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	<title>Etiqueta soledad - Gabinete de Psicólogos en Madrid. Psicólogos y Psiquiatras</title>
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	<description>Centro de Investigación en Terapias de Conducta, Psicólogos Clínicos y Psiquiatría</description>
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	<title>Etiqueta soledad - Gabinete de Psicólogos en Madrid. Psicólogos y Psiquiatras</title>
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		<title>Consejos básicos para fomentar el uso saludable de las Nuevas Tecnologías</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Cinteco]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 31 May 2012 13:55:46 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>Tenemos que tener claro que las nuevas tecnologías (NTIC) son un elemento de cambio social como en su día lo fueron el automóvil, el teléfono, la televisión, los nuevos modelos familiares, etc. Ante un posible caso de adicción en principio no nos tenemos que alarmar, posiblemente se tratará de un uso excesivo (lo que se [&#8230;]</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Tenemos que tener claro que las nuevas tecnologías (NTIC) son un elemento de cambio social como en su día lo fueron el automóvil, el teléfono, la televisión, los nuevos modelos familiares, etc.<br />
Ante un posible caso de adicción en principio no nos tenemos que alarmar, posiblemente se tratará de un uso excesivo (lo que se suele llamar “viciado” o “enganchado”) y no de una verdadera adicción.<br />
La alarma suele ser mucho más frecuente en los padres que desconocen o utilizan poco las NTIC.<br />
Para prevenir este uso excesivo, se pueden proporcionar al adolescente herramientas para hacer un uso adecuado de las NTIC.<br />
<span id="more-4564"></span><br />
<strong><em>Consejos básicos para fomentar el buen uso de Internet:</em></strong></p>
<ul>
<li><em>Participar y compartir:</em> los padres y/o educadores pueden enseñar a los adolescentes las aplicaciones que son más útiles y divertidas. Si sólo utilizan internet para jugar por ejemplo, se puede tomar partido en la elección del juego. Jugar con ellos es una buena manera de participar en una actividad que los motiva, compartir emociones, aprender juntos y conocerlos mejor. Compartir Internet con ellos es una buenísima excusa para escuchar y poder  transmitir nuestro punto de vista.</li>
<li><em>Socializar:</em> los problemas pueden derivarse del aislamiento que produce tener la televisión, la videoconsola, el móvil y el ordenador en la habitación. Ubicarlos en un espacio común facilita la interacción con los padres y hermanos, y también permite observar informalmente qué hacen cuando se conectan, a que juegan y con quien.</li>
<li><em>Saber agrupar:</em> Jugar con amigos es mucho mejor que jugar solos. Invitar a los amigos de los hijos a jugar en casa puede ser una buena forma de conocer mejor a sus amigos y saber cómo se relacionan.</li>
<li><em>Educar por un buen uso de internet como fuente de información y formación:</em> incorporar internet en la familia para que la red sea un espacio de comunicación vinculado a la reflexión y el conocimiento.</li>
<li><em>Programar los tiempos de uso:</em> siempre es mejor que se repartan el tiempo entre la semana, y evitar así los “atracones”.</li>
<li><em>Hablar de Internet con el adolescente:</em> con el objetivo de contrastar las ventajas y los inconvenientes de utilizar esta herramienta. Si las valoraciones que se suelen hacer son negativas y dirigidas a restringir horarios, emitir juicios sobre la pérdida de tiempo y criticar contenidos, el adolescente se aleja y evita hablar de estos temas con los adultos.</li>
<li><em>Entender el exceso de Internet como una forma de reaccionar al malestar psicológico:</em> preguntarse porque centra su vida de ocio a Internet, tener una actitud de escucha activa frente al aislamiento y evitar hacer juicios de valor para poder consensuar y concretar unos mínimos aceptables que garanticen un uso adecuado de este instrumento.</li>
<li><em>Recurrir a interruptores externos:</em> usar tareas que tenga que hacer el adolescente o lugares adonde tenga que ir como señales que indican que hay que desconectar. Son alarmas naturales que se pueden llevar a cabo con la ayuda de relojes o alarmas de tiempo, mensajes en la pantalla del tipo STOP o DESCANSO, etc.</li>
<li><em>Informarse sobre los instrumentos limitadores:</em> hay una serie de programas limitadores que se instalan en el ordenador para bloquear el acceso del navegador a contenidos nocivos, limitar el tiempo de conexión o registrar las páginas web visitadas.</li>
<li><em>Crear nuevos hábitos:</em> es importante el romper las rutinas creadas por el adolescente para adaptarse por ejemplo a un nuevo horario de conexión.</li>
<li><em>Plantearse la abstinencia de alguna aplicación particular:</em> si es necesario, prohibir la aplicación más problemática pero sin generalizar a otras aplicaciones relacionadas con la red.</li>
<li><em>Hacer una balanza de decisiones:</em> pedir al adolescente que haga una lista con los principales problemas causados por el mal uso de internet y otra con los beneficios de estar desconectado o de abstenerse de utilizar una aplicación determinada.</li>
<li><em>Sugerir que cultive actividades alternativas de ocio:</em> buscar actividades de ocio que motiven al adolescente y fomentarlas.</li>
</ul>
<p><strong><em>Consejos básicos para fomentar el uso adecuado del móvil:</em></strong></p>
<ul>
<li><em>Comprar el móvil en el momento evolutivo adecuado:</em> es preciso adecuarse a su grupo de amigos y a su desarrollo madurativo. Ni muy pronto que pueda favorecer un uso inadecuado, ni comprarlo demasiado tarde que pueda limitar la socialización del adolescente.</li>
<li><em>Asumir la responsabilidad de los gastos:</em> pactar con el adolescente las pagas semanales, un gasto mensual del móvil realista, trabajos alternativos, etc., para fomentar el esfuerzo por parte del adolescente.</li>
<li><em>Educar para autorregular el placer inmediato: </em>se trata de pactar el modelo del móvil buscando un equilibrio entre las necesidades y las ilusiones que tenga.</li>
<li><em>Permitir la personalización marcando límites:</em> los adolescentes buscan identificarse mediante el móvil, piden modelos determinados, descargar melodías, juegos, salvapantallas y decorar el aparato. Esta necesidad de identificación es similar a la que tienen con el aspecto físico (ropa, peinado, etc.) y es necesario ajustar con límites adecuados.</li>
<li><em>Conversar sobre el tiempo que invierten hablando:</em> muchas veces pierden la noción del tiempo. Negociar el tiempo que se dedica a hablar con sus amigos a través del móvil para que tome conciencia de un posible exceso en este punto.</li>
<li><em>El adolescente debe tener claro dónde no puede utilizar el móvil (en clase, durante las comidas, etc.):</em> es esencial que el adulto ponga los límites desde el respeto y el diálogo y, si es necesario, actuar como elemento de autoridad cuando se incumplen estos.</li>
</ul>
<p><em> </em><br />
<strong><em>Consejos básicos para fomentar el uso saludable de los videojuegos:</em></strong><br />
Enumeraré los consejos dependiendo de ciertas variables como:</p>
<ul>
<li><em>Espacio de juego:</em>
<ul>
<li>Ubicar la consola o el ordenador en un lugar común de la casa.</li>
<li>Promover videojuegos como espacios de relación.</li>
<li>Asegurar que el juego on-line se realice en un lugar seguro, por ejemplo invitando a los amigos a jugar en casa.</li>
</ul>
</li>
<li><em>Duración del juego:</em>
<ul>
<li>Comparar de forma conjunta el tiempo que usan para hacer las diferentes cosas (ver la televisión, hacer los deberes, etc.) y establecer prioridades y un equilibrio entre todas.</li>
<li>Hablar y pactar antes de jugar. Preguntar a qué hora tiene previsto acabar y así será más fácil conseguir un compromiso. Recordar que si está jugando no es el mejor momento para pactarlo, mejor hacerlo antes.</li>
<li>Tener en cuenta las horas necesarias de descanso (no es lo mismo jugar a las 6 de la tarde que a las 12 de la noche). Es recomendable descansar un mínimo de cinco minutos por hora y se pueden utilizar para ello alarmas o despertadores.</li>
<li><em>¿A que se juega?</em>
<ul>
<li>Hay que conocer sus gustos e intereses.</li>
<li>Informarse de los contenidos de los videojuegos mediante el etiquetado y la información que acompaña los juegos en la caja (conocer el código PEGI, <a href="http://www.pegi.info/es/">http://www.pegi.info/es/</a>).</li>
<li>Elegir videojuegos adecuados para la edad y con la colaboración del adolescente. Si se les prohíbe, se puede producir el efecto contrario y además, no se fomenta la cultura del respeto, del diálogo y de la negociación.</li>
<li>Priorizar la compra o el acceso a videojuegos multiusuario, que propicien el juego compartido o con amigos o en familia.</li>
<li><em>¿Con quién se juega?</em>
<ul>
<li>Jugar con ellos es una buena forma de compartir y aprender.</li>
<li>Procurar, como ya hemos comentado antes, que tengan videojuegos multiusuario.</li>
<li>Incentivar el juego en familia, al compartir emociones y opiniones ayuda a entender mejor el juego y poder ejercer una tarea educativa.</li>
<li>Hablar e interesarse por las personas con quienes juegan, sobre todo en el supuesto de que lo hagan a través del juego on-line.</li>
<li><em>¿Cómo se juega?</em></li>
<li>En un principio, seguir las recomendaciones de los fabricantes sobre cómo tienen que ser los espacios de juego: distancia de la pantalla, buena iluminación, posturas adecuadas, etc.</li>
<li>Por último, promover la capacidad del adolescente para saber gestionar su autonomía y su acceso a los videojuegos. Es preciso que cada actividad tenga su momento, su lugar y su valor para desarrollar el autocontrol del adolescente.</li>
</ul>
</li>
</ul>
</li>
</ul>
</li>
</ul>
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		<title>La Orientación Sexual en la Adolescencia</title>
		<link>https://www.cinteco.com/la-orientacion-sexual-en-la-adolescencia/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Belén Acevedo Canto]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 20 Mar 2012 10:49:03 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Adolescencia]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Hace un tiempo acudieron a consulta unos padres, acababan de descubrir que su hijo adolescente era homosexual y rechazaban la idea de que así fuera. Su angustia y sus miedos inspiraron este artículo: LA ORIENTACION SEXUAL EN LA ADOLESCENCIA La adolescencia es una época de cambios, unos de los más significativos tiene que ver con [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>Hace un tiempo acudieron a consulta unos padres, acababan de descubrir que su hijo adolescente era homosexual y rechazaban la idea de que así fuera.<br />
Su angustia y sus miedos inspiraron este artículo:<br />
<strong><em><span style="text-decoration: underline;">LA ORIENTACION SEXUAL EN LA ADOLESCENCIA</span></em></strong><br />
La adolescencia es una época de cambios, unos de los más significativos tiene que ver con los “cambios físicos” y más concretamente con los sexuales, el <strong>desarrollo sexual</strong>, es el cambio más importante que se produce en la adolescencia.<br />
Al mismo tiempo se producen otros cambios que tiene que ver con “cambios en personalidad” como es la <strong>búsqueda de mi identidad</strong>, y como tal la <strong>búsqueda de mi identidad sexual</strong>.<br />
&nbsp;<br />
La <strong><em><span style="text-decoration: underline;">identidad sexual adulta</span></em></strong> incluye varios aspectos:<br />
&nbsp;</p>
<ol>
<li>Identidad de Género: Sentido personal de ser masculino o femenino.</li>
<li>El “Rol sexual”: expectación social y cultural, actitudes (estereotipos) y creencias de conducta masculina o femenina.</li>
<li>La “personalidad”: comprende todos los rasgos individuales y la predisposición.</li>
<li>La “orientación sexual” corresponde a los patrones de conductas físicas y de atracciones emocionales y eróticas hacia los demás.</li>
</ol>
<p><span id="more-1327"></span><br />
&nbsp;<br />
