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	<title>Etiqueta recién nacido - Gabinete de Psicólogos en Madrid. Psicólogos y Psiquiatras</title>
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	<description>Centro de Investigación en Terapias de Conducta, Psicólogos Clínicos y Psiquiatría</description>
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	<title>Etiqueta recién nacido - Gabinete de Psicólogos en Madrid. Psicólogos y Psiquiatras</title>
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		<title>Llega un bebé a casa: ¿crisis en la pareja a la vista?</title>
		<link>https://www.cinteco.com/llega-un-bebe-a-casa-crisis-en-la-pareja-a-la-vista/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Marina González del Río]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 11 Jan 2013 15:18:57 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>La periodista Gema Lendoiro, expresa en su artículo “Llega un bebé a casa: ¿crisis en la pareja a la vista?” publicado en Abc.es  hoy día 11 de Enero de 2013, una interesante reflexión sobre como la llegada de un bebé al domicilio conyugal cambia las condiciones previas de la pareja y es necesaria una adaptación [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>La periodista Gema Lendoiro, expresa en su artículo <a href="http://www.abc.es/familia-parejas/20130111/abci-llegada-201301101518.html">“Llega un bebé a casa: ¿crisis en la pareja a la vista?”</a> publicado en <a href="http://www.abc.es/">Abc.es</a>  hoy día 11 de Enero de 2013, una interesante reflexión sobre como la llegada de un bebé al domicilio conyugal cambia las condiciones previas de la pareja y es necesaria una adaptación a la nueva situación.<br />
El artículo recoge la opinión de <a href="http://www.cinteco.com/el-equipo/marina_gonzalez/">Marina González</a>, experta psicóloga clínica de <a title="Cinteco" href="http://www.cinteco.com/">Cinteco</a>, donde desarrolla su actividad en el <a href="http://www.cinteco.com/pacientes/adultos/">área de Adultos</a> y se ha especializado en la <a href="https://www.cinteco.com/area-de-asistencia-psicologica-yo-psiquiatrica-en-madrid-en-la-edad-adulta/">Intervención en Problemas de Pareja</a>.<br />
<strong>… Pero queda lo más importante: llegar a casa.</strong> Especialmente para quienes son padres por primera vez todo son dudas; no estar seguros de si el bebé está bien alimentado (especialmente si toma pecho porque no se sabe la cantidad, sólo se sabe si gana peso), no saber el motivo de su llanto (muchos bebés lloran las últimas horas de la tarde por los cólicos del lactante), miedos a no saber hacerlo bien, temor a que se nos caiga, a no saber ejercer, en definitiva, a no ser buenos padres. Todo esto, indudablemente, tiene consecuencias en una pareja. Positivas y a veces, negativas. Pero todo es subsanable.<br />
Hemos hablado con <a href="http://www.cinteco.com/el-equipo/marina_gonzalez/">Marina González</a>, experta psicóloga clínica de <a title="Cinteco" href="http://www.cinteco.com/">Cinteco</a>, que nos habla de cambios: «La llegada de un bebé supone muchos cambios para la pareja, cambios a los que se tienen que ir adaptando y como cualquier proceso de adaptación lleva tiempo y no está exento de estrés. Estos niveles de estrés, unidos al cansancio, la inseguridad a la hora de manejar las dificultades, las expectativas que se tienen hacia el otro y otros factores… pueden afectar en la irritabilidad, el nerviosismo, la frustración… y provocar ciertas tensiones en la pareja».<br />
Como en todo en la vida, es importante saber gestionar las crisis que surgen es por ello que son tan importantes «las condiciones previas de la relación de pareja, que sea una relación sólida, estable, con buenos niveles de comunicación y por supuesto de afectividad, y que dispongan de habilidades adecuadas para resolver problemas» todas esas cosas fomentan una buena salud en la pareja a pesar de las dificultades. Es decir que si una pareja ya se llevaba mal o muy mal antes de la llegada de un bebé, el nacimiento no sólo no va a cambiar las cosas para bien sino que las empeorará.<br />
<strong>… Niveles de comunicación:</strong> es muy importante saber expresar los sentimientos que uno tiene sin caer en la acusación al otro. Utilizar frases tipo «yo sé que tú haces esto con el mayor de los cariños pero lo cierto es que yo lo percibo como…y no me gusta porque me hace sentir así»…</p>
