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Artículos marcados como "Área de los Mayores"

Cinteco colabora en los Cursos de Posgrado de la Universidad Pontificia de Salamanca

Marina González del Río ha participado el 26 y 27 de abril en el CURSO ESPECIAL DE POSGRADO: INTENSIFICACION EN PSICOLOGIA SANITARIA, que organiza la Universidad Pontificia de Salamanca.

El modulo impartido ha sido” TERAPIA DE PAREJA”.

CINTECO colabora con la Universidad Pontificia de Salamanca  desde el inicio de este curso especial de posgrado.

El título tiene como finalidad la formación y especialización de profesionales capacitados para llevar a cabo la Evaluación, Diseño y puesta en práctica  de programas de intervención psicológica para la prevención y el tratamiento de trastornos de salud, así como  el aumento de la calidad de vida y bienestar.

Está dirigido a Licenciados y Graduados en Psicología y es impartido por diferentes profesionales de la Psicología.

Esta colaboración se lleva realizando desde el curso 2011-12 con una alto grado de satisfacción y unos resultados docentes avalados por el seguimiento y la valoración expresada por los participantes.

LA SEXUALIDAD EN LAS PERSONAS MAYORES: LAS DISFUNCIONES SEXUALES (2º parte)

CAMBIOS EN LA RESPUESTA SEXUAL DEL HOMBRE

Aunque existan numerosos cambios en la capacidad sexual de los varones al avanzar los años, no existe una situación que pueda definirse claramente como climaterio o andropausia, por la continuidad fisiológica de la producción de espermatozoides hasta el final de la vida.

 

Los cambios que se producen son:

 

a) La producción de testosterona comienza a disminuir de manera imperceptible para ir aumentando con el paso de los años, pero no desaparece nunca del todo.

b) La producción de esperma comienza a disminuir paulatinamente y tampoco desaparece del todo.

c) En cuanto a la fertilidad masculina, las investigaciones del National Institute of Aging norteamericano demuestran que el semen de los hombres mayores contiene el mismo número de espermatozoides que el de los jóvenes, aunque predominan en aquellos los espermatozoides inmaduros.

d) La erección, la turgencia del pene disminuye y es menos fuerte y firme.

e) La erección se hace más lenta y necesita mayores estímulos fisiológicos.

f) La estimulación psíquica puede tener menos probabilidades de provocar la erección.

g) Se hace necesario el contacto directo sobre el pene.

h) Cambia el tiempo durante el cual se puede conservar la erección: se tarda más en lograrla aunque se mantiene luego más tiempo.

i) La erección, una vez perdida, necesita más tiempo de descanso para volver a recuperarse (periodo refractario), llegando a ser de varios días en algunas personas.

j) Algunos hombres echan de menos aquella sensación fisiológica de necesidad y urgencia de épocas anteriores.

k) Los testículos cambian de apariencia con la edad, haciéndose más pequeños y menos firmes.

l) La elevación de los testículos es menor que en años anteriores.

m) La elevación se realiza de una manera más lenta y son necesarios los estímulos directos y mayor en número sobre la raíz del pene.

n) Disminuye el número de erecciones nocturnas.

ñ) Durante el coito se puede perder la sensación de que la eyaculación es inevitable, llegando ésta sin aviso previo, y entonces es menos fuerte y el líquido preeyaculatorio, el volumen del esperma y el número total de espermatozoides disminuyen. La excitación tras el orgasmo disminuye rápidamente.

 

A partir de los 55 años aproximadamente si no se mantienen actividades sexuales durante un período prolongado (2 ó más años) aparecen dificultades posteriores de más difícil resolución.

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Hipocondria: El peor veredicto

Cuando el cuerpo les habla, el (auto) diagnóstico siempre conduce a la muerte. La preocupación excesiva y constante por la enfermedad es un trastorno psicológico.

Psychologies - HipocondriaVigilar la salud o temer estar enfermo es un rasgo inherente al ser humano, que aspira a vivir en las mejores  condiciones posibles. El problema surge cuando se cruza la línea de la ocupación por la salud y se pasa al terreno de la preocupación excesiva y constante, que lleva a la persona a interpretar simples molestias como síntomas inequívocos de una terrible enfermedad cuyo desenlace será la muerte. En ese caso, la persona sí padece una enfermedad, pero psicológica, la hipocondría.

perfil

Son personas muy creativas emocionalmente. Su mente fértil es capaz de configurar un cuadro clínico perfecto a través de los síntomas que creen padecer.

Psicología obsesiva. La preocupación tiene un carácter obsesivo, el enfermo vive siempre pendiente. Si se acompaña de síntomas de patología obsesiva, puede ser un trastorno obsesivo-compulsivo.

Base genética. Aunque es una enfermedad desconocida, es probable que la vulnerabilidad a padecer hipocondría tenga bases genéticas y relacionadas con el aprendizaje.

Dicen los expertos que, como cualquier trastorno psicológico, su diagnosis no resulta sencilla. “En la hipocondría, la paleta de grises es enormemente amplia”, señala el psiquiatra Manuel Valdés, de la Sociedad Española de Psiquiatría Biológica. Y es que enfundarse una bata imaginaria y autodiagnosticarse una enfermedad en base a los síntomas que se experimentan es una costumbre antediluviana. Mucosidad excesiva y tos, catarro; fiebre y dolor de garganta, faringitis o laringitis. Pese a las recomendaciones contrarias, incluso se pasa a la automedicación. Los diagnósticos del hipocondríaco, en cambio, van un paso más allá. Por ejemplo, si un dolor de cabeza les dura más de lo esperado o creen que es un dolor más punzante de lo habitual, pueden pensar que la jaqueca es una señal de un tumor o un ictus. La hipocondría es un brebaje de miedo-enfermedad-creatividad que resulta explosivo para quien la padece. “A la hora de diagnosticarse, los enfermos tienden a ponerse siempre en lo peor, en lo más cercano a la muerte”, explica Valdés, y señala que si antes la  enfermedad por excelencia era el sida, ahora lo es el cáncer.

somatizador

A diferencia del hipocondríaco, este enfermo sí tiene síntomas físicos que no tienen explicación médica suficiente, lo que lo convierte en un asiduo de los hospitales.

