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	<title>Categoría Cinteco - Gabinete de Psicólogos en Madrid. Psicólogos y Psiquiatras</title>
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	<description>Centro de Investigación en Terapias de Conducta, Psicólogos Clínicos y Psiquiatría</description>
	<lastBuildDate>Mon, 23 Feb 2026 11:49:15 +0000</lastBuildDate>
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	<title>Categoría Cinteco - Gabinete de Psicólogos en Madrid. Psicólogos y Psiquiatras</title>
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		<title>Cómo mejorar la salud mental de los niños y adolescentes a través de intervenciones en el sistema educativo.</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Álvaro Rodríguez Torres]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 20 Feb 2026 09:13:02 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cinteco]]></category>
		<category><![CDATA[Infancia]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La salud mental infantojuvenil se ha convertido en una prioridad creciente en las agendas públicas, educativas y sanitarias. La evidencia científica señala que el 48,4% de los trastornos mentales se inician antes de los 18 años, con una edad media de aparición en torno a los 14,5 años. La infancia y la adolescencia, por tanto, [&#8230;]</p>
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<p>La salud mental infantojuvenil se ha convertido en una prioridad creciente en las agendas públicas, educativas y sanitarias. La evidencia científica señala que el 48,4% de los trastornos mentales se inician antes de los 18 años, con una edad media de aparición en torno a los 14,5 años. La infancia y la adolescencia, por tanto, representan un periodo crítico para detectar precozmente síntomas, prevenir el empeoramiento y actuar sobre los factores de riesgo.</p>



<p>En los últimos años, distintos estudios epidemiológicos alertan de un aumento en los problemas de salud mental entre los jóvenes. Estos estudios incluyen datos de malestar emocional autopercibido y datos de diagnósticos clínicos. La Encuesta Nacional de Salud de España muestra una prevalencia creciente de sintomatología depresiva y ansiosa en menores de 18 años, especialmente entre las adolescentes. Un estudio reciente con más de 2.000 jóvenes revela que un 16,34% considera que su salud mental es insatisfactoria y otro 28,67% la califica como regular. Además, la conducta suicida ha experimentado un repunte y ha pasado a constituir la principal causa de muerte entre los 12 y los 29 años en nuestro país.</p>



<p>A nivel global, se estima que los trastornos mentales afectan a uno de cada siete adolescentes; la depresión, la ansiedad y los trastornos del comportamiento son los más frecuentes. El suicidio es la cuarta causa de muerte entre jóvenes de 15 a 19 años a nivel mundial y más del 50% de los trastornos mentales no se detectan ni se tratan a tiempo. La carga de enfermedad mental en la adolescencia no solo compromete el bienestar presente, sino que predice resultados negativos en la vida adulta, como desempleo, enfermedades físicas crónicas y exclusión social.</p>



<p>La carga económica asociada a los trastornos mentales en la infancia y adolescencia es considerable. A nivel global, se ha estimado que estos trastornos generaron en 2017 un coste cercano a 1,19 billones de dólares, con más de 565.000 millones correspondientes a costes directos y el resto atribuidos a pérdidas de productividad y repercusión en el entorno familiar. Además, los estudios muestran que los niños y adolescentes con trastornos mentales presentan un uso de recursos sanitarios significativamente mayor que sus pares sin patología mental. Desde una perspectiva macroeconómica, la OCDE estima que los trastornos de salud mental implican más del 4 % del PIB en costes combinados (sanitarios, sociales y de productividad) en los países europeos, y dado que la mayoría de los trastornos se inicia en edades tempranas, una parte sustancial de esta carga económica tiene su origen en la infancia y la adolescencia.</p>



<p>Diversos determinantes influyen en la potencial presentación de trastornos mentales en la infancia y la adolescencia: el entorno familiar, el nivel socioeconómico, la exposición a violencia o discriminación, el acceso a servicios de salud y la calidad de las relaciones en el entorno escolar, entre otros. Una revisión paraguas publicada en 2024 sugiere asociaciones sólidas y consistentes entre las experiencias adversas en la infancia (ACEs &#8211; Adverse Childhood Experiences) y múltiples trastornos mentales en la edad adulta. Las ACEs se vinculan de manera dosis-dependiente con trastornos depresivos, trastornos de ansiedad, trastornos por estrés postraumático, trastornos de personalidad y conductas suicidas, así como con dificultades cognitivas y peor funcionamiento social. Este estudio identifica alteraciones neurobiológicas y ejecutivas asociadas a la exposición prolongada al trauma infantil, propone las ACEs como uno de los predictores más robustos de psicopatología adulta y subraya la importancia de intervenciones tempranas y preventivas.</p>



<p>Entre los factores con mayor impacto negativo en la salud mental de la infancia y la adolescencia se encuentra el acoso escolar, así como su manifestación digital a través del ciberacoso. La presencia sostenida del acoso escolar se ha relacionado con una mayor probabilidad de sufrir trastornos del estado de ánimo, ansiedad, síntomas psicóticos y comportamientos autolesivos. En este contexto, urge reforzar la capacidad preventiva del sistema educativo y mejorar la coordinación con los servicios de salud mental. La escuela no solo es un espacio de aprendizaje académico, sino también un ámbito clave de socialización, convivencia y desarrollo emocional. La integración en el grupo de iguales, la aceptación de las diferencias, la prevención del acoso y la promoción de la empatía son pilares fundamentales para el desarrollo de una salud mental positiva.</p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Acoso escolar</strong></h2>



<p>El acoso escolar es un problema de salud pública que ha ido tomando relevancia en los últimos años y que es en la actualidad foco de debate constante. Para explicar en qué consiste el acoso entre escolares, resulta necesario mencionar el pionero trabajo del psicólogo noruego Olweus, quien lo definió como una conducta de persecución física y/o psicológica, repetida en el tiempo, en la que existe un desequilibrio de poder entre agresor y víctima. El acoso escolar puede adoptar formas físicas, verbales o relacionales, y la pasividad del entorno convierte a los testigos en cómplices. A menudo, hasta en un 20% de los casos, la víctima también ejerce acoso. La prevalencia del acoso escolar varía entre el 15 y el 50%; en España del 18% para niños y del 10-11% para niñas, según un estudio comparativo en 33 países.</p>



<p>Factores como comportarse de forma distinta, tener algún trastorno mental, discapacidad, ser migrante o tener un índice de masa corporal elevado incrementan la probabilidad de sufrir acoso. Un estudio en la Comunidad de Madrid señala que más del 40% de los alumnos asocian el riesgo de acoso con “comportarse diferente”. Los jóvenes con trastornos del neurodesarrollo o patologías psiquiátricas tienen un riesgo significativamente mayor de verse implicados en el acoso como víctimas, agresores o víctima-agresores, en comparación con sus pares sin estas condiciones.</p>



<p>El acoso escolar se asocia estrechamente con problemas de salud mental, incrementando la probabilidad de desarrollar ansiedad, psicosis, depresión, conductas suicidas o adicciones. Sus efectos también se extienden a la salud física: las víctimas presentan mayor riesgo de diabetes tipo 2, accidentes cerebrovasculares e infartos de miocardio, vinculados a la acumulación de factores como obesidad, inflamación crónica o hipertensión, lo que supone una disminución de la esperanza de vida. Asimismo, el acoso predice peor situación laboral y exclusión social en la adultez. Al mismo tiempo, los jóvenes con problemas de salud mental son más vulnerables a la victimización. Se ha encontrado que el rechazo por parte de los compañeros constituye un importante factor de riesgo de autorrechazo, problemas de autorregulación emocional, depresión y conductas antisociales o autodestructivas. Esta relación es bidireccional: los problemas socioemocionales previos pueden aumentar la probabilidad de ser rechazado, y la experiencia de rechazo intensifica dichas dificultades.</p>