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		<title>Problemas de Conducta en la Infancia</title>
		<link>https://www.cinteco.com/problemas-de-conducta-en-la-infancia/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Isabel Carrasco Cabeza]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 17 May 2012 10:33:27 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>Los niños pueden presentar conductas molestas y disruptivas, sin que afecten de forma grave a sus vidas. Sin embargo, cuando un niño manifiesta este comportamiento de forma frecuente y persistente, sí puede suponer para el niño problemas y dificultades en su adaptación en el medio escolar, familiar y social, pudiendo afectar a su desarrollo psicológico. [&#8230;]</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Los niños pueden presentar conductas molestas y disruptivas, sin que afecten de forma grave a sus vidas. Sin embargo, cuando un niño manifiesta este comportamiento de forma frecuente y persistente, sí puede suponer para el niño problemas y dificultades en su adaptación en el medio escolar, familiar y social, pudiendo afectar a su desarrollo psicológico.<br />
Por ello, la desobediencia y la conducta agresiva en la infancia son dos de las principales quejas de los padres y educadores en la clínica infantil, apareciendo con frecuencia unidos los dos tipos de problemas.<br />
Se entiende por desobediencia las acciones que incumplen normas y órdenes de los adultos. Según Forehand y McMahon hace referencia “a la negativa a iniciar o completar una orden realizada por otra persona en un plazo determinado de tiempo de5 a20 segundos), Sin embargo, esta definición no comprende otras situaciones que son también consideradas como desobedientes, como el incumplimiento de una norma ya establecida.<br />
Por ello, cuando hablamos de <strong>desobediencia </strong>nos referimos a acciones que incumplen normas u órdenes de los adultos.<br />
La desobediencia puede ir acompañada de <strong>oposicionismo </strong>que supone: rabietas, discusiones, desafíos, enfrentamientos y también de <strong>agresividad,</strong>  en la que encontramos comportamientos violentos, crueles, destructivos, etc.<br />
Cuando la conducta de desobediencia y oposicionismo es extremadamente grave recibe el nombre de <em>Trastorno Negativista Desafiante</em> y se caracteriza por un patrón recurrente de comportamiento negativista, desobediente, hostil, etc. dirigido a las figuras de autoridad.<br />
Si además aparecen conductas que suponen una violación repetida de las normas de la conductas socialmente establecidas como una pauta de comportamiento estable y permanente del niño recibe el nombre de  <em>trastorno disocial.</em><br />
Es decir, Las conductas infantiles inadecuadas pueden presentar cierta “normalidad” en determinadas etapas del ciclo vital. Sin embargo, cuando la magnitud, frecuencia o perseverancia en el tiempo de dichas conductas son excesivas podemos hablar de problemas conductuales y  entonces sí es necesario la intervención clínica para corregirlas y prevenir problemas o trastornos más graves en el futuro como el Trastorno Negativista desafiante o  el disocial<em>.</em><br />
<em> <span id="more-1443"></span></em><br />
<em> </em><br />
<strong>¿QUÉ DIFERENCIA EXISTE ENTRE  LA DESOBEDIENCIA Y  LA CONDUCTA AGRESIVA?</strong><br />
DESOBEDIENCIA<br />
Las conductas de desobediencia reiterada, oposicionismo pasivo, rabietas, etc., son muy frecuentes en los primeros años de vida. Los estudios demuestran que la presencia de conductas de desobediencia durante la infancia no es en sí mismo patológica.de hecho, el oposicionismo constituye un avance en el desarrollo evolutivo normal alrededor de los 3 años.<br />
Así las investigaciones nos reflejan como más de 50% de los padres con niños entre 5-6 años se quejan de estas conductas, mientras que cuando el chico tiene 16 años sólo un 20% se quejan de ellas.<br />
Son conductas además que tienden a desparecer por sí mismas con la edad. Es decir, remiten espontáneamente con el desarrollo evolutivo del niño<br />
Por ello, es muy importante atender a la frecuencia e intensidad de estas conductas y al grado de deterioro del funcionamiento familiar y social, para establecer la difícil línea entre lo normal y lo patológico y la conveniencia de intervenir clínicamente.<br />
