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	<title>Etiqueta alcoholismo - Gabinete de Psicólogos en Madrid. Psicólogos y Psiquiatras</title>
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	<title>Etiqueta alcoholismo - Gabinete de Psicólogos en Madrid. Psicólogos y Psiquiatras</title>
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		<title>&#034; Adolescentes que agreden a sus padres&#034;</title>
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		<dc:creator><![CDATA[José Carrión Otero]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 22 Apr 2015 16:55:28 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>La pasada semana presentamos en el Primer Congreso Nacional de Violencia Filio-Parental en España, el estudio realizado por nuestro Departamento de atención en la Adolescencia sobre «El perfil diagnóstico del agresor adolescentes» El Departamento de Atención en la Adolescencia de Cinteco formado por tres psicólogos y un psiquiatra, lleva más de treinta años dedicado al [&#8230;]</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>La pasada semana presentamos en el <a href="http://www.cinteco.com/1er-congreso-nacional-sevifip-la-violencia-filio-parental-en-espana/">Primer Congreso Nacional de Violencia Filio-Parental en España</a>, el estudio realizado por nuestro <a href="http://www.cinteco.com/pacientes/adolescentes/">Departamento de atención en la Adolescencia</a> sobre «El perfil diagnóstico del agresor adolescentes»<br />
El <a href="http://www.cinteco.com/el-equipo/">Departamento de Atención en la Adolescencia de Cinteco formado por tres psicólogos y un psiquiatra</a>, lleva más de treinta años dedicado al tratamiento integral de los trastornos más característicos de la población adolescente con un volumen cercano a los 4.000 pacientes. En los últimos años destacamos la demanda de intervención en casos que presentan comportamientos compatibles con el concepto de violencia filio-parental.<br />
Desde Cinteco queremos exponer las conclusiones del estudio realizado sobre una muestra de ciento ochenta pacientes adolescentes atendidos en los últimos meses por los profesionales de nuestro departamento, destacando la incidencia de comportamientos violentos y estilos de relación generadores de conflicto intrafamiliar.<br />
Una vez determinada la muestra y efectuada la recogida de datos para la elaboración de conclusiones, se procede a una evaluación de las condiciones de relación y los aspectos funcionales que subyacen en el escenario familiar, contemplando, principalmente los diferentes perfiles de los participantes, el modelo educativo y la historia de aprendizaje.<br />
<span id="more-3055"></span></p>
<h3><b>Descripción de la muestra</b></h3>
<p>La muestra analizada consta de los últimos 180 pacientes adolescentes atendidos por el Departamento de Adolescencia de Cinteco, los adolescentes tienen edades comprendidas entre los 14 y los 21 años.<br />
De la muestra total el 52% son varones y el 48% son mujeres.<br />
Las familias de la muestra en su gran mayoría son estructuradas, con un nivel socioeconómico medio &#8211; alto o alto.<br />
Los padres son de mediana edad y con estudios universitarios.<br />
Con grupos de hermanos reducidos entre 1 y 3 hermanos.<br />
Es relevante la presencia de hijos adoptados.<br />
Prevalecen modelos educativos con figuras de autoridad insuficientemente definidas y modelos normativos no contingentes. En ocasiones la figura paterna es ausente y como rasgos destacables en los padres es la alta exigencia y la hiperprotección.<br />
El motivo predominante de consulta es el fracaso académico, los conflictos relacionales, los trastornos de ansiedad y los trastornos del estado de ánimo. Reseñables también los del consumo de sustancias tóxicas y otros trastornos propios de la adolescencia o de aparición en este periodo (trastornos de conducta alimentaria, trastornos psicóticos, etc&#8230;)</p>
<p>El perfil del paciente involucrado en conductas compatibles con violencia filio-parental se podría describir como:</p>
<ul>
<li>Pacientes sin cuadro psicopatólogico diagnosticado con:
<ul>
<li>Rasgos de impulsividad.</li>
<li>Baja tolerancia a la frustración.</li>
<li>Cortoplacistas.</li>
<li>Estilos agresivos de gestión de conflicto.</li>
<li>Bajos umbrales de descarga de la agresividad.</li>
<li>Obsesividad, etc&#8230;</li>
</ul>
</li>
</ul>
<ul>
<li>Pacientes con cuadros psicopatológicos de aparición frecuente como:
<ul>
<li>Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH).</li>
<li>Trastorno Reactivo de la Vinculación Afectiva.</li>
<li>Trastorno Negativista Desafiante.</li>
<li>Trastorno Disocial.</li>
<li>Trastorno de la Personalidad Antisocial.</li>
<li>Trastorno Explosivo Intermitente.</li>
<li>Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC).</li>
<li>Trastorno por Abuso de Sustancias.</li>
<li>Trastorno Límite de la Personalidad (TLP).</li>
<li>ETC&#8230;</li>
</ul>
</li>
</ul>
<h3><b>Resultados del estudio de adolescentes que agreden a sus padres</b></h3>
<p>De los 180 casos estudiados destacamos la aparición de las conductas compatibles con Violencia Filio-Parental en un porcentaje del 11,11 %.<br />
De los cuales el 55% son casos de varones y el 45% corresponden a mujeres.</p>
<p>Los datos de los que disponemos sobre violencia filio-parental nos permiten, en último término, esbozar las líneas de intervención más ajustadas a cada caso según los perfiles identificados en las situaciones de conflicto.</p>
<h3><strong>Autores</strong></h3>
<ul>
<li><a href="http://www.cinteco.com/el-equipo/jose_carrion/">José Carrión Otero – Psicólogo Especialista en Psicología Clínica</a></li>
<li><a href="https://www.cinteco.com/el-equipo/belen-acevedo-canto/">Belén Acevedo Canto – Psicólogo Sanitario</a></li>
<li><a href="http://www.cinteco.com/el-equipo/samuel_fernandez/">Samuel Fernández Herrero – Psicólogo Sanitario</a></li>
</ul>
<p><strong>Próximamente publicaremos las diferentes propuestas de intervención dependiendo del perfil del agresor</strong></p>
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		<title>12º Curso Internacional del Niño y del Adolescente</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Cinteco]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 02 May 2013 02:50:47 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>La próxima semana los días 9 y 10 de Mayo de 2013 se celebrará en el Aula Magna del Hospital General Universitario Gregorio Marañón el “XII Curso de actualización en psiquiatría infanto-juvenil. La otra cara de la salud mental del niño y del adolescente”, organizado por el Servicio de Psiquiatría del Niño y del Adolescente Hospital General Universitario [&#8230;]</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>La próxima semana los días 9 y 10 de Mayo de 2013 se celebrará en el Aula Magna del Hospital General Universitario Gregorio Marañón el <a href="http://www.lubeck99.com/pdf/12%20Curso%20Internacional%20Actualizacion%20Psiquiatria%20programa_01d993ae201c4e7bbb63c4b6edc1fb4c.pdf">“XII Curso de actualización en psiquiatría infanto-juvenil. La otra cara de la salud mental del niño y del adolescente”</a>, organizado por el Servicio de Psiquiatría del Niño y del Adolescente Hospital General Universitario Gregorio Marañón.<br />
<a href="http://www.cinteco.com/">Cinteco</a> asistirá a las jornadas representado por sus <a href="http://www.cinteco.com/pacientes/infantil/">Departamentos de Infancia</a> y <a href="http://www.cinteco.com/pacientes/adolescentes/">Adolescencia </a></p>
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		<title>TRASTORNOS DE LA PERSONALIDAD</title>