<h2 class="wp-block-heading"><a></a><strong>Intervenciones en el entorno educativo</strong></h2>



<p>Las escuelas representan un entorno clave para la promoción de la salud mental infantojuvenil. Al ser espacios donde los menores pasan más de mil horas anuales y dado que la escolarización es universal, ofrecen oportunidades únicas para implementar estrategias preventivas y de promoción del bienestar. En esta línea se encuentra la recomendación de la OMS de ofrecer servicios de salud mental dentro de entornos ecológicos como colegios y lugares de trabajo, lo cual representa un enfoque innovador y necesario. Así, en los últimos años se han llevado a cabo en la Comunidad de Madrid proyectos como los siguientes:</p>



<ul class="wp-block-list">
<li><strong>Programa LINKlusive</strong>. Es un programa digital antiacoso escolar que se basa en SociEscuela, una herramienta online de evaluación del acoso escolar ampliamente utilizada en la Comunidad de Madrid (por más de 100.000 estudiantes al año) en los últimos años. Este programa tiene un componente universal preventivo dirigido a padres, profesores y alumnos; y un componente dirigido a las situaciones de acoso escolar identificadas.</li>



<li><strong>Programa de Enlace de Salud Mental y Educación</strong>. Iniciado en 2022 por la Comunidad de Madrid, este programa integra equipos itinerantes compuestos por un psiquiatra infantil, un psicólogo clínico y una enfermera especializada que generalmente visitan con una frecuencia quincenal los centros educativos con diversos objetivos como la prevención primaria, el diagnóstico precoz o el asesoramiento y formación del equipo docente.</li>
</ul>



<h2 class="wp-block-heading"><a></a><strong>Conclusiones</strong></h2>



<p>El entorno escolar, por su carácter universal, su capacidad de detección precoz y su influencia en el desarrollo psicosocial, se revela como uno de los espacios más prometedores para la intervención. Las experiencias analizadas en este artículo (el programa digital LINKlusive y el Programa de Enlace de Salud Mental y Educación) ofrecen ejemplos concretos basados en la evidencia científica de cómo abordar de manera preventiva y sistematizada el sufrimiento psíquico de los menores. No obstante, su generalización exige una apuesta política sostenida, la consolidación de estructuras interinstitucionales y la evaluación continua de sus efectos. Invertir en salud mental desde la infancia no solo es una cuestión de justicia y equidad, sino también una decisión eficiente desde el punto de vista económico y social. En un momento en que los trastornos mentales en niños y adolescentes siguen aumentando, estas experiencias deben servir de referencia para orientar las políticas públicas y reforzar el compromiso colectivo con el cuidado de la infancia.</p>



<p>La salud mental en la infancia y la adolescencia constituye uno de los desafíos más importantes para los sistemas sanitarios, educativos y sociales. La elevada prevalencia de trastornos mentales en estas etapas, su inicio temprano y su impacto duradero sobre el desarrollo, la calidad de vida y la integración social hacen imprescindible intervenir desde una perspectiva preventiva y comunitaria.</p>



<p>Síntesis del artículo publicado en Anales de la Real Academia Nacional de Medicina. Enlace: <a href="https://analesranm.es/revista/2025/142_03/14203_rev01">https://analesranm.es/revista/2025/142_03/14203_rev01</a></p>



<p></p>
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		<title>Emociones, divino tesoro</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Naiara Matesanz Díaz]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 14 Sep 2023 07:40:07 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Adultos]]></category>
		<category><![CDATA[Cinteco]]></category>
		<category><![CDATA[Noticias]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Las emociones pueden ser nuestro peor enemigo o nuestro mayor aliado. Pero, cuando surgen, lo primero que solemos hacer al enfrentarnos a ellas es rechazarlas: «¿Por qué apareces ahora? ¿Qué haces aquí? Vete, no te quiero&#8230;» Esta lucha por ocultar nuestra emoción, por ignorar el mensaje que nos quiere transmitir, nos alivia durante unos instantes. [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>Las emociones pueden ser nuestro peor enemigo o nuestro mayor aliado. Pero, cuando surgen, lo primero que solemos hacer al enfrentarnos a ellas es rechazarlas:</p>
<p>«¿Por qué apareces ahora? ¿Qué haces aquí? Vete, no te quiero&#8230;»</p>
<p>Esta lucha por ocultar nuestra emoción, por ignorar el mensaje que nos quiere transmitir, nos alivia durante unos instantes. Asique, nos alzamos en pie de guerra contra ella y todas las cosas desagradables que implican.</p>
<p>Pero, esta lucha, a largo plazo, nos sale cara. Si las emociones existen tienen que cumplir una misión, ningún cuerpo gasta tanta energía en algo inservible.</p>
<p>Mi cuerpo necesita mandarme mensajes, porque su objetivo principal es que me adapte a este mundo en el que vivo. Y una de sus principales vías de comunicarse conmigo son las emociones. Para él es imprescindible que ese mensaje llegue a recibirse, completa y absolutamente imprescindible.</p>
<p>Cuando me enfrento al mundo, mi cuerpo desconoce si contra lo que hay que luchar es un león o a un compañero de trabajo. Él solo quiere que yo gane esa batalla, porque lo primero que el percibe es que mi supervivencia está comprometida. En esos momentos de supervivencia las emociones juegan su papel protagonista.</p>
<p>Las emociones buscan ahorrarme tiempo en momentos que necesitamos actuar sin pensar. Ayudándonos a superar obstáculos. De modo que sí, son útiles y necesarias.</p>
<p>Sin embargo, no siempre las empleamos de la forma más sabia. A veces llevamos al extremo la información que las emociones nos transmiten y tratamos las emociones como hechos: «Si me siento incompetente, es que lo soy», «si me deprimo cuando estoy solo, no debería estar solo», «si siento miedo, es que algo es amenazante», «le amo, asique debe ser la persona adecuada para mi»&#8230;</p>
<p>Otras veces, la emoción ha estado tanto tiempo activa que comienza a infectar mis pensamiento, interpretaciones y recuerdos. Lo que me sumerge en un estado coherente con la emoción, pero distorsionado de la realidad.</p>
<p>Es importante aprender a dejar de tener miedo a las emociones.</p>
<ul>
<li>Las emociones son avisos, pero no pretenden ser siempre avisos válidos. Solo aprendiendo a recibirlos podremos comenzar a discernir si son útiles o «falsas alarmas».</li>
<li>Las emociones no son condenas, ni torturas, son mensajes constructivos, que pretenden ayudarme a mejorar mi relación con el contexto. «Eres un desastre» o «tienes la culpa de todo» nunca serían mensajes emocionales, sino interpretaciones que hacemos en función de una emoción.</li>
</ul>
<p>Todos sentimos emociones, todos sentimos todas las emociones. La diferencia no está en el qué sentimos, sino en el cómo lo sentimos.</p>
<p>Las personas con habilidades emocionales también sienten frustración, vergüenza, ofensa, inseguridad, etc. pero lo manejan de forma rápida, fluida y sin luchar contra el sentimiento. Esto les permite actuar sin que la emoción les interfiera, sino aprovechando a que le ayude a ser más eficaz.</p>
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		<title>La ridícula idea de no vovler a verte</title>
		<link>https://www.cinteco.com/la-ridicula-idea-de-no-vovler-a-verte/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Naiara Matesanz Díaz]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 02 Jun 2023 10:42:42 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Adultos]]></category>
		<category><![CDATA[Cinteco]]></category>
		<category><![CDATA[Noticias]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Existe una novela de Rosa Montero cuyo título representa perfectamente el concepto del duelo. Esta autora titulaba su propia experiencia y disertación sobre este doloroso fenómeno como “La ridícula idea de no volver a verte”. Este sencillo título engloba de forma muy gráfica la idea del duelo. El duelo es el proceso de aprender a [&#8230;]</p>
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<p>Existe una novela de Rosa Montero cuyo título representa perfectamente el concepto del duelo. Esta autora titulaba su propia experiencia y disertación sobre este doloroso fenómeno como</p>