CONDUCTA AGRESIVA<br />
Al igual que ocurre con la desobediencia, también existe una conducta agresiva adaptativa durante la primera infancia, tendiendo a desparecer a partir de los 5 años. Los niños van abandonando su comportamiento agresivo y aprenden nuevos modos de expresión a través de la socialización<br />
No obstante, en muchos casos la frecuencia y la intensidad del comportamiento agresivo es tan importante durante esa edad o su persistencia más allá de esa edad de algunas conductas agresivas que son considerados como problemas de conducta agresiva.<br />
El repertorio conductual de un niño agresivo se caracteriza por conductas específicas tales como: destructividad, crueldad, desafío a la autoridad, irresponsabilidad, donde es frecuente pegar patadas o empujones, dar pellizcos o golpes, insultar, burlarse, amenazar. etc.<br />
Cuando esta conducta agresiva se cronifíca y se mantiene en el tiempo podemos llegar a tener un trastorno negativista desafiante.<br />
&nbsp;</p>
<div>
      <strong> Criterios para el diagnóstico del Trastorno Negativista Desafiante según DSM-IV-R</strong>
</div>
<div>
<ol>
<li>Un patrón de comportamiento negativista, hostil y desafiante que dura por lo menos 6 meses, estando presentes cuatro (o más) de los siguientes comportamientos:</li>
<li>A menudo se encoleriza e incurre en pataletas</li>
<li>A menudo discute con adultos</li>
<li>A menudo desafía activamente a los adultos o rehúsa cumplir las demandas</li>
<li>A menudo molesta deliberadamente a otras personas</li>
<li>A menudo acusa a otros de sus errores o mal comportamiento</li>
<li>A menudo es susceptible o fácilmente molestado por otros</li>
<li>A menudo es colérico y resentido</li>
<li>A menudo es rencoroso o vengativo</li>
<li>El trastorno de conducta provoca deterioro clínicamente significativo en la actividad social, académica o laboral</li>
<li>Los comportamientos en cuestión no aparecen exclusivamente en el trascurso de un trastorno psicótico o de un trastorno del estado de ánimo</li>
<li>No se cumplen los criterios de trastorno disocial, y, el sujeto tiene 18 años o más, tampoco los de trastorno antisocial de la personalidad</li>
</ol>
</div>
<p>&nbsp;<br />
&nbsp;<br />
<strong>¿CON QUÉ FRECUENCIA OCURRE?</strong><br />
Es un trastorno más frecuente en niños que en niñas antes de la adolescencia, (ya que en ella, los porcentajes de jóvenes afectados se dan por igual en ambos sexos) y su prevalencia oscila entre el 2 y 16% de la población infanto- juvenil.<br />
&nbsp;<br />
<strong>¿POR QUÉ OCURRE?</strong><br />
&nbsp;<br />
Existen diversos modelos que pretender explicar los problemas de conducta  en la infancia. Posiblemente el más importante es el de Patterson (1982) según el cual el papel de las interacciones inadecuadas entre padres y niño, explicarían la aparición y mantenimiento de las conductas disruptivas del menor.<br />
Según el modelo de Patterson, la conducta coercitiva de un miembro de la familia es reforzada cuando tiene consecuencia la desaparición de un estimulo aversivo que ha sido aplicado por otro miembro de la familia.<br />
Es  decir, son los factores de aprendizaje los determinantes de la ocurrencia de la conducta.<br />
Otros autores como Moreno y Revuelta (2002) defiende otros factores como:</p>
<ol>
<li>Características propias de los padres: dar órdenes e instrucciones, habilidades de comunicación, pautas para establecer disciplina, etc.</li>
<li>Características propias del niño: mayor o menor reactividad ante los estímulos, mayor o menor actividad motora, sesgos cognitivos, etc.</li>
<li>Características propias de la interacción: problemas familiares, problemas de pareja estilos de comunicación, etc.</li>
<li>Situaciones problemáticas externas a la familia: problemas económicos, laborales, de ajuste social de los padres, etc.</li>
</ol>
<p>&nbsp;<br />
Y por último el modelo de Barkley  (Portugal y Arauxo, 2004) añade 4 factores  más como:</p>
<ol>
<li>Las prácticas de crianza por parte de los padres</li>
<li>Características del niño o adolescente</li>
<li>Características de los padres</li>
<li>Factores contextuales</li>
</ol>
<p>&nbsp;<br />
&nbsp;<br />
<strong>¿QUÉ SE DEBE EVALUAR ANTES DE INTERVENIR?</strong><br />
<strong> </strong><br />