El término <strong><em><span style="text-decoration: underline;">“orientación sexual”</span></em></strong> se refiere al sexo (es decir masculino o femenino) hacia el que la persona se siente atraída. Existen diferentes tipos de orientación sexual:<br />
&#8211;    Heterosexual: Las personas heterosexuales sienten una atracción romántica y física hacia miembros del sexo opuesto: los hombres heterosexuales sienten atracción por las mujeres y las mujeres heterosexuales sienten atracción por los hombres. A veces se hace referencia a los heterosexuales como “hetero”.<br />
&#8211;    Homosexuales: Las personas homosexuales sienten una atracción romántica y física hacia personas del mismo sexo: las mujeres que sienten atracción por otras mujeres son lesbianas; a los hombres que sienten atracción por otros hombres se los suele llamar gays. (El término gay también se utiliza, en algunas ocasiones, para describir a personas homosexuales de cualquier sexo).<br />
&#8211;   Bisexual: Las personas bisexuales sienten una atracción romántica y física hacia personas de ambos sexos.<br />
&nbsp;<br />
A muchos jóvenes les lleva tiempo comprender quienes son y en que se están transformando, la adolescencia representa un período de tiempo para la exploración y la experimentación. De tal manera, la actividad sexual no refleja necesariamente la orientación sexual actual ni futura. Además la actividad sexual debe entenderse como una conducta, mientras que la orientación sexual es un componente de la identidad personal. Muchos adolescentes experimentan una variada muestra de conducta sexual que van incorporando a su proceso de identidad sexual, consolidándose a través de un largo período de tiempo.<br />
No conviene interpretar el significado de las conductas sexuales en relación a la identidad sexual:<br />
&#8211;  Muchos jóvenes homosexuales pueden tener experiencias heterosexuales.<br />
&#8211;  Los adolescentes y jóvenes heterosexuales pueden tener experiencias homosexuales.<br />
&#8211;  Algunos adolescentes pueden tener una autoidentificación homosexual sin<br />
que nunca hayan tenido experiencias sexuales de ningún tipo.<br />
&nbsp;<br />
La tendencia homosexual comienza a manifestarse en la preadolescencia (entre los 10 y los 13 años), época en que los cambios físicos, psicológicos y sociales en el niño/a, inciden especialmente en su desarrollo posterior.<br />
El adolescente homosexual va a pasar por una serie de fases hasta que su tendencia sexual se consolida:<br />
&#8211; En una primera fase el preadolescente se siente “diferente” al resto de los niños, y no llega a entender el porqué de ese sentimiento.<br />
&#8211; En la siguiente fase el adolescente es plenamente consciente de su atracción por personas de su mismo sexo. Lo que suele ocurrir es que utiliza mecanismos para “ignorar” y “rechazar” sus impulsos homosexuales.<br />
&#8211; En la tercera fase acepta su inclinación homosexual, pero la mantiene en secreto, mostrándose heterosexual con el objeto de no ser rechazado. Esta es una etapa de gran tensión y conflicto interno.<br />
&#8211; Una última cuarta fase se da: cuando la persona revela su identidad homosexual asumiendo todas las consecuencias que de ello puedan derivarse.<br />
El que haya un ambiente familiar favorable suele facilitar el paso por todas estas fases.<br />
&nbsp;<br />
A pesar de que el hecho de ser homosexual tanto a nivel legal, como médico ha evolucionado mucho, dicha evolución no se ha dado de la misma forma a nivel “social”;<br />
las principales preocupaciones que los jóvenes homosexuales presentan tienen que ver con:<br />
&#8211;  Sentirse diferentes a sus pares (amigos o compañeros).<br />
&#8211;  Sentirse culpables acerca de su orientación sexual.<br />
&#8211;  Preocuparse acerca de cómo puedan responder su familia y seres queridos.<br />
&#8211;   Ser objeto de burla y de ridículo por parte de sus iguales.<br />
&#8211;   Preocuparse acerca del SIDA, la infección por VIH y otras enfermedades de transmisión sexual.<br />
&#8211;   Temen la discriminación a la hora de conseguir empleos.<br />
&#8211;    Ser rechazados y acosados por otros.<br />
&nbsp;<br />
Por estas razones entre otras es, que el índice de suicidio en edad adolescente cuando descubren su homosexualidad en países como EE.UU., es altamente preocupante; dando pié a campañas en Internet como: <a href="http://www.itgetsbetter.org/">“It gets better” (“las cosas mejoran”)</a> que se ha convertido en un recurso de referencia para jóvenes que quieren contar su historia, buscar información o encontrar apoyo para soportar mejor las situaciones a las que se ven sometidos. Hay videos de Barack Obama, Anne Hathaway, Colin Farell, o el personal de Google, Apple, Facebook, o Pixar; incluso aparecen en los videos equipos de béisbol y fútbol americano, ámbitos donde la homosexualidad ha sido siempre un tema tabú.<br />
El Consejo de Europa en 2008, explicaba en el estudio “El suicidio de niños y adolescentes en Europa: un grave problema de salud pública”, que los índices de suicidio de niños y jóvenes homosexuales es superior al de los heterosexuales; en España más concretamente, no hay datos específicos sobre el índice de suicidio en jóvenes homosexuales, el Instituto Nacional de Estadística en 2009 , informaba de que el suicidio es la primera causa de muerte entre la gente joven por encima incluso de los accidentes de tráfico, pero no hay información sobre la causa de estos suicidios.<br />
&nbsp;<br />
Respecto a la <strong><em><span style="text-decoration: underline;">existencia de diferentes orientaciones sexuales</span></em></strong> existen teorías de orden muy diverso: psicológicas, endocrinológicas, neuroanatómicas, genéticas&#8230;, ninguna ha sido demostrada científicamente. La mayoría de los profesionales de la salud coinciden en que la orientación sexual, sea cuál sea el motivo de su origen, no puede simplemente elegirse, ni modificarse.<br />
&nbsp;<br />
Las <span style="text-decoration: underline;"> <strong><em>reacciones más frecuentes en los padres al enterarse de la homosexualidad</em></strong> </span>de su hijo/a, tienen que ver con los siguientes aspectos:<br />
&nbsp;<br />
-Hay padres que piensan que ellos serían mucho más felices sin enterarse de la homosexualidad de sus hijos.<br />
&#8211; Sienten mucho resentimiento hacia el hecho de la homosexualidad, dicho sentimiento basado en la creencia de que ser homosexual es algo elegido, que es una decisión consciente.<br />
&#8211; Sienten sentimientos de culpabilidad cuando se enteran la primera vez, se culpabilizan<br />
de la homosexualidad del hijo/a:”que hicimos de malo nosotros”.<br />
-Se sienten muy preocupados con cosas cómo: “si tendrán problemas para encontrar y mantener un empleo, si pueden llegar a ser atacados físicamente, si se lo deben contar a la familia, y entorno y cuál será la reacción de éstos al enterarse&#8230;”<br />
&nbsp;<br />
&nbsp;<br />
Después de lo expuesto, la <a href="http://www.cinteco.com/pacientes/adolescentes/"><strong><em><span style="text-decoration: underline;">INTERVENCION</span></em></strong> <strong><em><span style="text-decoration: underline;">TERAPEUTICA</span></em></strong>,</a> estaría orientada a los/las <span style="text-decoration: underline;">adolescentes</span> que no se sienten cómodos con su orientación sexual o que no saben cómo expresarla, beneficiándose del apoyo y de la oportunidad de clarificar sus sentimientos. La terapia también puede ayudar al adolescente a realizar el ajuste a los problemas y conflictos que le vayan surgiendo en los diferentes ámbitos: personal, escolar y familiar.<br />
&nbsp;<br />
Con la <span style="text-decoration: underline;">familia </span>el trabajo psicológico iría orientado a resolver los conflictos que se pueden crear a partir del descubrimiento de que su hijo/a es homosexual, el ayudar a que el manejo del problema en cuanto a las actuaciones que desde la familia se lleven a cabo estén orientadas a resolver la situación más que a que genere conflicto; a facilitar la comprensión, y aceptación de la homosexualidad del hijo/a por parte de todos los miembros de la familia y a favorecer la comunicación entre ellos.<br />
&nbsp;<br />
&nbsp;<br />
Quería dedicar este artículo a Carlos-Margarita, y a David-Yolanda-Ángel, es mi forma de darles las gracias por todo lo que me han enseñado.<br />
&nbsp;<br />
&nbsp;<br />
&nbsp;<br />
&nbsp;<br />
&nbsp;<br />
&nbsp;<br />
.<br />
&nbsp;</p>
<p>La entrada <a href="https://www.cinteco.com/la-orientacion-sexual-en-la-adolescencia/">La Orientación Sexual en la Adolescencia</a> se publicó primero en <a href="https://www.cinteco.com">Gabinete de Psicólogos en Madrid. Psicólogos y Psiquiatras</a>.</p>
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		<title>Intervención con pacientes de cáncer de próstata: Abordaje desde la Psicología Clínica</title>
		<link>https://www.cinteco.com/intervencion-con-pacientes-de-cancer-de-prostata-abordaje-desde-la-psicologia-clinica/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Ángeles Sanz Yaque]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 06 Feb 2012 15:37:33 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>  La próstata es una glándula del aparato reproductor masculino localizada justo debajo de la vejiga y delante del recto. Su tamaño es como el de una nuez y rodea una parte de la uretra. Tiene 2 funciones: &#160; 1)    Elabora un líquido que forma parte del semen. 2)    Oclusión de la uretra durante la [&#8230;]</p>
<p>La entrada <a href="https://www.cinteco.com/intervencion-con-pacientes-de-cancer-de-prostata-abordaje-desde-la-psicologia-clinica/">Intervención con pacientes de cáncer de próstata: Abordaje desde la Psicología Clínica</a> se publicó primero en <a href="https://www.cinteco.com">Gabinete de Psicólogos en Madrid. Psicólogos y Psiquiatras</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p align="center"><strong><span style="text-decoration: underline;"> </span></strong></p>
<p>La próstata es una glándula del aparato reproductor masculino localizada justo debajo de la vejiga y delante del recto. Su tamaño es como el de una nuez y rodea una parte de la uretra. Tiene 2 funciones:<br />
&nbsp;<br />
1)    Elabora un líquido que forma parte del semen.<br />
2)    Oclusión de la uretra durante la erección.<br />
&nbsp;<br />
Dicha glándula va aumentando su tamaño según el varón se va haciendo mayor, lo que no constituye, a priori, ningún tipo de problemática. . Un aumento de tamaño  desmesurado e irregular suele ser indicativo de la existencia del cáncer. De ahí que cada vez se recomiende que  el hombre haga un seguimiento periódico del estado de la próstata sobre todo a partir de los 45-50 años.<br />
La aparición del cáncer de próstata se detecta a partir de un aumento de las índices PSA de una analítica normal y  mediante la exploración rectal que realiza el urólogo.<br />
<span id="more-1304"></span><br />
&nbsp;</p>
<p align="center"><strong>SITUACIÓN EPIDEMIOLÓGICA DEL CÁNCER DE PRÓSTATA EN ESPAÑA.</strong></p>
<p>&nbsp;<br />
El cáncer de próstata es el tercer tumor más frecuente en varones españoles y la tercera causa de muerte por cáncer. Su incidencia aumenta con la edad. Un 90% de casos se diagnostican en mayores de 65 años. La etiología es poco conocida relacionándose con exposiciones ambientales, estilos de vida, antecedentes familiares y factores genéticos. En el año 2002 la tasa de mortalidad (situada entre las más bajas de Europa) fue de 21,5 casos por 100.000 habitantes. La tendencia de mortalidad ha ido en aumento hasta 1998, año en el que empieza a disminuir en relación con mejoras en el diagnóstico y tratamiento. La  tasa de incidencia de 45,33 por 100.000 habitantes, también se encontraba   entre las más bajas de Europa.<br />
La  incidencia anual de cáncer de próstata ha aumentado en todos los registros españoles debido a mejoras en el tratamiento de los mismos, pero también, al desarrollo de las pruebas diagnósticas, que han condicionado una mejor supervivencia desde principios de los 90 (86% al año del diagnóstico y 65,5% a los cinco años) comparable a la de otros países de nuestro entorno. Es necesario ampliar el sistema de registro de cáncer para conocer su  incidencia y  prevalencia, evaluar la supervivencia y la eficacia de los programas de detección precoz y mejorar en el conocimiento de los factores de riesgo.<br />
