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	<title>Pilar Colmenares Peñalver, autor en Gabinete de Psicólogos en Madrid. Psicólogos y Psiquiatras</title>
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	<description>Centro de Investigación en Terapias de Conducta, Psicólogos Clínicos y Psiquiatría</description>
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	<title>Pilar Colmenares Peñalver, autor en Gabinete de Psicólogos en Madrid. Psicólogos y Psiquiatras</title>
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		<title>¿Qué es la hipocondría?</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Pilar Colmenares Peñalver]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 09 Jul 2021 14:08:55 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Adultos]]></category>
		<category><![CDATA[Cinteco]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>EL MIEDO A LA ENFERMEDAD O HIPOCONDRÍA El cuidado de nuestro cuerpo y el desarrollo de hábitos saludables es adecuado para mantener una buena salud. Entre estos hábitos, la observación de determinadas señales en nuestro cuerpo sirve para prevenir diferentes enfermedades. Lo que parece saludable para la mayoría de las personas acaba convirtiéndose en una [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<h3><strong>EL MIEDO A LA ENFERMEDAD O HIPOCONDRÍA</strong></h3>
<p>El cuidado de nuestro cuerpo y el desarrollo de hábitos saludables es adecuado para mantener una buena salud. Entre estos hábitos, la observación de determinadas señales en nuestro cuerpo sirve para prevenir diferentes enfermedades.<br />
Lo que parece saludable para la mayoría de las personas acaba convirtiéndose en una práctica nada saludable cuando convertimos la preocupación por la enfermedad en un aspecto central de nuestras vidas. Podemos acabar desarrollando un trastorno hipocondríaco o un trastorno de ansiedad por enfermedad, en el que aparece una preocupación excesiva a que se pueda desarrollar la enfermedad.<br />
Si ante una determinada sensación o signo que aparezca en nuestro cuerpo pensamos que lo que nos está ocurriendo es algo grave se disparará la ansiedad o el miedo.<br />
El miedo hace que centremos la atención en nuestro cuerpo y en la enfermedad, buscando indicios de lo que tememos, para prepararnos a&nbsp;solucionarlo. Es necesario que actúe rápido para evitar el desenlace fatal y terrible que me espera si no hago algo: empiezo a chequearme con frecuencia para saber si la sensación está o no presente; busco información sobre la enfermedad que temo o sobre los síntomas que noto; acudo al médico para ver que tengo; hablo con otros sobre mis síntomas.<br />
Cuando acudimos al médico y éste nos dice que no encuentra nada, si seguimos intentando estar completamente seguros, pronto volverán nuestras dudas, porque la sensación sigue ahí.<br />
De esta manera y, con todo el sufrimiento que conlleva, nos habremos convertido en aprensivos o hipocondríacos.<br />
La hipocondría es un trastorno en el que la persona interpreta, de manera catastrófica, síntomas somáticos como enfermedad.<br />
<img fetchpriority="high" decoding="async" class="wp-image-6284 size-medium alignright" src="https://www.cinteco.com/wp-content/uploads/2021/07/el-miedo-a-la-enfermedad-o-hipocondria-233x300.jpg" alt="miedo a la enfermedad o hipocondría" width="233" height="300" srcset="https://www.cinteco.com/wp-content/uploads/2021/07/el-miedo-a-la-enfermedad-o-hipocondria-233x300.jpg 233w, https://www.cinteco.com/wp-content/uploads/2021/07/el-miedo-a-la-enfermedad-o-hipocondria-795x1024.jpg 795w, https://www.cinteco.com/wp-content/uploads/2021/07/el-miedo-a-la-enfermedad-o-hipocondria-768x989.jpg 768w, https://www.cinteco.com/wp-content/uploads/2021/07/el-miedo-a-la-enfermedad-o-hipocondria.jpg 994w" sizes="(max-width: 233px) 100vw, 233px" /><br />
La característica fundamental es la preocupación y el miedo a tener una enfermedad grave a partir de la interpretación personal de alguna sensación corporal u otro signo que aparezca en nuestro cuerpo, llegando incluso a la convicción de padecer esa enfermedad.<br />
El eje central no es la enfermedad sino el miedo a desarrollar la enfermedad<br />
El hipocondríaco se siente muy incomprendido, nadie es capaz de detectar su enfermedad. Se le dice que no tiene nada y que «todo es psicológico», elevando el grado de sufrimiento y agudizando el problema. El dolor, la angustia y las enfermedades psicosomáticas son completamente reales, aunque los procesos que las desencadenan sean psicológicos y no correspondan a una enfermedad física.<br />
El hipocondríaco se resiste a aceptar que su problema sea psicólogico porque lo que siente es real, así que insiste en la idea de encontrar un diagnóstico claro y un tratamiento efectivo, iniciando nuevas consultas médicas, como única manera de solucionar su problema<br />
El tratamiento de la hipocondría o ansiedad por enfermedad&nbsp;es eminentemente psicológico. El problema es el miedo a la enfermedad, no la enfermedad.</p>
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		<title>¿QUÉ ES UN ATAQUE DE ANSIEDAD?</title>
		<link>https://www.cinteco.com/que-es-un-ataque-de-ansiedad/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Pilar Colmenares Peñalver]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 08 Apr 2021 13:14:56 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Adultos]]></category>
		<category><![CDATA[Cinteco]]></category>
		<category><![CDATA[Mayores]]></category>
		<category><![CDATA[Noticias]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El término ataque  de ansiedad es equivalente a crisis de ansiedad, crisis de pánico y crisis de angustia. Un ataque de ansiedad es una reacción de alarma intensa que acaba produciendo miedo.  Aparece de forma súbita y alcanza su máxima intensidad en los primeros10 minutos . La mayoría de los ataques duran aproximadamente dos minutos, [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>El término ataque  de ansiedad es equivalente a crisis de ansiedad, crisis de pánico y crisis de angustia.<br />
Un ataque de ansiedad es una reacción de alarma intensa que acaba produciendo miedo.  Aparece de forma súbita y alcanza su máxima intensidad en los primeros10 minutos . La mayoría de los ataques duran aproximadamente dos minutos, pero pueden llegar a durar una hora o más.<br />
Se puede producir tanto en una situación estresante como en una situación de calma e, incluso durmiendo.<br />
&nbsp;<br />
<strong>¿CUÁLES SON LOS SÍNTOMAS DE UN ATAQUE DE ANSIEDAD?</strong><br />
Los ataques de ansiedad se pueden manifestar de forma muy variable.</p>
<ul>
<li>Incremento brusco de la sensación de ansiedad y miedo.</li>
<li>El corazón late más deprisa y con más fuerza y el pulso se acelera.</li>
<li>Aumento de la temperatura corporal y de la sudoración. También se pueden producir escalofríos.</li>
<li>Temblores.</li>
<li>Sensación de ahogo o dificultad para respirar.</li>
<li>Opresión o malestar torácico.</li>
<li>Sensación de entumecimiento u hormigueo.</li>
<li>Mareo, aturdimiento o sensación de desmayo.</li>
<li>Sensación de irrealidad (sensación de que lo que ocurre no es real).</li>
<li>Despersonalización (sentirse fuera de uno mismo).</li>
<li>Temor a morir, a perder el control o el conocimiento.</li>
</ul>
<p>Cuando se está produciendo un ataque de pánico o ansiedad se experimenta un intenso malestar y mucho miedo a perder el control, a desmayarse, a volverse loco, o incluso a morir (de un infarto o de un ataque cerebral o de asfixia).<br />
&nbsp;<br />
<strong>¿POR QUÉ SE PRODUCE UN ATAQUE DE ANSIEDAD?<img decoding="async" class="alignright" src="https://www.cinteco.com/wp-content/uploads/2021/04/que-hacer-ante-un-ataque-de-ansiedad.jpg" alt="¿QUÉ HACER ANTE UN ATAQUE DE ANSIEDAD?" width="177" height="267" /></strong><br />
En un ataque de ansiedad intervienen las siguientes variables:</p>
<ul>
<li>Una predisposición genética para experimentar ansiedad</li>
<li>Un sistema de alarma hipersensibilizado (probablemente por un estado de ansiedad previo que ha supuesto un estado de alerta constante) que activa erróneamente la reacción de alarma</li>
<li>Una interpretación equivocada de los síntomas de ansiedad al no encontrar una causa que lo justifique. Lo que produce miedo o inquietud</li>
<li>Este miedo retroalimenta los síntomas aumentándolos</li>
</ul>
<p>Un ataque de ansiedad aparece sin previo aviso y sin causa justificada por un fallo en el sistema de alarma de nuestro organismo y se empeora con la magnificación y la atención a los síntomas.<br />
Se puede tener un ataque de ansiedad y no volver a sufrir ninguno más.<br />
Sufrir un ataque de ansiedad no supone ningún trastorno mental, sin embargo, si pueden aparecer ataques de ansiedad en el contexto de cualquier otro trastorno de ansiedad, trastorno depresivo o trastorno por consumo de alcohol u otras drogas.<br />
Cuando los ataques de ansiedad se vuelven recurrentes se acaba desarrollando un trastorno de pánico, en el que se experimenta miedo y preocupación constante a que se repita de nuevo un ataque de ansiedad.<br />