<p><strong>“La ridícula idea de no volver a verte</strong>”.</p>



<p>Este sencillo título engloba de forma muy gráfica la idea del duelo. <strong>El duelo es el proceso de aprender a vivir sin una persona</strong> (sin una situación, sin un trabajo, sin un animal, etc.). Pero, además, es un proceso emocional que a veces linda con el ridículo, con la idea absurda de que de un día para otro una persona (o realidad) no está en este mundo, ni volverá a estar. Es por eso por lo que no podemos medir el tiempo exacto que tardaremos en aprender a vivir en una realidad en la que esa persona importante ya no existe. Como todos los procesos de aprendizaje tendrá aspectos personales, aunque todos sentimos el dolor de la pérdida y todos aprendemos a vivir con ella, cada persona lo hace a su tiempo y manera.</p>



<p>Por un momento imagina que te despertases sin tu mano dominante. Sería imposible acostumbrarse rápido a su ausencia. Mientras lees este texto, habrás usado de forma involuntaria la mano múltiples veces; quizá te has rascado la cara, te has colocado el pelo, te has mordido las uñas, etc. Sin tu mano, todas estas acciones no las podrías hacer. Una vez que desaparece, cada vez que, de forma inconsciente, tirases de tu mano para realizar cualquiera de ellas, tomarías conciencia de su ausencia, y esto conllevaría emociones desagradables pero necesarias. <strong>Miedo ante lo desconocido</strong>, ¿cómo voy a hacer ahora las cosas sin mi mano?); <strong>tristeza, </strong>al saber que ya nada volverá a ser como antes<strong>;</strong> <strong>rabia, </strong>ante la injusticia y la mala suerte que ha conllevado la pérdida de ese miembro tan importante para tu día a día (no es como perder una uña); y así muchas otras emociones y sentimientos. Si reflexionamos sobre esto, podemos entender que, cualquiera de nosotros tardaríamos en aprender nuevas estrategias para suplir a nuestra mano y que el proceso sería doloroso emocionalmente.</p>



<p>De hecho, existe un fenómeno conocido como miembro fantasma que tiene lugar en muchos casos de amputaciones. Donde las personas que han perdido alguna extremidad son capaces de sentir dolor y sensaciones en esa extremidad a pesar de su inexistencia. Esto se debe, entre otras razones, a que el cerebro sigue teniendo una representación gráfica real de esa parte del cuerpo. Es decir, dentro del cerebro, muchas neuronas se han especializado en crear conexiones para interpretar toda la información que antes llegaba de esa porción del cuerpo. Ahora, siguen existiendo, no vana a cambiar su “trabajo” en una semana, ni en un mes, tardan mucho tiempo. Pero logran encontrar nuevos desempeños. Pues ahora pensemos en que en lugar de una parte de nuestro cuerpo nos quitan a alguien, no podemos arrancarnos la representación que tenemos de esa persona, por muy doloroso que haya sido el proceso de perderla.</p>



<p>Es por esto por lo que, la próxima vez que te encuentres sumergido dentro de un duelo, permítete el dolor, permítete tardar tiempo en encontrar un nuevo espacio, permítete sentir el ridículo de la perdida y para de regañarte por estar tardando mucho en lograr aprender a vivir sin esa persona (o realidad).</p>



<p><strong>Todo aprendizaje requiere su tiempo.</strong></p>
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		<title>ALIMENTAR EL AFECTO</title>
		<link>https://www.cinteco.com/alimentar-el-afecto/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Naiara Matesanz Díaz]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 16 Feb 2023 10:51:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cinteco]]></category>
		<category><![CDATA[Mayores]]></category>
		<category><![CDATA[Noticias]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>el amor no entiende de tacañería Cuando llevamos mucho tiempo con una pareja, cuando los conflictos se han asentado y la rutina resulta pesada, nos encontramos a nosotros mismos fantaseando con el inicio de la relación y preguntándonos por qué ya no es así&#8230; El inicio, ese momento efusivo (incluso, quizá, demasiado efusivo) en el [&#8230;]</p>
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					<h1 class="elementor-heading-title elementor-size-default">ALIMENTAR EL AFECTO</h1>				</div>
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<p>La salud mental infantojuvenil se ha convertido en una prioridad creciente en las agendas públicas, educativas y sanitarias. La evidencia científica señala que el 48,4% de los trastornos mentales se inician antes de los 18 años, con una edad media de aparición en torno a los 14,5 años. La infancia y la adolescencia, por tanto, representan un periodo crítico para detectar precozmente síntomas, prevenir el empeoramiento y actuar sobre los factores de riesgo.</p>



<p>En los últimos años, distintos estudios epidemiológicos alertan de un aumento en los problemas de salud mental entre los jóvenes. Estos estudios incluyen datos de malestar emocional autopercibido y datos de diagnósticos clínicos. La Encuesta Nacional de Salud de España muestra una prevalencia creciente de sintomatología depresiva y ansiosa en menores de 18 años, especialmente entre las adolescentes. Un estudio reciente con más de 2.000 jóvenes revela que un 16,34% considera que su salud mental es insatisfactoria y otro 28,67% la califica como regular. Además, la conducta suicida ha experimentado un repunte y ha pasado a constituir la principal causa de muerte entre los 12 y los 29 años en nuestro país.</p>



<p>A nivel global, se estima que los trastornos mentales afectan a uno de cada siete adolescentes; la depresión, la ansiedad y los trastornos del comportamiento son los más frecuentes. El suicidio es la cuarta causa de muerte entre jóvenes de 15 a 19 años a nivel mundial y más del 50% de los trastornos mentales no se detectan ni se tratan a tiempo. La carga de enfermedad mental en la adolescencia no solo compromete el bienestar presente, sino que predice resultados negativos en la vida adulta, como desempleo, enfermedades físicas crónicas y exclusión social.</p>



<p>La carga económica asociada a los trastornos mentales en la infancia y adolescencia es considerable. A nivel global, se ha estimado que estos trastornos generaron en 2017 un coste cercano a 1,19 billones de dólares, con más de 565.000 millones correspondientes a costes directos y el resto atribuidos a pérdidas de productividad y repercusión en el entorno familiar. Además, los estudios muestran que los niños y adolescentes con trastornos mentales presentan un uso de recursos sanitarios significativamente mayor que sus pares sin patología mental. Desde una perspectiva macroeconómica, la OCDE estima que los trastornos de salud mental implican más del 4 % del PIB en costes combinados (sanitarios, sociales y de productividad) en los países europeos, y dado que la mayoría de los trastornos se inicia en edades tempranas, una parte sustancial de esta carga económica tiene su origen en la infancia y la adolescencia.</p>