		<link>https://www.cinteco.com/trastornos-de-la-personalidad/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Manuel Morillas Urda]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 23 Nov 2012 15:00:44 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>En psicoterapia es prácticamente imposible no realizar intervención sobre aspectos de la personalidad del paciente en algún momento del proceso terapéutico. De hecho, en terapia cognitivo-conductual es muy importante el patrón de pensamientos, sentimientos y conductas que pertenece a una persona, que tiende a ser estable a lo largo del tiempo y de diferentes situaciones, [&#8230;]</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: left;" align="center">En psicoterapia es prácticamente imposible no realizar intervención sobre aspectos de la personalidad del paciente en algún momento del proceso terapéutico. De hecho, en terapia cognitivo-conductual es muy importante el patrón de pensamientos, sentimientos y conductas que pertenece a una persona, que tiende a ser estable a lo largo del tiempo y de diferentes situaciones, pues determina la respuesta a los acontecimientos vitales, tiene que ver con las vulnerabilidades personales y con la colección de estrategias para afrontar situaciones estresantes y problemas de la vida diaria. Esto se hace más patente cuando la persona que acude a consulta presenta dificultades que tienen relación con su forma de ser, de tomarse las cosas, relacionarse, pensar sobre sí mismo y los demás.</p>
<p>&nbsp;<br />
Ese patrón estable de características psicológicas muy arraigadas y difíciles de cambiar, que  se expresan en todas las áreas de funcionamiento de la persona, es la <em>personalidad</em>. Debemos decir que la personalidad es un continuum y no es fácil establecer un punto que separe de forma definida lo normal de lo patológico. Cuando los rasgos de personalidad se encuentran hacia el extremo del continuum hablamos de <em><a href="http://www.biopsicologia.net/nivel-4-patologias/1.7.-trastornos-de-la-personalidad.html#">Trastornos de la Personalidad</a></em>, es decir, rasgos inflexibles y desadaptativos, omnipresentes, de inicio temprano, resistentes al cambio y que provocan malestar clínicamente significativo o deterioro funcional.<br />
<span id="more-1714"></span><br />
Se ha llamado a la personalidad el <em>sistema inmunol</em><em>ó</em><em>gico de lo psicol</em><em>ó</em><em>gico</em> que tiene como función resistir activamente la influencia de los estímulos externos. Trabajar en terapia con un trastorno de la personalidad requiere mucho tiempo ya que se trata de revisar y generar modificaciones en hábitos y rasgos establecidos a lo largo de toda una vida, que además se han cimentado bajo la influencia de factores <em>temperamentales</em> y <em>caracteriales</em>. En este punto debemos también definir las diferencias entre estos tres términos frecuentemente confundidos y mezclados entre sí. El <em>temperamento</em> esta relacionado con los aspectos biológicos y heredados y condicionará la forma en la que respondemos a los estímulos y las experiencias, tendría que ver con el estado de ánimo habitual de la persona y con todo lo que se relaciona con lo constitucional, es decir, la bioquímica, la endocrinología y la neurología. El <em>car</em><em>á</em><em>cter</em> se conecta con el aprendizaje y la experiencia, un conjunto de hábitos adquiridos y dirigidos por los aspectos sociales y morales. La combinación de estos dos elementos darían forma a la <em>personalidad</em>.<br />
&nbsp;<br />
En términos generales hay patrones de personalidad <em>egosint</em><em>ó</em><em>nicos</em> y patrones <em>egodist</em><em>ó</em><em>nicos</em>. Los primeros pertenecen a personas que tienden a “hacer sufrir a los demás”, no son conscientes de sus dificultades, presentan siempre problemas en las relaciones sociales y culpan a los demás de sus dificultades. Tienen problemas laborales y muchas dificultades para tener relaciones afectivas duraderas y de calidad. Es por esa atribución externa de sus dificultades y por la incapacidad para reconocer sus errores en la forma de percibirse, percibir a los demás y el mundo, que no piden ayuda y responden peor a los tratamientos psicológicos y farmacológicos.<br />
Los egodistónicos, por el contrario, son conscientes de sus dificultades, sufren, se sienten desgraciados y les gustaría ser de otra manera, por ello suelen pedir ayuda y se benefician más de los tratamientos convencionales.<br />
&nbsp;<br />
El Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-IV) reúne los trastornos de la personalidad en tres grupos:<br />
El grupo A incluye los trastornos que sufren personas con apariencia rara o excéntrica: trastorno paranoide, esquizoide y esquizotípico de la personalidad.<br />
&nbsp;<br />
El grupo B describe trastornos en sujetos que tienen tendencia a tener actitudes dramáticas, excesivamente emotivas o inestables. incluye este grupo B los trastornos antisocial, límite, histriónico y narcisista de la personalidad.<br />
&nbsp;<br />
El grupo C incluye a personas que suelen padecer ansiedad y mostrarse miedosos y evitativos. Este grupo incluye los trastornos de personalidad por evitación, por dependencia y obsesivo-compulsivo.<br />
&nbsp;<br />
Características del Grupo A:<br />
&nbsp;<br />
1. Trastorno paranoide de la personalidad: se caracteriza por un patrón de desconfianza y suspicacia que hacen que se interpreten maliciosamente las intenciones de los demás. Temen que los demás se aprovechen de ellos o les engañen y tienen una tendencia acusada a interpretar detalles sin importancia como señales de las malas intenciones de los otros. La ira, el rencor y los celos son emociones frecuentes e intensas.<br />
&nbsp;<br />
2. Trastorno esquizoide de la personalidad: es un patrón de desconexión de las relaciones sociales y de restricción de la expresión emocional en las relaciones interpersonales. No desea ni disfruta de las relaciones, es solitario, sexualmente inactivo, con incapacidad para disfrutar de actividades reforzantes.<br />
&nbsp;<br />
3. Trastorno esquizotípico de la personalidad: consiste en un patrón de malestar interno en las relaciones personales, distorsiones cognoscitivas o perceptivas y excentricidades de comportamientos y apariencia. Son proclives a las distorsiones cognitivas y perceptivas en relación con creencias extrañas (superstición, clarividencia, telepatía, etc.). Pueden aparecer síntomas cuasipsicóticos, ideación paranoide y episodios psicóticos transitorios.<br />
&nbsp;<br />
Características del Grupo B:<br />
&nbsp;<br />
4. Trastorno antisocial de la personalidad: consistente en un patrón de desprecio y violación de los derechos de los demás, es decir, posee rasgos relacionados con la insensibilidad y la falta de sentimientos de culpa, la manipulación y la agresión. Las dificultades para seguir las normas, la impulsividad y la agresividad les llevan, con frecuencia, a problemas con la justicia.<br />
&nbsp;<br />
5. Trastorno límite de la personalidad: se asienta en un patrón de inestabilidad de las relaciones interpersonales, su autoimagen y sus afectos, además de una notable impulsividad. Son personas con muy baja autoestima y sentimientos crónicos de vacío; con comportamientos, intentos o amenazas de suicidio o conductas autolesivas y una gran inestabilidad emocional con rápidos cambios de humor. Las relaciones se basan en la fantasía y en la dependencia excesiva, así como en un miedo al rechazo o abandono.<br />
&nbsp;<br />
6. Trastorno histriónico de la personalidad: consiste en presentar un patrón de emotividad excesiva y de demanda de atención constante. Con tendencia a llamar la atención, suele mostrar una actitud sexualmente provocadora o seductora, es superficial y exagerado en la expresión emocional. Teatral y sugestionable, considera sus relaciones más íntimas de lo que son en realidad.<br />
&nbsp;<br />
7. Trastorno narcisista de la personalidad: el sujeto presenta un patrón de grandiosidad, necesidad de admiración y gran falta de empatía. Se considera superior a los demás, tiene fantasías de éxito, poder, belleza. Es interpersonalmente explotador, carente de empatía y soberbio.<br />
&nbsp;<br />
Características del Grupo C:<br />
&nbsp;<br />
8. Trastorno de la personalidad por evitación: es un patrón de inhibición social, sentimientos de incompetencia e hipersensibilidad a la evaluación negativa. Se sienten ansiosos, inferiores, socialmente ineptos y poco atractivos, por lo que se avergüenzan con facilidad. Son muy sensibles a las críticas y al rechazo. Carecen de habilidades sociales, tienden a culparse por las cosas negativas y tienen dificultades para expresar sus deseos o emociones.<br />
&nbsp;<br />