Cuando este miedo lleva a modificar hábitos para evitar nuevos ataques y se empieza a evitar lugares y actividades que se relacionan con las crisis se puede desarrollar una agorafobia o una depresión.<br />
&nbsp;<br />
<strong>¿QUÉ HACER ANTE UN ATAQUE DE ANSIEDAD?</strong><br />
Sabemos que la duración de un ataque de ansiedad va a depender de cómo la persona lo procese y cuánto tarde en lograr distraerse.<br />
Reconocer e identificar que lo que nos está pasando es un ataque de ansiedad, muy molesto y desagradable pero no algo peligroso,  es clave para minimizar un ataque. Lo importante es no magnificar los síntomas.<br />
Para que un ataque de ansiedad desaparezca lo prioritario es dejar de pensar en los síntomas que está sufriendo. Aunque es difícil, es bueno centrar la atención en otra cosa que no sean los síntomas.</p>
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		<item>
		<title>QUÉ HACER ANTE LOS SÍNTOMAS DE ANSIEDAD</title>
		<link>https://www.cinteco.com/que-hacer-ante-los-sintomas-de-la-ansiedad/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Pilar Colmenares Peñalver]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 07 Jan 2021 09:00:05 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Adolescencia]]></category>
		<category><![CDATA[Adultos]]></category>
		<category><![CDATA[Cinteco]]></category>
		<category><![CDATA[Infancia]]></category>
		<category><![CDATA[Mayores]]></category>
		<category><![CDATA[Noticias]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La ansiedad es la reacción ante una situación de peligro, ya sea real, potencial o imaginario. Ante una situación de peligro real nos prepara para la lucha o la huida. Y esta reacción es esencialmente la misma aunque no exista la amenaza real. Se trata de algo necesario para la vida, esencial para la supervivencia [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>La ansiedad es la reacción ante una situación de peligro, ya sea real, potencial o imaginario.<br />
Ante una situación de peligro real nos prepara para la lucha o la huida. Y esta reacción es esencialmente la misma aunque no exista la amenaza real.<br />
Se trata de algo necesario para la vida, esencial para la supervivencia y ciertos niveles de ansiedad son adecuados para mejorar el funcionamiento cotidiano.<br />
&nbsp;</p>
<h3><strong>¿CUÁLES SON LOS SÍNTOMAS DE LA ANSIEDAD? </strong></h3>
<p>Esta reacción de alarma se manifiesta en tres niveles:</p>
<ul>
<li><strong>Fisiológico</strong> (lo sentimos en nuestro cuerpo) : Taquicardia, palpitaciones, opresión en el pecho, falta de aire, temblores, sudoración, tensión muscular, ganas de huir o atacar.</li>
<li><strong>Cognitivo</strong> (lo que pensamos o imaginamos) : nuestra atención se centra en la amenaza y en las posibles actuaciones frente a ella. Se incrementan las dudas y las interpretaciones distorsionadas e inadecuadas y el pensamiento negativo</li>
<li><strong>Conductual</strong> (lo que hacemos) : torpeza o dificultad para actuar, inquietud motora, rigidez, movimientos torpes de manos y brazos, tensión de las mandíbulas, cambios en la voz.</li>
</ul>
<p>Los síntomas de la ansiedad son muy variados y no todas las personas tienen los mismos síntomas ni éstos se presentan con la misma intensidad en todos los casos.<br />
Niveles bajos de ansiedad apenas se notaran. A medida que mi ansiedad aumente los síntomas empezaran a notarse hasta hacerse molestos y desagradables.<br />
&nbsp;</p>
<h3><strong>¿QUÉ PODEMOS HACER ANTE LOS SÍNTOMAS DE LA ANSIEDAD?</strong></h3>
<p>Ante una situación de peligro que nos provoca ansiedad podemos hacerle frente o escapar. Si es un peligro real y valoramos que no podemos hacerle frente lo adecuado será huir, ponerse a salvo, pero si la situación no es un peligro real como, por ejemplo, un examen, la huida o el no presentarme no parece lo adecuado, acabará dándome problemas.<br />
Sin embargo, muchas veces utilizamos esta estrategia no para hacer frente a la situación, sino, solo para calmar el malestar que me producen los síntomas de la ansiedad. Con esto conseguimos el alivio momentáneo de los síntomas pero este alivio y, justo esto, será el responsable de que mi ansiedad no desaparezca, al contrario, es muy probable que aumente.<br />
<strong>Evitar o escapar de las situaciones que me producen alarma y en las que no existe un peligro real no son buenas estrategias</strong>. Me impedirán vivir esas situaciones y me incapacitarán cada vez más. Tampoco son buenas estrategias para dejar de sufrir las molestias que me producen los síntomas de la ansiedad. Momentáneamente si, pero a medio y largo plazo mis síntomas aumentarán y se intensificarán.<br />
<strong>Así que, si no quiero acabar con problemas más graves de ansiedad, tendré que enfrentarme a las situaciones que me producen ansiedad.</strong><br />
&nbsp;</p>
<h3><strong>¿CÓMO PUEDO HACERLO?</strong></h3>
<p>Vamos a <strong>utilizar los síntomas de la ansiedad como señal</strong> para hacer algo efectivo.<br />
Cuando notes los primeros síntomas de la ansiedad, reconoce e identifica que lo que estas sintiendo es ansiedad y que es normal ante determinadas situaciones, aunque no te guste, incluso en determinadas situaciones es bueno. Conviene hacer unas respiraciones profundas, inhalando profundamente y expulsando el aire muy despacio. Esto no va a hacer que desaparezca la ansiedad solo que se mantenga en niveles más ajustados. Puedo tomar un poco de agua y centrarme en lo que estoy haciendo.<br />
<strong>Lo verdaderamente importante es enfrentarme a la situación, no que desaparezcan los síntomas.</strong> Cuanto más te centres en lo importante los síntomas de la ansiedad irán reduciéndose.<br />
&nbsp;</p>
<h3><strong>¿CUÁNDO PEDIR AYUDA?</strong></h3>
<ul>
<li>Los síntomas de la ansiedad aumentan en frecuencia, duración e intensidad.</li>
<li>Estoy dejando de hacer cosas importantes.</li>
<li>Utilizo el consumo de alcohol u otras drogas para calmar la ansiedad.</li>
<li>Aumentan las situaciones que me producen ansiedad.</li>
</ul>
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		<title>El Proceso de Cambio en las Adicciones</title>
		<link>https://www.cinteco.com/el-proceso-de-cambio-en-las-adicciones/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Pilar Colmenares Peñalver]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 08 Nov 2013 13:03:59 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Adultos]]></category>
		<category><![CDATA[Cinteco]]></category>
		<category><![CDATA[adicción]]></category>
		<category><![CDATA[adulto]]></category>
		<category><![CDATA[dependencia]]></category>
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		<category><![CDATA[toxicológico]]></category>
		<category><![CDATA[toxicomanía]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Cuando alguien acude a consulta con un problema de adicción no siempre tiene claro lo que quiere conseguir. Unas veces sabe que la adicción le está generando problemas y decide solucionar su problema planteándose como objetivo la abstinencia, y, en otras ocasiones, viene a consulta presionado por el ambiente familiar o judicial, o bien, solo quiere minimizar las consecuencias [&#8230;]</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Cuando alguien acude a consulta con un <strong>problema de adicción</strong> no siempre tiene claro lo que quiere conseguir. Unas veces sabe que la adicción le está generando problemas y decide solucionar su problema planteándose como objetivo la abstinencia, y, en otras ocasiones, viene a consulta presionado por el ambiente familiar o judicial, o bien, solo quiere minimizar las consecuencias que la adicción tiene y para ello como mucho solo se plantea la reducción del comportamiento adictivo.<br />
Diferentes estudios han descrito el cambio como un proceso en el que se pueden perfilar y distinguir una serie de etapas. De los modelos que se han  desarrollado desde la perspectiva del cambio como proceso el que más apoyo ha tenido ha sido el modelo transteórico de Prochaska y DiClemente (1992). Este modelo describe y explica los diferentes estadios por los que pasa un adicto desde la dependencia a la abstinencia. Así mismo conceptualiza la motivación como el estadio actual en el que se encuentra un individuo o como una etapa de disponibilidad para alcanzar el cambio terapéutico.<br />
Los estadios representan la dimensión temporal, es decir, cuándo cambia la gente.<br />
<span id="more-2693"></span><br />
Los individuos adictos pasan por estos estadios, independientemente de si acuden o no a terapia, y todos ellos parecen pasar por etapas comunes de cambio terapéutico y utilizar procesos de cambio similares.<br />
<a href="https://www.cinteco.com/wp-content/uploads/ruedadelcambio.jpg"><img decoding="async" class="alignright wp-image-2711 size-full" title="estadios de cambio en adicciones" src="https://www.cinteco.com/wp-content/uploads/ruedadelcambio.jpg" alt="PRE CONTEMPLACION, CONTEMPLACION, PREPARACION PARA EL CAMBIO O DETERMINACION, ACCIÓN O CAMBIO, MANTENIMIENTO, RECAÍDA ..." width="400" height="382" /></a><br />
