos movemos, conseguiremos que nos escuche; o pueden comer solo la  mitad del plato y no comer más, si lo giramos, continuarán comiendo la otra mitad).</li>
</ul>
<p><strong>ACV en el lado izquierdo (generalmente acompañada de  hemiplejia derecha):</strong> lo más característico son las alteraciones de la comunicación (afasias). El 96-98% de las personas diestras y el 70% de las personas zurdas presentan dominancia izquierda para el lenguaje (Kartsounis y McCarthy 2000). Algunos pueden hablar o entender pero no leer, escribir o utilizar el cálculo numérico. Puede aparecer pérdida del campo visual derecho. Tendencia a ser lento, cauteloso y realizar las cosas de forma rutinaria, existiendo aquí una correcta valoración de sus déficits y habilidades. Hay capacidad de aprendizaje, pero con grandes dificultades para generalizar, especialmente a la hora de resolver problemas.</p>
<h3>ALTERACIONES NEUROPSICOLÓGICAS SEGÚN TERRITORIOS VASCULARES (Junqué y Barroso 1994)</h3>
<p>[wpcol_1half id=»» class=»» style=»»]</p>
<h4><em><strong>Síndrome arteria cerebral media izquierda:</strong></em></h4>
<ul>
<li><em>Afasia.</em></li>
<li><em>Síndrome de Gerstmann:</em> Consta de cuatro elementos: agnosia digital, agrafía pura, desorientación derecha-izquierda y acalculia. Tiene un gran poder localizador (Parietal izquierdo).</li>
<li><em>Alexia central o alexia con agrafía:</em> Alteración de la lectura y escritura siendo el lenguaje oral normal. Se atribuye a lesiones en la circunvolución angular.</li>
<li><em>Apraxia ideomotriz</em>.</li>
</ul>
<h4><em><strong>Arteria cerebral media derecha:</strong></em></h4>
<ul>
<li><em>Síndrome de heminegligencia izquierda. </em></li>
<li><em>Apraxia constructiva</em>.</li>
<li><em>Apraxia del vestir:</em> dificultad en colocar correctamente las prendas</li>
<li><em>Alteraciones visoperceptivas y visoespaciales.</em></li>
<li><em>Alteración de la memoria visual.</em></li>
</ul>
<h4><em><strong>Arteria cerebral posterior izquierda</strong></em></h4>
<ul>
<li><em>Afasia sensorial transcortical</em></li>
<li><em>Afasia o anomia ópticas</em></li>
<li><em>Alexia pura o agnósica</em></li>
<li><em>Anomia cromática</em></li>
<li><em>Alteración de la memoria verbal</em></li>
</ul>
<h4><em><strong>Arteria cerebral posterior derecha</strong></em></h4>
<ul>
<li><em>Apraxia constructiva</em></li>
<li><em>Desorientación espacial</em></li>
<li><em>Alteraciones de la imaginación espacial</em></li>
<li><em>Alteración de la memoria  visual</em></li>
</ul>
<p>[/wpcol_1half] [wpcol_1half_end id=»» class=»» style=»»]</p>
<h4><em><strong>Arteria cerebral posterior. Afectación bilateral</strong></em></h4>
<ul>
<li><em>Agnosia visual</em></li>
<li><em>Prosopagnosia</em></li>
<li><em>Acromatopsia</em></li>
</ul>
<h4><em><strong>Arteria cerebral anterior</strong></em></h4>
<ul>
<li><em>Cambios de humor y personalidad</em></li>
<li><em>Afasia motora transcortical</em></li>
<li><em>Síndrome de desconexión callosa</em></li>
</ul>
<p><a href="https://www.cinteco.com/wp-content/uploads/2015/10/circulowillis_completo.gif"><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone wp-image-5263 size-medium" src="https://www.cinteco.com/wp-content/uploads/2015/10/circulowillis_completo-300x234.gif" alt="clasificacion de alteraciones neuropsicologicas" width="300" height="234" /></a><br />
[/wpcol_1half_end]</p>
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		<item>
		<title>Cerebro Adolescente</title>
		<link>https://www.cinteco.com/cerebro-adolescente/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[José Carrión Otero]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 17 Nov 2011 11:03:53 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Adolescencia]]></category>
		<category><![CDATA[Cinteco]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La revista National Geographic España publicada en el mes de octubre,  nos propone en su artículo central  «Hermosos Cerebros» una interesante reflexión sobre el funcionamiento del cerebro adolescente, basada en el testimonio de los expertos responsables de los últimos descubrimientos en este área. &#8230; «nuestros cerebros experimentan una reorganización masiva entre los 12 y los [&#8230;]</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><a href="https://www.cinteco.com/wp-content/uploads/octubrecover12.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-thumbnail wp-image-1101  alignleft" title="National Geografic" src="https://www.cinteco.com/wp-content/uploads/octubrecover12-103x150.jpg" alt="" width="103" height="150" /></a>La revista <a href="http://www.nationalgeographic.com.es/">National Geographic España</a> publicada en el mes de octubre,  nos propone en su artículo central  <a href="http://www.nationalgeographic.com.es/2011/10/04/hermosos_cerebros.html">«Hermosos Cerebros»</a> una interesante reflexión sobre el funcionamiento del cerebro adolescente, basada en el testimonio de los expertos responsables de los últimos descubrimientos en este área.<br />
<em>&#8230; «nuestros cerebros experimentan una reorganización masiva entre los 12 y los 25 años. El crecimiento es escaso durante ese período. Ya a los seis años el cerebro alcanza el 90% de su tamaño definitivo, y a partir de entonces el crecimiento de la cabeza se debe casi exclusivamente al engrosamiento del cráneo. Pero durante la adolescencia, el cerebro sufre una extensa remodelación, semejante a una actualización del cableado de una red informática»&#8230;</em><br />