&nbsp;<br />
Los tratamientos que se han mostrado más eficaces en el tratamiento del cáncer  son:<br />
&#8211; Prostatectomía. Operación quirúrgica que estirpa total o parcialmente la próstata en la que ha  aparecido el cáncer.<br />
&#8211; Radioterapia. Para controlar el crecimiento o desarrollo del cáncer<br />
&#8211; Tratamiento hormonal paliativo. Estos tratamientos farmacológicos  pretenden paliar las consecuencias que producen los anteriores y que básicamente se centran en la consecución y mantenimiento de la erección.<br />
&nbsp;<br />
&nbsp;</p>
<h1 align="center"><span style="font-size: large;">¿Cuáles son las  consecuencias más frecuentes de la existencia del cáncer de próstata en los varones?</span></h1>
<p><strong>¿Cuáles son las consecuencias más frecuentes de la existencia del cancer de próstata en varones?</strong><br />
En su vida habitual:<br />
&nbsp;</p>
<ul>
<li>Necesidad de orinar frecuentemente.</li>
<li>Dificultad para comenzar la micción o detenerla.</li>
<li>Incapacidad para orinar.</li>
<li>Interrupción del flujo de orina o débil.</li>
<li>Micción dolorosa.</li>
</ul>
<p>&nbsp;<br />
En su vida sexual de manera esporádica y gradual:<br />
&nbsp;</p>
<ul>
<li>Cuando un hombre está excitado sexualmente fluye más sangre por los vasos sanguíneos del pene lo que produce un alargamiento al tiempo que una mayor dureza en el pene (erección). El crecimiento gradual de la próstata y la aparición del cáncer pueden afectar a algunos nervios que tiene relación con la mecánica de la erección por lo que pueden aparecer dificultades en la consecución o mantenimiento de la misma.</li>
<li>Algunos tratamientos para el cáncer pueden afectar al mecanismo de la erección</li>
<li>La eyaculación puede producir sensaciones molestas e incluso dolorosas.</li>
<li>El deseo sexual se ve afectado. Al tener dificultades con la erección, al sentirse inseguros en cuanto a su ejecución sexual el hombre puede perder deseo o interés por las relaciones sexuales (que de alguna manera ya no surgen tan espontáneamente como anteriormente)-</li>
</ul>
<ul>
<li>En algunos momentos del tratamiento puede aparecer algo de sangre en el semen o en la orina</li>
<li>Es importante tener en cuanta que en todos los casos se pueden mantener relaciones sexuales.</li>
</ul>
<p align="center"><strong>¿Cuándo interviene el Psicólogo?</strong></p>
<p><strong> </strong><br />
La intervención del Psicólogo clínico se plantea principalmente en dos momentos fundamentales:<br />
&nbsp;</p>
<ol start="1">
<li>Al conocer la noticia de la existencia del cáncer</li>
<li>Posterior al tratamiento médico-quirúrgico  que se haya realizado.</li>
</ol>
<p>&nbsp;<br />
<strong>1. En un primer momento. Al conocer la noticia </strong><br />
&nbsp;<br />
El impacto ante la aparición del cáncer de próstata gira en torno a las siguientes emociones:<br />
<strong>Miedo</strong>, incertidumbre ante la palabra “cáncer”. La persona se enfrenta a una enfermedad que, aunque  actualmente ha dejado de ser sinónimo de muerte, sigue teniendo una connotación de gravedad, de dificultad de curación, de intranquilidad por un futuro de incertidumbre en el que se tiene que empezar a “ocupar” de su estado de salud mediante la realización de  controles periódicos, y la comprobación de sus resultados.<br />
<strong>Vejez</strong>, dada la incidencia en la población de más de 60 años, son muchos los varones que han estado desarrollando sus actividades del día a día de manera absolutamente normal, sintiéndose en plena forma, sin ser consciente del paso de los años. Pues bien, al  recibir la noticia de manera tan inesperada se enfrentan a la realidad de los años que tienen.  Es frecuente que ante dicho impacto,  empiecen  a  hacerse unos planteamientos un tanto fatalistas sobre el futuro, el tipo de vida que van a poder llevar, la sensación de que la vida o lo bueno se acaba, en definitiva de “perdida de calidad de vida”<br />
<strong> Impotencia, </strong>para muchas personas le enfermedad es sinónimo de “dejar de funcionar sexualmente”, “ya se ha acabado mi vida sexual”, “ no son tan varón y vigoroso como antes”. Dependiendo del valor y la importancia que la sexualidad activa tenga para el hombre (y su pareja) la decepción y el desasosiego van a tener más o menos relevancia. Sentimientos de infravaloración personal y pérdida de autoestima son muy frecuentes.<br />
La mayor parte de los hombres tienen dificultades para ahondar en estos sentimientos ya que se sienten muy vulnerables en relación a si mismos e incluso a su propia hombría. Es importante recibir el apoyo suficiente.<br />
&nbsp;</p>
<p align="center"><strong>¿En qué aspectos se centra la intervención psicológica en este momento?</strong></p>
<p align="center"><strong> </strong></p>
<ul>
<li>Entrenamiento en estrategias de enfrentamiento ante  la enfermedad como tal.</li>
<li>Información sobre los aspectos más generales de la enfermedad (en colaboración con el urólogo)</li>
<li>Estrategias para en manejo de la ansiedad y el estrés ante la enfermedad, ante las pruebas, ante la información que se va recogiendo, etc.</li>
<li>Proceso de toma de decisión en lo referente  a la  comunicación tanto a la pareja como al entorno familiar o social. Entrenamiento en comunicación para poderlo abordar.</li>
<li>Terapia de pareja si fuera necesario ya que  la colaboración y apoyo de la pareja van a ser elementos muy importantes en todo el proceso de la enfermedad. La enfermedad también repercute en la pareja que puede ver amenazada su estabilidad emocional y de pareja.</li>
<li>Evaluar y modificar las creencias erróneas y expectativas que aparecen en relación al cáncer, en relación al impacto en el funcionamiento sexual y a los cambios de vida en general.</li>
</ul>
<p>&nbsp;<br />
<strong> </strong></p>
<ol>
<li><strong>Posterior al tratamiento médico-quirúrgico que se haya realizado,</strong> incluso al mismo tiempo que se está realizando la recuperación física,  la intervención psicológica resulta muy importante.</li>
</ol>
<p>Los elementos fundamentales que dicha intervención debe cubrir son:<br />
&nbsp;<br />
A) El seguimiento del <strong>control medico</strong> que se haya establecido. Es muy frecuente que una vez comprobada la desaparición de cualquier rastro del cáncer, la persona se relaje y vaya dejando de seguir las prescripciones facultativas. Por ejemplo, es nuestra experiencia que los ejercicios pélvicos para el control de la micción  se dejen de practicar demasiado pronto, el varón se olvida con mucha frecuencia de llevarlos a cabo.<br />
Además se trabajan  hábitos de salud saludables como dejar de fumar, controlar la ingesta de alcohol, hacer algún tipo de ejercicio físico, tratar de disminuir el nivel de estrés y fatiga, llevar una dieta sana y equilibrada, etc.<br />
&nbsp;<br />
B) El <strong>tiempo</strong> que va a tardar en recuperar la consecución de la erección depende de:</p>
<ul>
<li>El tipo de intervención quirúrgica realizada.</li>
<li>Si anteriormente a la intervención se lograban erecciones.</li>
<li>El tiempo que el hombre tarde en iniciar de nuevo sus relaciones sexuales</li>
<li>La edad del varón.</li>
<li>Tipo de tratamiento posterior a la cirugía</li>
</ul>
<p>&nbsp;<br />
C) Información sobre los <strong>cambios</strong> que se van a producir en el funcionamiento físico-sexual:<br />
&#8211; Dificultad en lograr y/o mantener una erección. El tratamiento médico que se realiza en estos casos consiste en prescribir fármacos específicos que trabajan directamente sobre la consecución dela erección. Losdos fármacos más conocidos son Viagra y Cialis.<br />
La repercusión en el estado de ánimo tanto en el hombre como en la pareja por necesitar utilizar dicha medicación es muy importante. El apoyo, la información y guía psicológica determinan un  mejor y más personalizado uso dela medicación. Ademásse van haciendo frente a las dificultades que vayan surgiendo.<br />
Además de los tratamientos de tipo farmacológico existen otros que se viven como más invasivos que son:<br />
Inyecciones en el pene</p>
<ul>
<li>Anillos peneanos y bombas de vacío</li>
<li>Implantes peneanos. Prótesis rígidas o semirrígidas</li>
</ul>
<p>&nbsp;<br />
La necesidad de acompañar estas intervenciones con una asesoramiento psicológico es fundamental. El apoyo y el asesoramiento específico reducen<br />
Hay que tener en cuenta cómo era el funcionamiento sexual del hombre antes de la cirugía  ya que si  tenia dificultades  con la erección previas, esas no van a mejorar después de haberla realizado.<br />
&#8211; Desaparición dela eyaculación. Elorgasmo sí que se produce, pero la producción de semen se ve interrumpida ya que muy probablemente se haya  eliminado la glándula que colaboraba en su producción. El hombre por lo tanto, va  a lograr las sensaciones placenteras del orgasmo pero serán “orgasmos secos”<br />
. Consecución del orgasmo sin lograr una erección completa. La importancia de aprender nuevas formas de estimulación placentera es fundamental en este momento<br />
&nbsp;<br />
D) El <strong>papel de la pareja. Las repercusiones que esta enfermedad tiene para la pareja se manifiestan en:</strong><br />
&nbsp;</p>
<ul>
<li>La preocupación por la enfermedad en si misma: miedo ante la posible reaparición del cáncer, ansiedad ante los controles médicos que van  a seguir, posibles cambios en el estilo de vida, etc.</li>
<li>La inseguridad a la hora de hablar del tema, tanto en relación efecto  que le pueda producir al otro como a los propios miedos o inseguridades que se siente frente al tema.</li>
<li>Los cambios en el estado de ánimo que normalmente dificultan la comunicación</li>
<li>El miedo al futuro por las secuelas que la enfermedad va a traer a la relación sexual y de pareja.</li>
<li>Al sentirse el hombre algo más inhibido frente a la interacción sexual, l a mujer siente que pierde atractivo físico, incluso disminuye su apetencia sexual ya que se siente menos deseada por su pareja.</li>
</ul>
<p>&nbsp;<br />
E) La <strong>relación sexual</strong>. Los temas que se trabajan tienen como finalidad que el varón y su pareja mantengan unas relaciones sexuales satisfactorias para lo cual tienen que  haber hecho frente a las diferentes dificultades surgidas a raíz de surgir le enfermedad y haber superado el tratamiento físico necesario. Entre otros estacamos los siguientes:<br />
&nbsp;</p>
<ul>
<li>La comunicación sobre lo que están viviendo y sintiendo, sin reproches, ni quejas, sino con la finalidad de enfrentarse juntos a la nueva situación.</li>
</ul>
<p>&nbsp;</p>
<ul>
<li>Aprender a darse un  tiempo. No intentar forzar ningún tipo de relación íntima si no se está preparado o no se siente con el ánimo suficiente. Irse conociendo física y sexualmente de nuevo. Es muy importante poderlo compartir con la pareja.</li>
</ul>
<p>&nbsp;</p>
<ul>
<li>Se hace necesario ampliar el repertorio de comportamiento sexual ya que las cosas no van a ser como antes. La pareja necesita un marco nuevo en el que relacionarse en el que los juegos, las caricias íntimas, las pautas de excitación se puedan realizar con la mayor complicidad posible.</li>
</ul>
<p>&nbsp;</p>
<ul>
<li>La importancia de dejarse llevar sin estar pendientes de si se produce un funcionamiento adecuado o no.</li>
</ul>
<p>&nbsp;</p>
<ul>
<li>Los ritmos también se ven afectados. Antes la interacción seguía una secuencia basada en sus propias vivencias ahora las sensaciones, incluso la propia interacción es diferente. Es importante volver a ajustarse mutuamente el uno al otro.</li>
</ul>
<p>&nbsp;</p>
<ul>
<li>Minimizar el impacto  de las dificultades. Abordar el desánimo y la frustración cuando las cosas no salen como se desearía, buscando un final agradable, de comprensión y centrados en la satisfacción.</li>
</ul>
<p>&nbsp;<br />
Este programa de intervención se adapta a las necesidades de cada caso ya que nuestro modelo de intervención se centra en la evaluación específica y concreta de cada persona y cada pareja.<br />
Nosotros venimos trabajando este tema en colaboración con algunos urólogos tanto cirujanos, como médicos especializados en la materia con muy buenos resultados.<br />