<p>Diversos determinantes influyen en la potencial presentación de trastornos mentales en la infancia y la adolescencia: el entorno familiar, el nivel socioeconómico, la exposición a violencia o discriminación, el acceso a servicios de salud y la calidad de las relaciones en el entorno escolar, entre otros. Una revisión paraguas publicada en 2024 sugiere asociaciones sólidas y consistentes entre las experiencias adversas en la infancia (ACEs &#8211; Adverse Childhood Experiences) y múltiples trastornos mentales en la edad adulta. Las ACEs se vinculan de manera dosis-dependiente con trastornos depresivos, trastornos de ansiedad, trastornos por estrés postraumático, trastornos de personalidad y conductas suicidas, así como con dificultades cognitivas y peor funcionamiento social. Este estudio identifica alteraciones neurobiológicas y ejecutivas asociadas a la exposición prolongada al trauma infantil, propone las ACEs como uno de los predictores más robustos de psicopatología adulta y subraya la importancia de intervenciones tempranas y preventivas.</p>



<p>Entre los factores con mayor impacto negativo en la salud mental de la infancia y la adolescencia se encuentra el acoso escolar, así como su manifestación digital a través del ciberacoso. La presencia sostenida del acoso escolar se ha relacionado con una mayor probabilidad de sufrir trastornos del estado de ánimo, ansiedad, síntomas psicóticos y comportamientos autolesivos. En este contexto, urge reforzar la capacidad preventiva del sistema educativo y mejorar la coordinación con los servicios de salud mental. La escuela no solo es un espacio de aprendizaje académico, sino también un ámbito clave de socialización, convivencia y desarrollo emocional. La integración en el grupo de iguales, la aceptación de las diferencias, la prevención del acoso y la promoción de la empatía son pilares fundamentales para el desarrollo de una salud mental positiva.</p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Acoso escolar</strong></h2>



<p>El acoso escolar es un problema de salud pública que ha ido tomando relevancia en los últimos años y que es en la actualidad foco de debate constante. Para explicar en qué consiste el acoso entre escolares, resulta necesario mencionar el pionero trabajo del psicólogo noruego Olweus, quien lo definió como una conducta de persecución física y/o psicológica, repetida en el tiempo, en la que existe un desequilibrio de poder entre agresor y víctima. El acoso escolar puede adoptar formas físicas, verbales o relacionales, y la pasividad del entorno convierte a los testigos en cómplices. A menudo, hasta en un 20% de los casos, la víctima también ejerce acoso. La prevalencia del acoso escolar varía entre el 15 y el 50%; en España del 18% para niños y del 10-11% para niñas, según un estudio comparativo en 33 países.</p>



<p>Factores como comportarse de forma distinta, tener algún trastorno mental, discapacidad, ser migrante o tener un índice de masa corporal elevado incrementan la probabilidad de sufrir acoso. Un estudio en la Comunidad de Madrid señala que más del 40% de los alumnos asocian el riesgo de acoso con “comportarse diferente”. Los jóvenes con trastornos del neurodesarrollo o patologías psiquiátricas tienen un riesgo significativamente mayor de verse implicados en el acoso como víctimas, agresores o víctima-agresores, en comparación con sus pares sin estas condiciones.</p>



<p>El acoso escolar se asocia estrechamente con problemas de salud mental, incrementando la probabilidad de desarrollar ansiedad, psicosis, depresión, conductas suicidas o adicciones. Sus efectos también se extienden a la salud física: las víctimas presentan mayor riesgo de diabetes tipo 2, accidentes cerebrovasculares e infartos de miocardio, vinculados a la acumulación de factores como obesidad, inflamación crónica o hipertensión, lo que supone una disminución de la esperanza de vida. Asimismo, el acoso predice peor situación laboral y exclusión social en la adultez. Al mismo tiempo, los jóvenes con problemas de salud mental son más vulnerables a la victimización. Se ha encontrado que el rechazo por parte de los compañeros constituye un importante factor de riesgo de autorrechazo, problemas de autorregulación emocional, depresión y conductas antisociales o autodestructivas. Esta relación es bidireccional: los problemas socioemocionales previos pueden aumentar la probabilidad de ser rechazado, y la experiencia de rechazo intensifica dichas dificultades.</p>



<h2 class="wp-block-heading"><a></a><strong>Intervenciones en el entorno educativo</strong></h2>



<p>Las escuelas representan un entorno clave para la promoción de la salud mental infantojuvenil. Al ser espacios donde los menores pasan más de mil horas anuales y dado que la escolarización es universal, ofrecen oportunidades únicas para implementar estrategias preventivas y de promoción del bienestar. En esta línea se encuentra la recomendación de la OMS de ofrecer servicios de salud mental dentro de entornos ecológicos como colegios y lugares de trabajo, lo cual representa un enfoque innovador y necesario. Así, en los últimos años se han llevado a cabo en la Comunidad de Madrid proyectos como los siguientes:</p>



<ul class="wp-block-list">
<li><strong>Programa LINKlusive</strong>. Es un programa digital antiacoso escolar que se basa en SociEscuela, una herramienta online de evaluación del acoso escolar ampliamente utilizada en la Comunidad de Madrid (por más de 100.000 estudiantes al año) en los últimos años. Este programa tiene un componente universal preventivo dirigido a padres, profesores y alumnos; y un componente dirigido a las situaciones de acoso escolar identificadas.</li>



<li><strong>Programa de Enlace de Salud Mental y Educación</strong>. Iniciado en 2022 por la Comunidad de Madrid, este programa integra equipos itinerantes compuestos por un psiquiatra infantil, un psicólogo clínico y una enfermera especializada que generalmente visitan con una frecuencia quincenal los centros educativos con diversos objetivos como la prevención primaria, el diagnóstico precoz o el asesoramiento y formación del equipo docente.</li>
</ul>



<h2 class="wp-block-heading"><a></a><strong>Conclusiones</strong></h2>



<p>El entorno escolar, por su carácter universal, su capacidad de detección precoz y su influencia en el desarrollo psicosocial, se revela como uno de los espacios más prometedores para la intervención. Las experiencias analizadas en este artículo (el programa digital LINKlusive y el Programa de Enlace de Salud Mental y Educación) ofrecen ejemplos concretos basados en la evidencia científica de cómo abordar de manera preventiva y sistematizada el sufrimiento psíquico de los menores. No obstante, su generalización exige una apuesta política sostenida, la consolidación de estructuras interinstitucionales y la evaluación continua de sus efectos. Invertir en salud mental desde la infancia no solo es una cuestión de justicia y equidad, sino también una decisión eficiente desde el punto de vista económico y social. En un momento en que los trastornos mentales en niños y adolescentes siguen aumentando, estas experiencias deben servir de referencia para orientar las políticas públicas y reforzar el compromiso colectivo con el cuidado de la infancia.</p>



<p>La salud mental en la infancia y la adolescencia constituye uno de los desafíos más importantes para los sistemas sanitarios, educativos y sociales. La elevada prevalencia de trastornos mentales en estas etapas, su inicio temprano y su impacto duradero sobre el desarrollo, la calidad de vida y la integración social hacen imprescindible intervenir desde una perspectiva preventiva y comunitaria.</p>



<p>Síntesis del artículo publicado en Anales de la Real Academia Nacional de Medicina. Enlace: <a href="https://analesranm.es/revista/2025/142_03/14203_rev01">https://analesranm.es/revista/2025/142_03/14203_rev01</a></p>