Contrariamente a lo que se creía, el cerebro en la etapa adolescente continúa su proceso de configuración y madurez convirtiéndose en una herramienta más eficaz y mucho más adaptativa.<br />
<em>&#8230;»Durante los últimos cinco años aproximadamente, la idea de que el adolescente tiene un cerebro “en obras” se ha ido difundiendo, pero algunos investigadores han empezado a contemplar los recientes hallazgos de la neurología y la genética bajo una luz más brillante y halagüeña, claramente influida por la teoría de la evolución. La explicación resultante del cerebro adolescente (llámesele la teoría adaptativa de la adolescencia) describe al joven no tanto como un tosco esbozo sino como un ser exquisitamente sensible y sumamente adaptable, preparado casi a la perfección para la tarea de abandonar la seguridad del hogar y salir al complicado mundo exterior.</em><br />
<em>Con toda seguridad esta idea gustará más a los adolescentes. Pero lo más importante es que encaja mucho mejor con el principio fundamental de la biología: la selección natural, que no perdona los rasgos disfuncionales. Si la adolescencia es esencialmente una colección de ellos (angustia vital, estupidez, precipitación, impulsividad, egoísmo e imprudencia incompetente), entonces, ¿cómo es posible que tales rasgos hayan superado la prueba de la selección natural? No podrían haberlo hecho si fueran las características fundamentales y determinantes de esa fase de la vida.</em></p>
<p><em>La respuesta es que esos rasgos molestos no son en realidad lo más relevante de la adolescencia, sino únicamente lo que más llama nuestra atención porque nos exasperan o ponen en peligro a nuestros hijos»&#8230;</em><br />
<em>La especialización del cerebro cursa, en esta etapa,  con conductas que nos pueden parecer irresponsables, inmaduras por las posibles consecuencias que tengan sobre los adolescentes, según esto, no hablaríamos por tanto, de una intencionalidad dirigida a perturbarnos, ni de un proceso cultural sesgado por las «malas influencias» más bien, estaríamos ante un repertorio conductual oportuno para diversificar estrategias que favorezcan la adaptación a los nuevos retos. Esta explicación es compatible con conductas dirigidas a alterar la convivencia cuando nos encontramos ante situaciones de conflicto claramente funcionales, pero relativiza la importancia de otros comportamientos que podríamos entender como «propios de la edad» sin mayor significación en la interacción con la esfera de los adultos.</em><br />
<em><em>&#8230;»novedades, riesgo, amigos de la misma edad. Todo parece reducirse a hacer cada día una tontería nueva con los compañeros. Pero analizando la cuestión con más detenimiento, vemos que esas características que definen nuestra adolescencia nos hacen más adaptativos, como individuos y como especie. Sin duda, este es el motivo, de que esos rasgos se manifiesten prácticamente en todas las culturas humanas, ya sean modernas o tribales. Lo antropólogos han observado que casi todas reconocen la adolescencia como un período diferenciado durante el cual los jóvenes prefieren la novedad, las emociones fuertes y la compañía de sus coetáneos. Este reconocimiento casi universal desmiente la idea de que se trata de un concepto cultural»&#8230;</em></em><br />
Comprender sus comportamientos no significa justificar cualquier conducta,  que pretenda escapar a todos los límites de la convivencia. Es necesario definir las reglas del juego y establecer referentes firmes que servirán de guía para su desarrollo como adultos y de prevención ante situaciones de riesgo.<br />
<em>&#8230;»la adolescencia puede ser correcta, pero no es fácil de aceptar, en especial para los padres que tienen que lidiar con hijos adolescentes en sus etapas más difíciles y conflictivas, e incluso en momentos que podríamos definir como terribles. Resulta tranquilizador contemplar los aspectos más preocupantes como signos de un organismo que está aprendiendo a manejar su entorno, pero la selección natural es un arma de doble filo, y los momentos más torpes del adolescente pueden tener consecuencias graves. Las drogas, el alcohol, la conducción imprudente y los actos delictivos pueden causar problemas tremendos»&#8230;</em><br />
Recomendamos, sin duda,  la lectura del artículo, por su claridad en la exposición y lo novedoso de sus postulados.<br />
<span style="font-size: x-small;"><em>Nota: Imagen de portada y link del artículo <a href="http://www.nationalgeographic.com.es/2011/10/04/hermosos_cerebros.html">«Hermosos Cerebros»</a> por cortesía de <a href="http://www.nationalgeographic.com.es/">National Geographic</a>.</em></span></p>
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			</item>
		<item>
		<title>Alteraciones Neuropsicológicas y Emocionales en caso de Ictus (2ª parte):</title>