9. Trastorno de la personalidad por dependencia: consiste en un patrón de comportamiento sumiso relacionado con una excesiva necesidad de ser cuidado. Tiene gran dificultad para tomar decisiones y deja en manos de otros la responsabilidad en las principales parcelas de la vida no mostrando desacuerdo con los demás por temor a la pérdida de apoyo o aprobación. Tiene temor a la soledad y a ser abandonado por su creencia exagerada de ser incapaz de cuidar de sí mismo, por lo que si termina una relación significativa busca urgentemente otra que le de la seguridad y apoyo que necesita.<br />
&nbsp;<br />
10.Trastorno obsesivo-compulsivo de la personalidad: comporta un patrón de excesivo de preocupación por el orden, el perfeccionismo y el control. Tienen preocupaciones intensas por el tiempo transcurrido, la puntualidad, los horarios y las normas. son rígidos y poco espontáneos. presentan un excesivo sentido del deber y la necesidad de completar todas las tareas meticulosamente lo que puede llevarles al colapso y parálisis de la conducta con lo que las tareas frecuentemente no pueden completarse. Con dificultad para expresar emociones puede mostrar gran inseguridad, falta de confianza en sí mismo y culpa o vergüenza por las deficiencias y fallos reales o percibidos en su comportamiento.<br />
&nbsp;<br />
Como afirma Millon, la presencia de un trastorno de la personalidad genera, por definición, una vulnerabilidad psicológica que no sólo predispone al individuo a desarrollar un trastorno clínico, sino que complica el curso del trastorno cuando éste existe. Éste, a su vez, genera niveles de estrés y ansiedad que mantienen debilitado crónicamente el “sistema inmune”, prolongando la duración del trastorno clínico e incluso obstaculizando la recuperación. Tratar el trastorno clínico sin tratar el trastorno de personalidad es lo mismo que neutralizar los síntomas sin tratar la enfermedad.<br />
&nbsp;<br />
Con el enfoque anterior, que compartimos completamente, se observa la importancia que tiene la personalidad en el tratamiento de los trastornos clínicos. En lineas generales el proceso terapéutico se focaliza sobre el trastorno clínico y, generalmente, se entremezcla con estrategias dirigidas a los patrones rígidos y desadaptativos que son el terreno sobre el que se asienta el trastorno clínico.  Por otro lado, si tenemos en cuenta el concepto de vulnerabilidad, tratar el trastorno de la personalidad es muy importante en la prevención de recaídas. Los pacientes que presentan trastornos de ansiedad o depresión, por ejemplo, tendrán generalmente más probabilidades de recaer a largo plazo si no trabajan aspectos problemáticos de su personalidad. La terapia deberá entonces enseñar a los pacientes a entender el funcionamiento de su trastorno clínico, qué estrategias utilizar para superarlo, como se relaciona su personalidad con el trastorno y cómo aspectos de su personalidad junto con factores estresantes suponen una sobrecarga que desborda sus defensas y le llevan a la ansiedad o depresión.<br />
&nbsp;<br />
En próximos artículos podremos centrarnos en los aspectos relevantes en el tratamiento cognitivo-conductual de los distintos trastornos de la personalidad.</p>
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		<title>I Seminario de formación sobre el Alcohol</title>
		<link>https://www.cinteco.com/i-seminario-de-formacion-sobre-el-alcohol-2/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Cinteco]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 26 Oct 2012 13:17:55 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>Durante esta semana se ha celebrado el I Seminario de Formación sobre el Alcohol organizada porla Fundación ADES y el Plan Nacional sobre Drogas. &#160; Han sido dos días muy intensos donde a través de ponencias y mesas de debate se han ido desgranando datos muy interesantes sobre el consumo de alcohol en España y [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>Durante esta semana se ha celebrado el I Seminario de Formación sobre el Alcohol organizada porla Fundación ADES y el <a href="http://www.pnsd.msc.es/">Plan Nacional sobre Drogas</a>.<br />
&nbsp;<br />
Han sido dos días muy intensos donde a través de ponencias y mesas de debate se han ido desgranando datos muy interesantes sobre el consumo de alcohol en España y en Europa, efectos sobre la salud en pequeñas cantidades, investigaciones recientes sobre el alcohol, relación de la mujer con el alcohol, experiencias diferentes sobre prevención y para terminar una visión de dos tipos de tratamientos ante el alcohol.<br />
Los datos que se han ido exponiendo no han podido ser más alarmantes sobre el consumo de alcohol y las consecuencias que produce.<br />
Algunos datos demoledores a nuestro entender son por ejemplo que el 50% de las intervenciones y urgencias de fin de semana están de una u otra forma relacionadas con el alcohol.<br />
La edad de inicio del alcohol se sitúa ahora mismo en los 13,7 años y por primera vez en la historia las chicas superan a los chicos en prevalencia, número de borracheras, etc. En la adolescencia y también a otras edades no se puede hablar de consumo aislado de alcohol porque en la mayoría de las ocasiones se produce un policonsumo (acompañar el alcohol de tabaco, cannabis, estimulantes, etc.)<br />
El Dr. Fernando Rodríguez-Artalejo nos habló de los efectos del consumo de pequeñas cantidades de alcohol donde se ve que si existen algunos efectos beneficiosos para la salud pero solamente si eres consumidor regular (a diario) de pequeñas cantidades (1-2 UBE en mujeres y 2-3 UBE en hombres). ¿Qué aconsejar entonces? Abstinencia completa en menores, embarazadas, consumidores que no sepan o no puedas moderar, los que compartan otros problemas de salud que se puedan agravar, etc., no se puede nunca recomendar a menores de 50 años y si eres mayor de 50 años y tienes factor de riesgo coronario y bebes con agrado el consejo sería “Cuanto menos alcohol, mejor para su salud”.<br />
En la mesa de la Investigación sobre el alcohol nos hablaron de los efectos pre y post-natales del alcohol en el desarrollo de la descendencia, también de la capacidad del cerebro para recuperarse con abstinencia y programas de rehabilitación cognitiva y por último de los efectos del “binge drinking” en la adolescencia ya que este tipo de patrón de consumo está generalizado en nuestra sociedad.<br />
<span id="more-1611"></span>Para terminar el primer día nos hablaron en detalle sobre la relación existente entre la mujer y el alcohol.<br />
El segundo día abrió con una mesa muy interesante sobrela Prevenciónen el alcohol donde nos contaron diferentes visiones preventivas, como por ejemplo la visión del alcohol en el trabajo desde la perspectiva de la prevención de riesgos laborales, un nuevo programa preventivo dirigido desde el Plan Nacional sobre drogas al sector de la restauración y dos ponencias muy interesantes orientadas a la población de inicio del consumo (13-16 años) en las escuelas, familias, chavales, etc&#8230;, una desarrollada en Getafe y la otra con el sugerente título “¿Te lo tragas todo?” jugando con la doble intención.<br />
Una de las ponencias más interesantes la ofreció el Dr. Antoni Gual sobre el alcohol en Europa donde nos explicó el estudio realizado durante cuatro años que termina en Diciembre de este año en toda Europa llamado “Proyecto Amphora” donde se han estudiado, patrones de consumo, efectos negativos, mortalidad, políticas preventivas, experiencias preventivas, tratamientos, etc… Podéis ver el estudio en profundidad en su pagina web <a href="http://www.amphoraproject.net/">www.amphoraproject.net</a> y un video explicativo del mismo pinchando aquí <a href="http://youtu.be/27TBOWdYs_4">http://youtu.be/27TBOWdYs_4</a><br />
Por último contaron varios tratamientos que se están haciendo en España sobre el alcohol.<br />
Desde <a href="http://www.cinteco.com/">Cinteco</a> agradecer la calidad y claridad de las exposiciones de este I Seminario y agradecer tanto al Plan Nacional sobre drogas como ala Fundación ADES su invitación y compromiso con las adicciones.</p>
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		<title>I Seminario de formación sobre el Alcohol</title>
		<link>https://www.cinteco.com/i-seminario-de-formacion-sobre-el-alcohol/</link>
		