<p></p>
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<br>
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		<title>LA IRA Y LA EXIGENCIA, DOS COMPAÑERAS DE VIAJE</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Naiara Matesanz Díaz]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 14 Mar 2022 11:00:06 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Adultos]]></category>
		<category><![CDATA[Cinteco]]></category>
		<category><![CDATA[Noticias]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>¿Qué ocurre cuando pensamos que la vida, los demás y nosotros mismos no estamos cumpliendo las expectativas que esperábamos? Al mantener una actitud exigente nos vemos expuestos a la aparición de la IRA. Si exigimos comportamiento y actitudes a los demás (y a nosotros mismos), corremos el riesgo de que no se cumpla lo que [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>¿Qué ocurre cuando pensamos que la vida, los demás y nosotros mismos no estamos cumpliendo las expectativas que esperábamos?<br />
<strong>Al mantener una actitud exigente nos vemos expuestos a la aparición de la IRA. </strong>Si exigimos comportamiento y actitudes a los demás (y a nosotros mismos), corremos el riesgo de que no se cumpla lo que demandamos. Ante esta situación, podemos sentir que la vida es terrible, y reaccionamos con condena ante el responsable de la afrenta (ya sea el otro o yo).<br />
Muchas veces nos descubrimos a nosotros mismos juzgando que alguien debería de comportarse de una forma o no debería actuar de otra.<strong> En estas situaciones NO estamos respetando el derecho de la persona a ser su propio juez y evaluar que le conviene hacer. </strong>Pero, además, resulta tremendamente <strong>frustrante</strong>, porque los demás, al usar su libertad de comportarse como quieren, hacen cosas que no compartimos ni nos agradan. Esta frustración <strong>nos lleva a la ira</strong> y sus repercusiones no suelen ayudarnos&#8230;<br />
Ante el enfado de no estar recibiendo de los demás lo que esperábamos, buscamos formas de <strong>resarcir el daño</strong>. Podemos contemplarnos coaccionando al otro (con una ira exigente) para que cambie su actitud.<br />
<strong>¿Cuál es la paradoja de este comportamiento?</strong></p>
<ul>
<li>Si conseguimos lo que pretendemos, lo habremos logrado a expensas de provocar emociones desagradables en el otro que van a empeorar nuestra relación.</li>
<li>Pero, en muchas ocasiones, el otro va a responder con rechazo, y va a aferrarse aún más a ese comportamiento que queríamos eliminar. Porque a nadie le gusta que le controlen, manipulen o dominen.</li>
</ul>
<p>Ante la exigencia, también es fácil caer en la trampa de <strong>enfadarme conmigo mismo</strong> por no lograr lo que «debo hacer», y de nuevo pago el peaje de las exigencias. Nuestra autoestima se ve muy expuesta. Muchas veces <strong>consideramos que los demás también nos exigen </strong>(ponemos nuestro pensamiento en la cabeza del otro) percibimos esto como un <strong>juicio</strong>, y como si el otro no estuviese aceptándonos. Esto puede llevarnos al enfado, al considerar que el resto de las personas nos privan de nuestra propia autoestima<br />
Otra forma de caer en la ira ante la exigencia es centrando nuestra vida en alcanzar ciertas metas (una nota en un examen, un puesto de trabajo, etc.). Estas situaciones suelen involucrar a otras personas, que en ocasiones podemos considerar responsables de nuestro «fracaso». De nuevo nuestra autoestima se ve afectada, y podemos dirigir el enfado por la frustración del objetivo inalcanzable hacia los demás o hacia nosotros mismos.<br />
Otro día abordaremos la ira beneficiosa (no todo va a ser malo en el enfado), pero hoy podemos ver como la ira irracional puede venir de la mano de las exigencias inflexibles. <strong>Esta ira perjudicial nos trae consecuencias a corto, medio y largo plazo.</strong> Si queremos aprender a controlar la ira, y mantenerla dentro de los límites beneficiosos, una de las primeras labores que debemos realizar es localizar nuestras exigencias inflexibles.</p>
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		<title>TDAH EN ADULTOS</title>
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		<dc:creator><![CDATA[María Andreu Díaz]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 17 Feb 2022 12:01:33 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Adultos]]></category>
		<category><![CDATA[Cinteco]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El TDAH en adultos (trastorno por déficit de atención), es uno de los más conocidos, y desconocidos al mismo tiempo, hoy en día. Es un trastorno de carácter neurobiológico que implica la presentación de una sintomatología de hiperactividad, impulsividad y/o déficit de atención. Aunque desde el nacimiento se presenta estas dificultades en muchas ocasiones la [&#8230;]</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>El <strong>TDAH en adultos (</strong><strong>trastorno por déficit de atención)</strong>, es uno de los más conocidos, y desconocidos al mismo tiempo, hoy en día. Es un trastorno de <strong>carácter neurobiológico</strong> que implica la presentación de una <strong>sintomatología de hiperactividad, impulsividad y/o déficit de atención.</strong><br />
Aunque desde el nacimiento se presenta estas dificultades en muchas ocasiones la sintomatología no llega a repercutir de una forma significativa hasta que la persona se enfrenta a una carga académica o laboral que le exige unos recursos de atención o concentración superior a los que puede ofrecer. Por ello, un número importante de personas adultas acuden a la consulta con dificultades compatibles con este trastorno y que hacen necesaria su evaluación.</p>
<h3>¿Qué sintomatología puedo observar en mi vida para plantearme que pueda tener TDA-H?</h3>
<p>Centrándonos en el área de <strong>la inatención</strong>, ¿Cuáles son las señales que podemos observar en nuestro día a día para saber si tenemos dificultades en el área de la atención?</p>
<ul>
<li>Si caigo a menudo en errores en las tareas del trabajo por descuidos en los detalles, por pasar por alto alguna indicación, por no realizar con precisión un trabajo…</li>
<li>Si me resulta muy costoso realizar tareas que demanden mi atención durante un tiempo prolongado, por ejemplo, en clase, una conversación, una reunión o una lectura prolongada.</li>
<li>Si al estar hablando con alguien esa persona tiene la sensación de que no le estoy escuchando o percibo que pierdo el hilo de la conversación durante un tiempo significativo, aunque no haya habido nada que me distraiga.</li>
<li>Si cuando me dan instrucciones me resulta muy costoso seguirlas sin olvidar alguno de los pasos que me han indicado o si al iniciar una tarea me distraído rápidamente y me pongo a hacer otra cosa.</li>
<li>Si a la hora de gestionar tareas que requieren diferentes pasos o a la hora de ordenar tareas y prioridades me cuesta mucho cumplir los plazos, seguir el orden o incluso llegar a determinar el orden que quiero.</li>
<li>Si me resultan muy desagradables las tareas que me suponen un esfuerzo mental mantenido e intento escapar de ellas, como quehaceres domésticos, realizar informes, revisar artículos largos, etc.</li>
<li>Si tengo problemas vinculados a perder cosas importantes para mis tareas o actividades, por ejemplo, materiales escolares, lápices, libros, instrumentos, cartera, llaves, papeles de trabajo, gafas, móvil…</li>
<li>Si los estímulos externos o mis pensamientos me distraen con mucha facilidad y me impiden hacer las tareas que deseo.</li>
<li>Si me olvido con frecuencia de actividades cotidianas, por ejemplo, hacer las tareas, hacer las diligencias, devolver las llamadas, pagar las facturas, acudir a las citas.</li>
</ul>