		<link>https://www.cinteco.com/alteraciones-neuropsicologicas-y-emocionales-en-caso-de-ictus-2%c2%aa-parte/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[alex]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 27 Oct 2011 09:49:14 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Adultos]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>ALTERACIONES NEUROPSICOLÓGICAS Y EMOCIONALES EN CASO DE ICTUS (2ª parte): Las alteraciones cognitivo-conductuales y psicosociales que presentan muchas de las personas que han sufrido un ACV les impiden llevar la misma vida familiar, social y profesional que desarrollaban anteriormente, interfiriendo negativamente en el proceso de rehabilitación, en la realización de las actividades de la vida [&#8230;]</p>
<p>La entrada <a href="https://www.cinteco.com/alteraciones-neuropsicologicas-y-emocionales-en-caso-de-ictus-2%c2%aa-parte/">Alteraciones Neuropsicológicas y Emocionales en caso de Ictus (2ª parte):</a> se publicó primero en <a href="https://www.cinteco.com">Gabinete de Psicólogos en Madrid. Psicólogos y Psiquiatras</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>ALTERACIONES NEUROPSICOLÓGICAS Y EMOCIONALES EN CASO DE ICTUS (2ª parte):</strong><br />
Las alteraciones cognitivo-conductuales y psicosociales que presentan muchas de las personas que han sufrido un ACV les impiden llevar la misma vida familiar, social y profesional que desarrollaban anteriormente, interfiriendo negativamente en el proceso de rehabilitación, en la realización de las actividades de la vida diaria, en la participación del individuo en la sociedad y en la calidad de vida del paciente y la familia.<br />
Como dijimos en el artículo anterior, las alteraciones que pueden aparecer van a depender de la zona, duración e intensidad del daño (ver documento adjunto).<br />
Antes de comenzar a describir estas alteraciones y trastornos, es importante aclarar que pueden aparecer también por otras causas, de tal manera que la relación Ictus-alteraciones neuropsicológicas no es bidireccional.</p>
<p><strong>ALTERACIONES COGNITIVAS:</strong><br />
Los diferentes problemas a nivel cognitivo que podemos encontrarnos pueden estar relacionados con las siguientes áreas:<br />
<strong><em><span style="text-decoration: underline;">Atención:</span></em></strong> Incapacidad para la detección, focalización y mantenimiento del nivel de vigilacia; distractibilidad; disminución de la capacidad y velocidad de procesamiento de la información; problemas para prestar atención de manera simultánea o sucesiva a los estímulos. Es importante evaluar atención sostenida, selectiva, dividida, alternante, velocidad de procesamiento y control mental. Las dificultades de atención están relacionadas con lesiones del lóbulo frontal.<br />
<span id="more-4563"></span><br />
Especial interés merece un síndrome que actualmente se considera un problema de atención y que por ese motivo describo en este apartado. Se trata del <em><span style="text-decoration: underline;">Síndrome de negligencia</span></em> que implica la incapacidad de un paciente para atender, orientarse, representar o responder a los estímulos situados en el hemicampo contralateral al lado de la lesión cerebral en ausencia de déficit sensorial o motor que pueda explicarlo (Heilman et al.,  1993). Ignoran de forma selectiva todo lo que sucede sobre el lado afectado (actualmente se considera un problema de atención, por eso la importancia de hablar y estimular al paciente desde el lado afectado, intentando que tome conciencia de que existe ese hemicampo). Al tratarse de un síndrome que aparece especialmente en lesiones parietales derechas, se habla del <strong><em>Síndrome de heminegligencia izquierda</em>.</strong><br />
Este sería un ejemplo de cómo una persona con heminegligencia copia unos dibujos. Vemos cómo este paciente se olvida por completo de la parte izquierda del dibujo.<br />
Un 25% de los pacientes con ictus agudos presentan negligencia y supone un factor de mal pronóstico en cuanto a la recuperación funcional. Algunas pautas de intervención para trabajar con estos pacientes serían, según lo propuesto por Mark, 2002:</p>
<ol>
<li>Entrenamiento intensivo dirigido a la exploración sistemática del lado izquierdo por parte del paciente (a la hora de dirigirnos al paciente, debemos hacerlo por el lado afecto para estimular y que tome conciencia de ese lado).</li>
<li>Estimulación-orientación sensitiva y motora hacia el lado izquierdo (utilizar estrategias que mejoren la búsqueda visual en el espacio).</li>
<li>Bloquear la información que llega al ojo derecho, uso de primas.</li>
<li>Estimulación vestibular.</li>
<li>Estimulación eléctrica transcutánea.</li>
<li>Fármacos</li>
</ol>
<p>En muchos casos hay que realizar modificaciones ambientales en el domicilio para facilitar el contacto con el entorno. Las técnicas de compensación son importantes.<br />
Cualquier intervención terapéutica debe tener en cuenta tres conceptos básicos sobre los que poder trabajar las habilidades atencionales:</p>
<ol>
<li><em><span style="text-decoration: underline;"> Estímulos ambientales</span></em> (iluminación, mobiliario, temperatura, ruidos…). Una vez el ambiente esté controlado y la persona pueda centrarse únicamente en la tarea, podemos ir introduciendo poco a poco y bajo control, estímulos distractores (empezando por los más irrelevantes para la persona) hasta conseguir un ambiente normalizado.</li>
<li><em><span style="text-decoration: underline;">Complejidad de la tarea</span></em>: debemos ser capaces de graduar la tarea en función de los objetivos propuestos y del tipo y severidad de los déficits de cada paciente. Es importante mantener a la persona activada, asegurándonos de un nivel correcto de estimulación y aproximación cognitiva.</li>