La desobediencia y la agresividad son conductas que surgen en la interacción entre el niño y las figuras de autoridad (hipótesis de la coerción), de modo que para trabajar sobre ella es necesario evaluar e intervenir en la conducta de los padres y educadores. Por ello  el tratamiento se realiza paralelamente con el niño y con los padres o responsables del niño.<br />
Lo primero que tenemos que hacer es describir la conducta con claridad y exactitud, concretando exactamente lo que pasó. No hablamos del niño “agresivo e inmaduro” sino de que es un niño que empuja y tira a su hermano cada vez que éste le quita la pelota.<br />
No debemos caer en apreciaciones generales como la mencionada, u otras comunes como  es un niño “malo”, “egoísta”  etc. Son apreciaciones injustas e inexactas y  por supuesto muy poco eficaces para cambiar la conducta. Por ello, antes de actuar es fundamental OBSERVAR LAS CONDUCTAS del niño y registrar su frecuencia, intensidad y duración. Esto significa que tenemos que anotar cuántas veces, cuánto tiempo, dónde ocurre, cuándo ocurre y qué ocurre después.<br />
&nbsp;<br />
Para evaluar  los problemas de conducta  se utilizan las siguientes técnicas:</p>
<ol>
<li>Entrevista clínica</li>
<li>Registros</li>
<li>Observación directa de las situaciones conflictivas</li>
<li>Cuestionarios y escalas:</li>
</ol>
<ul>
<li><em>Escala de Apreciación de conductas en niños. Formulario para el profesor de Achenban y edelbrock (1981)</em></li>
<li><em>Inventario de  Eyberg de conducta en niños para padres (Eyberg y Ross 1981)</em></li>
<li><em>Batería de Socialización (Silva y Martorll, 1983)</em></li>
</ul>
<p><em> </em></p>
<ul>
<li><em>Sistema de Evaluación de la Conducta de Niños y Adolescentes  de Reynolds y R.  Kamphaus </em></li>
</ul>
<p><em> </em><br />
<strong><em> </em></strong><br />
<strong>¿QUÉ SE DEBE HACER?</strong><br />
Son muchas las cosas que tienen que aprender padres y educadores para manejar las conductas disruptivas de los niños. Entre las más eficaces está aprender a saber dar atención positiva al niño. Es decir, deben saber reforzar las conductas adecuadas sin añadir reproches o comentarios sobre la conducta inadecuada.<br />
Tienen que aprender a ignorar las conductas inadecuadas y reforzar la conducta contrarias a estas.<br />
Son muy prácticos el programa de economía de fichas o los contratos conductuales.<br />
También es necesario que  los padres sepan  dar órdenes de forma eficaz. Para ello los consejos más prácticos son:</p>
<ul>
<li>1. No dar la orden como pregunta o favor</li>
<li>2. No más de una orden a la vez</li>
<li>3. Asegurarse de que el niño está atendiendo</li>
<li>4. Reducir toda distracción antes de dar la orden</li>
<li>5. No dar la orden a distancia</li>
<li>6. Pedir al niño que repita la orden</li>
</ul>
<p>&nbsp;<br />
Es fundamental que paralelamente  los educadores sepan como sancionar las malas conductas  de forma constructiva. O sea, si sancionamos, el castigo debe ser inmediato a la conducta negativa,  además de corto y acertado. Las amenazas constantes y repetitivas, tan frecuente en los padres antes de castigar, no sirven para persuadir al niño abandonar su conducta y además en muchos casos supone una fuente de refuerzo y no de castigo.<br />
&nbsp;<br />
También se puede utilizar técnicas como tiempo fuera o coste de respuesta. Es muy eficaz la economía de fichas<br />
En cuanto a la intervención con el niño, en muchos casos cuando el niño es pequeño (menos de 7 años) y no hay asociados otro tipo de problemas psicológicos como, depresión, ansiedad, problemas de habilidades Sociales, dificultades para el  manejo de lra y la rabia, etc.se trabaja principalmente con los responsables de la educación del niño: padres y profesores. No obstante, en la mayoría de los casos se trabaja también con el niño para enseñarles estrategias que le permitan controlar su conducta impulsiva y los problemas clínicos que aparezcan asociados.<br />
&nbsp;<br />
&nbsp;<br />
BIBLIOGRAFIA RECOMENDADA<br />
Caballo V. (2005). Manual para la evaluación clínica de los trastornos psicológicos. Estrategias de evaluación, problemas infantiles y trastornos de ansiedad. Madrid Pirámide<br />
Giménez, M. (2006) Los niños vienen sin manual de instrucciones: técnicas de una superniñera para educar a tu hijo. Madrid Santillana Ediciones Generales<br />
Herber,M. (2002). Padres e hijo. Problemas cotidianos en la infancia. Madrid Pirámide<br />
