Martes 17 de Marzo de 2009 — Cinteco, Formación, Área de la Infancia, Área de los Mayores
Pilar Gerez Taravilla del departamento de Asistencia en los Trastornos del Lenguaje y del Desarrollo, nos propone las siguientes pautas como material recomendado. Artículo original en la sección de pacientes.
Actualmente un elevado número de niños son diagnosticados de retraso y trastorno del lenguaje, se habla constantemente de la conveniencia de acudir al especialista ya que la detección y el tratamiento precoz son esenciales.
Del trabajo que realiza el especialista depende en gran medida la evolución del niño, sin embargo, el trabajo con los padres es una prioridad, informarles sobre como se estimula el lenguaje y sobre los objetivos de tratamiento de su hijo es parte fundamental del tratamiento.
Las siguientes pautas son generales, muy útiles para establecer un intercambio comunicativo positivo. Esta es la base para posteriormente trabajar en casa, guiados por el especialista, objetivos de tratamientos más complejos.
¿Cómo hablar al niño?
- Adaptar nuestro lenguaje al niño:
Hablar despacio sin modificar nuestra entonación, marcando los sonidos, sobre todo los sonidos que aún no se producen o pronuncian mal.
Marcar todas las palabras dentro de la frase, sobre todo las palabras de función ya que la atención al lenguaje no es muy madura. ” la niña monta EN EL coche”
Tener en cuenta los objetivos que actualmente trabajamos y recalcar este tipo de producción al dirigirnos al niño. Esta será su línea base y ajustaremos los enunciados a los objetivos. Es importante ofrecer estructuras gramaticales ordenadas y bajas en complejidad puesto que inicialmente es más sencillo que aprendan estos modelos.
Hablar acerca de sus intereses y sobre lo que compartimos en el momento presente.
- Favorecer los intercambios comunicativos:
Establecer periodos de interacción solos o a través de una actividad rutinaria o un juego.
Escuchar lo que nos quiera decir, mostrándonos pacientes y receptivos (evitar mostrar preocupación). Hay que darles tiempo para que expresen con tranquilidad y establecer contacto ocular poniéndonos a su altura.
Es importante no responder por él y dejar que se exprese con libertad.
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Lunes 2 de Febrero de 2009 — Cinteco, Área de la Infancia
Pilar Gerez Taravilla responsable del Departamento de Asistencia en los Trastornos del Lenguaje , la Comunicación, la Lectoescritura y los Trastornos del Desarrollo, presenta la siguiente guía: La detección precoz y el tratamiento eficaz de los trastornos del lenguaje infantil, deben constituir una prioridad para padres, profesores y pediatras, como elementos fundamentales de la evolución positiva del niño.
El 5% de los niños con edades comprendidas entre los 3 y 6 años (un niño por clase) presenta trastorno del lenguaje y uno de cada quince muestra un trastorno severo.
El lenguaje: trastorno oral y escrito
El lenguaje contiene varios dominios o áreas.
- Fonología ( Estudia los sonidos que componen nuestro lenguaje )
- Léxico ( el conjunto de las palabras que componen nuestro idioma,) la semántica ( el significado de las palabras )
- Sintáxis ( la gramática que estudia los elementos de la lengua y sus combinaciones )
- Pragmática ( el uso social del lenguaje )
Su exploración/evaluación comporta dos vertientes
- Receptiva ( comprensión )
- Expresiva (producción verbal )
El lenguaje lectoescrito explora la lectura y sus mecanismos, la transcripción en diferentes áreas ( ortografía, léxico y gramática) y la grafía (escritura).
Una anomalia en la evolución del lenguaje puede presentarse aislada o asociada:
- Los trastornos aislados pueden tener un origen funcional, como un retraso simple del lenguaje o retraso en la adquisición de la lectoescritura. Con menos frecuencia, los trastornos aislados pueden ser estructurales y específicos, pudiendo afectar al lenguaje oral ( disfasia o TEL ) o al lenguaje escrito ( dislexia y disortografía )
- Los trastornos en el lenguaje pueden ir asociados a un déficit intelectual, sordera, parálisis etc.
Clasificaciones internacionales
- EL DSM-IV., en el capítulo ” Trastornos de la comunicación ” define tres alteraciones y sus criterios diagnósticos.
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Trastorno del lenguaje de tipo expresivo |
Trastorno del lenguaje de tipo mixto. Receptivo- expresivo |
Trastorno fonológico |
| A |
Las medias obtenidas en la capacidad de expresión están por debajo de las medidas obtenidas en capacidad general (C.I. ; coeficiente intelectual) y en capacidad de comprensión verbal. Esta perturbación puede manifestarse en los siguientes síntomas:
- vocabulario restringido
- errores en la conjugación de tiempos verbales
- dificultad en evocar palabras ya aprendidas
- dificultad en construir frases con una longitud y una complejidad propias de su estadio evolutivo.
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Las medias obtenidas en capacidad expresiva y comprensiva del lenguaje se sitúan por debajo de la media obtenida en capacidad general (CI). Los síntomas incluyen:
- los señalados en el trastorno del lenguaje expresivo
- dificultad en comprender determinadas palabras y frases
- dificultad en la comprensión de categorías específicas de palabras relacionadas con posiciones en el espacio y el tiempo (antes, después, encima etc.)