<li><em><span style="text-decoration: underline;">Aproximación cognitiva</span></em>: es importante graduar la presentación de estímulos, de tal manera que al principio se usen objetos que puedan ser manipulados por la persona para, gradualmente, ir presentando estímulos no tangibles como las instrucciones verbales (aumentar la abstracción de la tarea).</li>
</ol>
<p>No podemos olvidar:</p>
<ul>
<li>Establecer períodos de descanso durante la actividad.</li>
<li>Reducir la cantidad de información que ofrecemos a la persona así como la velocidad con que se presenta dicha información (simplificar instrucciones).</li>
<li>Proporcionar ayudas verbales para facilitar la focalización en la tarea.</li>
<li>Permitir el tiempo necesario para que finalice la actividad, para evitar la ansiedad y frustración que supone la presión del tiempo.</li>
<li>Entrenar al paciente a preguntar y comentar sobre la tarea para mantener el interés y la atención.</li>
<li>Variar las actividades para mantener el interés.</li>
<li>Entrenar al paciente para que identifique los signos de fatiga y pueda actuar para reducirla.</li>
<li>Graduar el nivel de dificultad de las tareas para que el resultado no esté condicionado por la fatiga (las más sencillas para el final).</li>
<li>El uso de técnicas conductuales (sistemas de fichas, feedback, etc) también son de ayuda a la hora de intervenir sobre los problemas de atención.</li>
</ul>
<p><strong><em><span style="text-decoration: underline;">Memoria</span></em></strong><em><span style="text-decoration: underline;">:</span></em> Incapacidad o dificultad para el registro, mantenimiento, consolidación, recuerdo y/o recuperación de la información. Dificultades para el aprendizaje y adquisición de nueva información. Debemos valorar la capacidad de aprendizaje y memoria, la memoria visual y la auditiva-verbal (para poder trabajar posteriormente las estrategias más eficaces para la personas).<br />
Los diferentes procedimientos que se pueden utilizar para trabajar los problemas de memoria hacen referencia a:</p>
<ol>
<li><em><span style="text-decoration: underline;">Ayudas externas </span></em>(agendas, alarmas, calendarios, planos, diarios, etiquetas, etc): en muchas ocasiones evitan los problemas que afectan al funcionamiento diario. Tenemos aquellas ayudas encaminadas a la adaptación del entorno, las que nos facilitan un acceso a la información almacenada previamente y aquellas ayudas que facilitan el almacenamiento o consultar de la información (agendas).</li>
<li><em><span style="text-decoration: underline;">Estrategias mnemotécnicas</span></em>: que favorezcan la asociación y organización de los elementos, y el procesamiento más profundo de la información. Pueden ser:
<ul>
<li><em>Verbales o visuales</em>. Es importante estudiar bien la zona lesionada (sobre todo en aquellos ACV localizados) ya que el hemisferio derecho tiene más implicación en el procesamiento de imágenes visuales y el izquierdo predomina en el procesamiento verbal; de tal manera que utilizaremos aquellas estrategias que activen el hemisferio no dañado por el ACV.</li>
<li><em>Procesamiento superficial o profundo</em>: existiendo amplia evidencia que indica que las estrategias más eficaces son las que favorecen la organización del material.</li>
</ul>
</li>
<li><em><span style="text-decoration: underline;">Utilización de los sistemas de memoria preservados</span></em>: para tratar de compensar, en parte, las consecuencias de los déficits de memoria de los pacientes.</li>
</ol>
<p>No podemos olvidar:</p>
<ul>
<li>Reducir la cantidad de información que hay que recordar.</li>
<li>Presentar el material de una forma lógica y estructurada.</li>
<li>Reducir el intervalo de demora entre la presentación y el recuerdo.</li>
<li>Crear una rutina diaria que englobe las principales actividades del día.</li>
</ul>
<p><strong><em><span style="text-decoration: underline;">Lenguaje:</span></em></strong> alteraciones adquiridas que pueden afectar a toda la capacidad lingüística o a áreas concretas (denominación, repetición, comprensión, etc). Son características las afasias (Wernicke, Broca, Nominal, Transcortical, de Conducción). Se conoce también la alexia, agrafía y acalculia. El 34% de los pacientes que padecen un ictus presentan una afasia en la fase aguda y al cabo de un año, dos tercios de estos pacientes mantienen algún defecto del lenguaje. Afasia y depresión están muy relacionados (tres meses y un año después del ictus, el 70% y el 62% de los afásicos cumplen criterios de depresión).<br />
Es importante explorar estas áreas: Habla espontánea, denominación, compresión auditiva, repetición, lectura, escritura. El profesional especializado en estas alteraciones es el logopeda.<br />
Algunas pautas que podemos tener en cuenta cuando trabajamos con una persona con problemas de comunicación/lenguaje son:</p>
<ul>
<li>Simplificar el lenguaje a través del uso de oraciones cortas y sin complicaciones.</li>
<li>Incluirla en las conversaciones y estimularle para que hable o se comunique a través de cualquier medio (pictogrmas, gestos, etc), dándole el tiempo necesario para hacerlo.</li>
<li>Prestar atención a los elementos comunicativos no verbales.</li>