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		<pubDate>Fri, 19 Oct 2012 14:22:58 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>Los días 23 y 24 de Octubre se celebra en la Delegación del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas situada en la calle Recoletos, 22 de Madrid el I Seminario de Formación sobre el Alcohol de la Asociación  de Técnicos para el Desarrollo de Programas Sociales (ADES). Cinteco asistirá a las mismas por el [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>Los días 23 y 24 de Octubre se celebra en la Delegación del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas situada en la calle Recoletos, 22 de Madrid el I Seminario de Formación sobre el Alcohol de la Asociación  de Técnicos para el Desarrollo de Programas Sociales (ADES).</p>
<div></div>
<div><a href="http://www.cinteco.com/">Cinteco</a> asistirá a las mismas por el gran interés que suscitan sus ponencias.</div>
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		<title>El Trastorno Bipolar: Conceptos básicos para la esperanza</title>
		<link>https://www.cinteco.com/el-trastorno-bipolar-conceptos-basicos-para-la-esperanza/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Cinteco]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 23 Jan 2012 13:21:32 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>Si usted o alguien que es importante para usted ha sido diagnosticad@ de trastorno bipolar (también llamada psicosis maníaco-depresiva o P.M.D.) se puede sentir como si fuese la única persona que tiene que enfrentarse con esta enfermedad. Pero no está solo. En España, alrededor del 1,3% de la población adulta tiene este problema. El momento [&#8230;]</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Si usted o alguien que es importante para usted ha sido diagnosticad@ de trastorno bipolar (también llamada psicosis maníaco-depresiva o P.M.D.) se puede sentir como si fuese la única persona que tiene que enfrentarse con esta enfermedad. Pero no está solo.<br />
En España, alrededor del <strong>1,3% de la población adulta</strong> tiene este problema.<br />
El momento del diagnóstico, al tratarse de una enfermedad mental crónica, es difícil para muchas personas; el temor y la incertidumbre son las reacciones más frecuentes. Por ejemplo, muchos enfermos inicialmente piensan que para los problemas de tipo mental no hay solución; esto les lleva a no tener confianza en los tratamientos y a sentir que su vida se ha visto definitivamente arruinada con el diagnóstico. Sin embargo, afortunadamente existen tratamientos efectivos para este problema que pueden ayudarle a recobrar y mantener una vida normalmente satisfactoria y productiva.<br />
En mi experiencia como profesional de la salud mental, <strong>la gran diferencia entre los pacientes que tienen más controlado el impacto de su enfermedad y aquellos que sufren consecuencias más penosas es EL CONOCIMIENTO</strong>. Sí, el conocer la enfermedad, qué esperar, cómo detectar el comienzo de una etapa depresiva o de una eufórica y también cuánto se conocen a sí mismos, sus tendencias a perpetuar la depresión o a hiperexcitarse con un exceso de actividad, las cosas que les estresan y las que les ayudan a equilibrarse, a modular los estados de ánimo.</p>
<p><strong>¿CUÁNDO LA INESTABILIDAD DE ÁNIMO SE CONVIERTE EN UNA ENFERMEDAD?</strong><br />
<strong>Los seres humanos</strong> tenemos <strong>altibajos de ánimo</strong>; en un mismo día incluso podemos sentirnos eufóricos por la mañana ante la idea de iniciar nuestras vacaciones y tremendamente hundidos por la tarde al enterarnos de que algún familiar padece una enfermedad grave. La felicidad, la tristeza y la ira son <strong>emociones normales</strong> y una <strong>parte esencial de la vida diaria</strong>. Porque la tristeza y la culpa son sentimientos desagradables buscamos la manera de evitarlos y tratamos de construir una vida que nos permita experimentar más sentimientos de satisfacción y alegría. Es decir, las emociones nos permiten procurar un estado de bienestar para nosotros y las personas que nos importan porque nos ayudan a reaccionar ante los cambios que se producen a nuestro alrededor.<br />
En contraste, <strong>las personas que sufren un Trastorno Bipolar</strong> tienen unos <strong>altibajos que suelen terminar entorpeciendo su bienestar por ser excesivamente acentuados o desproporcionados</strong> con los motivos que los desencadenan y por haber perdido la “flexibilidad“ normal del estado de ánimo en función de las circunstancias. Estos altibajos y la pérdida de las cualidades normales del estado de ánimo afectan a los pensamientos, sentimientos, salud física, comportamiento y funcionamiento.<br />
El trastorno bipolar  no es culpa de la persona que lo padece, ni es el resultado de una personalidad “débil” o inestable, <strong>es una enfermedad médica</strong> (como lo puede ser el asma o la diabetes) que tiene un componente genético y para la que hay medicamentos específicos.<br />
<span id="more-1272"></span></p>
<p>¿<strong>CUÁLES SON LOS CRITERIOS PARA CONSIDERAR A UNA PERSONA BIPOLAR?</strong><br />
Se considera que una persona padece un trastorno bipolar si a lo largo de su vida ha sufrido una <strong>alternancia entre períodos </strong>en los que su<strong> estado de ánimo ha sido francamente depresivo y otros</strong> (al menos uno) en los que era <strong>de euforia</strong>. Hasta aquí, todos podríamos ser diagnosticados de trastorno bipolar, por eso habrá que definir por qué estos estados llegan a ser “patológicos” o a constituir una enfermedad.<br />
Cualquiera entendería que estos “altibajos anímicos” son un “trastorno” si por causa de ellos la persona ha tenido <strong>problemas en su trabajo</strong>, tiene dificultades para mantener a lo largo del tiempo las <strong>relaciones con otras personas</strong> u observamos <strong>variaciones muy importantes en </strong>su <strong>forma de reaccionar</strong> ante la vida <strong>y</strong> sus <strong>conductas</strong> dependiendo de si está eufórico o depresivo. Es decir, que las emociones no son compatibles con su búsqueda de bienestar sino que se ha convertido en cierto modo en <strong>“ un esclavo de su estado de ánimo”</strong>.<br />
Los períodos en los que predomina claramente un estado de ánimo se llaman <strong>fases. </strong>Así, cuando lo que prima es la tristeza se habla de una <strong>fase depresiva </strong>y cuando lo hace la euforia o exaltación del ánimo se dice que la persona está en <strong>fase maníaca.</strong><br />
La alternancia de fases suele producirse con periodos intermedios de relativa normalidad del estado de ánimo, aunque no es infrecuente que el cambio de un estado a otro se produzca sin dar tiempo a esta normalización, en cuyo caso se habla de un <strong>“viraje” </strong>(p.ej., cuando de una temporada de ánimo exaltado y euforia se pasa en unos días a una fase depresiva).<br />
Así, muchas personas describen <strong>gráficamente</strong> su problema de ánimo comparándolo con una <strong>montaña rusa</strong> y los científicos que estudian la enfermedad hacen gráficos en los que reflejan las “subidas” y “bajadas” del estado de ánimo como “picos” y “valles” que se alternan con “mesetas” de estabilidad.</p>
<p><strong>¿QUÉ CAUSA EL TRASTORNO BIPOLAR?</strong><br />
<strong>No hay una causa única</strong> del trastorno bipolar, pero las últimas investigaciones sugieren que es un problema heredado relacionado con la falta de estabilidad en la transmisión de impulso nervioso en el cerebro. Este <strong>problema bioquímico</strong> hace a las personas con trastorno bipolar más vulnerables a la tensión emocional y física. Ante circunstancias como un contratiempo de la vida, el consumo de drogas, la falta de sueño u otra estimulación excesiva, los mecanismos del cerebro no trabajan adecuadamente para restaurar el funcionamiento normal.<br />
El trastorno bipolar tiende a repetirse en algunas familias en las que varios miembros padecen el mismo problema. Sin embargo, si usted padece trastorno bipolar y su pareja no, sólo existe una probabilidad de un 1 a un 7 % de que su hijo lo desarrolle.<br />