El modelo establece los siguientes estadios:</p>
<h4>Estadio de precontemplación</h4>
<p>El adicto que se encuentra en esta fase no se cuestiona su situación. Cree  que lo que hace no supone problema alguno y, por tanto, no es consciente de las consecuencias que tiene. En esta fase lo gratificante del consumo de drogas tiene para él más peso que los aspectos negativos. Dado que no consideran tener ningún problema, cuando acuden a tratamiento lo hacen presionados, de modo que si lo inician lo hacen con el único objetivo de reducir la presión bajo la que se encuentran. De manera que cuando disminuye la presión externa suelen reinstaurar su estilo de vida previo. Generalmente se muestran a la defensiva ante cualquier presión externa hacia el cambio.</p>
<h4>Estadio de contemplación</h4>
<p>En esta etapa el adicto empieza a tener conciencia de los problemas  derivados de su conducta adictiva. Comienzan a equilibrarse las consecuencias positivas y negativas derivadas del comportamiento adictivo.<br />
Puede valorar la posibilidad de abandonar la conducta adictiva, aunque no ha elaborado un compromiso firme de cambio. El cambio se plantea a nivel intencional, pero no se observa ninguna conducta que manifieste de manera objetiva esa intención cognitiva. Se muestra más receptivo a la información en cuanto a su problema y las posibles soluciones, aunque vacila en cuanto al momento de iniciar el cambio, dudando aún sobre sus beneficios. El adicto puede permanecer en esta etapa años.</p>
<h4>Estadio de preparación</h4>
<p>Es el momento en que el adicto toma la decisión (intención) y realiza  pequeños cambios en su conducta adictiva (conducta manifiesta). Entre los cambios que realiza destaca, por ejemplo, el disminuir la cantidad que se consume. El progreso hacia la siguiente etapa requiere cambios respecto a cómo se siente y cómo valora el estilo de vida vinculado al comportamiento adictivo.</p>
<h4>Estadio de acción</h4>
<p>Se produce un cambio importante en su conducta problema. El adicto deja de emitir la conducta adictiva. Representa los cambios más manifiestos y requiere por parte de la persona un compromiso importante que le exigirá un gran esfuerzo y tiempo. El estadio de acción hace referencia a los 6 primeros meses de cambio.</p>
<h4>Estadio de mantenimiento</h4>
<p>En esta etapa la persona intenta consolidar los logros de la etapa anterior y  prevenir una recaída.</p>
<h4>Finalización</h4>
<p>Para este modelo consolidar esta etapa resulta difícil ya que se alcanzaría  cuando se cumplen dos criterios:</p>
<ol>
<li>No existe deseo de emitir la conducta adictiva en cualquier situación problema.</li>
<li>La autoeficacia (entendida como la confianza y seguridad de no emitirla en cualquier situación) es del 100%.</li>
</ol>
<h3>El paso de unos estadios a otros</h3>
<p>Una de las aportaciones más significativas del modelo guarda relación con el modo en que se conceptualiza el avance dentro del proceso de cambio. El avance a través de las distintas fases no se hace de forma lineal, sino que se suele pasar varias veces por la misma fase hasta que se consigue mantener  la abstinencia. Los estadios hacen un recorrido circular y reflejan que los adictos suelen recorrer estos estadios circulares varias veces antes de alcanzar un cambio terapéutico estable. En general, la mayoría de los pacientes recae alguna vez en algún momento de su proceso de recuperación, lo que nos indica que la recuperación terapéutica en las adicciones casi nunca sigue un proceso lineal sino que, más bien, es discontinuo, circular o espiral. Esto refleja que los pacientes recaen, en la mayoría de ocasiones, varias veces hasta que consiguen abandonar la conducta adictiva definitivamente.</p>
<h3>Recaída</h3>
<p>Se entiende la recaída como el regreso a un estadio motivacional inferior. De tal forma que si la persona se encuentra en el estadio de acción regresaría al de preparación o contemplación ; y si la persona estuviese en el estadio de mantenimiento podría regresar al de acción, preparación o contemplación. Son muy pocos los pacientes que  regresan al estadio de precontemplación.<br />
La recaída ocurre cuando las estrategias que emplea la persona para mantener su abstinencia fallan. Generalmente, en esta fase presenta sentimientos de culpa, de fracaso  y posible desesperanza.<br />
Se sabe que las recaídas son una parte del proceso de cambio antes de lograr el abandono definitivo del comportamiento adictivo. No siempre lleva a los pacientes a abandonar el tratamiento, sino que los sitúa en una fase que les permite continuar reciclándose y preparándose para continuar nuevamente el cambio iniciado.<br />
Este modelo nos lleva a considerar si la intervención se adecua al momento temporal en que se encuentra el cliente con respecto al cambio. La mejor técnica, aplicada en un momento poco adecuado, no valdrá.<br />
Si los adictos se diferencian entre sí en el nivel de predisposición motivacional que muestran al inicio de un tratamiento, es lógico que requieran de intervenciones  diferenciadas para poder ayudarles a progresar y a alcanzar el nivel motivacional óptimo. Mientras que en las primeras fases la intervención debe ir encaminada a establecer una adecuada relación terapéutica, proporcionar información sobre su problema e incrementar la motivación, en fases posteriores el objetivo se circunscribe más a estrategias concretas que puedan facilitarle al paciente el abandono definitivo de la conducta adictiva.</p>
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		<title>Psicopatología asociada al consumo de cannabis</title>
		<link>https://www.cinteco.com/psicopatologia-asociada-al-consumo-de-cannabis/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Pilar Colmenares Peñalver]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 29 Mar 2011 09:02:19 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Adolescencia]]></category>
		<category><![CDATA[Adultos]]></category>
		<category><![CDATA[Cinteco]]></category>
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		<category><![CDATA[trastorno psicopatológico]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>En los últimos años el consumo de cannabis ha aumentado y la edad de inicio se ha adelantado, pasando a ser la droga ilegal más consumida en todo el mundo. Esto se debe principalmente a una baja percepción del riesgo y a una mayor disponibilidad de la droga. En la actualidad forma parte de los hábitos y estilos [&#8230;]</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>En los últimos años el consumo de cannabis ha aumentado y la edad de inicio se ha adelantado, pasando a ser la droga ilegal más consumida en todo el mundo. Esto se debe principalmente a una baja percepción del riesgo y a una mayor disponibilidad de la droga.<br />
En la actualidad forma parte de los hábitos y estilos de vida de una proporción importante de jóvenes, convirtiéndose así en una droga de uso recreativo junto al consumo de alcohol.<br />
Las presentaciones más comunes del cannabis son el hachís y la marihuana y se utilizan desde hace muchos años por sus propiedades psicoactivas. El principal responsable de la actividad farmacológica psicoactiva es el tetrahidrocannabinol (THC) . Existen otros cannabinoides y otros compuestos contenidos en la planta que pueden producir acciones aditivas o antagonistas de las del THC.<br />
Consumir cannabis produce euforia, bienestar, aumento de la sociabilidad,desinhibición, aumento de la percepción sensorial, analgesia y relajación. También aparece risa fácil y locuacidad. Paralelamente se altera la memoria reciente, y existe dificultad en la concentración y disminución de la atención.<br />
El cannabis también tiene efectos sobre el sistema respiratorio (broncodilatación), el sistema cardiovascular (taquicardia y a dosis elevadas bradicardia, sensaciones de vértigo y desmayos, debido a la disminución de la presión sanguínea), el aparato digestivo (puede producir diarrea), produce hipotermia, sequedad de boca, sed y aumenta el apetito.<br />
En algunos sujetos, especialmente en los primeros consumos o tras dosis elevadas puede aparecer ansiedad, disforia, síntomas paranoides y/o pánico, que habitualmente desaparecen de forma espontánea en pocas horas.<br />
El consumo de cannabis deriva en una serie de problemas que afectan de una u otra manera al conjunto de la sociedad. Entre las consecuencias negativas de este consumo se encuentran el fracaso escolar, el deterioro personal y social, los problemas laborales y, por supuesto, los problemas de salud.La percepción alterada unida al enlentecimiento psicomotor que produce la droga, se ha relacionado con dificultades para el manejo de máquinas complejas, por lo que su consumo se asocia a un mayor riesgo de accidentes .<br />
<span id="more-884"></span><br />
Las evidencias muestran que consumir cannabis tiene consecuencias negativas para la salud:</p>
<ol>