<li>Mirar a la cara del paciente y hacer que mire a quien habla</li>
<li>Centrar la atención del paciente en lo que se va a hablar</li>
</ul>
<p><strong><em><span style="text-decoration: underline;">Praxias:</span></em></strong> Se produce una incapacidad para realizar movimientos aprendidos, secuenciados y coordinados dirigidos a un fin que no puede ser explicada por alteraciones elementales sensitivas o motoras. El déficit puede implicar planificación, secuenciación o ejecución del movimiento. Incapacidad en la captación, estructuración y manejo del espacio (apraxias ideacionales, ideomotoras, visuoconstructivas y del vestido). La intervención iría encaminada a que los pacientes vuelvan a automatizar los pasos a seguir al realizar las tareas; es importante empezar por actividades sencillas, descomponerlas e ir reforzando mediante la repetición hasta que la persona los vaya integrando de nuevo.</p>
<p><strong><em><span style="text-decoration: underline;">Percepción</span></em></strong>: a pesar de que hay una gran variedad de déficit, los más significativos y comunes son:</p>
<ul>
<li><em><span style="text-decoration: underline;">Alteración de la imagen corporal</span></em>: dificultades para percibir la localización y la relación de las partes del cuerpo; dichas alteraciones afectan al movimiento voluntario y ejecución de la tarea  ya que suponen la falta de conciencia de una parte del cuerpo (anosognosia).</li>
<li><em><span style="text-decoration: underline;">Déficits espaciales</span></em>: incapacidad para manejar conceptos como arriba, abajo, detrás, etc.En muchos casos hay que realizar modificaciones ambientales en el domicilio para facilitar el contacto con el entorno. Las técnicas de compensación son importantes.</li>
<li><em><span style="text-decoration: underline;">Agnosia</span></em> que supone la incapacidad de identificación, reconocimiento e integración de la información que no dependen de alteraciones elementales perceptivas. Dependiendo de la modalidad la agnosia puede ser sensorial (agnosia visual, ceguera cortical, agnosia auditiva, amusias, sordera cortical, agnosia digital), espacial (de la propia persona y del entorno) y de los símbolos abstractos (habla, escritura, lectura). Uno de los déficits visuales más comunes es la hemianopsia (incapacidad de ver parte de su campo visual mientras dirige la mirada directamente hacia delante).</li>
</ul>
<p><strong><em><span style="text-decoration: underline;">Funciones Ejecutivas</span></em></strong><strong>:</strong> la alteración de las FFEE da lugar a la aparición de varios trastornos que suponen la incapacidad para llevar a cabo tareas de planificación, control, inhibición o flexibilización de la conducta; alteración en la capacidad para identificar las dificultades, cambiar el punto de vista y ser capaces de controlar y evaluar su propia conducta o establecer metas realistas (falta de conciencia de los déficits); problemas de orientación, secuenciación temporal y control del movimiento. Las FFEE intervienen también en lo que más adelante describiremos como síndromes frontales que implican una alteración del comportamiento social, abandono en el cuidado personal, falta de autocrítica, indiferencia al entorno y al refuerzo, alteración de la personalidad, falta de control emocional.<br />
La intervención en funciones ejecutivas va encaminada a la realización de actividades en las que la persona tenga oportunidades para que inicie, planifique y consiga un objetivo. Hay que tener en cuenta que en muchos casos la persona no es consciente de sus limitaciones.<br />
&#8211;         Intentar que la persona afectada vaya afrontando de forma progresiva sus dificultades, comenzando por las que para él son más evidentes; mostrarle los problemas que presenta en las actividades sin presionarle.<br />
&#8211;         Permitir que realice actividades/situaciones aunque estemos seguros de que no va a poder realizarlas con éxito (siempre que no resulten peligrosas) para que vaya siendo consciente de las limitaciones.<br />
&#8211;         Dar un feedback de los resultados de las pruebas/informes que se realicen.<br />
&#8211;         En muchos casos funciona la inclusión en grupos de ayuda con otras personas afectadas pero en diferentes niveles de recuperación y por tanto de conciencia de enfermedad y limitaciones.<br />
<strong><em><span style="text-decoration: underline;">Demencia:</span></em></strong> la aparición de un ACV en un momento determinado tiene también como consecuencia en algunos de los casos, la aparición de <em>demencia vascular/multiinfarto</em>. Se calcula que el 25-50% de los ACV desarrolla una demencia por infartos múltiples, infartos extensos o infarto único estratégico. El deterioro suele ser escalonado, con presencia de signos y síntomas neurológicos focales, posible recuperación parcial y agravamiento tras un nuevo ACV. Otra enfermedad relacionada con factores vasculares y que conlleva la aparición de demencia es la <em>enfermedad de Binswanger</em>, siendo la causa más frecuente la aparición de hipertensión arterial de larga evolución.</p>
<p><strong><span style="text-decoration: underline;">ALTERACIONES EMOCIONALES Y CONDUCTUALES:</span></strong><br />