Larroy, C. y Puente, M.L. (1995) El niño desobediente. Estrategias para su control. Colección Ojos Solares. Madrid Pirámide<br />
Maciá Anton, D. (2007) Problemas cotidianos de conducta en la infancia. Intervención psicológica en el ámbito clínico y familiar. Colección Ojos Solares Madrid Pirámide<br />
Larroy García, C. (2010) Mi hijo no obedece. Soluciones realistas para padres desorientados. Colección Ojos Solares .Madrid Pirámide<br />
Ramos, Paul, R. y Torres Cardona, L. (2012). Niños desobedientes, padres desesperados: el método par que tu hijo te haga caso a la primera. Madrid Santillana<br />
Forehand, Rex y long, N. (2011). El niño rebelde. Madrid ediciones Medici. SA<br />
&nbsp;<br />
&nbsp;<br />
&nbsp;</p>
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		<title>Madres más allá de los 40</title>
		<link>https://www.cinteco.com/madres-mas-alla-de-los-40/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Marina González del Río]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 23 Apr 2012 09:23:55 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>En las últimas semanas, algunos medios de comunicación han destacado los embarazos de algunas mujeres famosas que serán madres cerca de los 50. Hasta ahora se hablaba de mujeres “añosas”, refiriéndose a las mujeres que tienen su primer hijo alrededor de los 40, en alguno de estos artículos se introduce un nuevo término, el de [&#8230;]</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>En las últimas semanas, algunos medios de comunicación han destacado los embarazos de algunas mujeres famosas que serán madres cerca de los 50. Hasta ahora se hablaba de mujeres “añosas”, refiriéndose a las mujeres que tienen su primer hijo alrededor de los 40, en alguno de estos artículos se introduce un nuevo término, el de madres “überañosas”, la traducción de über es “sobre, más allá”. Se están refiriendo a todas aquellas mujeres que  van a ser madres  “más allá” de los 40.<br />
Personalmente, no me gustan estos términos, por la connotación negativa que pueden tener, de alguna manera se está diciendo que esas mujeres son mayores para ser madres. Todas las mujeres que se están planteando su maternidad o ya están embarazadas a partir de los 40 años, son conscientes de esa realidad, no son unas jovencitas, van a ser madres mayores, pero sin duda están <strong>ilusionadas y preparadas</strong> para afrontar un proceso lleno de ilusión, esperanza pero también de dudas y miedos.<br />
<span id="more-1388"></span><br />
Hay algo que no podemos olvidar, nadie escoge voluntariamente ser una madre mayor, generalmente, detrás de cada una hay una historia de intentos frustrados de embarazos, abortos, con las consecuencias psicológicas que esto tiene en ellas y en sus parejas. En otros casos el retraso en la maternidad viene como consecuencia de no haber tenido una estabilidad afectiva hasta ese momento y también están las mujeres que desean tener un hijo, en una nueva relación con una pareja más joven y ambos desean tener una familia. Cada caso es distinto, pero todas ellas comparten algo que es la ilusión por llegar a conseguir un embarazo, que en muchos casos puede ser complicado, precisamente por las dificultades asociadas a la edad, teniéndose que someter a tratamientos de reproducción asistida (T.R.S.), con las consecuencias que estos tienen tanto a nivel físico, psicológico y también económico.<br />
Por todo ello, una mujer que  decide ser madre a esas edades es una mujer valiente y segura de lo que va a hacer.<br />
Existe el criterio medico, que en cada caso aconsejara a la mujer. La comisión Nacional de reproducción asistida recomienda limitar el acceso a tratamientos a partir de los 50.<br />
La capacidad reproductora de la mujer va en descenso a lo largo de su vida fértil, los óvulos van descendiendo de una manera significativa a lo largo de los años. Y esto es una realidad que todos conocemos. Pero también es cierto que una mujer de 45-50 años en 2012, no tiene nada que ver con una mujer de hace un siglo. No solo ha variado la esperanza de vida de la población, también ha cambiado la actitud, una mujer de 45 o de 50 se siente joven, y mantiene una vida activa en todas sus parcelas, trabajo, relaciones sociales, inquietudes y por supuesto dispone de la seguridad personal y madurez que se consigue en el proceso vital.<br />