La recuperación tanto física del cáncer que depende de factores como la detención temprana y la supervisión médica adecuada, como la emocional y sexual que supervisada por un psicólogo especialista resulta muy positiva en la mayoría de los casos que mantienen un muy buen nivel de calidad de vida y satisfacción sexual.<br />
Le realización de sesiones o grupos de información pensamos que son útiles para hacer llegar la información adecuada a este colectivo, pero es nuestra experiencia clínica que las personas prefieren abordar la recuperación de este problema en un contexto más personalizado y personal.<br />
&nbsp;<br />
&nbsp;<br />
&nbsp;<br />
&nbsp;<br />
&nbsp;<br />
&nbsp;</p>
<p>La entrada <a href="https://www.cinteco.com/intervencion-con-pacientes-de-cancer-de-prostata-abordaje-desde-la-psicologia-clinica/">Intervención con pacientes de cáncer de próstata: Abordaje desde la Psicología Clínica</a> se publicó primero en <a href="https://www.cinteco.com">Gabinete de Psicólogos en Madrid. Psicólogos y Psiquiatras</a>.</p>
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		<title>El Trastorno Bipolar: Conceptos básicos para la esperanza</title>
		<link>https://www.cinteco.com/el-trastorno-bipolar-conceptos-basicos-para-la-esperanza/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Cinteco]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 23 Jan 2012 13:21:32 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>Si usted o alguien que es importante para usted ha sido diagnosticad@ de trastorno bipolar (también llamada psicosis maníaco-depresiva o P.M.D.) se puede sentir como si fuese la única persona que tiene que enfrentarse con esta enfermedad. Pero no está solo. En España, alrededor del 1,3% de la población adulta tiene este problema. El momento [&#8230;]</p>
<p>La entrada <a href="https://www.cinteco.com/el-trastorno-bipolar-conceptos-basicos-para-la-esperanza/">El Trastorno Bipolar: Conceptos básicos para la esperanza</a> se publicó primero en <a href="https://www.cinteco.com">Gabinete de Psicólogos en Madrid. Psicólogos y Psiquiatras</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Si usted o alguien que es importante para usted ha sido diagnosticad@ de trastorno bipolar (también llamada psicosis maníaco-depresiva o P.M.D.) se puede sentir como si fuese la única persona que tiene que enfrentarse con esta enfermedad. Pero no está solo.<br />
En España, alrededor del <strong>1,3% de la población adulta</strong> tiene este problema.<br />
El momento del diagnóstico, al tratarse de una enfermedad mental crónica, es difícil para muchas personas; el temor y la incertidumbre son las reacciones más frecuentes. Por ejemplo, muchos enfermos inicialmente piensan que para los problemas de tipo mental no hay solución; esto les lleva a no tener confianza en los tratamientos y a sentir que su vida se ha visto definitivamente arruinada con el diagnóstico. Sin embargo, afortunadamente existen tratamientos efectivos para este problema que pueden ayudarle a recobrar y mantener una vida normalmente satisfactoria y productiva.<br />
En mi experiencia como profesional de la salud mental, <strong>la gran diferencia entre los pacientes que tienen más controlado el impacto de su enfermedad y aquellos que sufren consecuencias más penosas es EL CONOCIMIENTO</strong>. Sí, el conocer la enfermedad, qué esperar, cómo detectar el comienzo de una etapa depresiva o de una eufórica y también cuánto se conocen a sí mismos, sus tendencias a perpetuar la depresión o a hiperexcitarse con un exceso de actividad, las cosas que les estresan y las que les ayudan a equilibrarse, a modular los estados de ánimo.</p>
<p><strong>¿CUÁNDO LA INESTABILIDAD DE ÁNIMO SE CONVIERTE EN UNA ENFERMEDAD?</strong><br />
<strong>Los seres humanos</strong> tenemos <strong>altibajos de ánimo</strong>; en un mismo día incluso podemos sentirnos eufóricos por la mañana ante la idea de iniciar nuestras vacaciones y tremendamente hundidos por la tarde al enterarnos de que algún familiar padece una enfermedad grave. La felicidad, la tristeza y la ira son <strong>emociones normales</strong> y una <strong>parte esencial de la vida diaria</strong>. Porque la tristeza y la culpa son sentimientos desagradables buscamos la manera de evitarlos y tratamos de construir una vida que nos permita experimentar más sentimientos de satisfacción y alegría. Es decir, las emociones nos permiten procurar un estado de bienestar para nosotros y las personas que nos importan porque nos ayudan a reaccionar ante los cambios que se producen a nuestro alrededor.<br />
En contraste, <strong>las personas que sufren un Trastorno Bipolar</strong> tienen unos <strong>altibajos que suelen terminar entorpeciendo su bienestar por ser excesivamente acentuados o desproporcionados</strong> con los motivos que los desencadenan y por haber perdido la “flexibilidad“ normal del estado de ánimo en función de las circunstancias. Estos altibajos y la pérdida de las cualidades normales del estado de ánimo afectan a los pensamientos, sentimientos, salud física, comportamiento y funcionamiento.<br />
El trastorno bipolar  no es culpa de la persona que lo padece, ni es el resultado de una personalidad “débil” o inestable, <strong>es una enfermedad médica</strong> (como lo puede ser el asma o la diabetes) que tiene un componente genético y para la que hay medicamentos específicos.<br />
<span id="more-1272"></span></p>
<p>¿<strong>CUÁLES SON LOS CRITERIOS PARA CONSIDERAR A UNA PERSONA BIPOLAR?</strong><br />
Se considera que una persona padece un trastorno bipolar si a lo largo de su vida ha sufrido una <strong>alternancia entre períodos </strong>en los que su<strong> estado de ánimo ha sido francamente depresivo y otros</strong> (al menos uno) en los que era <strong>de euforia</strong>. Hasta aquí, todos podríamos ser diagnosticados de trastorno bipolar, por eso habrá que definir por qué estos estados llegan a ser “patológicos” o a constituir una enfermedad.<br />
Cualquiera entendería que estos “altibajos anímicos” son un “trastorno” si por causa de ellos la persona ha tenido <strong>problemas en su trabajo</strong>, tiene dificultades para mantener a lo largo del tiempo las <strong>relaciones con otras personas</strong> u observamos <strong>variaciones muy importantes en </strong>su <strong>forma de reaccionar</strong> ante la vida <strong>y</strong> sus <strong>conductas</strong> dependiendo de si está eufórico o depresivo. Es decir, que las emociones no son compatibles con su búsqueda de bienestar sino que se ha convertido en cierto modo en <strong>“ un esclavo de su estado de ánimo”</strong>.<br />
Los períodos en los que predomina claramente un estado de ánimo se llaman <strong>fases. </strong>Así, cuando lo que prima es la tristeza se habla de una <strong>fase depresiva </strong>y cuando lo hace la euforia o exaltación del ánimo se dice que la persona está en <strong>fase maníaca.</strong><br />
La alternancia de fases suele producirse con periodos intermedios de relativa normalidad del estado de ánimo, aunque no es infrecuente que el cambio de un estado a otro se produzca sin dar tiempo a esta normalización, en cuyo caso se habla de un <strong>“viraje” </strong>(p.ej., cuando de una temporada de ánimo exaltado y euforia se pasa en unos días a una fase depresiva).<br />
Así, muchas personas describen <strong>gráficamente</strong> su problema de ánimo comparándolo con una <strong>montaña rusa</strong> y los científicos que estudian la enfermedad hacen gráficos en los que reflejan las “subidas” y “bajadas” del estado de ánimo como “picos” y “valles” que se alternan con “mesetas” de estabilidad.</p>
<p><strong>¿QUÉ CAUSA EL TRASTORNO BIPOLAR?</strong><br />
<strong>No hay una causa única</strong> del trastorno bipolar, pero las últimas investigaciones sugieren que es un problema heredado relacionado con la falta de estabilidad en la transmisión de impulso nervioso en el cerebro. Este <strong>problema bioquímico</strong> hace a las personas con trastorno bipolar más vulnerables a la tensión emocional y física. Ante circunstancias como un contratiempo de la vida, el consumo de drogas, la falta de sueño u otra estimulación excesiva, los mecanismos del cerebro no trabajan adecuadamente para restaurar el funcionamiento normal.<br />
El trastorno bipolar tiende a repetirse en algunas familias en las que varios miembros padecen el mismo problema. Sin embargo, si usted padece trastorno bipolar y su pareja no, sólo existe una probabilidad de un 1 a un 7 % de que su hijo lo desarrolle.<br />
Esta teoría de una <strong>doble causa</strong> de la enfermedad: la <strong>vulnerabilidad innata (congénita) más un estímulo ambiental,</strong> es similar a las teorías propuestas para muchas enfermedades médicas. En las enfermedades del corazón, por ejemplo, una persona podría heredar la tendencia a tener la tensión alta que hace que se reduzca gradualmente el suministro de oxígeno al corazón (vulnerabilidad biológica). Aún así, hará falta un esfuerzo físico importante o una tensión emocional (estímulo ambiental) para que la persona llegue a desarrollar un dolor en el pecho o tener un ataque al corazón si el suministro de oxígeno baja demasiado. Al igual que los pacientes que han tenido un infarto deben cuidar su estilo de vida y tomar medicación, el tratamiento para el trastorno bipolar se centra en tomar los medicamentos adecuados y cambiar el estilo de vida para reducir el riesgo de altibajos (actuar sobre los estímulos ambientales permite prevenir la aparición de descompensaciones del ánimo).</p>
<p><strong>¿POR QUÉ ES IMPORTANTE DIAGNOSTICAR Y TRATAR EL TRASTORNO BIPOLAR TAN PRONTO COMO SEA POSIBLE?</strong><br />
Las personas con trastorno bipolar visitan de media a tres o cuatro médicos y pasan más de ocho años <strong>antes de</strong> ser diagnosticados y tratados correctamente.<br />
<strong>Un diagnóstico y tratamiento tempranos pueden ayudar a evitar algunas complicaciones:</strong></p>
<ul>
<li>suicidio: el riesgo es más alto en los años iniciales de la enfermedad ;</li>
<li>abuso de alcohol/ otras sustancias: más del 50 % de las personas con trastorno bipolar abusan del alcohol u otras drogas durante la enfermedad ;</li>
<li>problemas matrimoniales y de trabajo: el tratamiento mejora las perspectivas para un matrimonio estable y un trabajo productivo ;</li>
<li>dificultades del tratamiento: hay evidencias que indican que cuantos más episodios de altibajos tenga una persona, más difícil será tratar los episodios posteriores, que pueden ocurrir con más frecuencia ;</li>
<li>tratamiento incorrecto, impropio o parcial: una persona diagnosticada por error de depresión a secas en lugar de trastorno bipolar puede recibir antidepresivos sin medicamentos que protejan contra el viraje a fase maniaca. Los antidepresivos pueden ocasionar episodios maníacos y hacer que la evolución de la enfermedad sea peor.</li>
</ul>
<p><strong> </strong><br />
<strong>¿CUÁLES SON LOS SÍNTOMAS DEL TRASTORNO BIPOLAR?</strong><br />
<strong> </strong><br />
<strong>Para entender los síntomas propios de esta enfermedad basta recordar la influencia que los estados ánimo tienen en:</strong><br />
&#8211;<strong>nuestra sensación de energía y nuestro impulso</strong> a hacer cosas (cuando estamos desanimados todo nos cuesta trabajo y nos sentimos abatidos, sin energía, se afectan también nuestros movimientos no es raro que por la postura y la forma de caminar de alguien a veces podamos deducir su estado de ánimo);<br />
&#8211;<strong>el pensamiento y los recuerdos</strong> (la forma en que interpretamos la realidad según estemos en una temporada de desánimo o de euforia puede variar enormemente “vemos la botella medio vacía o medio llena”). Además, cuando estamos tristes nos vienen a la memoria con más facilidad los recuerdos negativos que los positivos y viceversa cuando estamos animosos;<br />
-nuestra <strong>actividad:</strong> como consecuencia de la alteración del pensamiento y del grado de activación, todas nuestras actividades, desde las más instintivas (como dormir o comer) a las más complejas (las que podamos realizar en nuestro trabajo) se ven afectadas.<br />
Así, según la fase en qué fase esté la enfermedad se producirán unos síntomas u otros.<br />
Durante el proceso del trastorno bipolar pueden aparecer distintos tipos de fases:<br />