<h3>Y si nos fijamos en el área de <strong>hiperactividad e impulsividad</strong>, ¿Cuáles son las señales de alerta del TDAH en adultos?</h3>
<ul>
<li>Si me cuesta controlar en momentos de enfado lo que digo a otras personas o tengo momentos de agresividad.</li>
<li>Si con frecuencia me resulta muy complejo dejar las manos o los pies quietos, tengo mucha necesidad de retorcerme en el asiento o de mover alguna parte de mi cuerpo.</li>
<li>Si en mitad de una situación que me requiera estar sentado mucho tiempo, como en la oficina o en una clase, me levanto a pesar de lo que se espera de mí.</li>
<li>Si me noto muy inquieto en mi día a día. Soy incapaz de estar, o me siento incómodo, estando quieto durante un tiempo prolongado, como en restaurantes, reuniones.</li>
<li>Si los otros me han comentado que estoy intranquilo o han percibido que me resulta difícil seguirles.</li>
<li>Si me resulta muy complejo focalizarme en actividades recreativa o juegos que no requieran de movimiento.</li>
<li>Si me cuesta ajustarme al hablar y con frecuencia hablo excesivamente.</li>
<li>Si en las conversaciones me resulta complejo esperar el turno de conversación, a que el otro concluya la pregunta o la frase, terminándolas por ellos o con frecuencia respondo inesperadamente</li>
<li>Si percibo muchas dificultades a la hora de esperar mi turno, por ejemplo, mientras espero una cola.</li>
<li>Si me meto en conversaciones ajenas sin darme cuenta, si me inmiscuyo en los juegos o actividades de otras personas</li>
<li>Si interrumpo o utilizo cosas de otras personas antes de recibir su permiso.</li>
</ul>
<p>Para hablar de diagnóstico de TDAH, también es importante rastrear nuestras primeras etapas evolutivas y ver si algunos de los síntomas ya estaban <strong>presentes antes de los 12 años. </strong><br />
Es posible presentar dificultades exclusivamente de inatención, hiperactividad-impulsividad, o una combinación de ambas. De modo que podemos sentirnos identificados con solo una de las partes o con ambas.<br />
Una vez que tenemos clara la sintomatología asociada a este diagnóstico, es importante hacernos la siguiente pregunta: ¿es solo una cuestión de niños/adolescentes? La respuesta claramente es NO, también es un trastorno que se presenta en adultos.  Hay que tener en cuenta que antiguamente no se tenían tantos conocimientos sobre este trastorno y aunque muchos niños presentaban esta sintomatología, ni en los colegios ni los familiares se planteaban realizar una evaluación. Actualmente, el diagnóstico de TDAH es el trastorno psiquiátrico predominante en la infancia y adolescencia y está comprobado que su origen es altamente hereditario, por lo que es muy probable que uno o ambos padres de un niño con este diagnóstico presente o haya presentado una sintomatología similar.<br />
Por ello, la última pregunta a la que llegamos es: ¿qué debo hacer si soy adulto y presento la sintomatología descrita previamente? Actualmente existen pruebas diagnósticas específicas para adultos, por lo que se puede realizar una evaluación para descartar dichas dificultades. Esta batería consiste en una serie de pruebas neurocognitivas objetivas, suele tener una duración de 3 o 4 horas y nos ayudará a saber si la persona presenta dificultades de atención selectiva o sostenida, concentración, velocidad de procesamiento o un control inhibitorio inadecuado. Y, por tanto, con dichas pruebas se podrá determinar si la persona presenta un diagnóstico de TDAH y si es así se darán las recomendaciones oportunas de cara al tratamiento.</p>
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			</item>
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		<title>¿Qué es la hipocondría?</title>
		<link>https://www.cinteco.com/que-es-la-hipocondria/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Pilar Colmenares Peñalver]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 09 Jul 2021 14:08:55 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Adultos]]></category>
		<category><![CDATA[Cinteco]]></category>
		<category><![CDATA[Mayores]]></category>
		<category><![CDATA[Noticias]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>EL MIEDO A LA ENFERMEDAD O HIPOCONDRÍA El cuidado de nuestro cuerpo y el desarrollo de hábitos saludables es adecuado para mantener una buena salud. Entre estos hábitos, la observación de determinadas señales en nuestro cuerpo sirve para prevenir diferentes enfermedades. Lo que parece saludable para la mayoría de las personas acaba convirtiéndose en una [&#8230;]</p>
<p>La entrada <a href="https://www.cinteco.com/que-es-la-hipocondria/">¿Qué es la hipocondría?</a> se publicó primero en <a href="https://www.cinteco.com">Gabinete de Psicólogos en Madrid. Psicólogos y Psiquiatras</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h3><strong>EL MIEDO A LA ENFERMEDAD O HIPOCONDRÍA</strong></h3>
<p>El cuidado de nuestro cuerpo y el desarrollo de hábitos saludables es adecuado para mantener una buena salud. Entre estos hábitos, la observación de determinadas señales en nuestro cuerpo sirve para prevenir diferentes enfermedades.<br />
Lo que parece saludable para la mayoría de las personas acaba convirtiéndose en una práctica nada saludable cuando convertimos la preocupación por la enfermedad en un aspecto central de nuestras vidas. Podemos acabar desarrollando un trastorno hipocondríaco o un trastorno de ansiedad por enfermedad, en el que aparece una preocupación excesiva a que se pueda desarrollar la enfermedad.<br />
Si ante una determinada sensación o signo que aparezca en nuestro cuerpo pensamos que lo que nos está ocurriendo es algo grave se disparará la ansiedad o el miedo.<br />
El miedo hace que centremos la atención en nuestro cuerpo y en la enfermedad, buscando indicios de lo que tememos, para prepararnos a&nbsp;solucionarlo. Es necesario que actúe rápido para evitar el desenlace fatal y terrible que me espera si no hago algo: empiezo a chequearme con frecuencia para saber si la sensación está o no presente; busco información sobre la enfermedad que temo o sobre los síntomas que noto; acudo al médico para ver que tengo; hablo con otros sobre mis síntomas.<br />
Cuando acudimos al médico y éste nos dice que no encuentra nada, si seguimos intentando estar completamente seguros, pronto volverán nuestras dudas, porque la sensación sigue ahí.<br />
De esta manera y, con todo el sufrimiento que conlleva, nos habremos convertido en aprensivos o hipocondríacos.<br />
La hipocondría es un trastorno en el que la persona interpreta, de manera catastrófica, síntomas somáticos como enfermedad.<br />
<img decoding="async" class="wp-image-6284 size-medium alignright" src="https://www.cinteco.com/wp-content/uploads/2021/07/el-miedo-a-la-enfermedad-o-hipocondria-233x300.jpg" alt="miedo a la enfermedad o hipocondría" width="233" height="300" srcset="https://www.cinteco.com/wp-content/uploads/2021/07/el-miedo-a-la-enfermedad-o-hipocondria-233x300.jpg 233w, https://www.cinteco.com/wp-content/uploads/2021/07/el-miedo-a-la-enfermedad-o-hipocondria-795x1024.jpg 795w, https://www.cinteco.com/wp-content/uploads/2021/07/el-miedo-a-la-enfermedad-o-hipocondria-768x989.jpg 768w, https://www.cinteco.com/wp-content/uploads/2021/07/el-miedo-a-la-enfermedad-o-hipocondria.jpg 994w" sizes="(max-width: 233px) 100vw, 233px" /><br />
La característica fundamental es la preocupación y el miedo a tener una enfermedad grave a partir de la interpretación personal de alguna sensación corporal u otro signo que aparezca en nuestro cuerpo, llegando incluso a la convicción de padecer esa enfermedad.<br />
El eje central no es la enfermedad sino el miedo a desarrollar la enfermedad<br />
El hipocondríaco se siente muy incomprendido, nadie es capaz de detectar su enfermedad. Se le dice que no tiene nada y que «todo es psicológico», elevando el grado de sufrimiento y agudizando el problema. El dolor, la angustia y las enfermedades psicosomáticas son completamente reales, aunque los procesos que las desencadenan sean psicológicos y no correspondan a una enfermedad física.<br />