Esta teoría de una <strong>doble causa</strong> de la enfermedad: la <strong>vulnerabilidad innata (congénita) más un estímulo ambiental,</strong> es similar a las teorías propuestas para muchas enfermedades médicas. En las enfermedades del corazón, por ejemplo, una persona podría heredar la tendencia a tener la tensión alta que hace que se reduzca gradualmente el suministro de oxígeno al corazón (vulnerabilidad biológica). Aún así, hará falta un esfuerzo físico importante o una tensión emocional (estímulo ambiental) para que la persona llegue a desarrollar un dolor en el pecho o tener un ataque al corazón si el suministro de oxígeno baja demasiado. Al igual que los pacientes que han tenido un infarto deben cuidar su estilo de vida y tomar medicación, el tratamiento para el trastorno bipolar se centra en tomar los medicamentos adecuados y cambiar el estilo de vida para reducir el riesgo de altibajos (actuar sobre los estímulos ambientales permite prevenir la aparición de descompensaciones del ánimo).</p>
<p><strong>¿POR QUÉ ES IMPORTANTE DIAGNOSTICAR Y TRATAR EL TRASTORNO BIPOLAR TAN PRONTO COMO SEA POSIBLE?</strong><br />
Las personas con trastorno bipolar visitan de media a tres o cuatro médicos y pasan más de ocho años <strong>antes de</strong> ser diagnosticados y tratados correctamente.<br />
<strong>Un diagnóstico y tratamiento tempranos pueden ayudar a evitar algunas complicaciones:</strong></p>
<ul>
<li>suicidio: el riesgo es más alto en los años iniciales de la enfermedad ;</li>
<li>abuso de alcohol/ otras sustancias: más del 50 % de las personas con trastorno bipolar abusan del alcohol u otras drogas durante la enfermedad ;</li>
<li>problemas matrimoniales y de trabajo: el tratamiento mejora las perspectivas para un matrimonio estable y un trabajo productivo ;</li>
<li>dificultades del tratamiento: hay evidencias que indican que cuantos más episodios de altibajos tenga una persona, más difícil será tratar los episodios posteriores, que pueden ocurrir con más frecuencia ;</li>
<li>tratamiento incorrecto, impropio o parcial: una persona diagnosticada por error de depresión a secas en lugar de trastorno bipolar puede recibir antidepresivos sin medicamentos que protejan contra el viraje a fase maniaca. Los antidepresivos pueden ocasionar episodios maníacos y hacer que la evolución de la enfermedad sea peor.</li>
</ul>
<p><strong> </strong><br />
<strong>¿CUÁLES SON LOS SÍNTOMAS DEL TRASTORNO BIPOLAR?</strong><br />
<strong> </strong><br />
<strong>Para entender los síntomas propios de esta enfermedad basta recordar la influencia que los estados ánimo tienen en:</strong><br />
&#8211;<strong>nuestra sensación de energía y nuestro impulso</strong> a hacer cosas (cuando estamos desanimados todo nos cuesta trabajo y nos sentimos abatidos, sin energía, se afectan también nuestros movimientos no es raro que por la postura y la forma de caminar de alguien a veces podamos deducir su estado de ánimo);<br />
&#8211;<strong>el pensamiento y los recuerdos</strong> (la forma en que interpretamos la realidad según estemos en una temporada de desánimo o de euforia puede variar enormemente “vemos la botella medio vacía o medio llena”). Además, cuando estamos tristes nos vienen a la memoria con más facilidad los recuerdos negativos que los positivos y viceversa cuando estamos animosos;<br />
-nuestra <strong>actividad:</strong> como consecuencia de la alteración del pensamiento y del grado de activación, todas nuestras actividades, desde las más instintivas (como dormir o comer) a las más complejas (las que podamos realizar en nuestro trabajo) se ven afectadas.<br />
Así, según la fase en qué fase esté la enfermedad se producirán unos síntomas u otros.<br />
Durante el proceso del trastorno bipolar pueden aparecer distintos tipos de fases:<br />
<span style="text-decoration: underline;">1<strong>.- Manía</strong> (episodio maníaco):</span> la manía frecuentemente comienza con un sentimiento agradable de mayor energía, creatividad y mejora de las habilidades sociales. Las claves son la exaltación y aceleración del pensamiento, la actividad e incluso el lenguaje que llevan a la aparición en un episodio maníaco de los siguientes síntomas que deben durar <strong>al menos una semana: </strong><br />
* la persona se siente extraordinariamente eufórica con una sensación de bienestar que a veces se acompaña de irritabilidad ;<br />
* tiene menos necesidad de dormir, pero no se siente cansado, tiene mucha energía;<br />
*habla tan rápidamente que otros no pueden seguir su conversación ;<br />
* tiene pensamientos acelerados y sin control (igual que el lenguaje) ;<br />
*se distrae fácilmente, salta de un tema a otro y de una actividad a otra sin parar;<br />
* tiene un sentimiento de plenitud que le llega a creer en ideas exageradas acerca de su poder, grandeza o importancia ;<br />
* hace cosas temerarias sin pensar en las consecuencias negativas: gastar demasiado dinero, actividad sexual impropia, correr riesgos físicos…<br />
En casos muy severos, puede tener alucinaciones (oir o ver cosas que no están ahí) o ilusiones (creer firmemente en cosas que no son verdaderas).<br />
La persona que se encuentra en una fase de manía típicamente no entiende que tenga ningún problema e incluso reacciona con enfado cuando se le señala lo inadecuado de su comportamiento. La causa es que este estado resulta muy agradable para el enfermo (algunas personas tienen la sensación de estar “mejor que nunca” o “en el mejor momento de sus vidas”) y en ese momento no es capaz de ver las desventajas o los riesgos que implica su estado (con frecuencia se producen despilfarro, pérdida del empleo, rupturas de pareja&#8230;).<br />
<span style="text-decoration: underline;">2.- <strong>Hipomanía</strong> (episodio hipomaniaco):</span> la hipomanía es una forma más leve que la manía, con síntomas parecidos, pero menos graves, siendo el deterioro también menor. Durante los episodios hipomaniacos, la persona se siente mejor y es más productiva. Estas sensaciones hacen que las personas a veces abandonen la medicación para buscar este estado. Sin embargo, con demasiada frecuencia hay que pagar un precio muy alto, ya que puede acabar en manía o depresión.<br />
<span style="text-decoration: underline;">3.- <strong>Depresión</strong>:</span> los síntomas siguientes están presentes al menos durante dos semanas:<br />
*se siente triste, decaído, melancólico o pierde interés por las cosas que le gustaban;<br />
*tiene problemas para dormir o se despierta demasiado temprano (más raramente duerme demasiado);<br />
*pérdida de apetito (menos frecuentemente aumenta el apetito);<br />
*problemas para concentrarse o tomar decisiones;<br />
*siente que todo va muy lento o se siente nervioso;<br />
*se siente inútil o culpable o tiene baja autoestima;<br />
*le falta energía, está como cansado durante todo el día;<br />
*puede, incluso, tener ganas de morir o quitarse la vida.<br />
<span style="text-decoration: underline;">4.- <strong>Episodio mixto</strong>.</span> Quizás los episodios más debilitantes sean los que incluyen síntomas de manía y depresión al mismo tiempo. Se siente irritable, como en la manía, a la par que triste.<br />
<span style="text-decoration: underline;">5.-<strong>Estabilidad clínica.</strong></span> La mayor parte de las personas que padecen esta enfermedad disfrutan de períodos en los que, incluso sin tratamiento farmacológico, se encuentran bien y nadie podría detectarles ningún problema psíquico en absoluto (ni siquiera un profesional). El objetivo del tratamiento es alagar y añadir solidez a estas fases de estabilidad.</p>
<p><strong>¿CÓMO EVOLUCIONA LA ENFERMEDAD?</strong><br />
Varía bastante de unas personas a otras. Algunas tienen igual número de episodios maníacos y depresivos, otras no. La media es tener alrededor de cuatro episodios (entre maníacos y depresivos) durante los primeros diez años de la enfermedad. Los hombres suelen empezar con un episodio maníaco y las mujeres con uno depresivo.<br />
Las personas sin tratamiento tienen peor evolución, con más episodios y, en general, que revisten mayor gravedad.<br />
En algunas personas influye mucho la estación del año: manía en verano y depresión en invierno (patrón estacional).<br />
La duración de cada episodio es muy variable, días, semanas o meses. Las depresiones suelen durar más que las manías/hipomanías (hasta 6 meses).<br />
Algunas personas se recuperan totalmente después de cada episodio y otras continúan teniendo síntomas más leves durante un tiempo. Con un tratamiento eficaz y controlado por un psiquiatra la recuperación suele ser mejor</p>
<p><strong>TRATAMIENTO</strong><br />