<span style="text-decoration: underline;">1<strong>.- Manía</strong> (episodio maníaco):</span> la manía frecuentemente comienza con un sentimiento agradable de mayor energía, creatividad y mejora de las habilidades sociales. Las claves son la exaltación y aceleración del pensamiento, la actividad e incluso el lenguaje que llevan a la aparición en un episodio maníaco de los siguientes síntomas que deben durar <strong>al menos una semana: </strong><br />
* la persona se siente extraordinariamente eufórica con una sensación de bienestar que a veces se acompaña de irritabilidad ;<br />
* tiene menos necesidad de dormir, pero no se siente cansado, tiene mucha energía;<br />
*habla tan rápidamente que otros no pueden seguir su conversación ;<br />
* tiene pensamientos acelerados y sin control (igual que el lenguaje) ;<br />
*se distrae fácilmente, salta de un tema a otro y de una actividad a otra sin parar;<br />
* tiene un sentimiento de plenitud que le llega a creer en ideas exageradas acerca de su poder, grandeza o importancia ;<br />
* hace cosas temerarias sin pensar en las consecuencias negativas: gastar demasiado dinero, actividad sexual impropia, correr riesgos físicos…<br />
En casos muy severos, puede tener alucinaciones (oir o ver cosas que no están ahí) o ilusiones (creer firmemente en cosas que no son verdaderas).<br />
La persona que se encuentra en una fase de manía típicamente no entiende que tenga ningún problema e incluso reacciona con enfado cuando se le señala lo inadecuado de su comportamiento. La causa es que este estado resulta muy agradable para el enfermo (algunas personas tienen la sensación de estar “mejor que nunca” o “en el mejor momento de sus vidas”) y en ese momento no es capaz de ver las desventajas o los riesgos que implica su estado (con frecuencia se producen despilfarro, pérdida del empleo, rupturas de pareja&#8230;).<br />
<span style="text-decoration: underline;">2.- <strong>Hipomanía</strong> (episodio hipomaniaco):</span> la hipomanía es una forma más leve que la manía, con síntomas parecidos, pero menos graves, siendo el deterioro también menor. Durante los episodios hipomaniacos, la persona se siente mejor y es más productiva. Estas sensaciones hacen que las personas a veces abandonen la medicación para buscar este estado. Sin embargo, con demasiada frecuencia hay que pagar un precio muy alto, ya que puede acabar en manía o depresión.<br />
<span style="text-decoration: underline;">3.- <strong>Depresión</strong>:</span> los síntomas siguientes están presentes al menos durante dos semanas:<br />
*se siente triste, decaído, melancólico o pierde interés por las cosas que le gustaban;<br />
*tiene problemas para dormir o se despierta demasiado temprano (más raramente duerme demasiado);<br />
*pérdida de apetito (menos frecuentemente aumenta el apetito);<br />
*problemas para concentrarse o tomar decisiones;<br />
*siente que todo va muy lento o se siente nervioso;<br />
*se siente inútil o culpable o tiene baja autoestima;<br />
*le falta energía, está como cansado durante todo el día;<br />
*puede, incluso, tener ganas de morir o quitarse la vida.<br />
<span style="text-decoration: underline;">4.- <strong>Episodio mixto</strong>.</span> Quizás los episodios más debilitantes sean los que incluyen síntomas de manía y depresión al mismo tiempo. Se siente irritable, como en la manía, a la par que triste.<br />
<span style="text-decoration: underline;">5.-<strong>Estabilidad clínica.</strong></span> La mayor parte de las personas que padecen esta enfermedad disfrutan de períodos en los que, incluso sin tratamiento farmacológico, se encuentran bien y nadie podría detectarles ningún problema psíquico en absoluto (ni siquiera un profesional). El objetivo del tratamiento es alagar y añadir solidez a estas fases de estabilidad.</p>
<p><strong>¿CÓMO EVOLUCIONA LA ENFERMEDAD?</strong><br />
Varía bastante de unas personas a otras. Algunas tienen igual número de episodios maníacos y depresivos, otras no. La media es tener alrededor de cuatro episodios (entre maníacos y depresivos) durante los primeros diez años de la enfermedad. Los hombres suelen empezar con un episodio maníaco y las mujeres con uno depresivo.<br />
Las personas sin tratamiento tienen peor evolución, con más episodios y, en general, que revisten mayor gravedad.<br />
En algunas personas influye mucho la estación del año: manía en verano y depresión en invierno (patrón estacional).<br />
La duración de cada episodio es muy variable, días, semanas o meses. Las depresiones suelen durar más que las manías/hipomanías (hasta 6 meses).<br />
Algunas personas se recuperan totalmente después de cada episodio y otras continúan teniendo síntomas más leves durante un tiempo. Con un tratamiento eficaz y controlado por un psiquiatra la recuperación suele ser mejor</p>
<p><strong>TRATAMIENTO</strong><br />
Lamentablemente, como hemos ido viendo, la causa del trastorno bipolar es sumamente compleja y hasta ahora no se ha encontrado la “pastilla mágica” que cure por completo y erradique el problema de raíz.<br />
<strong>Esta enfermedad se acerca más al modelo de la hipertensión o la diabetes</strong>, enfermedades crónicas que no tienen un tratamiento curativo, con las que hay que aprender a convivir día a día, llevando una vida sana y un tratamiento regular. Como en esos casos, cuando la enfermedad está bien controlada hay pocas complicaciones y apenas interfiere en la vida normal de las personas que la padecen, aunque obliga a seguir un tratamiento de por vida (a nadie se le ocurriría al notarse bien con la insulina, dejar de ponérsela todos los días “para ver si ya no la necesita” y lo mismo ocurre con la medicación que controla la tensión arterial).<br />
Otro inconveniente de la medicación es el de que necesita un tiempo para comenzar a hacer efecto (en general entre una y dos semanas) y también constancia en las tomas.<br />
Sin embargo, podemos afirmar con optimismo que el trastorno bipolar es una de las enfermedades para las que contamos con mayor arsenal terapéutico (en continua evolución gracias a la investigación) y cuya correcta utilización permite reducir mucho las limitaciones e inconvenientes propias de la enfermedad.<br />
Existen tres tipos o grupos fundamentales de tratamientos farmacológicos: estabilizadores del humor, antipsicóticos y antidepresivos; cada uno de ellos con un papel diferente y en distintos momentos de la enfermedad.<br />
El tratamiento farmacológico del trastorno bipolar no es algo estable, puesto que no todos los fármacos son útiles en todas las distintas fases,  hay que ir modificando la pauta en función de las distintas circunstancias (como lo haría un buen cocinero, a veces hay que ir mezclando los distintos ingredientes).<br />
Por tanto, es muy importante que entre médico y paciente se establezca un diálogo. Poco a poco uno va conociendo mejor los síntomas de la enfermedad y aprende a identificar las pequeñas manifestaciones tempranas que anuncian una descompensación, así como los efectos indeseables de uno u otro medicamento; describir con detalle los síntomas, así como los posibles efectos secundarios de la medicación abrirá una puerta a la negociación.<br />
Un consejo: si no tiene buena comunicación con su médico, CAMBIE DE MÉDICO.<br />
<strong> </strong><br />
<strong>EL INSUSTITUIBLE PAPEL DEL PACIENTE EN EL AUTOCUIDADO:</strong></p>
<p>No todo es medicarse.<br />
Además de un control médico de calidad, el paciente tiene en su mano marcar la diferencia en la evolución del problema aprendiendo a cuidarse.<br />
Que a uno le diagnostiquen una “enfermedad crónica” es un golpe difícil de aceptar; ya sea “tener azúcar”, colesterol&#8230;. o un trastorno bipolar, supone un gran esfuerzo de concienciación y adaptación. A todos nos cuesta seguir una dieta durante mucho tiempo, renunciar a tomarnos unas copas o tener que tomar una pastilla diariamente.<br />
Es todavía más duro si la causa por la que debemos hacer estos sacrificios no es bajar el colesterol, sino una enfermedad “mental”.<br />
Pero como todas las enfermedades citadas, el trastorno bipolar es una carrera de fondo, en la que el esfuerzo paso a paso se ve recompensado a la larga. Algunas claves indiscutibles del éxito son:</p>
<p><strong>1. Hábitos de vida saludables.</strong><br />
La base de la enfermedad es, como decíamos, una sensibilidad especial del “termostato del ánimo” de nuestro organismo, con tendencia a descontrolarse hacia estados extremos y descontrolados, de euforia o depresión. Así, si hay estímulos que a todos nos alteran el ánimo, como la falta importante de sueño o algunos tóxicos, éstos pueden desencadenar crisis afectivas importantes en personas cuyo ánimo es más vulnerable o sensible de lo normal.<br />
Por eso se recomienda especialmente y de forma general: <strong>REGULARIDAD</strong>, en todos los aspectos, pero sobre todo, en los hábitos de sueño. Dormir menos de siete horas supone un riesgo de sufrir una fase maniaca o hipomaníaca. Y dormir más de diez aumenta las posibilidades de desencadenar un episodio depresivo<span style="text-decoration: underline;">. Duerma, por tanto, de 6 a 8 horas</span> al día, evitando excepciones.<br />
<span style="text-decoration: underline;">Evite situaciones de estrés</span>. Procúrese un espacio para si mismo, rebaje la tensión mediante ejercicio físico moderado o actividades gratificantes y aprenda a relativizar los problemas.<br />
<span style="text-decoration: underline;">No se someta a dietas excesivas</span>. Aumentan la irritabilidad y la ansiedad y provocan cambios metabólicos y hormonales que pueden desestabilizar el ánimo. Tenga cuidado con las “pastillas adelgazantes” suelen contener derivados anfetamínicos que pueden provocar un viraje maniaco.<br />
Mantenga un <span style="text-decoration: underline;">patrón regular de actividad</span>. No se exija demasiado a sí mismo. Intente reducir la tensión en el trabajo. Para una buena productividad a largo plazo, lo mejor es evitar las recaídas y para ello hay que mantener día a día una actividad constante evitando periodos de sobre-exigencia en los que se produzca un estrés importante.<br />
<span style="text-decoration: underline;">Evite el consumo de excitantes</span>, como el café, sobre todo por la tarde-noche. Cuanto menos alteremos el patrón de sueño, mejor.</p>
<p><strong>2. Evitar el consumo de Tóxicos</strong><br />
Si por tener un trastorno bipolar somos especialmente sensibles al estrés, los cambios de luz o las horas de sueño, no digamos al uso de drogas. El consumo, aunque sea una vez, de determinadas sustancias como la cocaína, anfetaminas, o drogas de diseño, además de las consecuencias generales que tendría para cualquier persona, puede resultar suficiente para causar la descompensación, complicar el curso de la enfermedad o desencadenar la aparición de síntomas psicóticos.<br />
El alcohol o el cannabis (hachís o marihuana) también pueden contribuir a las descompensaciones.<br />
No es extraño que las personas con este problema utilicen, a veces sin ser plenamente conscientes de ello, el alcohol y otras sustancias como una especie de “medicación” que en el momento les ayuda a calmar síntomas ansiosos o depresivos. Sin embargo, diversos estudios demuestran que cuando al trastorno bipolar se añade el consumo de estas sustancias el pronóstico empeora radicalmente.<br />
<strong> </strong><br />
<strong>3. Autoobservación</strong><br />
Es una de las herramientas más eficaces para prevenir recaídas.<br />
Se ha visto que la mayoría de los pacientes recaen siguiendo “su propio patrón”. Esto quiere decir que la secuencia en la que aparecen las alteraciones del pensamiento, el ritmo de sueño o el comportamiento cuando se produce una descompensación varía bastante de unos enfermos a otros pero es muy estable para un mismo paciente. Por eso es tan importante conocerse a uno mismo, observar o recordar cuáles fueron los primeros cambios que se produjeron antes de recaer. Fíjese, por ejemplo, en cuántas horas duerme; la disminución de las horas de sueño con la sensación de que “sobra energía y no necesita dormir” suele ser un síntoma típico que avisa de la aparición de una fase maníaca. Esté atento también a encontrarse más irritable, tolerar peor a sus compañeros y familiares. Ojo a tener muchas ganas de hablar y estar más bromista.<br />