El hipocondríaco se resiste a aceptar que su problema sea psicólogico porque lo que siente es real, así que insiste en la idea de encontrar un diagnóstico claro y un tratamiento efectivo, iniciando nuevas consultas médicas, como única manera de solucionar su problema<br />
El tratamiento de la hipocondría o ansiedad por enfermedad&nbsp;es eminentemente psicológico. El problema es el miedo a la enfermedad, no la enfermedad.</p>
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		<title>Angeles Sanz Y. impartiendo un curso sobre  el abordaje de las disfunciones sexuales en los varones</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Ángeles Sanz Yaque]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 02 Jun 2021 10:29:15 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Adultos]]></category>
		<category><![CDATA[Cinteco]]></category>
		<category><![CDATA[Mayores]]></category>
		<category><![CDATA[Noticias]]></category>
		<category><![CDATA[Profesionales]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El tratamiento de la disfunciones sexuales sigue siendo objeto de estudio para los profesionales de la psicología que trabajan en el ámbito de los problemas de pareja. La influencia de dichos problemas tanto en la estabilidad emocional de las personas que las sufren como en sus relaciones afectivas es muy grande. De ahí que cada [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>El tratamiento de la disfunciones sexuales sigue siendo objeto de estudio para los profesionales de la psicología que trabajan en el ámbito de los problemas de pareja.<br />
La influencia de dichos problemas tanto en la estabilidad emocional de las personas que las sufren como en sus relaciones afectivas es muy grande. De ahí que cada vez  se aborden desde  otras perspectivas que no sean las estrictamente  sexuales.</p>
<p><center><div style="width: 480px;" class="wp-video"><video class="wp-video-shortcode" id="video-6276-1" width="480" height="480" preload="metadata" controls="controls"><source type="video/mp4" src="https://www.cinteco.com/wp-content/uploads/2021/06/Angeles-Cinteco-Charla.mp4?_=1" /><a href="https://www.cinteco.com/wp-content/uploads/2021/06/Angeles-Cinteco-Charla.mp4">https://www.cinteco.com/wp-content/uploads/2021/06/Angeles-Cinteco-Charla.mp4</a></video></div></p>
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		<title>BULLYING O ACOSO ESCOLAR</title>
		<link>https://www.cinteco.com/bullying-o-acoso-escolar/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[María Andreu Díaz]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 06 May 2021 12:08:53 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Adolescencia]]></category>
		<category><![CDATA[Cinteco]]></category>
		<category><![CDATA[Infancia]]></category>
		<category><![CDATA[Noticias]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El término bullying o acoso escolar, hace referencia a cualquier actitud agresiva que se realice de una forma intencionada y repetida por uno o varios estudiantes hacia otro. Actualmente, hay estudios que dicen que casi el 50% de los menores en edad escolar han sufrido alguna situación de violencia en España y cada vez hay [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>El término bullying o acoso escolar, hace referencia a cualquier actitud agresiva que se realice de una forma intencionada y repetida por uno o varios estudiantes hacia otro. Actualmente, hay estudios que dicen que casi el 50% de los menores en edad escolar han sufrido alguna situación de violencia en España y cada vez hay más consciencia del alto riesgo que tienen los menores de poder vivir situaciones así.<br />
Normalmente los menores viven esta situación en silencio, ya que les da vergüenza contar lo que está sucediendo, tienen miedo, piensan que contarlo es chivarse, o simplemente han normalizado la situación en el colegio y no se plantean contarlo. Por ello, es importante que en el contexto familiar se sepa identificar las diferentes manifestaciones que puede mostrar un niño o adolescente que está sufriendo bullying.</p>
<p><strong><u>¿Qué podemos observar en nuestros hijos para detectar que puedan estar sufriendo bullying?</u></strong></p>
<ul>
<li><strong>Empieza a faltar o querer faltar al colegio</strong>. Alegando que está enfermo (ya sea de forma fingida o despuntándose un malestar físico real de forma reiterada), que no le gusta estudiar, o simplemente empieza a faltar sin justificación aparente.</li>
<li><strong>Estado de ánimo más variable de lo normal</strong>: Es frecuente que cuando un menor sufre bullying en vez de observarse en casa síntomas de tristeza lo que se observe sea un nivel alto de frustración e irritabilidad. Esto puede llevar a incrementar situaciones de conflictos con padres o hermanos. Al igual, es frecuente que se empiece a observar que el menor tiende a encerrarse en su cuarto y disminuya de forma significativa el nivel de comunicación.</li>
<li>Es muy común observar <strong>altos niveles de ansiedad</strong>, notarle más nervioso, intranquilo e incluso pueden aparecer ataques de pánico. Esta ansiedad se puede manifestar, como referíamos antes, a nivel somático (síntomas físicos), pero también se puede manifestar a través de <strong>pesadillas</strong>, <b>perdida del apetito</b>, e incluso pueden empezar a presentar <strong>enuresis secundaria</strong> (volver a hacerse pis en la cama, cuando era algo ya controlado).</li>
<li>Pueden aparecer <strong>conductas más infantiles</strong>, cómo si hubiera un retroceso a nivel de madurez.</li>
<li><strong>Bajada del rendimiento académico</strong>. Esto es frecuente ya que la situación de estrés que vive le impide concentrarse en sus obligaciones académicas.</li>
<li>Evitación de las relaciones sociales con iguales. Que conlleva un <strong>aislamiento social</strong></li>
<li>Otro aspecto que se suele observar frecuentemente es que quieren <strong>dejar de hablar en casa sobre cosas del colegio</strong>, parece que les molesta o se irrita cada vez que sale el tema.</li>
<li>Pueden empezar a <strong>pedir dinero</strong> sin motivo aparente, o a <strong>hacer los deberes de otros</strong> y puede empezar a <strong>faltarle material escolar</strong> (lápices, bolígrafos, carpetas, etc.)</li>
<li>En casos más graves, se observan <strong>señales de agresiones físicas</strong> repetidamente y cuando se le pregunta sobre qué le ha pasado responde con evasivas, evitando el tema o mintiendo.</li>
</ul>
<p>En caso de que observemos varios de estos signos y síntomas, <u><b>¿Qué podemos hacer para ayudar a nuestro hijo que sufre bullying?</b></u></p>
<ul>
<li>Lo principal es establecer un <strong>canal de comunicación</strong>. Para ello lo importante es que el menor sepa que puede contar lo que está ocurriendo en casa, con la confianza de que va a ser escuchado, atendido a nivel emocional y que se va a intentar buscar una solución. Para ello es importante escucharle, intentar mantener la calma cuando te cuente algo, mostrarnos empáticos con él, reforzar el hecho de que cuente lo que le pasa y evitar culparle. Es importante hablar con él de las posibles soluciones o vías de actuación que se van a poner en marcha y no recomendar o instruirle en que se defienda y devuelva el daño que le están haciendo.</li>
<li>Es muy importante informar al <strong>centro educativo</strong> de lo que está ocurriendo para que se active el protocolo de actuación en este tipo de casos. Para ello, se recomienda hablar con el equipo directivo del colegio y tutor/a del menor. Es importante que como padres os enteréis de las medidas que se van a poner, que dichas medidas se ajusten a la situación específica de acoso que sufre el menor, y que se observe el cumplimiento y mantenimiento de las mismas.</li>