<strong>Depresión</strong>: la depresión post ictus es muy común y no siempre es tratada., interfiriendo en la rehabilitación, en las capacidades cognitivas, en la integración social y en la familia. La incidencia de depresión más alta es al mes de evolución (22-37%). El riesgo es mayor si la persona es mujer, tiene historia de depresión o patología psiquiátrica previa, aislamiento social, deficiencia funcional y deficiencia cognitiva. Puede manifestarse por sentimientos de tristeza o aislamiento, llanto, irritabilidad, trastornos del sueño e indiferencia hacia la terapia; el paciente tiende a rehusar toda actividad. Es importante mantener una vía de comunicación y permitirle expresar cómo se siente.<br />
<strong>Ansiedad</strong>: segundo trastorno afectivo más frecuente en estos pacientes. Frecuentemente se encuentra asociada a la depresión. La aparición de ansiedad es de mal pronóstico por su curso crónico, con persistencia hasta en el 74% de los casos a los dos años del ictus. Suele estar relacionada con el cambio o amenaza en el estado de salud, los patrones de interacción, cambio de rol, etc.<br />
En ambos casos el tratamiento farmacológico así como el psicológico son fundamentales. No podemos olvidar trabajar en estos casos:<br />
<strong>&#8211; </strong>Baja autoestima situacional relacionada con el deterioro funcional y el cambio de rol social (expresiones de desesperanza, inutilidad y verbalizaciones negativas de uno mismo):<br />
&#8211; Aumentar el afrontamiento: valorar el impacto de la situación vital del paciente, valorar la comprensión del paciente del proceso de enfermedad (conciencia de enfermedad), manejar los sentimientos de impotencia alentando actitudes de esperanza realista, favorecer un dominio gradual de la situación, contacto con otras personas o grupos que hayan pasado por la misma experiencia con éxito, facilitar las manifestación de sentimientos, miedos, etc.<br />
&#8211; Potenciar la autoestima: identificar virtudes, mostrar confianza en la capacidad del paciente, ayudar a establecer objetivos realistas y reexaminar las percepciones negativas que tenga de sí mismo.<br />
&#8211; Disminución de la ansiedad: establecer las expectativas del paciente, proporcionar información objetiva sobre el tratamiento y pronóstico, entrenar en el uso de técnicas de relajación, determinar la capacidad de toma de decisiones del paciente.<br />
<strong>Apatía</strong>: pérdida de interés, ausencia de reacciones emocionales, falta de iniciativa física y disminución en las respuestas motoras<br />
<strong>Labilidad emocional</strong>: Si el ictus se ha sufrido en varias zonas del cerebro, se pueden tener problemas de control emocional (de pronto pueden echarse a reír a carcajadas y momentos después llorar desconsoladamente). Se presenta en el 11 al 34% de las personas con ACV.  Estas expresiones, pueden reflejar exageradamente los sentimientos reales del paciente en algunos momentos, pero en otros, son por completo ajenas a cómo se siente realmente y a la situación que están viviendo en ese momento.<br />
En este apartado toman importancia los <strong>síndromes frontales</strong> que pueden aparecer como consecuencia de un ictus y suponen una alteración en la regulación de la conducta y emoción. Destacamos:<br />
&#8211; <em><span style="text-decoration: underline;">Síndrome orbitofrontal</span></em>: presencia de síntomas relacionados con la desinhibición conductual (impulsividad, conducta social –falta de empatía-, conducta sexual inapropiada, falta de autocontrol, irritabilidad, labilidad emocional hiperoralidad). Relacionado con problemas de memoria<br />
&#8211; <em><span style="text-decoration: underline;">Síndrome prefrontal dorsolateral:</span></em> caracterizado por la presencia de trastornos de las funciones ejecutivas, alteración de la programación motora, irritabilidad y apatía, bradipsiquia, perseveraciones, inhibición conductual, falta de aseo o abandono personal.<br />
&#8211; <em><span style="text-decoration: underline;">Síndrome mesiofrontal</span></em>: caracterizado por la apatía, falta de motivación y voluntad. Existe pérdida de espontaneidad o iniciativa, reducción de la fluencia verbal y de la conducta motora.<br />
Vemos así que todas las secuelas neuropsicológicas y emocionales se merecen, al igual que las secuelas físicas, una buena evaluación neuropsicológica y la elaboración de un programa de intervención, sin olvidar el papel fundamental que juegan los familiares y/o cuidadores a los que sin duda, también hay que prestarles un apoyo psicológico en muchos casos para ayudarles a comprender y manejar todas estas alteraciones.<br />
Normalmente, los pacientes una vez que reciben el alta del hospital, continúan su rehabilitación en centros sociosanitarios &#8211; de convalecencia o incluso en el propio domicilio; sin embargo, estos apoyos suelen tardar un tiempo hasta que se consiguen y/o tienen una duración determinada, propiciando una interrupción en el tratamiento rehabilitador que puede ser perjudicial para el afectado (no podemos olvidar que el riesgo de un nuevo ictus durante el primer año es del 12-14% y del 20-25% durante los cinco primeros años).</p>
<p>La entrada <a href="https://www.cinteco.com/alteraciones-neuropsicologicas-y-emocionales-en-caso-de-ictus-2%c2%aa-parte/">Alteraciones Neuropsicológicas y Emocionales en caso de Ictus (2ª parte):</a> se publicó primero en <a href="https://www.cinteco.com">Gabinete de Psicólogos en Madrid. Psicólogos y Psiquiatras</a>.</p>