Puede ser útil registrar estas sensaciones en una especie de diario o agenda y puntuar su intensidad de uno a diez.</p>
<p><strong>4. Escuche a las personas de confianza.</strong><br />
A veces las cosas se ven más claras desde fuera que desde dentro; especialmente en el caso de los síntomas de euforia, tan difíciles de identificar para la persona que los sufre, pero no los “sufre”. Por eso es importante aprender a escuchar los comentarios de los que nos rodean. A veces no es fácil; creemos que están excesivamente sensibilizados o que tienden a protegernos demasiado, nos suena todo a crítica o nos sentimos realmente bien y no pensamos que eso sea parte de una enfermedad.</p>
<p><strong>5. Consulte a su médico. </strong><br />
Más de un tercio de los pacientes han dejado el tratamiento dos o más veces sin consultar con su médico. Teniendo en cuenta que el abandono de la medicación es, según muchos estudios, la causa más frecuente de recaída y todos los médicos insisten hasta la saciedad en este punto; parecería por la frecuencia de los abandonos que uno tiene que recaer y pasarlo mal, para descubrirlo por uno mismo. Generalmente cuantos más años transcurran desde el diagnóstico más aprenden las personas de su experiencia y disminuye el número de recaídas y de ingresos debidos al abandono de medicación.</p>
<p>Así como otros especialistas disponen de analíticas y pruebas de imagen para averiguar el estado de sus pacientes; el psiquiatra tiene como única herramienta la información que le proporciona el propio paciente. Por eso es fundamental tener un diálogo claro y sincero con el especialista. Por ejemplo, confesar que no se ha seguido correctamente el tratamiento o que se han hecho “excesos” en la vida diaria puede evitar que su psiquiatra cambie el tratamiento pensando que no está siendo eficaz y descarte un medicamento que podía irle bien.<br />
Describir con detalle las variaciones que se producen entre una y otra visita. Aunque parezcan “tonterías” como el aumento del deseo sexual, o el gusto por los tonos vivos de la ropa, pueden ofrecer información valiosa a la hora de regular la medicación.<br />
Hablar claramente de los efectos molestos de la medicación antes de dejar de tomar por iniciativa propia la medicación y, si hace falta, insistir.</p>
<p><strong>¿QUÉ HACER ANTE UNA RECAÍDA?:</strong><br />
Ante el inicio de una fase de <strong>EUFORIA</strong>:</p>
<ol>
<li>Aumente el número de horas de sueño en lo posible (mínimo 8 horas).</li>
<li>Limite el número de actividades: cancele compromisos y situaciones estresantes. Dedique un máximo de 6 horas al día a estar activo. Acuda al médico si necesita baja laboral.</li>
<li>No intente vencer la euforia “por agotamiento”. En su estado no se cansará, sino que empeorará cada vez más la situación hasta hacerse incontrolable.</li>
<li>No se deje engañar por la sensación de felicidad y omnipotencia; recuerde que puede tener consecuencias muy negativas y ser el paso previo a la depresión</li>
<li>Evite los estimulantes: café, té, bebidas energéticas, el deporte excesivo, el alcohol y las drogas (excitantes o relajantes).</li>
<li>Posponga decisiones económicas y consulte con personas de confianza. No se deje llevar por el impulso (puede arrepentirse cuando no tenga solución).</li>
<li>Comente sus “grandes ideas y planes geniales” con otras personas (que le parezcan sensatas y conozcan su enfermedad) y tome en cuenta su opinión.</li>
<li>CONSULTE CON SU PSIQUIATRA</li>
</ol>
<p>Ante el inicio de una <strong>DEPRESIÓN</strong>:</p>
<ol>
<li>Comunique a un familiar o persona de confianza que está comenzando a encontrarse mal en cuanto lleve una semana más bajo de ánimo, más adelante puede no tener energía para hacerlo ni para reaccionar (pedir una cita con el médico…)</li>
<li>Duerma un máximo de ocho horas si su tendencia es dormir demasiado y asegúrese de dormir ocho horas en el caso de que aparezca el insomnio.</li>
<li>¡No se automedique!</li>
<li>No tome decisiones importantes, su capacidad de juicio está sesgada por su estado de ánimo.</li>
<li>Intente aumentar el número de actividades y hacer ejercicio físico ligero, aunque no le apetezca.</li>
<li>No se sienta culpable por estar así. Usted no controla los síntomas de su depresión, al igual que no podría bajar el colesterol concentrándose en ello.</li>
<li>En la medida que sea capaz, someta a crítica y no dé excesivo valor a sus ideas de inferioridad, pesimismo y desesperanza: son parte de la enfermedad, no corresponden a la realidad.</li>
<li>CONSULTE A SU PSIQUIATRA</li>
</ol>
<p>Material recomendado:</p>
<h2><a href="http://www.cinteco.com/pacientes/material_recomendado/trastorno_bipolar/">Guía para los padres con Trastorno Bipolar y las familias y/o cuidadores</a></h2>
<p>La entrada <a href="https://www.cinteco.com/el-trastorno-bipolar-conceptos-basicos-para-la-esperanza/">El Trastorno Bipolar: Conceptos básicos para la esperanza</a> se publicó primero en <a href="https://www.cinteco.com">Gabinete de Psicólogos en Madrid. Psicólogos y Psiquiatras</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
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		<title>Conducta suicida en las Personas Mayores</title>
		<link>https://www.cinteco.com/conducta-suicidada-en-la-personas-mayores/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Isabel Carrasco Cabeza]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 12 Nov 2008 09:46:28 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cinteco]]></category>
		<category><![CDATA[Mayores]]></category>
		<category><![CDATA[aislamiento]]></category>
		<category><![CDATA[enfermedad]]></category>
		<category><![CDATA[insomnio]]></category>
		<category><![CDATA[mayores]]></category>
		<category><![CDATA[salud]]></category>
		<category><![CDATA[soledad]]></category>
		<category><![CDATA[suicidio]]></category>
		<category><![CDATA[viudedad]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Isabel Carrasco. Área de Asistencia Psicológica en la Personas Mayores. 1.     Introducción Todos los estudios sobre el suicidio demuestran que las personas mayores tienen la tasa más alta de suicidio y la más baja de intentos. Existiendo una tendencia ascendente en los últimos diez años que  hace que muchos autores se planteen el suicidio en [&#8230;]</p>
<p>La entrada <a href="https://www.cinteco.com/conducta-suicidada-en-la-personas-mayores/">Conducta suicida en las Personas Mayores</a> se publicó primero en <a href="https://www.cinteco.com">Gabinete de Psicólogos en Madrid. Psicólogos y Psiquiatras</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><em><a href="http://www.cinteco.com/el-equipo/isabel_carrasco/">Isabel Carrasco</a>. Área de <a href="http://www.cinteco.com/pacientes/mayores/">Asistencia Psicológica en la Personas Mayores</a>.</em></p>
<h3>1.     Introducción</h3>
<p>Todos los estudios sobre el suicidio demuestran que las personas mayores tienen la tasa más alta de suicidio y la más baja de intentos. Existiendo una tendencia ascendente en los últimos diez años que  hace que muchos autores se planteen el suicidio en la edad avanzada como una nueva epidemia que es necesario controlar y prevenir.<br />
Sin embargo, y a pesar de la gravedad del asunto, el suicidio en el anciano normalmente ha sido considerado como algo «lógico o justificable», sin tener en cuenta que en muchas ocasiones es tan o más evitable que en  las personas más  jóvenes.<br />
Pero, no sólo es preocupante la tasa de suicidios consumados entre los mayores sino que además es frecuente encontrar el llamado «suicidio silencioso»  o «síndrome de deslizamiento» (Carbonell 1985) en el que la persona rechaza los alimentos y los cuidados médicos, haciendo que se abandone hasta dejarse morir. El suicido silencioso es tan letal como el activo, la intención de morir es la misma, lo que cambia es el medio.<br />
En España, los ancianos realizan sólo 1 de cada 20 intentos leves, frente a 1 de cada 7 intentos graves y 1 de cada 3 ó 4 suicidios consumados (Nieto y cols. 1992). Esto nos permite afirmar que las personas mayores tienen propósitos más firmes de morir y utilizan medios más letales.<br />
Una característica de la conducta suicida en el mayor es que el 86% de los casos que se suicidan no reciben tratamiento psiquiátrico (Catell- Jolley 95). Es decir, que los mayores no comunican sus intenciones de suicidarse,  apenas  verbalizan sus sentimientos de desesperanza y no buscan ayuda para mejorar su malestar. Evidentemente, esto dificulta muchísimo la posibilidad de prevenirlo.<br />
<span id="more-4549"></span></p>
<h3>2.  Factores de riesgo de la conducta suicida en la vejez</h3>
<p>Hay una serie de factores de riesgo, es decir de condiciones de orden personal o circunstancial que pueden dar indicios sobre la posibilidad de que se dé una conducta suicida en un individuo, Sin embargo, y si queremos ser realista, es difícil por no decir en muchos casos imposible, predecir el suicidio. No obstante, para poder hacer un diagnóstico precoz y prevenir el suicido en los mayores, los clínicos y profesionales de la salud deben conocer y saber evaluar todos estos factores.<br />
2.1.- Edad Avanzada<br />
En los países industrializados, las tasas de suicidios consumado se incrementan con la edad, siendo las personas mayores de 65 años, edad «oficial» de la jubilación y por tanto de  consideración de «anciano» la que mayor número de suicidios presenta.<br />
En España, las tasas de suicidio publicadas por el I.N.E. sobre un estudio de 1993 confirman este dato. La franja de edad  comprendida entre  60 años y más, es la que mayor tasa de suicidios consumados presenta con respecto a los otros grupos de edad.<br />
2.2.- Sexo Masculino<br />
Cerca el 80% de los suicidios son efectuados por hombres. Por cada suicidio femenino se producen tres o cuatro en varones. Sin embargo, son las mujeres las que presentan un mayor riego de intentos de suicidio, siendo tres veces superior a la de los hombres (Kaplan, SadocK, Grebb 1994).<br />
No existe ninguna teoría que explique de forma satisfactoria esta diferencia, aunque hay autores como Miller (1979) que defienden que en las sociedades industrializadas la jubilación y el deterioro físico son vividos de forma más negativa y destructiva por el hombre que por la mujer.<br />
2.3.- Antecedentes Familiares Suicidas<br />
La existencia de suicidios de personas cercanas o en el núcleo familiar aumenta el riesgo de suicidio. Este riesgo parece ser el resultado de heredar un trastorno psicológico, especialmente afectivo y sobre todo puede ser el producto de un aprendizaje familiar en el que se aprenden unos modelos determinados: el riesgo de suicidio aumenta por el antecedente familiar de «suicidio positivo»,  es decir, utilizan el suicidio como  una forma adecuada para resolver los problemas.<br />
2.4.- Viudedad reciente o Pérdida de un ser querido<br />
La muerte de  familiares, personas muy cercanas y sobre todo de la pareja puede funcionar como precipitante de la conducta suicida. Las circunstancias que rodean la muerte de la persona y el tipo de relación que se guarda con ella va a determinar cómo se experimente el proceso de duelo. Si el duelo se complica surgiendo una depresión mayor aumenta el riesgo de suicidio.<br />
El riesgo de suicidio en los viudos es 3´3 veces mayor que el de los casados. Mientras que en la viudas no se encuentra una puntuación significativa frente a las casadas. Esto hace que el grupo de viudos ancianos sea  un objetivo principal en la prevención del suicidio, sobre todo el primer año de viudedad.<br />
2.5.- Vivir solo<br />
Estudios de Catell y Jolley (1995) demostraron que el 49% de los mayores que se suicidaron vivían solos. Barraclough (1971) defendió que la variable social que mejor correlaciona con la conducta suicida era vivir solo. No obstante, muchos mayores viven solos y no se suicidan. Esto es porque además de vivir solos parecen determinantes las condiciones de vida del mayor y la protección social que tiene.<br />
En nuestro país, el número de ancianos que viven solos es todavía inferior al resto de los países europeos, pero el número se va incrementando notablemente en los últimos años con la incorporación de la mujer al ámbito laboral, que hasta ahora era la  encargada del cuidado del mayor.<br />