Lamentablemente, como hemos ido viendo, la causa del trastorno bipolar es sumamente compleja y hasta ahora no se ha encontrado la “pastilla mágica” que cure por completo y erradique el problema de raíz.<br />
<strong>Esta enfermedad se acerca más al modelo de la hipertensión o la diabetes</strong>, enfermedades crónicas que no tienen un tratamiento curativo, con las que hay que aprender a convivir día a día, llevando una vida sana y un tratamiento regular. Como en esos casos, cuando la enfermedad está bien controlada hay pocas complicaciones y apenas interfiere en la vida normal de las personas que la padecen, aunque obliga a seguir un tratamiento de por vida (a nadie se le ocurriría al notarse bien con la insulina, dejar de ponérsela todos los días “para ver si ya no la necesita” y lo mismo ocurre con la medicación que controla la tensión arterial).<br />
Otro inconveniente de la medicación es el de que necesita un tiempo para comenzar a hacer efecto (en general entre una y dos semanas) y también constancia en las tomas.<br />
Sin embargo, podemos afirmar con optimismo que el trastorno bipolar es una de las enfermedades para las que contamos con mayor arsenal terapéutico (en continua evolución gracias a la investigación) y cuya correcta utilización permite reducir mucho las limitaciones e inconvenientes propias de la enfermedad.<br />
Existen tres tipos o grupos fundamentales de tratamientos farmacológicos: estabilizadores del humor, antipsicóticos y antidepresivos; cada uno de ellos con un papel diferente y en distintos momentos de la enfermedad.<br />
El tratamiento farmacológico del trastorno bipolar no es algo estable, puesto que no todos los fármacos son útiles en todas las distintas fases,  hay que ir modificando la pauta en función de las distintas circunstancias (como lo haría un buen cocinero, a veces hay que ir mezclando los distintos ingredientes).<br />
Por tanto, es muy importante que entre médico y paciente se establezca un diálogo. Poco a poco uno va conociendo mejor los síntomas de la enfermedad y aprende a identificar las pequeñas manifestaciones tempranas que anuncian una descompensación, así como los efectos indeseables de uno u otro medicamento; describir con detalle los síntomas, así como los posibles efectos secundarios de la medicación abrirá una puerta a la negociación.<br />
Un consejo: si no tiene buena comunicación con su médico, CAMBIE DE MÉDICO.<br />
<strong> </strong><br />
<strong>EL INSUSTITUIBLE PAPEL DEL PACIENTE EN EL AUTOCUIDADO:</strong></p>
<p>No todo es medicarse.<br />
Además de un control médico de calidad, el paciente tiene en su mano marcar la diferencia en la evolución del problema aprendiendo a cuidarse.<br />
Que a uno le diagnostiquen una “enfermedad crónica” es un golpe difícil de aceptar; ya sea “tener azúcar”, colesterol&#8230;. o un trastorno bipolar, supone un gran esfuerzo de concienciación y adaptación. A todos nos cuesta seguir una dieta durante mucho tiempo, renunciar a tomarnos unas copas o tener que tomar una pastilla diariamente.<br />
Es todavía más duro si la causa por la que debemos hacer estos sacrificios no es bajar el colesterol, sino una enfermedad “mental”.<br />
Pero como todas las enfermedades citadas, el trastorno bipolar es una carrera de fondo, en la que el esfuerzo paso a paso se ve recompensado a la larga. Algunas claves indiscutibles del éxito son:</p>
<p><strong>1. Hábitos de vida saludables.</strong><br />
La base de la enfermedad es, como decíamos, una sensibilidad especial del “termostato del ánimo” de nuestro organismo, con tendencia a descontrolarse hacia estados extremos y descontrolados, de euforia o depresión. Así, si hay estímulos que a todos nos alteran el ánimo, como la falta importante de sueño o algunos tóxicos, éstos pueden desencadenar crisis afectivas importantes en personas cuyo ánimo es más vulnerable o sensible de lo normal.<br />
Por eso se recomienda especialmente y de forma general: <strong>REGULARIDAD</strong>, en todos los aspectos, pero sobre todo, en los hábitos de sueño. Dormir menos de siete horas supone un riesgo de sufrir una fase maniaca o hipomaníaca. Y dormir más de diez aumenta las posibilidades de desencadenar un episodio depresivo<span style="text-decoration: underline;">. Duerma, por tanto, de 6 a 8 horas</span> al día, evitando excepciones.<br />
<span style="text-decoration: underline;">Evite situaciones de estrés</span>. Procúrese un espacio para si mismo, rebaje la tensión mediante ejercicio físico moderado o actividades gratificantes y aprenda a relativizar los problemas.<br />
<span style="text-decoration: underline;">No se someta a dietas excesivas</span>. Aumentan la irritabilidad y la ansiedad y provocan cambios metabólicos y hormonales que pueden desestabilizar el ánimo. Tenga cuidado con las “pastillas adelgazantes” suelen contener derivados anfetamínicos que pueden provocar un viraje maniaco.<br />
Mantenga un <span style="text-decoration: underline;">patrón regular de actividad</span>. No se exija demasiado a sí mismo. Intente reducir la tensión en el trabajo. Para una buena productividad a largo plazo, lo mejor es evitar las recaídas y para ello hay que mantener día a día una actividad constante evitando periodos de sobre-exigencia en los que se produzca un estrés importante.<br />
<span style="text-decoration: underline;">Evite el consumo de excitantes</span>, como el café, sobre todo por la tarde-noche. Cuanto menos alteremos el patrón de sueño, mejor.</p>
<p><strong>2. Evitar el consumo de Tóxicos</strong><br />
Si por tener un trastorno bipolar somos especialmente sensibles al estrés, los cambios de luz o las horas de sueño, no digamos al uso de drogas. El consumo, aunque sea una vez, de determinadas sustancias como la cocaína, anfetaminas, o drogas de diseño, además de las consecuencias generales que tendría para cualquier persona, puede resultar suficiente para causar la descompensación, complicar el curso de la enfermedad o desencadenar la aparición de síntomas psicóticos.<br />
El alcohol o el cannabis (hachís o marihuana) también pueden contribuir a las descompensaciones.<br />
No es extraño que las personas con este problema utilicen, a veces sin ser plenamente conscientes de ello, el alcohol y otras sustancias como una especie de “medicación” que en el momento les ayuda a calmar síntomas ansiosos o depresivos. Sin embargo, diversos estudios demuestran que cuando al trastorno bipolar se añade el consumo de estas sustancias el pronóstico empeora radicalmente.<br />
<strong> </strong><br />
<strong>3. Autoobservación</strong><br />
Es una de las herramientas más eficaces para prevenir recaídas.<br />
Se ha visto que la mayoría de los pacientes recaen siguiendo “su propio patrón”. Esto quiere decir que la secuencia en la que aparecen las alteraciones del pensamiento, el ritmo de sueño o el comportamiento cuando se produce una descompensación varía bastante de unos enfermos a otros pero es muy estable para un mismo paciente. Por eso es tan importante conocerse a uno mismo, observar o recordar cuáles fueron los primeros cambios que se produjeron antes de recaer. Fíjese, por ejemplo, en cuántas horas duerme; la disminución de las horas de sueño con la sensación de que “sobra energía y no necesita dormir” suele ser un síntoma típico que avisa de la aparición de una fase maníaca. Esté atento también a encontrarse más irritable, tolerar peor a sus compañeros y familiares. Ojo a tener muchas ganas de hablar y estar más bromista.<br />
Puede ser útil registrar estas sensaciones en una especie de diario o agenda y puntuar su intensidad de uno a diez.</p>
<p><strong>4. Escuche a las personas de confianza.</strong><br />
A veces las cosas se ven más claras desde fuera que desde dentro; especialmente en el caso de los síntomas de euforia, tan difíciles de identificar para la persona que los sufre, pero no los “sufre”. Por eso es importante aprender a escuchar los comentarios de los que nos rodean. A veces no es fácil; creemos que están excesivamente sensibilizados o que tienden a protegernos demasiado, nos suena todo a crítica o nos sentimos realmente bien y no pensamos que eso sea parte de una enfermedad.</p>
<p><strong>5. Consulte a su médico. </strong><br />