<li>El inicio temprano se ha relacionado con un consumo importante y problemático de cannabis u otras drogas en edades posteriores y con una mayor dificultad para abandonar el consumo. Se puede considerar el cannabis como una droga facilitadora o inductora del consumo de otras sustancias ilegales (teoría de la “puerta de entrada”). Los estudios llevados a cabo hasta la actualidad muestran que:
<ul>
<li>Casi todos los adolescentes que han probado la cocaína y la heroína previamente han consumido alcohol, tabaco y cannabis.</li>
<li>Los consumidores regulares de cannabis tienen más probabilidades de consumir heroína y cocaína.</li>
<li>Cuanto más temprano es el inicio del consumo de cannabis, mayor es el riesgo de que se consuman otras drogas. Sin embargo esto no significa que todos los que la consumen acaben consumiendo otras drogas. Tampoco parece claro que sea una causa directa del consumo de otras drogas, ya que no puede descartarse que existan factores comunes (de tipo genético, de personalidad, sociológicos y de disponibilidad de drogas).</li>
</ul>
</li>
<li>El consumo de cannabis unido a otras sustancias puede provocar interacciones farmacológicas que pueden llegar a producir en los consumidores efectos clínicos muy severos.</li>
<li>El consumo crónico afecta al sistema respiratorio (bronquitis o asma, aumenta el riesgo de padecer cáncer de pulmón), al sistema reproductor (disminución de la libido acompañada de alteraciones en la producción de testosterona, estrógenos y de esperma), tiene efectos sobre el sistema cardiovascular similares a los que produce el tabaco, provoca alteraciones en el sistema endocrino, una menor actividad del sistema inmunitario y efectos perjudiciales en el desarrollo del feto.</li>
<li>Se ha demostrado que cuando el consumo se inicia en la adolescencia, durante el periodo de maduración del cerebro, produce daños en el tejido cerebral . Se asocia con mayores problemas de déficit neuropsicológicos que conducen a un peor rendimiento escolar y a la aparición de trastornos mentales.</li>
<li>El uso de cannabis a diario y durante periodos prolongados provoca cambios estructurales y daños severos en el tejido cerebral (hipocampo y amígdala) que pueden traducirse en deficiencias en la memoria, la atención, percepción, resolución de problemas, la capacidad psicomotora y la velocidad de procesamiento de la información. También afecta al funcionamiento psicomotor, produce un efecto depresor del SNC, y altera la percepción, siendo capaz de provocar alucinaciones.</li>
<li>El consumo prolongado a dosis elevadas puede conducir a un estado de pasividad e indiferencia conocido por síndrome amotivacional. También se asocia a otros síntomas de deterioro social y laboral por la alteración de la atención, la escasa capacidad de juicio, y la disminución de la capacidad de comunicación y de afecto en situaciones interpersonales.</li>
<li>El consumo de cannabis puede dar lugar a una serie de trastornos mentales. Sin embargo, conviene decir que igual que ocurre con otras sustancias es difícil establecer cuál es el papel específico que el cannabis juega en el inicio, mantenimiento o empeoramiento del trastorno mental. Esto se debe a varios motivos:
<ul>
<li>la mayoría de las sustancias suelen consumirse en asociación a otras</li>
<li>el comienzo del trastorno mental puede preceder al uso de la sustancia, o simplemente coincidir en el tiempo</li>
<li>las diferentes patologías, y en especial los problemas de ansiedad y del estado de ánimo, suelen ir asociados a otros trastornos, por lo que es complicado establecer la relación directa entre la sustancia y cada problema en particular.</li>
</ul>
</li>
</ol>
<ol class="letter">
<li>
<h3>Trastornos por consumo de cannabis.</h3>
<ul>
<li>El consumo excesivo puede conducir a la intoxicación aguda. La sintomatología de la intoxicación es variable y depende, entre otros factores, de la dosis y del contenido de THC, también de la personalidad, las expectativas y experiencia previa del sujeto e igualmente del contexto en que se consume. Siempre suele presentarse una primera fase de euforia caracterizada por bienestar físico y psíquico pasajero, dilatación de las pupilas, congestión conjuntival, náuseas, vómitos y taquicardia. A continuación se presenta una fase confusional caracterizada por desorientación, alucinaciones visuales y auditivas, alteración de la percepción del espacio y del tiempo, alteración de la memoria inmediata y capacidad de juicio alterada, sedación y somnolencia. Finalmente se pueden dar reacciones de ansiedad y pánico, ideas paranoides, crisis de despersonalización, confusión inquietud y excitación. Habitualmente estos cuadros agudos desaparecen espontáneamente a las pocas horas a medida que el THC se elimina del organismo.</li>
<li>El consumo continuado de cannabis puede llevar hacia un consumo perjudicial o abuso y a la aparición de un trastorno por dependencia. Se ha descrito el desarrollo de tolerancia farmacológica y síndrome de abstinencia similar al producido por otras drogas, y caracterizado por ansiedad, depresión, irritabilidad, alteraciones del sueño y disminución del apetito. Se estima que entre el 7% y 10% de los que han probado el cannabis tienen riesgo de desarrollar un trastorno de dependencia.</li>
</ul>
</li>
<li>
<h3>Trastornos asociados al consumo de cannabis</h3>
<h4>Trastornos de ansiedad</h4>
<p>En general se encuentran cifras elevadas de síntomas y trastornos de ansiedad en consumidores y dependientes que puede llegar al 22% (Thomas, 1996). Sin embargo, el sustrato neurofisiológico del efecto ansiogénico del THC continúa sin conocerse completamente aunque estudios recientes han demostrado una activación de las áreas parietal y frontal. La intoxicación y abstinencia de la sustancia ocasionan síndromes ansiosos temporales similares, en muchos casos, al trastorno de ansiedad generalizada, trastorno de pánico o fobias. Estos síndromes mejoran tras unos días, aunque a veces pueden persistir síntomas durante meses.<br />
El consumo puede desencadenar una crisis de pánico en sujetos vulnerables. Las crisis de pánico se presentan, por lo común, durante la intoxicación, aunque también pueden presentarse durante la abstinencia tras un consumo prolongado y elevado. Parece que el inicio temprano y el consumo excesivo se asocia con un incremento de la ansiedad en adultos, aumentando el riesgo de presentar crisis de pánico. Por otra parte, el cannabis puede precipitar síntomas de ansiedad en pacientes con crisis de pánico. Así los pacientes que ya habían presentado crisis de pánico tendían a volver a presentarlas al consumir cannabis.<br />
De todos los trastornos de ansiedad estudiados solo el trastorno de ansiedad social es un factor de riesgo para la dependencia de cannabis. La desinhibición asociada a esta sustancia permite reducir el miedo, facilitando la exposición a situaciones sociales mientras dura su efecto y siempre que no aparezcan episodios de pánico o ansiedad,<br />
o la taquicardia que suele acompañar al consumo.</p>
<h4>Trastornos del estado de ánimo</h4>
<p>Aunque en algunos estudios se ha descrito anhedonia, ideación suicida e intentos de suicidio entre los consumidores de cannabis, no se ha observado una fuerte asociación entre depresión y consumo excesivo. Sin embargo, el inicio temprano y el consumo regular de cannabis si puede relacionarse con la aparición posterior de depresión. Por otro lado, las personas que presentan un bajo estado de ánimo pueden utilizar esta sustancia elicitadora de bienestar, euforia y aumento de la sociabilidad, aunque hay escasa evidencia de que los sujetos con depresión presenten un riesgo elevado de consumir cannabis posteriormente.<br />
El consumo continuado de esta droga en personas con depresión puede complicar el cuadro clínico al incrementar las dificultades atencionales, el enlentecimiento psicomotor y el deterioro laboral y social característicos de este trastorno.</p>
<h4>Psicosis inducida y esquizofrenia</h4>
<p>El consumo de cannabis puede causar episodios psicóticos agudos. Estos episodios suelen ser de corta duración, si bien pueden persistir incluso si se interrumpe el consumo de la sustancia. Con los conocimientos disponibles podemos afirmar que:</p>
<ol>
<li>La intoxicación aguda por cannabis puede provocar la aparición de síntomas psicóticos tales como despersonalización, desrealización, sensación de pérdida de control e ideas paranoides.</li>
<li>El consumo de cannabis puede originar psicosis inducidas, de corta duración y que ceden con la abstinencia prolongada.</li>
<li>El consumo de cannabis es muy prevalente en sujetos con trastornos mentales graves como la esquizofrenia.</li>
</ol>
<p>Estudios neurobiológicos sobre los efectos del cannabis en el SNC sugieren claramente que esta sustancia afecta el sistema<br />
dopaminérgico, el cual tiene un papel clave en el desarrollo de los síntomas psicóticos (Luzi et al., 2008; Fergusson et al., 2006 ). Podemos pensar en una relación de causa-efecto entre consumo de cannabis y aparición posterior de psicosis, ya que el consumo suele preceder a la aparición de la psicosis.<br />