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		<title>&#034;Ictus: Alteraciones neuropsicológicas y emocionales. Pautas de intervención” (1ª Parte)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Cinteco]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 18 Oct 2011 07:46:50 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cinteco]]></category>
		<category><![CDATA[Mayores]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>&#160; ICTUS: CUANDO LA VIDA CAMBIA EN UN MOMENTO Estaba disfrutando de su jubilación  y preparaba las maletas para hacer un viaje familiar. Se encontraba “raro”, pero salió a la calle para hacer las últimas compras. De repente se cayó. Pasó unos días en el hospital, pero cuando salió de allí  no se le entendía [&#8230;]</p>
<p>La entrada <a href="https://www.cinteco.com/ictus-alteraciones-neuropsicologicas-y-emocionales-pautas-de-intervencion-1%c2%aa-parte/">&quot;Ictus: Alteraciones neuropsicológicas y emocionales. Pautas de intervención” (1ª Parte)</a> se publicó primero en <a href="https://www.cinteco.com">Gabinete de Psicólogos en Madrid. Psicólogos y Psiquiatras</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>&nbsp;<br />
<strong><em>ICTUS: CUANDO LA VIDA CAMBIA EN UN MOMENTO</em></strong><br />
<em>Estaba disfrutando de su jubilación  y preparaba las maletas para hacer un viaje familiar. Se encontraba “raro”, pero salió a la calle para hacer las últimas compras. De repente se cayó. Pasó unos días en el hospital, pero cuando salió de allí  no se le entendía nada de lo que decía, era imposible comprender lo que quería expresar, pero aún así, él lo intentaba con todas sus fuerzas. Presentaba debilidad en su hemicuerpo derecho, su marcha era torpe y su brazo derecho estaba bastante rígido. Con el tiempo, y una vez en casa, fue recuperando bastante su funcionalidad gracias al trabajo de profesionales, aunque su familia iba viviendo situaciones límite debido a episodios de agresividad, negativismo, llanto…</em><br />
Esta situación es un ejemplo resumen de cómo la vida de una persona, de una familia, cambia de un momento a otro por un ICTUS.<br />
El próximo día <strong><em>29 de Octubre se celebra el día Mundial del Ictus</em></strong>, una enfermedad que poco a poco va teniendo más difusión entre la población pero en la que todos los profesionales dedicados a esto debemos seguir trabajando.<br />
El ictus es una enfermedad cerebrovascular que afecta a la circulación sanguínea cerebral, que daña el funcionamiento de una zona del cerebro y que aparece de forma súbita. Se trata de un importante problema sociosanitario ya que entre el 35% y el 50% de las personas que lo padecen tienen secuelas que les hacen ser dependientes de otras personas; es la segunda causa de muerte en España, aunque esto empieza a cambiar con el tiempo ya que los nuevos tratamientos hacen que el índice de mortalidad por Ictus sea menor aumentando así el número  de personas dependientes.<br />
<span id="more-1084"></span></p>
<h3>¿Qué ocurre cuando tenemos un Ictus?</h3>
<p>La estructura clave es el cerebro, ya que es el órgano que controla que todo nuestro cuerpo funcione correctamente. Como dije más arriba, el Ictus o accidente cerebrovascular (A.C.V.) agudo implica una lesión vascular focal, y consecuentemente una alteración del funcionamiento de las neuronas y la aparición de los síntomas. Esta lesión puede deberse a:</p>
<ul>
<li>Un fallo en el riego sanguíneo, por obstrucción de las arterias, produciéndose los <strong>accidentes isquémicos</strong>(Suponen el 80-85% de los casos). Cuando el defecto de perfusión es breve o incompleto se pueden producir síntomas reversibles (Accidente Isquémico Transitorio), sin embargo, cuando la falta de riego es profunda y prolongada, se produce el infarto cerebral de la zona afectada. Hay cuatro tipos de ictus isquémicos:
<ul>
<li>Trombótico: debido a la ateroesclerosis (formación de placas de ateroma por acumulación de colesterol). Los factores de riesgo que veremos más abajo favorecen el desarrollo de estas placas.</li>
<li>Embólico: formación de trombos lejos del cerebro que arrastrados por la sangre alcanzan los vasos del cerebro ocluyéndolos. Los más frecuentes son los cardioembólicos.</li>
<li>Lacunar: son de pequeño tamaño y suponen la oclusión de arterias muy pequeñas dentro del cerebro.</li>
<li>Otras causas: un pequeño porcentaje se debe a otras causas menos frecuentes.</li>
</ul>
</li>
<li>O una rotura vascular, produciéndose los <strong>accidentes hemorrágicos</strong> (alrededor del 15-20%).</li>
</ul>
<h3>¿Cuáles son los síntomas producidos por el Ictus?</h3>
<p>Según la Sociedad Española de Neurología hay síntomas que alertan y pueden ayudar a identificarlo favoreciendo así un tratamiento precoz de sus consecuencias. La presentación brusca, repentina de la combinación de alguno de los siguientes síntomas pueden indicar la presencia de ictus:</p>
<ul>
<li>Dolor de cabeza repentino muy intenso, <strong>no habitual</strong>, y que aparece sin motivo aparente.</li>
<li>Pérdida de fuerza o parálisis de los músculos de la cara, de un brazo o una pierna de un lado del cuerpo.</li>
<li>Pérdida de sensibilidad, acorchamiento u hormigueo en un lado del cuerpo o de la cara.</li>