Se ha demostrado que uno de los síntomas que se mantiene durante más tiempo después de la pérdida de la pareja es el sentimiento de soledad que unido al vivir solo hace más posible la conducta suicida.<br />
2.6.- No estar casado<br />
Las personas solteras, separadas y viudas se suicidan más que las casadas. Entre las personas casadas existe una mayor incidencia entre las que no tienen hijos (Maris, 1992). Pero la variable estado civil no explica por sí sola el aumento o no del suicidio sino que está relacionada con otras como la edad, el aislamiento social y el sexo. (Sarró y de la Cruz  1991)<br />
2.7.- Estar aislado socialmente<br />
Ya Durkheim (1976), en el siglo pasado habló de la relación entre suicidio e integración social, a menor integración mayor riesgo de suicidio. Cuando hablamos de falta de integración o aislamiento social nos referimos a la falta de  relación con otras personas. Se ha comprobado que la falta de amigos, la poca relación con familiares, una vida en soledad, etc. es frecuente en los sujetos que se suicidan. Los mayores son el grupo de edad que presenta un mayor riesgo de  desvinculación social dada la falta de recursos económicos y sociales y el padecimiento continuado de enfermedades somáticas que les limitan en sus funciones diarias.<br />
2.8.- Cambio de casa reciente<br />
El abandonar o cambiar de casa es un factor de estrés para las personas mayores. Este cambio se produce normalmente para vivir con familiares, principalmente con los hijos o para ingresar en una residencia. Los miedos y fantasías que se producen antes de cambiar de residencia se han presentado como una variable que puede generar una conducta suicida. Por ello, antes de tomar la decisión de cambiar de casa al mayor hay que valorarlo con calma y sobre todo hacer partícipe de la decisión al interesado, así como prestar una especial atención a las modificaciones del comportamiento del anciano antes y después del  cambio.<br />
2.9.- Deseos expresos de hacerse daño y Amenazas de suicidio<br />
Uno de los más importantes indicadores de riesgo de suicido es la existencia de ideas y amenazas suicidas. Un error muy habitual  respecto al suicidio que comenten muchos  familiares, amigos e incluso profesionales, es la creencia de que la persona que habla de suicidio no lo realizará nunca. La realidad, es todo lo contrario, la mayoría  comunican de alguna forma su intención de morir a las personas que le rodean, y casi un 70% visitan a su médico semanas antes de suicidarse. Precisamente, una diferencia que remarca la gravedad del suicidio en los mayores es, como ya hemos indicado, que comunican menos su intención y apenas un 14% reciben asistencia psiquiátrica (Catell y Jolley 1995).<br />
En muchos casos la visita no programada a un servicio médico e incluso psiquiátrico puede significar el intento de pedir ayuda de una forma desesperada.<br />
2.10.- Los intentos previos<br />
La existencia de intentos previos aumenta el riesgo de suicidio en el futuro. Alrededor de un tercio de las personas que consumaron el suicidio lo habían intentado antes (Freemann y Reinecke, 1995).  En muchos casos, estos intentos son una forma de conseguir ayuda, de ser tenidos en cuenta, más que un intento real de terminar con su vida. No obstante, siempre hay que prestarles atención puesto que muchas de estas personas terminan muriendo.<br />
En relación con el tema, habría que señalar que en la población mayor el suicidio se consigue con mayor frecuencia en un primer y único intento, lo que hace imposible detectar y prevenir a partir de un intento la conducta suicida. Con lo que sí podrían trabajar es con la ideación que estuvo antes del intento.<br />
Se cree que las tentativas disminuyen con la edad porque la persona utiliza métodos más letales,  es más vulnerable físicamente a las auto-agresiones, comunica menos su intenciones suicidas y sobre todo porque vive el suicidio como una alternativa final frente a las situaciones de pérdida vital. Ven el suicidio como la única solución.<br />
2.11.- Quejas persistentes de insomnio y síntomas físicos sin causa orgánica<br />
Quejas continuas de insomnio, pérdida de peso, anhedonía  y especialmente, ideas  hipocondriacas son síntomas frecuentes en los mayores suicidas. De  Alarcón (1964)  encontró un riesgo de suicido tres veces mayor en los mayores deprimidos que tenían trastornos hipocondriacos de los que no lo tenían.<br />
2.12.- Enfermedad crónica. Enfermedad terminal con dolor no tratable<br />
Sufrir una enfermedad crónica y más si supone incapacidad para el mayor es un factor de riesgo para el suicidio. Alrededor el 65% de los mayores que se suicidan padecen alguna enfermedad somática (Catell y Jolley, 1995)<br />
2.13.- Alcoholismo<br />
En la población general, el alcoholismo es el segundo factor de riesgo en importancia  para conducta suicida. El alcoholismo puede facilitar el suicidio o puede convertirse en una forma de conducta suicida crónica. Independientemente de que exista dependencia,  el consumo de alcohol incrementa el riesgo de suicidio. Se han encontrado que entre el 20-64%  de los suicidas tienen alcohol en la sangre.<br />
En los mayores, sobre todo en los hombres, el consumo de alcohol  es un problema importante, las razones que suelen explicar este consumo son la situación personal: problemas en el estado de ánimo, soledad, su estado de salud, dolor y escasez de recursos económicos.<br />
2.14.- Cogniciones depresivas como culpa, indefensión, etc.<br />
Al igual que la ideación suicida, las ideas de culpa,  de incapacidad personal, merecimiento de la situación de malestar, de retraimiento social son características de la conducta suicida en el mayor.</p>
<h3>3. Indicadores que anteceden al intento de suicidio en el mayor</h3>
<p>Aunque el suicidio en las personas mayores puede parecer un acto impulsivo, normalmente está  premeditado y planificado. Aún así, es muy difícil prevenir el momento concreto en el que se va a realizar. Los familiares suelen comentar que el sujeto no se mostraba de forma diferente el día del intento, ni tenía comentarios sobre su futuro o estado de ánimo distinto a los habituales. La situación final que lo desencadena puede ser un acontecimiento nimio visto desde fuera, pero que para el mayor tiene una gran importancia: un comentario de desaprobación, no ser capaz de realizar cualquier tarea, etc.<br />
En realidad, su forma de reaccionar es un indicio de su grado de desesperación. Es decir, un acontecimiento adverso por insignificante que sea, en una persona con claras y continuas ideas suicidas puede actuar como la «última gota que rebosa el vaso».<br />
Sin embargo, existen unos indicadores previos a la conducta suicida que pueden ayudarnos a preverla. Los más importantes son los siguientes:<br />
3.1.- Interés sobre la muerte o el suicidio<br />
Suele aparecer un interés especial sobre estos temas. Posiblemente porque la persona está recogiendo información sobre la forma o método más eficaz para conseguir su objetivo. Por ejemplo,  facilidad de conseguir asistencia médica urgente en el caso de que exista un intento, etc.<br />
3.2.- Hablar sobre el suicidio<br />
El hablar frecuentemente sobre el deseo de  morirse o desear matarse da indicaciones sobre un posible intento. Es habitual que diga directamente o indirectamente que quieren morir. Utilizan expresiones como: «ya no puedo más», «No estoy dispuesto a seguir así más tiempo», «Todo es inútil, no tengo ya solución»&#8230;.<br />
3.3.- Despedidas extrañas<br />
Las conductas de despedidas de familiares y amigos es una evidente manifestación de un posible intento. (Shneidman, 1993). Las despedidas pueden ser verbales; habla sin venir a cuento como si fuese a marcharse de viaje: «cuidad de mis cosas» «os quiero mucho» «me imagino que no os volveré a ver», «Os agradezco lo habéis hecho por mi»  etc. también pueden llamar por teléfono a antiguos amigos que hace años que no ve o escribir cartas de despedida, notas,  etc.<br />
3.4.- Realización o cambio de testamento<br />
Suelen hacer reparticiones de sus bienes, reorganización de las cuestiones financieras y realización o cambio del testamento. Es como un intento de dejar  todo en orden antes de su muerte.<br />
3.5.- Conductas «sospechosas»<br />
Entre las conductas «sospechosas» o inusuales en el comportamiento diario de la persona antes del intento están: la acumulación de medicamentos,  el interés en conocer cuáles son las dosis letales de dichos medicamentos, la reducción del contacto con las personas que le cuidan, los intentos de quedarse solo para comprobar si dispone del tiempo suficiente para poner en práctica su plan, la realización de una salida sin justificar a la farmacia o droguería o  visitar al médico sin cita previa.<br />
3.6.- Posible mejoría o recuperaciones espontáneas<br />
Hacemos referencia a la aparente  calma e incluso en muchos casos «euforia» y «alegría» que a veces presentan los suicidas los días anteriores a su muerte.  La persona presenta una aparente tranquilidad después de unos días de agitación y nerviosismo. Es habitual que los familiares comenten que el hecho les sorprendió, porque  en los días anteriores al suicidio lo veían mejor, más alegre e incluso eso les hizo estar menos pendiente. Esta engañosa tranquilidad se debe a que el individuo ya ha tomado una drástica solución.<br />
Normalmente las personas con riesgo de cometer suicidio antes de realizarlo presentan una importante incertidumbre entre matarse o no, esta duda les genera un notable estado de ansiedad, por lo que se le ve nerviosos  e inquietos. Este estado de nerviosismo  desaparece cuando ya han tomado la decisión.</p>
<h3>4. Suicidio y trastornos psicológicos</h3>
<p>Diferentes trastornos psicológicos han sido identificados como los responsables de la conducta suicida en el mayor. La enfermedad mental es el factor de riesgo más importante de suicidio, especialmente la depresión, la esquizofrenia y el alcoholismo.<br />
4.1. Depresión<br />
De todos los trastornos mentales es la depresión la que está vinculada fuertemente con el suicidio y especialmente en los mayores,  ya que, entre el 60 y 90% de los mayores que intentan suicidarse tiene síntomas depresivos. De hecho, está considerada como la primera causa de riesgo. En general, los pacientes con depresión tienen cuatro veces más probabilidad de suicidarse que los que sufren cualquier otro trastorno psicológico, suicidándose  entre un 15-20% de las personas que sufren depresión.<br />
En las personas de edad avanzada, los síntomas depresivos se caracterizan porque no suelen tener gran intensidad, lo que hace más difícil observarlos. Además, en muchos casos el episodio depresivo que le lleva al suicidio puede ser el primero que ha padecido la persona y no suele presentarse con síntomas psicóticos. Todo esto, hace relativamente difícil realizar un diagnóstico precoz que nos permita prevenir el intento.<br />
Normalmente, es el año siguiente a la aparición de los síntomas, el que tiene más riesgo de suicidio.<br />
Aunque en general, los mayores suelen presentar unos síntomas depresivos similares a los de resto de la población adulta, sí se ha encontrado algunas diferencias como: un mayor número de quejas somáticas, mayor presencia de síntomas hipocondriacos, menor humor deprimido, desesperanza, insomnio, mayor cronificación, menor frecuencia de sentimientos de culpa, mayor número de quejas de memoria más relacionadas con la depresión que con falta de memoria, y una mayor  vulnerabilidad a ser criticados, etc. ( Andrés y Bas 1999)<br />
4.2. Esquizofrenia<br />
El trastorno esquizofrénico por su mal pronóstico, por un continuado desgaste de los recursos personales, familiares y sociales que rodean a la persona que lo padece, por su cronicidad y sobre todo por la dificultad de encontrar tratamientos adecuados y eficaces, se ha presentado como una enfermedad mental directamente relacionada con el suicidio. Entre el 10 y el 15% de los suicidas son esquizofrénicos.<br />
Entre los factores de riesgo de esta población aparecen la presencia de un síndrome depresivo, existencia de síntomas psicóticos negativos, recaídas frecuentes, gravedad de la descomposición psíquica y una medicación inadecuada.<br />