Sin embargo, puesto que no todos los sujetos con psicosis han estado expuestos al cannabis y no todos los consumidores de cannabis desarrollan psicosis, el cannabis no es una causa necesaria ni suficiente, sino que actúa sobre otros factores para tener una influencia causal sobre el riesgo de psicosis. Diversos estudios sugieren que el factor con el que el cannabis puede combinarse para ejercer la influencia causal es la vulnerabilidad genética del individuo para la psicosis.<br />
Los datos acerca de si el cannabis actúa como inductor de estos trastornos no son concluyentes. Se considera que el consumo de cannabis es un factor de riesgo en personas con predisposición a la psicosis esquizofrénica e influye sobre el curso de la esquizofrenia ya establecida.<br />
El consumo de cannabis puede aumentar en 2-3 veces el riesgo de aparición de psicosis a lo largo de la vida, siendo mayor el riesgo si el consumo se inicia durante la adolescencia y a mayor cantidad y frecuencia.<br />
La coexistencia de consumo de cannabis y psicosis aumenta la gravedad del cuadro clínico. Está asociado con un menor efecto del tratamiento y un mayor porcentaje de recaídas (nueva aparición de episodios psicóticos).</li>
<li>
<h3>Otros problemas relacionados con el consumo de cannabis</h3>
<h4>Delírium por intoxicación</h4>
<p>Los síntomas típicos son confusión, alteraciones de la memoria, sensación de temor, suspicacia, despersonalización,  desrealización y alteraciones sensoperceptivas.<br />
Aunque no es frecuente, cuando se consume en grandes cantidades se puede producir un cuadro de delirium, similar a otros cuadros de delirium de diferente etiología. Suelen ser transitorios y limitados en el tiempo, pero recurrentes en sucesivas exposiciones al tóxico. También pueden aparecer en sujetos que consumen por primera vez.</p>
<h4>Flashbacks por cannabis</h4>
<p>La aparición de vivencias-alucinaciones con la cualidad de una percepción real (las mismas experiencias que sintió la persona cuando había consumido el tóxico), después de semanas o meses de abstinencia. Aunque es común en personas que han consumido drogas alucinógenas también se han descrito de forma ocasional en consumidores de cannabis (Johns, 2001; Poole y Brabbins, 1996; Tunving, 1985).</p>
<h4>Síndrome amotivacional</h4>
<p>El uso crónico de cannabis se ha asociado con un estado caracterizado por apatía y pérdida de motivación, que se acompaña de déficits en el funcionamiento escolar o laboral y cambios en la conducta. La sintomatología suele desaparecer tras la abstinencia prolongada de la sustancia.</li>
</ol>
<p>La entrada <a href="https://www.cinteco.com/psicopatologia-asociada-al-consumo-de-cannabis/">Psicopatología asociada al consumo de cannabis</a> se publicó primero en <a href="https://www.cinteco.com">Gabinete de Psicólogos en Madrid. Psicólogos y Psiquiatras</a>.</p>
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		<title>Consumo Perjudicial de Alcohol</title>
		<link>https://www.cinteco.com/consumo-perjudicial-de-alcohol/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Pilar Colmenares Peñalver]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 06 Jul 2009 10:18:03 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Adolescencia]]></category>
		<category><![CDATA[Adultos]]></category>
		<category><![CDATA[Cinteco]]></category>
		<category><![CDATA[Mayores]]></category>
		<category><![CDATA[adolescente]]></category>
		<category><![CDATA[adulto]]></category>
		<category><![CDATA[alcoholismo]]></category>
		<category><![CDATA[depresión]]></category>
		<category><![CDATA[drogas]]></category>
		<category><![CDATA[enfermedades hepáticas]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La mayoría de la población española consume bebidas alcohólicas esporádica o habitualmente y, aunque en  los últimos años ha descendido globalmente la proporción de consumidores de alcohol, la frecuencia de episodios de consumo intensivos (borracheras) ha aumentado,  especialmente entre los jóvenes. Según el Informe de 2007 del Observatorio Español Sobre Drogas, el consumo per cápita [&#8230;]</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>La mayoría de la población española consume bebidas alcohólicas esporádica o habitualmente y, aunque en  los últimos años ha descendido globalmente la proporción de consumidores de alcohol, la frecuencia de episodios de consumo intensivos (borracheras) ha aumentado,  especialmente entre los jóvenes.<br />
Según el <a title="en PDF" href="http://www.pnsd.msc.es/Categoria2/publica/pdf/oed-2007.pdf">Informe de 2007 del Observatorio Español Sobre Drogas</a>, el consumo per cápita de bebidas alcohólicas sigue una tendencia descendente desde hace bastantes años, pasando de 99,8 litros en 1996 a 90,1 litros en 2006. Igualmente ha descendido la extensión del consumo de alcohol entre los estudiantes de 14-18 años, pasando la prevalencia de consumo en los últimos 12 meses de 82,7% en 1994 a 74,9% en 2006, y en los últimos 30 días de 75,1% a 58,0%.  Sin embargo, entre los estudiantes de 14-18 años continua la tendencia ascendente de las borracheras. Así, entre los que habían tomado bebidas alcohólicas en los últimos 30 días la proporción de los que se habían emborrachado en ese mismo período pasó de 27,6% en 1994 a 41,9% en 2004 y 44,1% en 2006.<br />
La elevada prevalencia del consumo se relaciona con el amplio arraigo social de este hábito, con la fácil disponibilidad del alcohol y con la percepción generalizada de que ciertos tipos de bebidas forman parte de las pautas de alimentación y de diversión. Por otra parte, se aprecia, sobre todo en los jóvenes, un cambio en los patrones de bebida tradicionales hacia el modelo de bebida anglosajón (beber el fin de semana cantidades muy importantes de alcohol hasta llegar a la embriaguez). En España beber es un acontecimiento social que gusta hacerlo en compañía, bebiendo despacio, saboreando la bebida, etc., mientras que en los países anglosajones se utiliza más como una forma de evasión.<br />
Cuando hablamos de consumo de alcohol, nos referimos al consumo de bebidas que contienen alcohol etílico o etanol.<br />
<span id="more-424"></span><br />
El alcohol se obtiene de la fermentación de carbohidratos vegetales (granos, frutas). El vino, el cava, la cerveza y la sidra son ejemplos de bebidas fermentadas y tienen  de un 3% a un 15% de alcohol. Cuando se hierven bebidas fermentadas para reducir el contenido de agua y aumentar el porcentaje de alcohol se obtienen las bebidas destiladas, con un 25% -60% de alcohol. Entre éstas están el whisky, la ginebra, el ron, coñac, anís, etc.<br />
Una Unidad de Bebida Estándar (UBE) contiene 10 gramos de alcohol. Un vaso de vino o una caña de cerveza equivalen a 1 UBE. Una bebida destilada, 2 UBE.<br />
El etanol es el  componente psicoactivo fundamental de estas bebidas. Pertenece a la familia farmacológica de depresores del sistema nervioso central. Una vez en el interior del cuerpo, lo absorbe en su mayor parte el intestino delgado, de donde se dirige al hígado y, de ahí, al resto del cuerpo. Soluble tanto en un medio lipídico como acuoso, atraviesa libremente la barrera hematoeencefálica y se detecta en pocos minutos en el cerebro. Muchas de las moléculas del etanol pueden descomponerse por la acción de una enzima llamada deshidrogenasa del alcohol (DHA) en el estómago o en el hígado. La DHA puede procesar aproximadamente una unidad de alcohol por hora. Si se bebe a más velocidad, el nivel de alcohol en sangre aumenta. La DHA es menos activa en las mujeres que en los hombres.<br />
El etanol actúa como depresor general del sistema nervioso, porque interfiere en los receptores del glutamato NMDA, (el más importante neurotransmisor excitatorio en el cerebro),  pudiendo inhibir los circuitos neurales relacionados con el juicio y la discreción y dando lugar a una conducta locuaz, imprudente e incluso agresiva. Con dosis altas inhibe las neuronas relacionadas con el equilibrio y el habla, lo que produce falta de coordinación en los movimientos y al hablar, y con dosis todavía mayores, puede afectar a las neuronas que controlan el ritmo cardíaco y la respiración, e incluso tener consecuencias fatales<br />
También se fija a los receptores GABA (el sistema GABAérgico es inhibitorio), creando un agradable antídoto contra el estrés, pero se convierte en especialmente peligroso si se combina con tranquilizantes, al reforzar su efecto, de tal forma que la mezcla puede tener consecuencias fatales<br />
Los efectos del alcohol sobre el organismo dependen de la graduación de la bebida, de la cantidad, del acompañamiento o no de comida, del estado físico, de las circunstancias psicológicas, de la forma de consumo (las bebidas carbónicas potencian el efecto del alcohol gracias al CO2), del consumo de otras sustancias, etc.<br />
Las mujeres son más vulnerables ya que suelen tener menos peso (menor proporción de agua en el organismo), más materia grasa (cuesta más eliminar el alcohol, ya que es una sustancia liposoluble) y sus enzimas hepáticos metabolizan peor el alcohol (a igualdad de consumo, mayor tendencia a sufrir enfermedades hepáticas y a convertirse en adictas).<br />