<li>Alteración repentina del habla, dificultad para expresarse, lenguaje que nos cuesta articular y ser entendido por quien nos escucha.</li>
<li>Pérdida parcial o total de la visión en uno o ambos ojos.</li>
<li>Inestabilidad, desequilibrio e incapacidad para caminar.</li>
<li>Confusión repentina.</li>
</ul>
<h3>Causas y factores de riesgo</h3>
<p>Los factores de riesgo son aquellos que predisponen a una persona a padecer un ictus. Algunos de ellos se pueden modificar, pero otros no.</p>
<ul>
<li>Los <em>factores susceptibles de modificación</em> son aquellos en los que las personas tenemos poder para controlar, cambiar y/o modificar en nuestro día a día como: presión arterial elevada, enfermedades cardíacas, diabetes, colesterol elevado, obesidad y dieta inadecuada, sedentarismo y consumo excesivo de alcohol y tabaco entre otros. Como vemos, podemos encuadrarlos en lo que implica  “un <strong>estilo de vida saludable</strong>”.</li>
<li>Otro <em>factor de riesgo que no es posible modificar</em> y que sin duda es el más relevante dentro de este grupo es la <strong>edad</strong>. Hay estudios que indican que dos tercios de los ictus suceden en las personas mayores de 65 años (Biller y Love 2000). Aunque es cierto que cada vez es más frecuente la aparición de ictus en personas jóvenes.</li>
</ul>
<h3>Consecuencias de los accidentes cerebrovasculares (A.C.V.)</h3>
<p>Los factores que determinan la gravedad de un A.C.V. y de sus secuelas son:   zona del encéfalo afectada, extensión de la zona isquémica o infartada, rapidez con la que se logra restablecer el riego sanguíneo en las zonas lesionadas y la capacidad de las zonas intactas del cerebro de suplir o compensar las funciones de las zonas lesionadas.<br />
Las secuelas que pueden aparecer son variadas:</p>
<ul>
<li><em>Déficits motores o falta de movilidad:</em> es las más conocida y afecta a la mitad del cuerpo, cara, brazo o pierna implicando una parálisis (hemiplejia) o pérdida de fuerza/movimiento (hemiparesia), produciendo dificultad para caminar, alteraciones en el equilibrio y coordinación de los movimientos, espasticidad y repercutiendo en las actividades de la vida diaria.</li>
<li><em>Alteraciones de la sensibilidad</em>: pueden existir un aumento en la intensidad de las sensaciones (hiperestesia), hasta un hormigueo, acorchamiento y disminución de la sensibilidad (hipoestesia). Alteraciones en la percepción de la temperatura, del tacto, del dolor, de la posición de las extremidades.</li>
<li><em>Alteraciones de la percepción</em>: pueden aparecer trastornos visuales que afecten a la mitad del campo visual (falta de visión –hemianopsia- o ceguera).</li>
<li><strong><em>Dolor:</em> </strong>Producido por una alteración en un área del cerebro, que se traduce por una mezcla de sensaciones desagradables de picor, hormigueo, ardor, más frecuentes en la cara y extremidades, y que empeora con el movimiento y el frío.</li>
<li><em>Alteraciones de la comunicación:</em> aparecen alteraciones tanto de la expresión como de la comprensión del lenguaje; aquí incluiríamos las afasias (motoras, sensitivas, nominales, etc.), disartria e incluso el mutismo.</li>
<li><strong><em>Alteraciones en la deglución</em>:</strong> Dificultades para tragar líquidos y /o sólidos.</li>
<li><em>Alteraciones  neuropsicológicas:</em> problemas de memoria, razonamiento, concentración, reconocimiento del propio cuerpo, etc. Existen datos que indican que alrededor del 55% de los pacientes que sufren un ictus presentan alteraciones en al menos un dominio cognitivo tres meses después del suceso (Madureira et al. 2001): Un 27% presentan déficits cognitivos diferentes a la amnesia, un 7% tienen un déficit de memoria aislado, un 9% combinan problemas de memoria y otros déficits cognitivos y un 6% cumplen criterios de demencia.</li>
<li><em>Alteraciones emocionales</em>: es habitual que los pacientes vivan este suceso como una experiencia traumática, apareciendo alteraciones emocionales y de la conducta como pueden ser: ansiedad, depresión, episodios de agresividad cambios bruscos en el estado de ánimo, labilidad emocional. Apareciendo también, en muchas ocasiones una falta de motivación y colaboración en la rehabilitación.</li>
</ul>
<p>Las alteraciones de las funciones mentales, tanto cognitivas como afectivas, son unas de las manifestaciones de los accidentes cerebrovasculares más comunes y a la vez menos reconocidas. El apoyo psicológico en estos pacientes es fundamental para lograr una completa y buena rehabilitación.<br />
Viendo todo lo expuesto anteriormente<strong><em> es evidente que el ictus marca un antes y un después en la vida del paciente y de su familia,  ya que tienen que hacer frente a ciertas circunstancias</em></strong> como:</p>
<ul>
<li>Secuelas físicas, cognitivas, psicológicas y sociales</li>
<li>Adaptación a una nueva situación</li>
<li>Limitaciones evidentes cuando regresa a su domicilio.</li>
</ul>
<p>La entrada <a href="https://www.cinteco.com/ictus-alteraciones-neuropsicologicas-y-emocionales-pautas-de-intervencion-1%c2%aa-parte/">&quot;Ictus: Alteraciones neuropsicológicas y emocionales. Pautas de intervención” (1ª Parte)</a> se publicó primero en <a href="https://www.cinteco.com">Gabinete de Psicólogos en Madrid. Psicólogos y Psiquiatras</a>.</p>
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