Aunque tradicionalmente se ha dado mucha importancia a la aparición de alucinaciones auditivas que «ordenaban» el acto suicida y a las ideas delirantes paranoides de contenido persecutorio, los estudios más exhaustivos han demostrado que solo un 5 % de los suicidios esquizofrénicos presentan esta  sintomatología (Roy, 1982).  Es más bien la existencia de situaciones negativas y el aislamiento social lo que induce al suicidio.<br />
Según Nyman y Jonsson (1986) en este grupo de riesgo hay dos tipos de suicidas: los tempranos, que son conscientes y realistas de la incapacitación que supone esta enfermedad y después de la aparición de los síntomas agudos se suicidan, y los tardíos, con un grave deterioro, principalmente en el ámbito social, que suele intentarlo tras alguna situación aversiva como pérdida de familiares, de su casa, etc.<br />
4.3. Alcoholismo<br />
El abuso de alcohol y sobre todo el alcoholismo es un problema de salud grave en la población mayor y  uno de los factores de riesgo de suicidio más importante. Se  ha encontrado que el 25% de los mayores que intentaron suicidarse habían consumido alcohol (Catell, 1988).<br />
Independiente de ser consumidor compulsivo o no, la persona de edad avanzada que abusa del alcohol suele tener problemas depresivos. Y es, precisamente, esta combinación  entre alcohol y depresión la responsable de muchos actos autolíticos. Los síntomas depresivos pueden ser la causa de un trastorno depresivo subyacente o también los efectos del consumo de alcohol. Es importante, realizar un buen diagnóstico diferencial para realizar un adecuado tratamiento.</p>
<h3>5. &#8211; Suicidio y enfermedades físicas</h3>
<p>Existe una fuerte correlación entre las enfermedades somáticas y el suicidio. La enfermedad física supone un riesgo en la aparición de conductas autolíticas tanto por sí misma; ya sea por las características de la propia enfermedad, o  por el consumo de fármacos que son potenciadores de generar un estado depresivo y por tanto un mayor riesgo suicida;  como por la aparición de los trastornos depresivos,  que aparecen sobre todo, en  enfermedades crónicas, dolorosas o terminales.<br />
En general, las enfermedades que supongan una alteración de la imagen corporal, una restricción funcional, que cursen con dolor crónico, que provoquen un miedo intenso, que presenten cualquier tipo de dependencia, y que interfieren notablemente en la visión, movilidad, habla y audición, incrementan la sensación de aislamiento y soledad en la persona por lo que aumentan el riego suicida.<br />
Esta relación tiene un interés especial si hablamos de personas mayores, puesto que  son ellas las que poseen mayor número de problemas físicos. No obstante, esta asociación está determinada por otras variables como el sexo. La conducta suicida en enfermos físicos es más frecuente en hombres y aumenta con la edad.<br />
No se han encontrado datos que determinen con exactitud cuáles son las enfermedades físicas que predisponen al suicidio, aunque sí se  ha observado que las enfermedades del sistema nervioso central, las neoplasias malignas, (se han encontrado 20 veces más frecuentes en suicidas que en la población general. Sainsbury ,1977) las alteraciones reumatológicas  y  las gastrointestinales son las que aparecen asociadas con mayor frecuencia.<br />
5.1.- Enfermedades Neurológicas<br />
5.1.1.- Parkinson<br />
Entre el 40 -50 % de las personas que sufren esta enfermedad padecen un trastorno depresivo. Este trastorno afectivo se caracteriza en este tipo de pacientes por una mayor ansiedad y una menor auto-recriminación que en las personas con depresión primaria sobre todo en los que  presentan alteraciones en la marcha y bradicinéticas, más en los que presenta temblores. Es importante indicar que algunos medicamentos para el Parkinson pueden facilitar la aparición de síntomas depresivos.<br />
5.1.2.- Demencia<br />
Aunque como se sabe, en muchos casos, no es fácil realizar un diagnóstico diferencial entre demencia y depresión y no está clara la influencia de la demencia en comportamiento suicida, sí parece existir una posibilidad de suicidio en los primeros estadios de la enfermedad, disminuyendo progresivamente el riesgo a medida que avanza la demencia. E incluso  se ha llegado a demostrar que el déficit colinérgico que sufren las personas con Alzheimer puede protegerla de padecer una depresión grave y por tanto de suicidarse.<br />
5.2.-Enfermedades reumatoides<br />
Principalmente la artritis reumatoide, que se caracteriza por dolor crónico, que como ya hemos señalado es uno de los factores de riego más significativo en la conducta autolítica.  Si este dolor crónico va unido una incapacidad grave, progresiva y con deformaciones, se puede llegar a producir una alteración de la imagen corporal que influye directamente en la autoestima y en un mayor aislamiento social.<br />
5.3.- Cáncer<br />
La tasa de suicidios entre los pacientes con cáncer es 20 veces superior al resto de la población., siendo los hombres los que tienen más riesgo. Se ha encontrado que entre el 30 y 40% sufren depresión, por ello, y al igual en otras enfermedades físicas, la identificación y el tratamiento inmediato de la depresión son claves para reducir el suicidio. Normalmente el método más utilizado es la ingesta de analgésicos y sedantes y se realiza en la propia casa.<br />
Parece ser, que es el cáncer oral, de faringe y del pulmón (asociado al consumo excesivo de tabaco y alcohol) y las neoplasias genitales, digestivas y mamarias son los directamente relacionados con el suicidio. No obstante, existen algunos factores de riesgo concretos en esta enfermedad que hace más probable la conducta autolítica. Estos son: tener la enfermedad avanzada, un menor tiempo de diagnóstico, (mas peligroso el primer año) no controlar bien el dolor, sufrir problemas físicos, amputación de algún miembro, pérdida de la movilidad, visión o el oído, incontinencia urinaria o incapacidad para comer o tragar.<br />
5.4.- Enfermedades gastrointestinales<br />
Dentro de las enfermedades gastrointestinales la úlcera péptica es la más encontrada en los suicidas. Este trastorno está relacionado con la prevalencia de alcoholismo. También, aunque en menor medida, la cirrosis hepática y la enfermedad de Crohn son enfermedades gastrointestinales relacionadas con el suicidio.<br />
5.5. Enfermedades cardiovasculares<br />
Entre el 10 y 15% de los casos de suicidios han presentado patologías cardiovasculares como el infarto de miocardio y la hipertensión arterial. Si previamente al padecimiento, los sujetos sufrían trastornos depresivos el riesgo de suicidio se incrementa significativamente. Un problema añadido  a este tipo de enfermedades es que el tratamiento se realiza con fármacos que provocan síntomas depresivos y conductas suicidas. Por lo que sería necesario buscar otro tipo de tratamiento médico, especialmente en las personas que tienen antecedentes depresivos.<br />
<strong>6. Prevención de la conducta suicida en los mayores</strong><br />
En España, los programas de prevención del suicidio  en personas mayores son escasos, por no decir casi inexistentes.  Todavía,  no se  le ha dado la importancia que tiene.  Sin embargo, es muy posible que en los próximos años la tasa de suicidios en ancianos sea tan significativa como para buscar soluciones urgentes.<br />
Para prevenir el suicido en el mayor la intervención no debe ser solo clínica, sino que debe incluirse dentro de una política sanitaria y social que mejore la calidad de vida de estas personas. Si tenemos en cuenta que el suicidio en la vejez es provocado generalmente por un trastorno depresivo y perfectamente tratable, una medida para prevenir este grave problema sería entrenar a los profesionales de la salud, especialmente a los médicos generales,  a detectar y diagnosticar este problema psicológico, para así  enviar a los pacientes al profesional de salud mental y tratar la depresión. Más aún, cuando se ha demostrado que un porcentaje altísimo de los mayores que se suicidan visitan a su médico semanas o días antes de realizar la intentona.<br />
Por otro lado, una mejora de la asistencia  social y médica (ayuda a domicilio, tele-ayuda, tele-chequeo, atención telefónica durante la 24 horas del día)) a este grupo de población, donde como hemos visto en muchos casos viven solos, y por tanto no comunican sus problemas psicológicos,  puede  permitir un mayor contacto y acercamiento para solicitar ayuda  y prevenir así la conducta suicida. De Leo y cols (1995) demostraron que a través de la aplicación de estos procedimientos durante cuatro años, la tasa de suicidio  era siete veces más baja que en la población de mayores en general.<br />
Con respecto a este tema, existen programas de prevención, desarrollados principalmente en los países nórdicos y anglosajones, que están dando muy buenos resultados. Por ejemplo,  el  «Programa Geriátrico Domiciliario», en el que se visita y se telefonea (por personal especializado) a los ancianos que están más aislados socialmente.  O el más novedoso, que consiste en poner en práctica un programa con la ayuda de negocios y organizaciones cuyos trabajadores están en contacto directo y  frecuente con los mayores; principalmente con los mayores que viven solos. Pueden ser empleados de bancos, conductores de ambulancias, cobradores del gas, carteros etc. que son formados y entrenados en detectar cualquier señal o síntoma que pueda indicar que el anciano necesita ayuda y derivarlo entonces a los servicios especializados.<br />
Es decir,  que para prevenir el suicidio  en los mayores es necesario poner  en prácticas medidas que prevengan la depresión. Medidas que deberían controlar los factores de riesgo o situaciones estresantes características de esta época de la vida, como son los: (Jorm, 1995)</p>
<ul>
<li><strong>Factores relacionados con la salud</strong>. La detección precoz y tratamiento adecuado de las enfermedades médicas podría disminuir la depresión asociada a las enfermedades</li>
</ul>
<ul>
<li><strong>Factores relacionados con aspectos sociales. </strong>La realización de programas de apoyo, con actividades gratificantes como viajes, juegos, visitas culturales, pertenecía a una asociación, realizar deporte etc. facilitan el desarrollo de las relaciones sociales y el incremento de las actividades placenteras lo que permite prevenir del trastorno depresivo. En este sentido, los programas de ayuda a domicilio, también nos permite reducir la aparición de la sintomatología depresiva, ya que por un lado da una mayor independencia al mayor (puede seguir viviendo en su casa a pesar de sus limitaciones) al ser ayudados a realizar las tareas domésticas y autocuidado y a la vez supone una disminución de la soledad y un contacto social.</li>
</ul>
<ul>
<li><strong>Factores relacionados con la preparación profesional. </strong>La formación de los profesionales para que realicen programas de mejora en la calidad de vida (programas de entrenamiento en memoria, preparación para la jubilación, programas de actividades de la vida diaria, etc.) y para que sean capaces de detectar inicios de los problemas psicológicos, especialmente el depresivo, evitaría la complicación y cronificación de este tipo de trastornos.</li>
</ul>
<ul>
<li><strong>Aspectos relacionados con factores personales. </strong>Hace referencia a las características individuales de los mayores que le hacen más vulnerables la aparición de un problema depresivo. Por ejemplo, la existencia de episodios previos de depresión generados principalmente por un estilo cognitivo negativo del mayor. Esta forma de interpreta y ver la vida puede ser detectada e intentar modificarla a través de las técnicas cognitivas-conductuales. Para ello se necesitan especialistas que sepan realizarlo.</li>
</ul>
<p>Resumiendo,  una intervención idónea de las enfermedades físicas, una adecuación del nuevo rol social y laboral del mayor que le haga sentir útil y con reconocimiento social, una buena implantación de redes sociales que le permitan superar la pérdida de los seres queridos y un tratamiento adecuado del alcoholismo, depresión, etc. por psicólogos especialistas, son los mejores métodos preventivos de la conducta suicida en el mayor.<br />
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