La mayoría de los que consumen bebidas alcohólicas disfrutan y no experimentan consecuencias nocivas. Incluso parece que beber con mesura puede ayudar a prevenir ciertas patologías, como el accidente cerebro vascular, el infarto de miocardio y la demencia senil. El vino tiene propiedades cardiosaludables para los hombres mayores de 40 años y las mujeres de más de 50, pero hasta esta edad no se ha comprobado un efecto beneficioso. En la gente joven es superior el riesgo que el beneficio. En cualquier caso hay pautas menos arriesgadas y más efectivas para mantener el corazón sano (dieta equilibrada, ejercicio y abandono del tabaco).</p>
<h3>Pero ¿Qué es beber con moderación?</h3>
<p>El consumo moderado se sitúa en 14 unidades/semana en mujeres y 21 en hombres. A partir de dicho límite existiría un riesgo progresivo. Aunque no es lo mismo ingerir 210 gramos semanales a razón de 30 diarios que consumirlos en solo dos días.<br />
Por supuesto que niños, embarazadas, conductores o pilotos, personas con ciertas enfermedades o que estén siguiendo determinados tratamientos y las personas adictas a otras drogas o con conductas de dependencia no deben probar el alcohol.<br />
Cuando la vida de una persona no gira en torno a esta sustancia, sabe divertirse, emplear el tiempo libre y afrontar las dificultades sin depender física ni emocionalmente de la bebida podemos pensar que hace un uso adecuado de ésta.<br />
En adultos sanos y bien alimentados el consumo de riesgo o consumo que puede producir daño si se persiste en el hábito se sitúa en los hombres en 41-60 gr. /día y en las mujeres en 21-40 gr. /día. Reducir el nivel de riesgo implica estar dos o tres días por semana sin consumo de alcohol.<br />
Cuando el nivel de consumo deteriora claramente el bienestar psíquico o físico de la persona (hombres: más de 60 gr. /día, mujeres: más de 40gr/día) podemos considerar que se está realizando un consumo perjudicial. Beber por encima de 100 gramos de alcohol en una única ingesta es una forma de abuso y un indicador de problemas futuros con el alcohol.<br />
Pero no solo la cantidad nos indica si el consumo que hacemos supone un riesgo, también cómo y cuando lo utilizamos nos puede indicar si estamos haciendo un consumo inadecuado.<br />
Beber alcohol cuando estamos deprimidos, ansiosos, enfadados o nos sentimos culpables aumenta el riesgo de adicción, independientemente de la cantidad ingerida. El consumo inadecuado está más relacionado con reforzadores negativos (se bebe para aliviar el malestar, olvidar una pena, hacer frente a una situación desagradable, ahuyentar la soledad o eliminar el síndrome de abstinencia)<br />
También  aumenta el riesgo beber a solas y fuera de las comidas ya que la búsqueda de gratificación se centra en el alcohol y se elimina la posibilidad de control por parte de otras personas.<br />
El consumo de alcohol en la adolescencia hace más probable el alcoholismo en la vida adulta, así como la iniciación posterior en el resto de drogas. Además la ingesta abusiva en esta etapa interfiere en el desarrollo físico y en la maduración psicológica de los adolescentes.<br />
Son señales inequívocas de abuso del alcohol, beber para cogerse un colocón, mezclarlo con drogas, experimentar un deseo insaciable, tomar bebidas diferentes del resto o hacerlo en circunstancias en que los demás no lo hacen o seguir bebiendo cuando los demás han dejado de hacerlo.<br />
Muchas personas tienden a mezclar sustancias distintas para conseguir efectos más intensos. Mezclar alcohol con otras drogas depresoras que reducen el grado de activación del organismo puede tener un efecto multiplicador. Aumenta los efectos de algunos medicamentos y también los del alcohol. En dosis altas puede incluso producir una parada cardiaca o respiratoria. Mezclar alcohol con drogas estimulantes que aumentan el grado de activación del organismo contrarresta los efectos depresores del alcohol, combate el sueño y mejora momentáneamente la confianza y la comunicación. Asimismo el alcohol reduce el efecto estimulante de la droga y, a veces, produce una situación de disforia no controlada. En personas predispuestas se pueden producir cuadros de excitación con agresividad convirtiendo a este tipo de bebedores en sujetos peligrosos que pueden mostrarse pendencieros e incluso violentos en la calle, en el hogar, etc.<br />
Las pautas de bebida excesivas en los adultos forman parte de la vida cotidiana. En los jóvenes suelen estar limitadas a los fines de semana o a acontecimientos festivos concretos. Con el tiempo esta limitación temporal suele desdibujarse y ya no se reducen sólo a los días de fiesta.<br />
La vida cotidiana es aparentemente normal y, aunque no hay todavía una dependencia clara, la ingesta de alcohol es cada vez más frecuente y en mayores dosis. Comienzan a ser habituales las borracheras, las conductas disfuncionales (episodios de violencia, falta de rendimiento en el trabajo, empobrecimiento de la vida social, problemas en la conducción, etc.) y la utilización del alcohol como estrategia de afrontamiento ante cualquier contratiempo surgido.<br />
Los pensamientos sobre la bebida aumentan considerablemente, así como las ganas de tomar algo en cualquier circunstancia o momento del día. Siempre se encuentra un pretexto adecuado para beber: invitar a alguien, festejar una alegría, olvidarse de un suceso desagradable, combatir el frío, pasar el rato, etc.<br />
Aunque el alcoholismo sea el trastorno más dramático, los problemas relacionados con el consumo abusivo son mucho más frecuentes y son fuente de disfunciones de todo tipo: violencia familiar y social, conductas temerarias en la conducción, falta de rendimiento en el trabajo y en los estudios, deterioro progresivo de la salud, problemas en las relaciones interpersonales, etc. Asimismo, cada año más de 20.000 personas mueren prematuramente como consecuencia del consumo excesivo de alcohol.</p>
<p>La entrada <a href="https://www.cinteco.com/consumo-perjudicial-de-alcohol/">Consumo Perjudicial de Alcohol</a> se publicó primero en <a href="https://www.cinteco.com">Gabinete de Psicólogos en Madrid. Psicólogos y Psiquiatras</a>.</p>
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		<title>EL CONSUMO DE COCAÍNA</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Pilar Colmenares Peñalver]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 19 Nov 2008 15:02:30 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Adolescencia]]></category>
		<category><![CDATA[Adultos]]></category>
		<category><![CDATA[Cinteco]]></category>
		<category><![CDATA[abuso]]></category>
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		<category><![CDATA[drogas]]></category>
		<category><![CDATA[toxicomanía]]></category>
		<category><![CDATA[trastorno psicopatológico]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Pilar Comenares Peñalver. Departamento de Asistencia en la Edad Adulta y el Tratamiento de los Trastornos por Abuso de Sustancias. El consumo de drogas es un tema que preocupa a un gran número de personas, sobre todo a los padres de adolescentes, a los que tienen problemas de dependencia, y a sus familiares y amigos. Las [&#8230;]</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><em><a href="http://www.cinteco.com/el-equipo/pilar_colmenares/">Pilar Comenares Peñalver</a>. Departamento de <a href="/area-de-asistencia-psicologica-yo-psiquiatrica-en-la-edad-adulta/">Asistencia en la Edad Adulta</a> y el Tratamiento de los Trastornos por Abuso de Sustancias.</em><br />
El consumo de drogas es un tema que preocupa a un gran número de personas, sobre todo a los padres de adolescentes, a los que tienen problemas de dependencia, y a sus familiares y amigos.<br />
Las sustancias psicoactivas que más se consumen entre la población española son el alcohol, el tabaco, el cannabis y la cocaína.<br />
La cocaína es en la actualidad la droga ilegal que genera un mayor volumen de problemas, tanto por la relación de su consumo con diversas patologías o enfermedades orgánicas y psicológicas, como con la mortali­dad asociada a las drogas y a la comisión de actos violentos y delictivos.<br />
Todos los indicadores manejados por el OED son consistentes a la hora de mostrar el aumento del consumo.  Los consumos de cocaína estarían creciendo de forma notable en España en los últimos años y, de manera particular, entre los grupos de edades más jóvenes.</p>
<ul>
<li>La prevalencia anual de consumo entre la población de 15-64 años pasó de 1,8% en 1995 al 3,0% en 2005.</li>
<li>Entre los estudiantes de Enseñanzas Secundarias de 14-18 años de 1,8% en 1994, al 7,2% en 2004.</li>
<li>El número de tratados por primera vez en la vida por cocaína pasó de 932 en 1992 a 15.258 en 2005.</li>
<li>La proporción de urgencias hospitalarias directamente relacionadas con drogas ilegales en que se menciona cocaína pasó de 26,1% en 1996 a 63,4% en 2005.</li>
<li>La proporción de muertes por reacción aguda a drogas ilegales en que se detecta cocaína y no opioides pasó de 0%-2% en la década de los ochenta a 20,6% en 2005.</li>
</ul>