La catedrática de Psicopatología de la Universitat de València (UPV) Amparo Belloch considera que la línea se cruza  cuando el enfermo no puede casi pensar en otra cosa más que en la posibilidad de estar enfermo “durante un periodo de tiempo que, en los manuales, se estima de seis meses”. A partir de ahí surgen las dudas. ¿Es el  hipocondríaco una persona que adora la enfermedad?, ¿que siente pánico de la vida?, ¿o de la muerte? En general, es un ser atormentado por la singular relación que fragua con la enfermedad: le aterra, pero la convierte en el eje de su vida. “La hipocondría es el enamoramiento de la propia enfermedad”, decía Sigmund Freud. Belloch le rebate con contundencia: “El hipocondríaco está tan preocupado por la muerte que es casi incapaz de disfrutar de la vida”. Su creencia de que la muerte le aguarda a la vuelta de la esquina es tan firme que llega a modificar su vida. Evita hacer actividades que cree que pueden agravar su estado, “con lo que, además, se aísla, y es muy posible que acabe deprimiéndose”, destaca.

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LA SEXUALIDAD EN LAS PERSONAS MAYORES: MITOS Y ESTERIOTIPOS (1º parte)

LA SEXUALIDAD DURANTE LA VEJEZ

En la vejez, al igual que en otras etapas evolutivas, el impulso sexual se sitúa en el límite de lo psicosomático; no se conoce exactamente la forma en que está condicionado por el organismo. A pesar de ello, la sociedad en general piensa que la vejez es un período sin deseos ni actividad sexuales. “Los jóvenes no son los únicos que creen que la actividad sexual disminuye con la edad. Los mismos mayores piensan que la vejez es un período asexuado. Numerosas personas de edad en quienes es intenso el deseo sexual experimentan un sentimiento de culpabilidad y de vergüenza o incluso llegan a creerse anormales.”.)

 

El rechazo de la “sexualidad geriátrica” parece formar parte de un estereotipo cultural muy difundido y que pretende que las personas de edad son consideradas feas, débiles, desgraciadas e impotentes”. A ello contribuyen en gran medida los medios de comunicación de masas, especialmente el cine y la publicidad que presentan exclusivamente como objeto de deseo a personas jóvenes, bellas y perfectas.

 

Los adultos que quieren resultar atractivos deben intentar aparentar menos edad de la que tienen, deben estar en permanente estado de rejuvenecimiento. “lo viejo se ha convertido en sinónimo de lo feo, caduco e inservible, un mundo bien distante de lo que representa la juventud con su belleza, su dinamismo y su competitividad. (…) Vivimos una época en la que impera la estética de la imagen como reclamo de buen gusto. Es sorprendente comprobar que avanzamos hacia una sociedad en la que disimular la edad que se tiene es una de las mayores preocupaciones.

 

Con estos valores nos socializamos por lo que ya desde la infancia consideramos que los mayores son personas sin atractivo y sin la capacidad física y energía necesarias para llevar a cabo actividades sexuales. Sin embargo, mantener vigente la sexualidad es posible y sano, e implica afecto, compañía, ganas de vivir, contacto físico, buenas relaciones con los demás, autoafirmación. Negarse, a partir de una determinada edad, a la riqueza sensitiva y emocional de las relaciones sexuales, es aceptar un prejuicio social que ensalza la juventud y que niega a los mayores la posibilidad de goce.

 

MITOS Y ESTEREOTIPOS SOBRE LA SEXUALIDAD EN EL MAYOR

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XI Curso Internacional del Niño y del Adolescente


 

A finales del mes pasado, más concretamente, los días 26 y 27 de Abril de 2012, se celebró el 11º Curso Internacional del niño y del adolescente en el Aula Magna del Hospital General Universitario Gregorio Marañón, organizado por el propio hospital y en particular porla Secciónde Psiquiatría del niño y del adolescente.

 

El Departamento de adolescencia de Cinteco asistió al acto que tenía como sugerente título “Los difusos límites de los trastornos mentales del niño y del adolescente. Bancos de niebla”.

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Intervención con pacientes de cáncer de próstata: Abordaje desde la Psicología Clínica


La próstata es una glándula del aparato reproductor masculino localizada justo debajo de la vejiga y delante del recto. Su tamaño es como el de una nuez y rodea una parte de la uretra. Tiene 2 funciones:

 

1)    Elabora un líquido que forma parte del semen.

2)    Oclusión de la uretra durante la erección.

 

Dicha glándula va aumentando su tamaño según el varón se va haciendo mayor, lo que no constituye, a priori, ningún tipo de problemática. . Un aumento de tamaño  desmesurado e irregular suele ser indicativo de la existencia del cáncer. De ahí que cada vez se recomiende que  el hombre haga un seguimiento periódico del estado de la próstata sobre todo a partir de los 45-50 años.

La aparición del cáncer de próstata se detecta a partir de un aumento de las índices PSA de una analítica normal y  mediante la exploración rectal que realiza el urólogo.

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