Cuando una mujer se plantea que quiere ser madre en estas edades hay algo de lo que no podemos dudar, <strong>lo quiere intentar</strong> y está <strong>segura </strong>de ello, en la mayoría de los casos está preparada psicológicamente para intentarlo. Esto no significa que no tenga miedos, dudas e inseguridades, cuando inicia y avanza en todo el proceso. Algunos de estos miedos no son distintos a los miedos que presenta una mujer más joven ante el embarazo.<br />
-Miedo a no conseguirlo. Cuando una mujer lleva tiempo intentando quedarse embarazada y no lo consigue, la ilusión se mezcla con el miedo a tener dificultades y no  poder conseguir el embarazo.<br />
-Durante el embarazo. En cada etapa del embarazo van apareciendo unos miedos, miedo a perderlo, (miedo que se incrementa si ha habido anteriormente algún aborto), miedo a que puedan aparecer problemas a lo largo del embarazo, tanto en el niño como en ella. Estos miedos se acentúan más cuanto mayor es la madre.<br />
-Miedos al parto. Miedo a que puedan surgir dificultades o problemas que afecten al niño.<br />
Por destacar algunos de los miedos más frecuentes y sin olvidar que en todas ellas están los sentimientos de ilusión, esperanza, alegría, felicidad…que siempre supone un embarazo.<br />
En las mujeres de más de 40 años, surgen otros miedos que les pueden generar una especial ansiedad e inseguridad. Son conscientes de que la edad puede ser un problema y que pueden aparecer una serie de dificultades en el embarazo. Existe un seguimiento estricto de los embarazos, pero el temor está ahí.<br />
Por otro lado, saben que van a ser madres mayores y en ocasiones dudan de la capacidad física para poder llevar a cabo la crianza. La angustia les aparece cuando anticipan un futuro a medio-largo plazo, afrontar la adolescencia de un hijo cuando se está próximo a los 60.<br />
En algunos casos, madres entre los 45 y 50 años, coincide el cuidado del bebe con la transición al climaterio, con las consecuencias físicas y psicológicas que este tiene en la mujer.<br />
Estos miedos están, pero la mayoría de las mujeres que se enfrentan a este proceso se sienten seguras y con fuerza para afrontarlo.<br />
Destacamos también la presión social,  en ocasiones se cuestiona la decisión de ser madres a esa edad.<br />
Con frecuencia, cuando una mujer de estas edades se plantea tener un hijo, tienen que someterse a tratamientos de fertilidad para conseguirlo. Estos tratamientos  han avanzado de manera importante en los últimos años y han permitido conseguir la ilusión de ser padres a miles de parejas en España,  pero no están exentos de dificultades.<br />
En un artículo anterior, hacía referencia a las <a href="https://www.cinteco.com/consecuencias-psicologicas-de-la-infertilidad/">consecuencias psicológicas  tanto de los problemas de fertilidad como de los tratamientos</a>. Hablamos de un proceso complejo, donde las expectativas por conseguir el embarazo van seguidas, si no se consigue, de frustración, angustia y ansiedad, además de las consecuencias físicas que tiene el tratamiento. Cuando la pareja tiene que realizar un tratamiento de fertilidad va pasando por diferentes fases que pueden  un desgaste psicológico.<br />
Existen diferentes tratamientos de fertilidad (inseminación, Fecundación in vitro), pero hay un tratamiento que provoca un impacto especialmente importante en una mujer cuando lo escucha por primera vez  y es la <strong>OVODONACIÓN.</strong><br />
La ovodonación supone la obtención de ovocitos de una donante, estos ovocitos son inseminados con el esperma de la pareja (por fecundación in vitro) y una vez obtenido el embrión se transfiere al útero de la mujer.<br />
¿Pero que supone para la mujer este tratamiento?<br />
En un primer momento, hay una afectación importante, la mujer tiene que aceptar que sus óvulos no son de calidad, generando en ocasiones un fuerte sentimiento de culpa, tristeza, abatimiento, vacio. No olvidemos que en muchos casos, pueden llevar tiempo realizando otros tratamientos sin conseguirlo. Es comprensible el impacto emocional que esto puede tener.<br />
En algunos casos, la propuesta de la  ovodonación es rechazada por diferentes motivos. En otros casos, la pareja se toma un tiempo para tomar una decisión.<br />