<p>La mayoría de los consumidores de cocaína son también consumidores de otras sustancias, fundamentalmente alcohol, tabaco y cannabis, pero también anfetaminas, éxtasis, benzodiazepinas y alucinógenos. Así, según la última Encuesta EDADES, en la población general de 15 a 64 años que había consumido cocaína en los últimos doce meses, un 98,6% había consumido también alcohol, un 85,1% tabaco, un 81,6% cannabis, un 29,6% anfetaminas, un 27,5% éxtasis y un 20,8% alucinógenos. Muchas personas dependientes de la heroína consumen con relativa fre­cuencia cocaína.<br />
El perfil general de los consumidores de cocaína se corresponde con el de personas jóvenes que cuentan, en general, con unos aceptables niveles de integración social y que desarrollan estilos de vida normalizados. Estas serí­an sus principales características: varón, con un nivel de instrucción/académico medio y residente en núcleos urbanos. No hay especiales diferencias en los niveles de consumo según el tipo de ocupación y la clase social.<br />
Aunque el consumo de cocaína es una conducta mayoritariamente mascu­lina, su uso se está extendiendo entre las mujeres jóvenes. De hecho, entre los estudiantes de Secundaria el porcentaje de chicas consumidoras es ligeramente supe­rior al de los chicos.<br />
<span id="more-90"></span></p>
<h3>¿QUÉ ES LA COCAÍNA?</h3>
<p>La <a href="/preguntas-frecuentes/glosario-c/">cocaína</a> se extrae del arbusto de la coca (Erytroxilon coca). Se cultiva fundamentalmente, en los países del altiplano andino (Bolivia, Colombia y Perú).<br />
En estos países el consumo de hojas de coca existe desde hace siglos. Al principio, su uso estaba restringido a ceremonias religiosas y ritos iniciáticos. Más tarde se extendió a los trabajadores, porque aumentaba su resistencia y les permitía trabajar a gran altura, al mismo tiempo que les hacía olvidar el hambre y otras privaciones.  El consumo tradicional consiste en masticar las hojas para liberar, así, su principio activo y obtener sus beneficios. Las cantidades absorbidas de este modo son muy reducidas, por lo que apenas se registran consecuencias adversas asociadas.<br />
A mediados del siglo pasado Niemann y Wolter aislaron su principio activo. Inicialmente se utilizó para el tratamiento de los morfinómanos con resultados desastrosos. Hoy puede parecer increíble, pero hubo incluso un vino tonificante, llamado Vin Mariani que contenía cocaína. Se ofrecía como la cura de todos los males y el papa León XIII lo recomendaba; pronto se convirtió en la bebida más popular de Europa, y fue el antecedente de la Coca-Cola, que inicialmente contenía cocaína, pero cuando se descubrieron las propiedades adictivas de esta sustancia, la eliminaron y sustituyeron por más cafeína. En 1884, Sigmund Freud publicó un ensayo muy influyente que hizo que se empezara a recetar cocaína frecuentemente para tratar la ansiedad y la depresión.<br />
Las hojas de coca sometidas a diversos procesos de elaboración química dan lugar a distintos derivados:</p>
<ul>
<li>Sulfato de cocaína, la pasta de coca, también conocida como basuko, que se fuma mezclada con tabaco o marihuana. Es una de las formas más tóxicas que existen, por llevar contaminantes como el azufre y el plomo.</li>
<li>Clorhidrato de cocaína, conocida popularmente como cocaína. Se obtiene a partir de la pasta base. Es un polvo blanco, fino y cristalino, de sabor amargo que se esnifa o inyecta</li>
<li>Cocaína base (crack) que se obtiene disolviendo cocaína con una base fuerte. Tiene forma de peque­ños cristales y se fuma mezclada con tabaco.</li>
</ul>
<p>El preparado que más se utiliza es el clorhidrato de cocaína o cocaína que se consume fundamentalmente esnifada, mediante la aspiración nasal del polvo. Un redu­cido número de personas consume cocaína por vía intravenosa (inyectada).<br />
El modo más rápido de absorción de la cocaína es fumada, llegando en este caso por vía pulmonar al cerebro en pocos segundos.</p>
<h3>Efectos de la cocaína</h3>
<p>Este alcaloide pertenece, junto con las anfetaminas, a la categoría de las dro­gas estimulantes mayores, para diferenciarlas de otros estimulantes menores como la cafeína o la nicotina.<br />
Atraviesa con facilidad la barrera hematoencefálica, de modo que, cuando se fuma alcanza el cerebro en 5 segundos, y en 30 segundos si es por vía nasal o intravenosa.<br />
Produce una «subida», rápida e intensa, de vigilancia, bienestar y euforia. Entra ena las vesículas de las neuronas que contienen adrenalina y dopamina, desaloja a ambos neurotransmisores y los descarga en las sinapsis. También parece que inhibe su recuperación. El incremento subsiguiente de noradrenalina y dopamina produce un poderoso efecto estimulante. Aumenta la concentración de neuronas con contenido de noradrenalina en el tallo cerebral, en un área llamada locus coeruleus. Se extiende al área límbica y a la corteza cerebral. La estimulación del área límbica explica, seguramente, las sensaciones de euforia, mientras que el estímulo en la corteza produce la alerta, la energía y la claridad de ideas.<br />
Sin embargo, la «subida» del estimulante suele ir seguida de una «caída» en la depresión. Peor aún, puede provocar una psicosis paranoide. Los síntomas se parecen a los de la esquizofrenia, que también está relacionada con el aumento de los niveles de dopamina.<br />
Debido a la corta vida de la cocaína en el organismo, los consumidores pre­cisan de dosis frecuentes para mantener los efectos euforizantes, por este motivo es muy habitual que sus consumidores realicen tomas múltiples en pocas horas. Esta forma de consumo compulsivo provoca que un elevado porcentaje de los consu­midores habituales de cocaína haya tenido que ser atendido en los servicios de urgencias hospitalarias por episodios de sobredosis.<br />
Aunque los efectos varían para cada persona, las dosis o las vías de administración, tras la inhalación de la cocaína los consumidores suelen experi­mentar una sensación de euforia, excitabilidad, hiperactividad, sociabilidad, labilidad emocional, comportamientos estereotipados o repetitivos, tendencia a la violencia, hiperalerta  y el deterioro de la capacidad de juicio. En casos de intoxicación crónica aparecen una sensación de tristeza, retraimiento y cansan­cio. Además de estos cambios de tipo psicológico y del comportamiento, los consumidores experimentan después del consumo diversos efectos de tipo físico como taquicardias, dilatación de las pupilas, aumento de la presión arterial, sudor, fiebre, vómitos, pérdida de apetito, insomnio, etc.<br />
Estos efectos duran entre 30 o 60 minutos. El consumo de cocaína provoca un efecto rebote, de modo que tras la fase estimulante aparece la fatiga y la<ins cite="mailto:Pilar%20Colmenares" datetime="2008-11-14T20:39"> </ins>disforia. Cuanto más alta sea la dosis o <del cite="mailto:Pilar%20Colmenares" datetime="2008-11-14T20:39"></del>más prolongadas las sesiones de consumo más intenso es el «bajón» y mayores los efectos desagradables asociados al consumo.</p>
<h3>COMPLICACIONES PROVOCADAS POR EL CONSUMO DE COCAÍNA</h3>
<h4>Intoxicación o sobredosis</h4>
<p>Se caracteriza por una gran excitación nerviosa, con alteraciones cognitivas y emocionales en las que pueden aparecer ansiedad, delirios y alucinaciones.<br />
Algunas de las complicaciones que acompañan a la intoxicación pueden ser especialmente graves, como ocurre con las taquicardias y las arritmias, el fallo cardíaco, la disminución brusca e intensa de la circula­ción sanguínea, el infarto agudo de miocardio, las hemorragias cerebrales, las crisis convulsivas con perdida de conciencia, la asfixia o el síndrome hipertérmico (subida brusca e intensa de la temperatura corporal), que puede desembocar en insuficiencia renal y en un fallo metabólico generalizado. Por este motivo, se aconseja ingresar a las personas en estado de intoxicación aguda en un servicio hospitalario de urgencia.<br />
La mayor parte de las muertes inducidas por cocaína se producen a las pocas horas de su consumo.<br />
El consumo continuado de cocaína puede causar:</p>
<ul>
<li><strong>Síndrome de abstinencia</strong></li>
</ul>
<p style="padding-left: 30px;">Cuando se deja de consumir se produce un intenso crash (síndrome de abstinencia), caracterizado por disforia y otras sensaciones desagradables como craving, depresión, trastornos del sueño (insomnio o hipersomnia) e hiperalgesia. Los síntomas como disforia, falta de energía y anhedonia pueden durar de una a diez semanas. Generalmente no requiere cuidados médicos, aunque puede facilitar la vuelta al consumo.</p>
<ul>
<li><strong>Patología médica</strong></li>
</ul>
<p style="padding-left: 30px;">El consumo de cocaína se asocia tanto a complicaciones cardiovasculares y neurológicas graves como a alteraciones en prácticamente todos los órganos y sistemas.</p>
<p style="padding-left: 30px;">Las investigaciones científicas demuestran que  los consumidores  de cocaína tienen un riesgo 7 veces superior de sufrir ataques cardiacos no mortales que los no consumidores y que uno de cada cuatro ataques cardiacos no mortales en personas menores de 45 años se atribuyen al consumo de cocaína.</p>