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Alteración en el uso de los sonidos que componen el lenguaje( posición dentro de la palabra )Los síntomas incluyen:
- omisión
- sustitución
- errores de recuperación
- discriminación etc.
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| B |
Las dificultades expresivas interfieren en el rendimiento escolar y en la relación con los otros. |
Las dificultades de expresión y de comprensión del lenguaje interfieren en el rendimiento escolar y en la comunicación. |
La dificultad en la producción de fonemas ,o sonidos del habla, interfiere en el rendimiento escolar y en la relación social. |
| C |
No se cumplen criterios de trastorno mixto del lenguaje receptivo- expresivo ni del trastorno generalizado del desarrollo |
El trastorno no responde a los criterios que definen un trastorno generalizado del desarrollo. |
Si existe un retraso mental, un déficit motor que comprometa al habla o un déficit sensorial, las dificultades en el lenguaje rebasan las asociadas a estos problemas. |
- Clasificación CIM-10: El CIM-10 define “trastornos específicos del desarrollo del habla y del lenguaje” como: trastornos en los que la normal adquisición del lenguaje se altera desde los primeros estadios del desarrollo. Esta alteración no es atribuible a anomalías neurológicas, del aparato fonatorio (sistema muscular) ni a un retraso mental.
Describe tres alteraciones:
- Trastorno específico en la adquisición de la articulación (pronunciación): La media obtenida en el uso de los fonemas es inferior a su edad mental, si bien, el resto de las competencias lingüísticas son adecuadas.
- Trastorno en la adquisición del lenguaje de tipo expresivo: La capacidad del niño para el uso del lenguaje oral es inferior al nivel correspondiente a su edad mental, la comprensión del lenguaje está dentro de los límites normales y puede haber o no alteraciones de la pronunciación.
- Trastorno de la adquisición del lenguaje de tipo receptivo: La capacidad de comprensión del lenguaje es inferior al nivel correspondiente a su edad mental. En la mayoría de los casos la vertiente expresiva está dañada y presenta habitualmente trastorno fonético. Esta clasificación se completa con dos categorías: otros trastornos del desarrollo del habla y del lenguaje no precisas. La afasia adquirida con epilepsia (síndrome de Landau-Kleffner).
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Miércoles 15 de Octubre de 2008 — Cinteco, Formación, Área de la Infancia, Área de los Mayores
Pilar Gerez Taravilla. Área de los Trastornos del Desarrollo y del Lenguaje.
Diagnóstico diferencial:
Autismo, TGD (Trastorno generalizado del Desarrollo) no especificado, TEL(Trastorno específico del Lenguaje)
Del diagnostico y valoración inicial depende en parte el éxito de la intervención. Muchos de los diagnósticos que se realizan presentan incorrección y, de hecho, es preciso concretar y especificar que muchos niños diagnosticados TGD presentan en realidad un Trastorno de lenguaje, la diferencia radica que mientras un niño con TGD presenta tres manifestaciones base, como la alteración en su relación social, la comunicación (compresión y expresión del lenguaje ) y alteración en su actividad simbólica , el niño con TEL presenta un trastorno en el desarrollo del lenguaje que puede afectar a uno o varios componentes del lenguaje y no cursa con déficit cognitivo. Esta afectación al lenguaje, cuando en gran medida ataña a la comprensión, desencadena dificultades en la relación social que podría alejarse radicalmente de la norma sin presentar sintomatología equiparable a un TGD.
En relación al TEA (Trastorno de Espectro Autista), es necesario ahondar en aspectos clave , por un lado acudir a las categorías diagnosticas y por otro al conocimiento de los trastornos que lo componen. En los niños con autismo el trastorno supone la prototípica y severa afectación en las tres áreas anteriormente señaladas. Recordemos que la afectación oscila de mayor a menor y es el TEA lo que demarca esta diversidad.
El diagnostico se realiza a través de la recogida minuciosa de datos en la entrevista inicial a los padres en la que se registra la historia del desarrollo, observación actual del niño y pruebas estandarizadas.
Al profundizar en la historia de desarrollo, en el análisis del lenguaje observamos que este no está retrasado o alterado como en TEL sino que presenta peculiaridades.
La línea divisoria la marca el escaso o nulo intento comunicativo ya en las primeras etapas , la alteración en la prosodia , perseverancias , ecolalias , no únicamente relacionadas con el déficit en la comprensión del lenguaje, sin olvidar el lenguaje gestual .
El juego se presenta desde el inicio de su aparición mas prototípico, centrado en lo repetitivo y selectivo.
En el comportamiento con los demás, el modo en que se produce la interacción en sus variantes e intensidad (adultos o iguales, individual o grupal) esta claramente limitado.
La forma a la que se enfrentan a sus rutina o en la que elaboran y procesan estímulos externos se ve condicionada por el deseo a la invariabilidad y la hipersensibilidad estimular, en ocasiones, extrema.
Estas afectaciones se manifiestan a los largo de los tres primeros años de vida, tanto en la interacción social como la comunicación y la conducta comparten sintomatología lo que dificulta el diagnostico diferencial temprano. Por ello, es necesario ahondar en la afectación nuclear de cada uno de estos trastornos.
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