Si deciden realizar el tratamiento, a los miedos y dudas que pueden aparecer en cualquier tratamiento de fecundación asistida, la ovodonación provoca una serie de dudas y miedos que en muchos casos generan estados importantes de ansiedad y angustia.<br />
A diferencia de lo que ocurre con otros tratamientos, las parejas que hacen ovodonación  no se atreven a contarlo. Piensan que la sociedad acepta perfectamente otras técnicas de reproducción asistida pero creen que existe poca información sobre la ovodonación y posiblemente un rechazo.<br />
Se preguntan quién será la donante y por qué decide hacer la donación.<br />
Dudan sobre sus propios sentimientos, si le querrán, si le aceptarán…si puede darse un rechazo, estas dudas les generan sentimientos de culpa, de malestar.<br />
Dudan sobre contárselo a la familia, a los amigos y en un futuro al hijo.<br />
Estas son algunas de las dudas que puedan aparecer y que provocan angustia, ansiedad, además del coste emocional acumulado por el deseo frustrado de ser madre y no haberlo conseguido.<br />
Por todo ello destacamos la importancia del<a href="http://www.cinteco.com/pacientes/adultos/"> apoyo psicológico</a> en estos procesos, en ambos miembros de la pareja. Nuestra experiencia en CINTECO nos indica que ese apoyo psicológico en cualquier persona que realiza un tratamiento de reproducción asistida permite conseguir un nivel de estabilidad emocional que es de gran ayuda para afrontar adecuadamente las diferentes fases y dificultades que pueden tener dichos tratamientos.</p>
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		<title>Algunas notas sobre la Discapacidad Intelectual</title>
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		<pubDate>Wed, 22 Dec 2010 08:58:26 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>El nacimiento de un hijo es uno de los acontecimientos vitales más importantes en la vida de una pareja, momento en el que experimentarán todo un “cocktail” de emociones. Desde que los futuros padres reciben la noticia del embarazo comienzan a  fantasear con “su hijo ideal”: piensan su nombre,  buscan parecido familiares en las ecografías, [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>El nacimiento de un hijo es uno de los acontecimientos vitales más importantes en la vida de una pareja, momento en el que experimentarán todo un “cocktail” de emociones. Desde que los futuros padres reciben la noticia del embarazo comienzan a  fantasear con <em>“su hijo ideal”</em>: piensan su nombre,  buscan parecido familiares en las ecografías, imaginan su físico (color de pelo, ojos…), etc.<br />
Cuando un hijo nace con discapacidad intelectual los padres se enfrentan al hecho de ver como sus expectativas no se han cumplido.<br />
En ocasiones, el diagnóstico se produce en el mismo momento del nacimiento, pero existen muchos otros casos en los que esto no es posible. Serán los padres los que día a día irán descubriendo que su hijo no evoluciona como era de esperar. En el mejor de los  casos, consultarán al pediatra y tras un reconocimiento le derivarán al especialista pertinente para una evaluación. En otros, los padres tendrán que pasar por un sinfín de especialistas hasta dar con el diagnóstico.</p>
<h4>¿Qué es la discapacidad intelectual?</h4>
<p><span id="more-721"></span><br />
La discapacidad intelectual es una discapacidad caracterizada por limitaciones significativas tanto en el funcionamiento intelectual como en la conducta adaptativa, expresada en habilidades adaptativas conceptuales, sociales y prácticas.<br />
Esta discapacidad se origina antes de los 18 años». (Luckasson y cols., 2002)<br />
Las causas de la discapacidad intelectual son múltiples por lo que se trata de un grupo de personas muy heterogéneo.</p>
<h4>¿Cúal es  la reacción emocional de los padres ante el diagnóstico?</h4>
<p>Los padres pasan por diferentes fases desde que les comunican el diagnóstico de su hijo hasta que lo aceptan. Han sido numerosos los autores que apuntan a esta idea,  Seligman y Darling (1979) señalan las siguientes :</p>
<ul>
<li><strong>Fase de Shock:</strong> Se produce en el momento de recibir la noticia.. No se puede evitar, pero puede ser más leve si la familia ya sospechaba algún problema.</li>
</ul>
<ul>
<li><strong>Fase de Negación:</strong> Los padres siguen funcionando como si no existiera el problema. Cuestionan el diagnóstico y a los profesionales, piensan que es un error. Esta fase ayuda al proceso de adaptación de los padres siempre que no se estanquen en ella.</li>