Más de un tercio de los pacientes han dejado el tratamiento dos o más veces sin consultar con su médico. Teniendo en cuenta que el abandono de la medicación es, según muchos estudios, la causa más frecuente de recaída y todos los médicos insisten hasta la saciedad en este punto; parecería por la frecuencia de los abandonos que uno tiene que recaer y pasarlo mal, para descubrirlo por uno mismo. Generalmente cuantos más años transcurran desde el diagnóstico más aprenden las personas de su experiencia y disminuye el número de recaídas y de ingresos debidos al abandono de medicación.</p>
<p>Así como otros especialistas disponen de analíticas y pruebas de imagen para averiguar el estado de sus pacientes; el psiquiatra tiene como única herramienta la información que le proporciona el propio paciente. Por eso es fundamental tener un diálogo claro y sincero con el especialista. Por ejemplo, confesar que no se ha seguido correctamente el tratamiento o que se han hecho “excesos” en la vida diaria puede evitar que su psiquiatra cambie el tratamiento pensando que no está siendo eficaz y descarte un medicamento que podía irle bien.<br />
Describir con detalle las variaciones que se producen entre una y otra visita. Aunque parezcan “tonterías” como el aumento del deseo sexual, o el gusto por los tonos vivos de la ropa, pueden ofrecer información valiosa a la hora de regular la medicación.<br />
Hablar claramente de los efectos molestos de la medicación antes de dejar de tomar por iniciativa propia la medicación y, si hace falta, insistir.</p>
<p><strong>¿QUÉ HACER ANTE UNA RECAÍDA?:</strong><br />
Ante el inicio de una fase de <strong>EUFORIA</strong>:</p>
<ol>
<li>Aumente el número de horas de sueño en lo posible (mínimo 8 horas).</li>
<li>Limite el número de actividades: cancele compromisos y situaciones estresantes. Dedique un máximo de 6 horas al día a estar activo. Acuda al médico si necesita baja laboral.</li>
<li>No intente vencer la euforia “por agotamiento”. En su estado no se cansará, sino que empeorará cada vez más la situación hasta hacerse incontrolable.</li>
<li>No se deje engañar por la sensación de felicidad y omnipotencia; recuerde que puede tener consecuencias muy negativas y ser el paso previo a la depresión</li>
<li>Evite los estimulantes: café, té, bebidas energéticas, el deporte excesivo, el alcohol y las drogas (excitantes o relajantes).</li>
<li>Posponga decisiones económicas y consulte con personas de confianza. No se deje llevar por el impulso (puede arrepentirse cuando no tenga solución).</li>
<li>Comente sus “grandes ideas y planes geniales” con otras personas (que le parezcan sensatas y conozcan su enfermedad) y tome en cuenta su opinión.</li>
<li>CONSULTE CON SU PSIQUIATRA</li>
</ol>
<p>Ante el inicio de una <strong>DEPRESIÓN</strong>:</p>
<ol>
<li>Comunique a un familiar o persona de confianza que está comenzando a encontrarse mal en cuanto lleve una semana más bajo de ánimo, más adelante puede no tener energía para hacerlo ni para reaccionar (pedir una cita con el médico…)</li>
<li>Duerma un máximo de ocho horas si su tendencia es dormir demasiado y asegúrese de dormir ocho horas en el caso de que aparezca el insomnio.</li>
<li>¡No se automedique!</li>
<li>No tome decisiones importantes, su capacidad de juicio está sesgada por su estado de ánimo.</li>
<li>Intente aumentar el número de actividades y hacer ejercicio físico ligero, aunque no le apetezca.</li>
<li>No se sienta culpable por estar así. Usted no controla los síntomas de su depresión, al igual que no podría bajar el colesterol concentrándose en ello.</li>
<li>En la medida que sea capaz, someta a crítica y no dé excesivo valor a sus ideas de inferioridad, pesimismo y desesperanza: son parte de la enfermedad, no corresponden a la realidad.</li>
<li>CONSULTE A SU PSIQUIATRA</li>
</ol>
<p>Material recomendado:</p>
<h2><a href="http://www.cinteco.com/pacientes/material_recomendado/trastorno_bipolar/">Guía para los padres con Trastorno Bipolar y las familias y/o cuidadores</a></h2>
<p>La entrada <a href="https://www.cinteco.com/el-trastorno-bipolar-conceptos-basicos-para-la-esperanza/">El Trastorno Bipolar: Conceptos básicos para la esperanza</a> se publicó primero en <a href="https://www.cinteco.com">Gabinete de Psicólogos en Madrid. Psicólogos y Psiquiatras</a>.</p>
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		<title>Consumo Perjudicial de Alcohol</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Pilar Colmenares Peñalver]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 06 Jul 2009 10:18:03 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Adolescencia]]></category>
		<category><![CDATA[Adultos]]></category>
		<category><![CDATA[Cinteco]]></category>
		<category><![CDATA[Mayores]]></category>
		<category><![CDATA[adolescente]]></category>
		<category><![CDATA[adulto]]></category>
		<category><![CDATA[alcoholismo]]></category>
		<category><![CDATA[depresión]]></category>
		<category><![CDATA[drogas]]></category>
		<category><![CDATA[enfermedades hepáticas]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La mayoría de la población española consume bebidas alcohólicas esporádica o habitualmente y, aunque en  los últimos años ha descendido globalmente la proporción de consumidores de alcohol, la frecuencia de episodios de consumo intensivos (borracheras) ha aumentado,  especialmente entre los jóvenes. Según el Informe de 2007 del Observatorio Español Sobre Drogas, el consumo per cápita [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>La mayoría de la población española consume bebidas alcohólicas esporádica o habitualmente y, aunque en  los últimos años ha descendido globalmente la proporción de consumidores de alcohol, la frecuencia de episodios de consumo intensivos (borracheras) ha aumentado,  especialmente entre los jóvenes.<br />
Según el <a title="en PDF" href="http://www.pnsd.msc.es/Categoria2/publica/pdf/oed-2007.pdf">Informe de 2007 del Observatorio Español Sobre Drogas</a>, el consumo per cápita de bebidas alcohólicas sigue una tendencia descendente desde hace bastantes años, pasando de 99,8 litros en 1996 a 90,1 litros en 2006. Igualmente ha descendido la extensión del consumo de alcohol entre los estudiantes de 14-18 años, pasando la prevalencia de consumo en los últimos 12 meses de 82,7% en 1994 a 74,9% en 2006, y en los últimos 30 días de 75,1% a 58,0%.  Sin embargo, entre los estudiantes de 14-18 años continua la tendencia ascendente de las borracheras. Así, entre los que habían tomado bebidas alcohólicas en los últimos 30 días la proporción de los que se habían emborrachado en ese mismo período pasó de 27,6% en 1994 a 41,9% en 2004 y 44,1% en 2006.<br />
La elevada prevalencia del consumo se relaciona con el amplio arraigo social de este hábito, con la fácil disponibilidad del alcohol y con la percepción generalizada de que ciertos tipos de bebidas forman parte de las pautas de alimentación y de diversión. Por otra parte, se aprecia, sobre todo en los jóvenes, un cambio en los patrones de bebida tradicionales hacia el modelo de bebida anglosajón (beber el fin de semana cantidades muy importantes de alcohol hasta llegar a la embriaguez). En España beber es un acontecimiento social que gusta hacerlo en compañía, bebiendo despacio, saboreando la bebida, etc., mientras que en los países anglosajones se utiliza más como una forma de evasión.<br />
Cuando hablamos de consumo de alcohol, nos referimos al consumo de bebidas que contienen alcohol etílico o etanol.<br />
<span id="more-424"></span><br />
El alcohol se obtiene de la fermentación de carbohidratos vegetales (granos, frutas). El vino, el cava, la cerveza y la sidra son ejemplos de bebidas fermentadas y tienen  de un 3% a un 15% de alcohol. Cuando se hierven bebidas fermentadas para reducir el contenido de agua y aumentar el porcentaje de alcohol se obtienen las bebidas destiladas, con un 25% -60% de alcohol. Entre éstas están el whisky, la ginebra, el ron, coñac, anís, etc.<br />
Una Unidad de Bebida Estándar (UBE) contiene 10 gramos de alcohol. Un vaso de vino o una caña de cerveza equivalen a 1 UBE. Una bebida destilada, 2 UBE.<br />