<li>Si ha sucedido una agresión física es importante ir en primer lugar a un hospital para que le atiendan, y pedir un <strong>parte de lesiones </strong>con el que se realizará una <strong>denuncia</strong> en la guardia civil o policía. Además, si el acoso es a través de las nuevas tecnologías, hay que notificarlo a la <strong>unidad de delitos tecnológicos</strong> de la policía.</li>
<li>Y, por último, es importante <strong>buscar ayuda psicológica</strong> tanto para poder trabajar con el niño o adolescente y paliar la sintomatología relacionada con la situación de acoso, como para trabajar con el contexto familiar la mejor forma de proceder y guiar los diferentes pasos de actuación tanto con el centro escolar como en la recuperación emocional del menor.</li>
</ul>
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		<title>FAMILIAS RECONSTITUIDAS: SUS DISTINTAS PRBLEMÁTICAS</title>
		<link>https://www.cinteco.com/familias-reconstituidas-sus-distintas-prblematicas/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Ángeles Sanz Yaque]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 28 Apr 2021 09:50:49 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Adultos]]></category>
		<category><![CDATA[Cinteco]]></category>
		<category><![CDATA[Noticias]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La satisfacción emocional que se consigue al mantener una segunda relación de pareja estable, normalmente después de una perdida, es muy grande. En la mayoría de los casos, al tratarse de personas adultas y con una trayectoria afectiva marcada, el ajuste emocional suele ser difícil siendo la propia pareja la que define sus propias pautas [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>La satisfacción emocional que se consigue al mantener una segunda relación de pareja estable, normalmente después de una perdida, es muy grande. En la mayoría de los casos, al tratarse de personas adultas y con una trayectoria afectiva marcada, el ajuste emocional suele ser difícil siendo la propia pareja la que define sus propias pautas de relación.<br />
Un grupo grande de estas nuevas parejas deciden convivir como la mejor manera de consolidar su vinculación. En el caso de que uno de los dos aportes hijos a esta nueva relación estamos frente al nuevo modelo de familia: <strong>la familia reconstituida.</strong><br />
Cada vez estamos atendiendo a una mayor demanda de los problemas afectivos y de convivencia que la nueva forma de convivencia esta planteando. Los mas significativos son los que pasamos enumerar. Evidentemente no son todos, pero si que constituyen las áreas más frecuentes de dificultades en estas nuevas <strong>familias reconstituidas</strong>.<br />
La primera que tenemos que considerar es la que se refiere a <strong>la consolidación del vínculo</strong> de la propia relación. ¿Hasta qué punto nuestra pareja es la pareja que cada uno quiere como proyecto afectivo prioritario para el futuro o se trata de vivir el presente y compartir aquellos aspectos en los que los dos sienten afinidad? ¿Somos pareja, novios, amantes, amigos especiales… ¿queremos los dos el mismo tipo de relación? Todas estas son las incógnitas que tienen que ir despejando según la relación va afianzándose.<br />
Hoy día el termino pareja incluye diferentes modelos de afecto y por lo tanto de vinculación, pero no todas las personas lo entienden y viven de la misma manera, lo que puede llevar a una serie de desencuentros muy profundos.<br />
Cuando los dos se sienten vinculados emocionalmente en ese proyecto de futuro el hecho de compartir a los amigos, a las familias respectivas y a los hijos va constituyéndose en una realidad apetecible. Si uno de los dos tiene hijos el poderlos integrar en la relación se convierte en una realidad ineludible, lo que lleva a pensar en formar una <strong>familia reconstituida</strong> y en ese contexto aparece la segunda fuente de conflictos:<br />
<strong>La organización de roles en la familia reconstituida</strong>.  El ser la pareja del padre/madre implica el tener que aceptar el rol madrasta/ padrastro en algún momento, sobre todo si se plantean la convivencia. Las expectativas, las creencias, los miedos, etc. juegan un papel determinante en estos nuevos roles.<br />
Además, es muy probable que ninguno de los dos miembros de la nueva pareja haya tenido alguna experiencia al respecto, pero uno o los dos si que han tenido la experiencia de haber formado una familia con anterioridad. Este hecho es el que les tiende a llevar a intentar reproducir el modelo anterior con la ilusión de que esta vez sí que funcione.<br />
Además, tenemos que contar con que para los hijos también supone un aprendizaje el tener que aceptar esa convivencia cuando vienen de una convivencia más básica, más natural para ellos ya que la han vivido desde que nacieron y ahora se tienen que posicionar en ese nuevo contexto emocional que pueden vivirlo como impuesto.<br />
<strong>La Regulación de la convivencia</strong> es el tercer foco de problemas en las<strong> familias reconstituidas</strong>. Que normas se van a establecer, como se establecen las normas, quien se responsabiliza de las normas y cuales van a ser los márgenes que se van a permitir en la nueva convivencia familiar.<br />
Este resulta ser una de las fuentes de mayores problemas ya que es en este apartado en el que se mezclan todas las emociones más profundas de cada uno, el manejo de las propias emociones, de los afectos naturales e impuestos, la frustración, pueden aparecer de manera automática y con mucha fuerza.<br />
No podemos olvidar que además de las normas en la regulación de la convivencia en estas familias reconstituidas hay que determinar el manejo de los espacios, de la economía, de las relaciones entre los hijos y de los hijos con las familias respectivas. Todo ello requiere un gran esfuerzo de la pareja por mantenerse en una misma línea de actuación y sin fisuras para hacer frente a la multitud de situaciones nuevas y probablemente algo tensas que se les van a presentar.<br />
En este contexto se hace necesario establecer un marco en el que poder comunicarse, poder entender las diferentes situaciones que se les plantean sin rabia o frustración y poder entenderse mutuamente para así mantener la calma y la buena relación que crearon. Es en este apartado en el que mas problemas se van a ir planteando y el que requiere un mayor esfuerzo a todos los miembros de la nueva <strong>familia reconstituida</strong>.<br />
El último factor que puede ser problemático es el que se refiera a las <strong>relaciones con el/los ex. </strong>El tipo de ruptura que se haya producido, el sufrimiento que ha seguido a lo largo del proceso de la perdida y ruptura de la relación anterior determina en gran medida los parámetros en la relación que como padres van a tener que seguir manteniendo.<br />
Además, hay que tener en cuenta los propios sentimientos de culpa, responsabilidad por la decisión tomada y la repercusión que dicha decisión puede tener en la persona que ha sido la pareja y con la que se formó la familia y en los propios hijos que sin haber sido causa alguna en lo ocurrido, van a tener que sufrir la ruptura de lo que, hasta ese momento, constituía su mundo familiar.<br />
Muchos padres y madres no son conscientes de que esas emociones están en la base de muchas de sus actuaciones y constituyen una fuente de estrés constante al que se sienten atados y que altera muchas actitudes y comportamientos que en la actualidad hacen más difícil el buen funcionamiento de la nueva familia, <strong>la familia reconstituida</strong> que han formado.</p>
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