</ul>
<ul>
<li><strong>Fase de Reacción:</strong> los padres viven una serie de emociones aparentemente desajustadas pero necesarias para su posterior adaptación. Frecuentemente aparecen enfado, rabia, agresividad, culpa y/o depresión (estado propio de la elaboración del duelo y necesario para la aceptación).</li>
</ul>
<ul>
<li><strong>Fase de Aceptación y Reorganización:</strong> La mayoría de los padres alcanzan la calma emocional que les permite una visión realista de su hijo, se centran en qué hacer, en cómo ayudarle y reorganizan el contexto familiar.</li>
</ul>
<p>La aceptación de la discapacidad es el punto de partida de un largo camino en el que el objetivo es lograr la mejor calidad de vida de la persona con discapacidad.<br />
Aceptar la discapacidad supone comprender que mi hijo es diferente y que por tanto no logrará aquellas metas que me había planteado para él cuando pensé en “mi hijo ideal”, sin embargo, podrá tener una vida completa y ser feliz.<br />
Es muy importante crear expectativas  ajustadas a la realidad que se presenta  y no perder la esperanza en el futuro para evitar estados emocionales negativos tales como ira, frustración, depresión, etc, a los se puede llegar por esperar cosas que no sucederán.<br />
Será  importante ir revisando y ajustando estas expectativas periódicamente dado que cada caso es único, fruto de un proceso que está en constante evolución.</p>
<h4>¿Con qué dificultades nos podemos encontrar?</h4>
<p>En ocasiones los padres adoptan actitudes de sobreprotección por temor a que su hijo sufra, sin darse cuenta de que en realidad le están “desprotegiendo”, ya que no le están permitiendo enfrentarse a situaciones novedosas y a la incertidumbre y frustración que generan, lo que es necesario en para un adecuado desarrollo emocional.<br />
Este modo de actuar puede derivar  en que la persona con discapacidad, cuando se encuentre en contextos diferentes al familiar, tenga serias dificultades para desenvolverse sin ayuda, y su umbral de tolerancia a la frustración  sea excesivamente bajo.<br />
En otras ocasiones los padres se resisten a ver  las dificultades de su hijo y les “lanzan” a hacer cosas para las que en realidad no están preparados. La persona con discapacidad percibe un alto nivel de exigencia y puede tener bloqueos, sufrir alopecia, insomnio, etc síntomas en ocasiones de un trastorno mayor (depresión, ansiedad, etc.).<br />
Establecer el equilibrio adecuado entre protección y autonomía es una labor complicada que en muchas ocasiones requiere el asesoramiento de un profesional.<br />
No hay que olvidar que la personas con discapacidad intelectual tienen un mayor riesgo de desarrollar otros problemas de salud mental. Actualmente un 30 % de personas con discapacidad intelectual sufren algún trastorno mental frente al 14% de hombres y el 25% de mujeres que desarrollan problemas de salud mental en la población general.<br />
En ocasiones se asumen como propios de la discapacidad ciertos comportamientos que nada tienen que ver con ella y que con un trabajo terapéutico adecuado se reducirían de manera notoria.  como por ejemplo fobias, enuresis, problemas de conducta, etc.<br />
Es frecuente también que otros miembros de la familia necesiten un apoyo psicológico puntual para superar algunas situaciones en las que se han producido “atascos”:</p>
<ul>
<li><strong>En los hermanos:</strong> No aceptación de la discapacidad, celos excesivos hacia el hermano con discapacidad, exceso de timidez, duelo por la pérdida del “hermano sin discapacidad”, etc.</li>
<li><strong>En los padres:</strong> Conflicto en la pareja por incompatibilidad de estilos de crianza, excesivo temor a la autonomía del hijo con discapacidad, etc.</li>
<li><strong>En los abuelos:</strong> depresión por el nacimiento de su nieto, conflicto por la pérdida de rol (los abuelos no saben como actuar, en ocasiones se apartan), etc.</li>
</ul>
<p>En todos los casos el hecho de recibir el apoyo psicológico que necesitan favorecerá  el bienestar  emocional de la persona en particular y de la familia en general, lo que incidirá directamente en la mejora de la calidad de vida de la persona con discapacidad intelectual.</p>
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