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Adolescentes y Sueño

José Carrión Otero

Psicólogo Clínico Especialista

Departamento de Asistencia Psicológica en la Adolescencia

Los problemas de sueño en la población adolescente, sobre todo por la escasez y la mala calidad del mismo, afectan de manera directa sobre aspectos como el rendimiento, los estados de ánimo y las relaciones interpersonales.

Hemos adaptado la información sobre el “Sueño en la Adolescencia” que recoge la American Psychological Association en su web, elaborando una Guía del Sueño para Adolescente.

Sí los adolescentes necesitan alrededor de 9 horas y cuarto de sueño diario, para encontrarse en las mejores condiciones y, contando con el hecho de que se acuestan cerca de las 23 horas, una manera de conseguir prolongar su sueño sería empezar mas tarde el horario escolar.

El ciclo natural de sueño del adolescente le pone en conflicto con su horario académico. La mayoría de los estudiantes de secundaria necesitan un despertador o la ayuda de sus padres para levantarse. Son como “zombies” intentado llegar a la escuela y con dificultades para mantenerse atentos en el aula. No han dormido bien y pierden su eficacia.

Hay escuelas que han retrasado sus horario de apertura y han descubierto que los adolescentes no se acuestan mucho mas tarde pudiendo acumular una hora mas de sueño al día, eso son cinco semanales en días de clase.

La eficacia y la atención aumentan y los alumnos se muestran más puntuales. Padres y profesores refiere que los jóvenes se encuentran más alerta durante la mañana y de mejor humor, menos deprimidos y con menos necesidad de consultar con los servicios sanitarios de la escuela.

DATOS:

Mientras que para la mayoría la falta de sueño se traduce en sentimientos de irritabilidad e infelicidad, estudios realizados con población adolescente norteamericana en 2006, revelan que los jóvenes con falta de sueño mostraban síntomas depresivos. Se establece una muestra de 1602 participantes que responde a través de una escala del 1 al 3 sobre varios estados de ánimo asociados a episodios depresivos:

  • Sentirte infeliz, triste o deprimido
  • Sentirte desesperanzado a propósito del futuro
  • Sentirte tenso, nervioso
  • Sentirte excesivamente preocupado por las cosas

Los resultados mostraron que el 46% de la muestra obtiene valores de entre 10 y 14 puntos, el 37% valores entre 15 y 19 y el 17% resultados entre 20 y 30 puntos. Estos resultados se consideran bajos, moderados y altos respectivamente, en cuanto al estado de ánimo depresivo que se pretende medir.

La mayoría de los adolescentes que obtiene puntuaciones más altas, entre 20 y 30 puntos, refieren dificultades para conciliar sueño en días de clase, falta de sueño y otros problemas relacionados con el mismo. De hecho, el 73% de los dicen sentirse infelices, tristes o deprimidos refieren no haber descansado lo suficiente y exceso de sueño durante la jornada académica.

Mientras que para la mayoría de los adultos, puede parecer que los adolescentes tienen las cosas fáciles y pocas preocupaciones, los datos del estudio arrojan resultados opuestos. Muchos adolescentes comentan su excesiva preocupación por las cosas (58%). Refieren sentirse ansiosos o estresados (56%). Gran número expresa sentimientos de desesperanza hacia el futuro, infelicidad o tristeza en las última semanas.

La investigación nos muestra que la falta de sueño afecta en los estados de ánimo y, a su vez, los estados depresivos pueden ocasionar problemas de sueño. Para combatir este circulo vicioso, los expertos recomiendan que el adolescente priorice su sueño y desarrolle hábitos saludables acerca del mismo. Podrían empezar consiguiendo periodos de sueño entre ocho  y media y nueve y cuarto horas que son las necesarias cada noche. Mantener patrones estables en los  horarios de acostarse y levantarse tanto en días lectivos como en fin de semana. Optar por actividades relajantes antes de dormir en vez de encender la televisión o el ordenador, leer, darse un baño, etc.