<p style="padding-left: 30px;">Consumida por mujeres embarazadas aumenta la probabilidad  de malformación fetal, abortos espontáneos, parto prematuro,  desprendimiento placentario, toxicidad cardiovascular, disminución de la oxigenación del feto y sintomatología parecida al síndrome de abstinencia en los recién nacidos que pueden conllevar déficit cognitivos y trastornos conductuales durante su etapa vital.</p>
<ul>
<li><strong>Trastornos psicopatológicos</strong></li>
</ul>
<p style="padding-left: 30px;">Aparición de síntomas depresivos o empeoramiento de la sintomatología depresiva preexistente.</p>
<p style="padding-left: 30px;">Producción de un síndrome psicótico, caracterizado por paranoia, perjuicio en la percepción de la realidad y alucinaciones visuales.</p>
<p style="padding-left: 30px;">Aumento de la agresividad</p>
<p style="padding-left: 30px;">Trastornos del sueño</p>
<p style="padding-left: 30px;">Trastornos de la alimentación</p>
<p style="padding-left: 30px;">Trastornos de ansiedad</p>
<p style="padding-left: 30px;">Perjuicios cognitivos como deterioro de la memoria y desempeño disminuido en algunas tareas</p>
<p style="padding-left: 30px;">El uso simultáneo de cocaína con otras sustancias puede provocar reacciones imprevisibles en el organismo, aumentando el riesgo de sobredosis y de sufrir trastornos psicopatológicos  y patologías médicas.</p>
<h3>USO, ABUSO Y DEPENDENCIA</h3>
<p>El que una persona tenga contacto y conocimiento de una droga va a depender de la disponibilidad de la sustancia y del interés que surja por ella en un momento del tiempo. Del conocimiento pasivo se pasará al conocimiento activo, consumiendo la droga por primera vez.<br />
La mayoría de los adictos a la cocaína comenzaron realizando consumos ocasionales o esporádicos en contextos recreativos.<br />
Distintas variables afectan al consumo de drogas. Se trata de una serie de factores diversos que interactúan conjuntamente y cuyo peso específico varía mucho de unos casos a otros.<br />
En la fase de inicio o experimentación existen toda una serie de factores que aumentan significativamente la probabilidad de consumir.</p>
<h4>Factores sociales</h4>
<ul>
<li>Disponibilidad de la sustancia, accesibilidad y precio</li>
</ul>
<p style="padding-left: 30px;">Evidentemente, en ausencia de una droga es imposible su consumo y, a mayor disponibilidad, mayor consumo. Actualmente parece bastante fácil acceder a las drogas de comercio ilegal. En la última década ha aumentado la disponibilidad percibida por la población de 15-64 años de la cocaína (de 39,5% a 53,3%).</p>
<ul>
<li>Percepción del riesgo</li>
</ul>
<p style="padding-left: 30px;">Desafortunadamente la imagen que sigue rodeando a la  cocaína es la de una droga poco peligrosa que puede consumirse sin problemas bajo control. El bajo riesgo atribuido a la cocaína favorece su uso. A pesar de las graves consecuencias que el consumo de cocaína tiene para la salud y el bienestar individual y colectivo, solo la mitad de las personas que han consumido esta droga en el último mes consideran que su consumo habitual provoca muchos problemas para la salud. Sus propiedades psicofarmacológicas hacen que muchos pierdan ese control, apareciendo todo su poder adictivo y los efectos adversos que su consumo conlleva. Es frecuente la reiteración del consumo de cocaína entre quienes la prueban alguna vez. La experimentación con la cocaína, en especial cuando se realiza en eda­des tempranas, entraña un riesgo elevado de que los consumos vuelvan a repetirse en el futuro y puedan derivar en conductas de abuso o depen­dencia. Resulta muy difícil «controlar» el consumo de cocaína.</p>
<ul>
<li>Aceptación social</li>
</ul>
<p style="padding-left: 30px;">Su uso es relativamente aceptado en contextos recreativos. En determinados ambientes el consumo de esta droga parece tener que ver con un mayor logro de prestigio y relaciones sociales. Durante un tiempo se promovió el consumo destacando que su uso estaba reservado a las elites sociales. Sin embargo, no es ninguna droga elitista, como lo evidencia la expansión de su uso entre todos los grupos sociales, incluidos aquellos mas desfavorecidos.</p>
<ul>
<li>Presión colectiva</li>
<li>Aumento del poder adquisitivo</li>
<li>Cambios sociales característicos de nuestra época:</li>
<li>Elevación del nivel de vida</li>
<li>Fuerte competitividad</li>
<li>Tiempo de ocio pasivo cada vez mayor</li>
<li>Énfasis en la diversión a tope y en la reducción de cualquier tipo de malestar</li>
<li>Debilitamiento de la cohesión familiar y grupal</li>
<li>Pautas de consumo de los modelos de triunfo difundidos por los medios de comunicación</li>
</ul>
<h4>Factores biológicos</h4>
<p>Diferentes estudios apoyan una cierta vulnerabilidad genética que afectaría a un número reducido de consumidores de cocaína.</p>
<h4>Factores psicológicos</h4>
<ul>
<li>Vulnerabilidad psicológica</li>
</ul>
<p style="padding-left: 30px;">No existe un perfil de personalidad adictiva. Determinadas características si parecen determinar una cierta vulnerabilidad: la adolescencia, búsqueda de sensaciones fuertes, intolerancia ante el aburrimiento, el afán de riesgo, dificultades antisociales, etc.</p>
<ul>
<li>Creencias, actitudes, normas interiorizadas, valores e intenciones</li>
</ul>
<p style="padding-left: 30px;">Lo que una persona piense acerca del consumo de cocaína, las expectativas, la actitud que tengan hacia el mismo y las normas subjetivas que conducen a un individuo a seguir un curso u otro constituyen elementos fundamentales para que la persona llegue finalmente a realizar o no una conducta.</p>
<ul>
<li>Habilidades de afrontamiento</li>
</ul>
<p style="padding-left: 30px;">La carencia de habilidades de afrontamiento ante problemas concretos, cambios evolutivos, etc. puede favorecer el que una persona decida consumir, descubriendo así un modo de solventar parcialmente sus problemas. Con esto impide el desarrollo adecuado de las habilidades que se precisan para funcionar eficazmente  en la vida.</p>
<ul>
<li>Presencia de trastornos psicopatológicos o sintomatología psiquiátrica</li>
<li>Consumo de otras drogas: alcohol, marihuana,etc</li>
</ul>
<p>Estos factores en interacción en un momento determinado llevan finalmente a una persona a probar o no una determinada sustancia, en este caso la cocaína. También afectan al mantenimiento del consumo.<br />
El elemento fundamental que va a mantener el consumo son las consecuencias, positivas o negativas que siguen a dicho consumo. En función de las mismas y de la percepción del riesgo de la sustancia, la persona decidirá continuar o no consumiendo.<br />
Respecto a las consecuencias conviene tener en cuenta no solo los efectos psicoactivos de la sustancia sino también las creencias, expectativas, normas interiorizadas, valores, y, por supuesto, la aceptación o no de los otros.<br />
Una vez establecidas las pautas de consumo estas se mantienen por unas señales antecedentes y por unas consecuencias derivadas.<br />
Si el consumo continúa aparecerá en un periodo más o menos largo los fenómenos de neuroadaptación como la tolerancia y el síndrome de abstinencia, así como diversas complicaciones (económicas, con la familia, pareja, amigos, de salud, etc).<br />
El consumo simultáneo de cocaína, alcohol u otras drogas potencia el abuso de estas sustancias.<br />
Si hay consumo reiterado a pesar de tener problemas que se derivan de éste, en el trabajo, la escuela, en casa, legales, sociales o interpersonales estamos ante un <strong>trastorno por abuso de sustancias</strong>.<br />
Cuando el consumo de una droga adquiere la máxima prioridad para el individuo se trataría de un <strong>trastorno por dependencia</strong>. En este caso es casi seguro que ya estén presentes los fenómenos de tolerancia y abstinencia<br />
Al final de las historias personales de la mayor parte de los consumidores habituales de cocaína solo queda soledad y fracaso, en forma de divorcios o separaciones, despidos, desempleo, fracaso escolar, perdida de amistades, deudas, problemas legales y deterioro de la salud.<br />
Cualquier conducta discurre a lo largo de un continuo temporal, en el que la persona puede seguir realizando la misma, o dejar de hacerla, si sus consecuencias son más negativas que positivas.<br />
Entre los consumidores de drogas, unos dejarán de consumir después de una o varias pruebas, otros después de un periodo corto o largo de consumo y otros consumirán ininterrumpidamente durante muchos años o a lo largo de toda la vida.<br />
Cuando alguien decide dejar de consumir lo hace bien por los problemas que le acarrea o por la presión de otros. En este caso inicia un proceso largo en el que las recaídas son frecuentes. La adicción consolidada puede considerarse como una conducta aprendida difícil de extinguir.</p>
<p>La entrada <a href="https://www.cinteco.com/el-consumo-de-cocaina/">EL CONSUMO DE COCAÍNA</a> se publicó primero en <a href="https://www.cinteco.com">Gabinete de Psicólogos en Madrid. Psicólogos y Psiquiatras</a>.</p>
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