El etanol es el  componente psicoactivo fundamental de estas bebidas. Pertenece a la familia farmacológica de depresores del sistema nervioso central. Una vez en el interior del cuerpo, lo absorbe en su mayor parte el intestino delgado, de donde se dirige al hígado y, de ahí, al resto del cuerpo. Soluble tanto en un medio lipídico como acuoso, atraviesa libremente la barrera hematoeencefálica y se detecta en pocos minutos en el cerebro. Muchas de las moléculas del etanol pueden descomponerse por la acción de una enzima llamada deshidrogenasa del alcohol (DHA) en el estómago o en el hígado. La DHA puede procesar aproximadamente una unidad de alcohol por hora. Si se bebe a más velocidad, el nivel de alcohol en sangre aumenta. La DHA es menos activa en las mujeres que en los hombres.<br />
El etanol actúa como depresor general del sistema nervioso, porque interfiere en los receptores del glutamato NMDA, (el más importante neurotransmisor excitatorio en el cerebro),  pudiendo inhibir los circuitos neurales relacionados con el juicio y la discreción y dando lugar a una conducta locuaz, imprudente e incluso agresiva. Con dosis altas inhibe las neuronas relacionadas con el equilibrio y el habla, lo que produce falta de coordinación en los movimientos y al hablar, y con dosis todavía mayores, puede afectar a las neuronas que controlan el ritmo cardíaco y la respiración, e incluso tener consecuencias fatales<br />
También se fija a los receptores GABA (el sistema GABAérgico es inhibitorio), creando un agradable antídoto contra el estrés, pero se convierte en especialmente peligroso si se combina con tranquilizantes, al reforzar su efecto, de tal forma que la mezcla puede tener consecuencias fatales<br />
Los efectos del alcohol sobre el organismo dependen de la graduación de la bebida, de la cantidad, del acompañamiento o no de comida, del estado físico, de las circunstancias psicológicas, de la forma de consumo (las bebidas carbónicas potencian el efecto del alcohol gracias al CO2), del consumo de otras sustancias, etc.<br />
Las mujeres son más vulnerables ya que suelen tener menos peso (menor proporción de agua en el organismo), más materia grasa (cuesta más eliminar el alcohol, ya que es una sustancia liposoluble) y sus enzimas hepáticos metabolizan peor el alcohol (a igualdad de consumo, mayor tendencia a sufrir enfermedades hepáticas y a convertirse en adictas).<br />
La mayoría de los que consumen bebidas alcohólicas disfrutan y no experimentan consecuencias nocivas. Incluso parece que beber con mesura puede ayudar a prevenir ciertas patologías, como el accidente cerebro vascular, el infarto de miocardio y la demencia senil. El vino tiene propiedades cardiosaludables para los hombres mayores de 40 años y las mujeres de más de 50, pero hasta esta edad no se ha comprobado un efecto beneficioso. En la gente joven es superior el riesgo que el beneficio. En cualquier caso hay pautas menos arriesgadas y más efectivas para mantener el corazón sano (dieta equilibrada, ejercicio y abandono del tabaco).</p>
<h3>Pero ¿Qué es beber con moderación?</h3>
<p>El consumo moderado se sitúa en 14 unidades/semana en mujeres y 21 en hombres. A partir de dicho límite existiría un riesgo progresivo. Aunque no es lo mismo ingerir 210 gramos semanales a razón de 30 diarios que consumirlos en solo dos días.<br />
Por supuesto que niños, embarazadas, conductores o pilotos, personas con ciertas enfermedades o que estén siguiendo determinados tratamientos y las personas adictas a otras drogas o con conductas de dependencia no deben probar el alcohol.<br />
Cuando la vida de una persona no gira en torno a esta sustancia, sabe divertirse, emplear el tiempo libre y afrontar las dificultades sin depender física ni emocionalmente de la bebida podemos pensar que hace un uso adecuado de ésta.<br />
En adultos sanos y bien alimentados el consumo de riesgo o consumo que puede producir daño si se persiste en el hábito se sitúa en los hombres en 41-60 gr. /día y en las mujeres en 21-40 gr. /día. Reducir el nivel de riesgo implica estar dos o tres días por semana sin consumo de alcohol.<br />
Cuando el nivel de consumo deteriora claramente el bienestar psíquico o físico de la persona (hombres: más de 60 gr. /día, mujeres: más de 40gr/día) podemos considerar que se está realizando un consumo perjudicial. Beber por encima de 100 gramos de alcohol en una única ingesta es una forma de abuso y un indicador de problemas futuros con el alcohol.<br />
Pero no solo la cantidad nos indica si el consumo que hacemos supone un riesgo, también cómo y cuando lo utilizamos nos puede indicar si estamos haciendo un consumo inadecuado.<br />
Beber alcohol cuando estamos deprimidos, ansiosos, enfadados o nos sentimos culpables aumenta el riesgo de adicción, independientemente de la cantidad ingerida. El consumo inadecuado está más relacionado con reforzadores negativos (se bebe para aliviar el malestar, olvidar una pena, hacer frente a una situación desagradable, ahuyentar la soledad o eliminar el síndrome de abstinencia)<br />
También  aumenta el riesgo beber a solas y fuera de las comidas ya que la búsqueda de gratificación se centra en el alcohol y se elimina la posibilidad de control por parte de otras personas.<br />
El consumo de alcohol en la adolescencia hace más probable el alcoholismo en la vida adulta, así como la iniciación posterior en el resto de drogas. Además la ingesta abusiva en esta etapa interfiere en el desarrollo físico y en la maduración psicológica de los adolescentes.<br />
Son señales inequívocas de abuso del alcohol, beber para cogerse un colocón, mezclarlo con drogas, experimentar un deseo insaciable, tomar bebidas diferentes del resto o hacerlo en circunstancias en que los demás no lo hacen o seguir bebiendo cuando los demás han dejado de hacerlo.<br />
Muchas personas tienden a mezclar sustancias distintas para conseguir efectos más intensos. Mezclar alcohol con otras drogas depresoras que reducen el grado de activación del organismo puede tener un efecto multiplicador. Aumenta los efectos de algunos medicamentos y también los del alcohol. En dosis altas puede incluso producir una parada cardiaca o respiratoria. Mezclar alcohol con drogas estimulantes que aumentan el grado de activación del organismo contrarresta los efectos depresores del alcohol, combate el sueño y mejora momentáneamente la confianza y la comunicación. Asimismo el alcohol reduce el efecto estimulante de la droga y, a veces, produce una situación de disforia no controlada. En personas predispuestas se pueden producir cuadros de excitación con agresividad convirtiendo a este tipo de bebedores en sujetos peligrosos que pueden mostrarse pendencieros e incluso violentos en la calle, en el hogar, etc.<br />
Las pautas de bebida excesivas en los adultos forman parte de la vida cotidiana. En los jóvenes suelen estar limitadas a los fines de semana o a acontecimientos festivos concretos. Con el tiempo esta limitación temporal suele desdibujarse y ya no se reducen sólo a los días de fiesta.<br />
La vida cotidiana es aparentemente normal y, aunque no hay todavía una dependencia clara, la ingesta de alcohol es cada vez más frecuente y en mayores dosis. Comienzan a ser habituales las borracheras, las conductas disfuncionales (episodios de violencia, falta de rendimiento en el trabajo, empobrecimiento de la vida social, problemas en la conducción, etc.) y la utilización del alcohol como estrategia de afrontamiento ante cualquier contratiempo surgido.<br />
Los pensamientos sobre la bebida aumentan considerablemente, así como las ganas de tomar algo en cualquier circunstancia o momento del día. Siempre se encuentra un pretexto adecuado para beber: invitar a alguien, festejar una alegría, olvidarse de un suceso desagradable, combatir el frío, pasar el rato, etc.<br />
Aunque el alcoholismo sea el trastorno más dramático, los problemas relacionados con el consumo abusivo son mucho más frecuentes y son fuente de disfunciones de todo tipo: violencia familiar y social, conductas temerarias en la conducción, falta de rendimiento en el trabajo y en los estudios, deterioro progresivo de la salud, problemas en las relaciones interpersonales, etc. Asimismo, cada año más de 20.000 personas mueren prematuramente como consecuencia del consumo excesivo de alcohol.</p>
<p>La entrada <a href="https://www.cinteco.com/consumo-perjudicial-de-alcohol/">Consumo Perjudicial de Alcohol</a> se publicó primero en <a href="https://www.cinteco.com">Gabinete de Psicólogos en Madrid. Psicólogos y Psiquiatras</a>.</p>
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