“Si los padres y los adolescentes conocen los beneficios de conseguir y mantener un plan que garantice un sueño saludable, deberían revisar sus alternativas acerca de lo que consideran actividades realmente esenciales” comenta  Mary Carskadon, Ph.D., Director del Chronobiology/Sleep Research en el Hospital E.P. Bradley y Profesora de Psiquiatría y Comportamiento Humano en el Brown Medical School en Providence, R.I. “Los padres, en la edad temprana, pueden ayudar a sus hijos para conseguir buenos hábitos de sueño, facilitando así que puedan mantenerse en la adolescencia”

Ver también Trastornos del Sueño en Material recomendado

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5 comentarios ↓

#1 José María Soto el día 27/04/09 a las 13:33

No creen ustedes que los adolescentes de hoy en dia nos imponen sus normas sobre la hora de ir a la cama, el ordenador, la televisión y el móvil ? Resulta muy costoso conseguir que se acuesten a su hora y que renuncien a ver una serie, estar conectados a internet o hablar por teléfono hasta muy tarde.

#2 José Carrión el día 27/04/09 a las 14:00

La adquisición de hábitos saludables no es tarea que deba comenzarse a partir de la adolescencia, sin duda, resultará muy costoso conseguir que el adolescente modifique conductas inadecuadas que se encuentran instaladas en su repertorio. Es fácil encontrar ordenadores, televisiones y consolas de juego en la habitación de la mayoría de los jóvenes actuales, además su actitud frente a la autoridad y el seguimiento de las pautas que les proponemos no suele ser muy adecuado, en ocasiones, resulta conflictivo. El aprendizaje de valores y conductas de adhesión a las figuras de autoridad, es necesario iniciarlo en edades muy tempranas. Los niños deben seguir nuestras indicaciones por el simple hecho de que somos sus educadores, a veces perdemos nuestra autoridad con tanta explicación para que lo entiendan, basta con premiar su respuesta para que el niño se sienta bien, a la vez que incorpora a su repertorio conductas deseables. En la adolescencia los patrones educacionales cambian significativamente, los padres dejan de ser el referente principal y es necesario definir nuevas pautas de actuación que nos permitan negociar con éxito el ajuste entre nuestras demandas y su comportamiento. Hay veces, en que las posibilidades de acuerdo están muy deterioradas y la convivencia se caracteriza por el conflicto permanente, es entonces cuando deberíamos valorar la conveniencia de consultar con un psicólogo clínico que evalúe la situación y proponga estrategias de mediación.

#3 Adriana el día 16/10/09 a las 17:57

Yo tengo 12 y a mi envez de dormirme a las 23 horas me duermo a las 18 horas y me quedo dormida hasta las 24 horas y ceno rapido y me acuesta para ir al cole a las 7:00 y aveces mis tareas las incumplo. Tengo despertador pero estoy tan dormida que no escucho y se apaga el despertador.

#4 José Carrión el día 19/10/09 a las 11:10

Por lo que expones en tu comentario, parece que tus hábitos de sueño andan algo alterados y eso te está afectando en el desarrollo de tus tareas cotidianas, así como en otros aspectos de tu salud integral. Sería conveniente que evitases dormir a lo largo de la tarde, dedica ese tiempo a realizar otras actividades, adelanta la hora de la cena y vete preparando de manera relajada para acostarte, siempre de noche y a la misma hora. Calcula el número de horas que precisas para despertar descansada, si todo ello no resuelve tu situación, no dudes en consultar con tus padres y con tu médico de referencia para abordar el problema de manera eficaz.

#5 jEfErSoN cOlOn el día 22/02/10 a las 6:46

me parece bueno el documento supremamente interesante….pero existen algunos detalles que hubiesen podido enriquecer mucho mas el documento….yo tambien escribo buenos textos y trabajo en un grúpo de investigacio de suicidio consumado en adolescentes….si quieren me envian mas informacion y yo les envio…ok felicitaciones….muy buena!!!!!

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